Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

lunes, 31 de agosto de 2009

Sid y Susie lo han vuelto a hacer


Sabéis que ya casi nunca escribo sobre música (mi tema favorito) porque luego la gente se me queja, pero he aquí un disco que no puedo dejar pasar por alto. Under the Covers Vol.2 (2009) es la segunda colabo entre Matthew Sweet y Susanna Hoffs, un disco de versiones de los años 70 que resulta imprescindible escuchar con un Dodotis puesto. Estáis avisados.

Si en 2006 el Don Pimpón y la MILF del pop nos sirvieron una colección de versiones de los años 60 y aquello nos pareció la repanocha, ahora resulta que le han hincado el diente a los 70, “la década de la música buena”. “Cover” en inglés quiere decir edredón y también una canción versionada, sobre todo si es muy parecida a la original. De ahí el juego de palabras del título del disco, que Sweet y Hoffs presentan bajo el pseudónimo de Sid 'n' Susie, unos amantes bien acurrucaditos (amantes de la música, of course!).


La verdad, no voy a decir lo que le falta al disco, a criticar la selección de artistas y canciones o a explicar cómo me hubiese a mí gustado que lo hubieran hecho (todas las críticas que leo parecen girar en torno a estos temas). Más vale simplemente explicar lo que sí es Under the Covers Vol.2, una colección de temas setenteros que van de lo archiconocido a lo medio de culto, pero siempre transitando por la senda de la exquisitez.

“Pop” sería aquí la palabra clave, y el resultado final puede calificarse como power pop, sin duda alguna. Pero no todas las canciones versionadas eran pop originariamente, ni mucho menos. Lo que Matthew Sweet y Susanna Hoffs hacen aquí (los dos cantan y tocan, junto a Rick Menck y Greg Leisz) es coger lo mejor de cada estilo de los setenta y pasarlo por su particular trituradora pop para darnos el más delicioso puré, dulce al oído y digestivo como él solo para el alma. Posible crítica: al final todo suena medio igual, y pese a que las versiones se parecen mucho a las canciones originales, entre sí todas guardan bastante similitud estilística también, algo paradójico que sólo se entenderá escuchando el disco.


Hay aquí country rock (Grateful Dead, Little Feat), power pop (Raspberries, Big Star, Todd Rundgren), blues rock (Derek & the Dominoes), cantautores (Carly Simon, John Lennon), glam (Mott the Hoople), rock progresivo (Yes), rock setentero (Fleetwood Mac, Bread), folk rock (Rod Stewart)… no os digo qué canciones salen de cada quién para que lo descubráis vosotros y os dé más alegría. Si podéis, pillad la versión Deluxe de este disco (yo no lo hice), que trae nada menos que diez temas extra, casi todos de punk y new wave.

Lo demás… este disco no aporta absolutamente nada a la historia del pop y del rock, no es nada original, pero es preciosísimo. Y todavía podemos aprender algo de su escucha, algo acerca de la variedad de estilos, artistas y canciones, todos de altísima calidad, que pululaban por los setenta. Yo rezo para que hagan un Vol.3 de los 80 y ¿por qué no?, sucesivas entregas con canciones de los años 90 y –al ritmo que van- la década del 2000. Mientras tanto, me quedo escuchando esta maravilla de Under the Covers Vol.2, cuya recomendación sé que no caerá en saco roto, porque me consta que todos los que leéis Estatuas Verdes sois personas con muchísimo criterio, casi tanto como yo.

sábado, 29 de agosto de 2009

The soul of man under capitalism


-“Un fantasma recorre Europa…”
(Karl Marx y Friedrich Engels)




Estoy tomando café en la planta 36 del edificio Citigroup, en el distrito de Canary Wharf (en Londres), cuando me sobreviene una revelación. Yo nunca formaré parte de ese otro mundo. Hay otro mundo, se yuxtapone a este pero no es este, del cual no formo y nunca llegaré a formar parte. Pese a que hoy lo tengo al alcance de la punta de mis dedos, puedo tocarlo, el vidrio, el acero, los grabados abstractos de edición limitada que cuelgan hasta de las paredes de los cagaderos del Capital.

Había oído hablar del “Cuarto Mundo”, una suerte de submundo de pobreza y necesidad que se abre aquí delante de nosotros, en nuestras ciudades desarrolladas, no hace falta irse a África… Pero lo que hoy os presento es algo nuevo, yo lo bautizo como Mundo Cero, ya que se encuentra más allá del Primer Mundo, aun estando contenido en él. Los bancos de inversión, las aseguradoras, los mercados de valores: para esto es para lo que se han construido los rascacielos en Canary Wharf, en La Défense, las Torres de Madrid, el Bajo Manhattan…


Entonces, desde lo alto del rascacielos, la Ciudad me revela sus tripas, deja entrever un poco su secreto: Londres, que si en tiempos de Borges parecía un laberinto hoy puede contener y contiene al Mundo entero: un nuevo Aleph. Allí, junto a un ejecutivo de Citigroup, me siento un poco como un Rorschach de la vida, como el Diablo Cojuelo, como Batman. Desde arriba se ven las costuras de Matrix, se ve un mundo hecho a base de unos y ceros, de billetes de libras esterlinas, de euros, de dólares.

Pestañeo y la Ciudad me regala otra faceta de sus entrañas: el mudo y laborioso collage del tráfico, de los bloques de viviendas sociales, las torres de las iglesias de Christopher Wren, los muelles con sus mástiles, nervaduras de ferrocarriles, y el Río: una herida abierta y supurante que parte a Londres en dos, pese a la sutura infructuosa de sus treinta y cuatro puentes. Otro secretazo me es revelado: en Londres ya no quedan indigentes, todos han cogido el Eurostar para marcharse a Bruselas. A cambio, todas las putas de lujo de Europa han abierto consulta al norte del Padre Támesis: otra vez el dinero.


Esa misma noche escucharé hablar a gente con éxito, que sí pertenece a este Mundo Cero. Su alquiler en Londres les cuesta diez veces lo que el mío en Cosica. Dos veces lo que yo gano en un mes. Charlaré trivialmente sobre cosas que no comprendo con personas amables que sí saben del tema: la banca JP Morgan, fusiones de empresas, la “Crisis del 90”, el mercado americano… Pero antes la Ciudad me tiene reservada una ordalía. Abandono el distrito financiero de Canary Wharf en un ferrocarril urbano de superficie, próxima parada el Hades. Me bajo en una estación del East End rodeada de gente pobre, que viste pobre, con tiendas pobres, con viviendas pobres. Y sucias. También esto es Londres, y no se comprende una parte sin la otra.

(Si me tomo un gin tonic a lo mejor caigo en la demagogia de exclamar que ambas mitades se necesitan mutuamente para temerse y odiarse).


La mañana anterior había sido soleada, un domingo de agosto que arrastra a oradores y curiosos a cierto rincón de Hyde Park. A sólo unos metros, “el bazar occidental que solían llamar Oxford Street” (Costello dixit). En el parque, un hombre mayor, enrojecido, con fuerte acento cockney, habla desde una tribuna endeble en la que puede leerse “PARTIDO SOCIALISTA”. “Para que el Socialismo pueda llegar a implantarse” –dice- “son necesarias tres condiciones. Uno: contar con los medios técnicos y materiales para erradicar la pobreza. Los tenemos. Dos: una fluida comunicación entre los seres humanos. La tenemos. Y tres: concienciación y voluntad de cambiar la sociedad”. ¿He dicho ya que lucía un sol espléndido en Hyde Park?

Amigo socialista (de los de Marx, no de los de Gordon Brown y ZP), tú y yo sabemos que lo que predicas en el tiempo libre que te deja tu profesión de albañil nunca va a llegar. “Todos los hombres somos hermanos: lo demuestra el Proyecto Genoma. Tú rechazas ser comparado con un sacerdote, pero en el fondo prometéis lo mismo. Y a los dos os hacen el mismo caso: poquito. “¿No os dais cuenta? El 70 u 80% de nuestros recursos económicos no se emplean en producir riqueza, bienes o comida, sino en perpetuar y proteger nuestro sistema financiero: banca, impuestos, seguros, aduanas, jueces, policía, ejércitos…”

* * * * *


“Aquel es el rascacielos de Lehman Brothers –me dice mi contacto en Canary Wharf, la joven y exitosa persona que me ha abierto esta puerta interdimensional. “Cuando quebraron, íbamos todos a la hora del almuerzo a verlos salir con las cajas de la mudanza y a descojonarnos de ellos”. No soy tan iluso de pensar que viviríamos mejor bajo el auspicio del Socialismo, pero hay días en que…

Amigo ejecutivo y amigo socialista, mi trabajo tampoco produce riqueza directamente, ni comida, pero al menos produce algo. Y aunque sé que nunca me haré rico también sé a ciencia cierta que nunca seré el responsable de la explotación de nadie, ni de que engorden mes a mes las hermosas filas del paro. Dormid en paz los dos.

martes, 18 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Oro


(Dedicado al buen Nando, asceta escribano en París y proveedor de la nueva foto oficial del blog)





Soplan vientos de cambio, eso ya es cosa sabida. Desgraciadamente, se nos acumulan los Personajes Pupita pero no es menos cierto que también para poder ser Personaje Oro hay cola, como en las oficinas de empleo.

En esta ocasión, Estatuas Verdes viene a desfazer un tuerto (ya sabéis que esto lo escribe Cervantes), de manera que se eleva hoy a los altares áureos de la máxima dignidad personajil a un hombre que debería haber figurado en ellos desde primerísima hora. Si no lo hizo, no fue por falta de méritos, sino porque el mundo cruel del colorín y el famoseo a veces sepulta en la invisibilidad a las personas de valía por el simple hecho de no estar en el candelabro. Me estoy refiriendo, claro está, a Chiquito de la Calzada.

Él, que podía haber sido el protopersonaje Oro, ocupa ya por derecho propio su lugar, habiendo sido además el clarísimo ganador de la última encuesta en la que habéis votado (la de más éxito hasta ahora). No engaño a nadie si revelo que, independientemente del resultado de la encuesta, era Chiquito el llamado a estos honores. Pero veo que en esta ocasión tampoco me habéis fallado. Sobre Chiquito poco se puede añadir, quien no conozca su obra debería apresurarse a conocerla.


Me alegro de su presencia de nuevo en los medios: anuncios de Burger King, imitaciones en El Intermedio, trailer de Spanish Movie, entrevista en Buenafuente, programa de Juan y Medio…. Hace un par de meses, el buen Nota nos alertaba de este fenómeno en su blog, y lo hemos seguido muy de cerca. Sé que igual que ahora sale bastante mañana no saldrá, pero siempre lo tendremos presente.

Respecto a los otros candidatos… me alegra mucho ver que habéis votado a Robert Downey, Jr. Pronto tendremos ocasión de verlo en la peli de Guy Ritchie sobre Sherlock Holmes, una cinta que a juzgar por su trailer promete ser un maravilloso despropósito. En cuanto a Conchita, quedo a la espera de que lea Estatuas Verdes para hablar sobre ella. Muchas injurias he tenido que soportar este verano (anoche mismo, sin ir más lejos) por declarar en público que soy su fan: todas las aguanto con estoicismo.


Y si entra Chiquito, ¿quién deja de ser Personaje Oro? No ha sido una decisión fácil, amigos, es algo que me duele en el alma, y sé que va a causar sorpresa. Quito del Oro a una persona que, siendo de oro puro, últimamente no ha estado a la altura y por tanto merece un correctivo. Fernando Arrabal, David Trueba, Joaquín Reyes y Meryl Streep continúan tan férreos como siempre en la clasificación, entonces…… sí: es Elvis Costello. ¿El máximo personaje oro de Estatuas Verdes, Porerror (cito tus palabras)?

Así es, señora. Al buen Costello parece que últimamente se le ha ido la olla, como ya se anunció aquí, pero la gota que colmó el vaso ha sido su último y nuevo álbum, Secret, Profane & Sugarcane (2009), que es OTRA VEZ un disco de country. El mundo necesitaba otro disco country de Elvis Costello como La Ilíada necesita 100 versos más sobre Agamenón. Para colmo resulta que ahora el nota se va de gira con Jim Lauderdale (otro gurú country)… ¿quién le elige a este hombre las amistades? ¿Dónde quedó la época en que era colega de Paul McCartney?


De manera que la cosa queda así: Elvis Costello queda relevado como Personaje Oro hasta que componga, grabe y edite un disco pop-rock como Dios manda (y sólo él sabe). A todo esto, alguno se preguntará a qué venía poner en la encuesta y las fotos del blog a Megan Fox… no os falta razón, amigos, pero ¿a quién no le gusta un Imperio Romano del siglo primero?

lunes, 17 de agosto de 2009

Lecturas veraniegas (I): Tanta gente sola


Mi madre me enseña el último libro que se ha leído: un “mamotreto” de más de 400 páginas que me semiinteresa pero claro, con esa extensión… Mis primas insisten en que me lea esos librazos tan esforzados de la trilogía negra escandinava. No hay ironía aquí: seguro que son excelentes, pero como ya he dicho en otras ocasiones, sólo con verlos me entran sudores. Ya sabéis que en Estatuas Verdes sólo se lee a los G.R.A.N.D.E.S., pero siempre en pequeñas dosis: concretamente de bolsillo y con menos de 300 páginas.

El verano es conocido por ser época de muchas lecturas, será el relajo que se supone que nos entra por el cuerpo. Me gusta comentar aquí casi todos los libros que leo, pero algunos se me pasan. En mis vacaciones he leído bastante, diría que compulsivamente, entre Camino, conciertos y catamarán he sacado bastante tiempo para comerme quince libros. Como es imposible hacer una crítica de todos pero quisiera que quede constancia, iré trayendo aquí los que me han parecido más interesantes, por uno u otro motivo.


Hoy quiero hablar de uno al que vuelvo a medida que pasan los días, se titula Tanta gente sola (2009), y el autor es Juan Bonilla. Desde que lo leí (me lo zampé en unas siete u ocho horas) no he dejado de acordarme de él, y eso por fuerza tiene que significar algo. Por eso mismo, porque contra toda lógica o racionalidad este librito parece que se me ha metido adentro, me niego a hablar de él en plan crítico literario o técnico profesional. Mucho y bueno podría decirse de Tanta gente sola en estos planos literarios, pero hoy me voy a ir de impresionista, de lector de a pie, que es lo que soy.

El libro es una colección de relatos, nueve cuentos independientes que sin embargo tienen entre sí una sutilísima ilación. Esta trabazón entre muchos de los cuentos, que se hace patente sobre todo en el último (“El lector de Perec”) resulta una absoluta delicia, ya que supone una complicidad creciente con el lector. Me explico: a lo mejor en un cuento dado se nombra algo (un cromo de fútbol, un relato de Borges…) y resulta que el siguiente cuento trata, precisamente, sobre ese algo, aún sin tener nada más que ver con el anterior relato.


Hay también personajes recurrentes, que el lector sonríe al reconocer porque construyen significado pero que realmente daría igual si se llamaran de otra manera, en realidad. Uno sobresale de entre todos, el poeta Jacinto (auto-inserción del propio Bonilla?), que aparece en creo recordar que cuatro de los relatos. En el que abre el libro “Un gran día para tus biógrafos”, el poeta es el protagonista y el narrador (en una hilarante historia en que lo invitan a recitar sus versos a una despedida de soltera). También lo es en “Fregoli” (que ya se nombró aquí).

Una muestra de que este poeta es contemplado con una distancia irónica es el título de sus poemarios: Verso perverso, Prosa porosa y Balada baladí. Jacinto también aparece en “En la azotea”, un cuento de suicidas pero con un twist, que me ha recordado a aquella obra maestra que Nick Hornby escribió sobre el mismo tema: En picado (2005). Otros cuentos muy memorables para mí han sido “Alma cargada por el diablo”, dedicado a los celos retrospectivos en una pareja (este me ha recordado a Antes de conocernos, de Julian Barnes, 1982).


“El cromo de Boronat” y “Algo más que simplemente existir” nos retrotraen al mundo de un colegio de E.G.B. en los ochenta, mi mundo, amigos, y quizá por eso me han resultado especialmente caros. “Todos contra Urbano” tiene por trasfondo el programa Cifras y Letras (no me digáis que no mola!): he aquí tres cuentos que tratan sobre la superación personal, yo diría que de muy diferente manera y desde muy diferentes puntos de vista morales.

El inevitable rincón cultureta (si obviamos el hecho de que un poeta sea personaje de varios de los cuentos) de Tanta gente sola lo hallamos en “Metaliteratura”, sobre un chaval obsesionado en llevar a la realidad el cuento de Borges “El otro” y “El lector de Perec” (acerca de uno que colecciona ejemplares del libro Me acuerdo, de Georges Perec, 1978) el relato más postmoderno del libro, en que todos los demás encuentran –en cierto modo- su significado último.


Al acabar de leer Tanta gente sola le invade a uno la agradable sensación de haberse cargado un libro bueno, pero sobre todo “que merece la pena”, y fijaos que estoy hablando de un escritor vivo, español y joven. Espero no equivocarme, me lo leí hará unas dos semanas y desde entonces me acompaña, intuyo que no me dejará. A vosotros os lo recomiendo, ojalá pudiera regalaros un ejemplar a cada uno de los que me leéis!

viernes, 14 de agosto de 2009

Seis meses sin ti


Me había acostumbrado a restarle cuatro años a mi edad para calcular la tuya, lo hacía sin pensarlo. Tenía asumido que había cuatro años justos (en realidad unos días más) que tú no habías vivido y yo sí. Y te perdiste un montón de cosas: el Mundial de Argentina, las Olimpiadas de Moscú, el golpe de Tejero… los Payasos de la Tele, Parchís… menos mal que llegaste a tiempo para conocer a Naranjito en el ’82.

Pero tú en realidad de esas cosas no entendías, nunca te importaron. En la familia ya había un encargado de las tonterías, que era yo. Por eso soy tan experto en chorradas, me acuerdo del 23-F (¿se acuerda alguien?), de la 1ª victoria del PSOE, al poco de nacer tú, de Martes y Trece, de Fraga, de Pedrito Ruiz, de Espinete… Tú solo te ocupabas de las cosas importantes de la vida: comer, dormir, descomer, llorar, sonreír… Durante años, para ti un baño y un helado hacían un día y suponían la felicidad. Para el resto de la familia, tu felicidad suponía la nuestra.

Porque a ti te gustaba la playa yo la soporté durante 30 años, hasta el punto de que ya no sé si me gusta o he acabado por acostumbrarme: me ha pasado como con Julio Iglesias, con el gato Doraemon, con tantas cosas. Yo no quería ir a la playa, y me inflé de chistar, pero claro, tus ojos agradecidos siempre transmitían el mensaje exacto, y en el caso de la playa eran inequívocos. Nunca olvidaré tus sonrisas y tus carcajadas con tan solo ver el mar de lejos.

Este año, la playa sin ti se me ha hecho especialmente dura, aunque espero que nadie lo haya notado. Por fuera lo he rodeado de millones de cosas: lecturas, el cine, los helados, el curso de vela, reuniones familiares, excursiones -¡cómo no!- a Portugal, incluso he bajado a la arena por voluntad propia. Pero por dentro he rabiado sabiendo que este verano no tenía el cometido de empujar tu carrito hasta la orilla, este año no ha habido enfados con el ayuntamiento por haber reducido la longitud del caminito de acceso para minusválidos.

Este año no te has bañado en el mar, no has formado parte de las estadísticas de la Junta de Andalucía. Este año nuestra madre y yo hemos vagado por el piso buscándote en vano, echándote de menos, siempre a punto de acudir a tu cuarto para sintonizar mejor en tu radio esa emisora portuguesa que solías escuchar.

Hoy he pasado por aquel sitio al que solía llevarte tu padre a ver volar las gaviotas, ¿te acuerdas? Ellas chillaban y tú te reías, salvo que hoy no había gaviotas. Hoy me he puesto a pensar en todo lo que –pese a tus limitaciones- había yo aprendido de ti, y me he dado cuenta de que a partir de ahora me toca caminar solo. ¿Qué he de responder cuando me pregunten si soy hijo único? ¿Qué he de poner en esa casilla que dice “Número de hermanos”?

Me he dado cuenta también de que ya no me valen las cuentas de antes, las de los cuatro años. De que tú llegaste hasta los 27 y ahí se paró tu reloj, igual que el reloj de la cocina del piso de la playa, que se ha estropeado (aunque tú no lo sepas). De que ya hay otros seis meses de esta puta vida en los que tú no figuras, y que esto no ha hecho más que empezar…

Me asomo al balcón, donde a ti te poníamos a observar la luna, pero no hay luna: no ha salido, porque tú tampoco has salido a saludarla, Merceditas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Bautitis aguda


-“El síndrome de Frégoli es un trastorno delirante que (…) [s]e caracteriza por que los pacientes se sienten perseguidos por una persona a la que creen ver en todas partes…”
(Wikipedia)




No sé si recordáis una película de Spike Jonze que se llamaba Cómo ser John Malkovich (1998). En una secuencia onírica, uno de los protas hacía que iba a la calle y veía el rostro del actor Malkovich en todas las personas que se encontraba. Se metía en un restorán, y todo el mundo era John Malkovich, y así sucesivamente. En el reciente libro de relatos de Juan Bonilla titulado Tanta gente sola (2009) hay uno excelente llamado “Fregoli”, sobre un andoba que sufre el síndrome de ídem, que tenéis descrito en el epígrafe, y cree reconocer a su ex novia en todas las mujeres que se cruzan en su camino.

Amigos, con pesadumbre acudo hoy a contaros que de un tiempo a esta parte yo también creo estar siendo víctima de este síndrome y de estos trastornos. ¿El personaje de mis delirios? Se trata del “cantante” venezolano Carlos Baute. Ayudadme, queridos lectores, ¿es cosa mía o es que este hombre lleva unos meses que está aquí en España y hasta en la sopa? Con Baute me acuesto, con Baute me levanto, la Virgen María y el Espíritu Santo.


Baute rayándonos los oídos hasta la hemorragia con su pegadizo tema con Marta Sánchez : “Colgado en tus manos” (cuya letra me abstendré de analizar, pero que es merecedora de un comentario de texto)… Baute presentando un programa de citas en Cuatro por las tardes… Baute lanza un nuevo videoclip en el que imita a José Feliciano, Raphael, El Puma, Miguel Bosé y Bunbury (no es broma, parece que la lista me la he inventado yo, ¿verdad?)… Baute como imagen de las rebajas de verano de El Corte Inglés… aquí hay algo que definitivamente no anda bien, amigos!

Sí, ya lo sé, que otros años la imagen de El Corte eran Gisele Bundchen, Charlize Theron, Stallone o George Clooney y que este año el Baute, como que no es lo mismo. Pero no me refiero a eso. ¿Es Baute humano o se trata de una raza de clones à la soldados de la República en Star Wars? ¿Es acaso Carlos Baute el primer representante de una superraza alienígena que pretende conquistar las Tierra a base de derretir todos los cerebros mediante canciones latinas de pegadiza melodía? Carlos Baute: ¿uno o trino?


Por si fuera poco, esta tarde me hallo dormitando una medio siesta con Sé lo que hicisteis... y me despierto alarmado al oír la sabrosona voz del Baute. Ahora resulta que al pavo le han sacado un hijo secreto, que se ha plantado en España para reclamarle la paternidad: el amor filial a cambio de los cuartos, ya se sabe. No os lo vais a creer, pero OS JURO que mientras estoy escribiendo este mismo párrafo (1:44 a.m. del miércoles 12 de agosto de 2009) aparece en la pantalla de mi tele el Baute en persona anunciando un politono de “Colgado en tus manos”……………

¿Sobrevivirá la Humanidad (y en particular mi débil sesera) a este tan brutal Bautismo? ¿Sucumbiremos todos a la Bautitis aguda? Yo mientras tanto voy a enviar “MANOS” al 7343, a ver si alguien me envía poemas de su puño y letra, o canciones de Juan Luis Guerra, o me hago fotos cenando en Marbella, o en Venezuela, o en Troya, o en el salón de mi casa, que es donde vive él, ¿quién? Tú, Carlos… ¿quién va a ser? Pero pasa, pasa, porque nada se compara a ti… ah, que ya está dentro… ¿qué dices? Claro que sí! Yo te elijo a ti, Carlos, ya te he elegido, y hace mucho tiempo que tú me has elegido a mí, acércate más… pero, ¿qué vas a hacerme con esa sierra de calar y esa cuchara? …..Carlos….. Carlos! CARLOS????????????

martes, 11 de agosto de 2009

Decoro, torsos desnudos y el rabo de Sánchez-Dragó


-“Las ciudades se llenan de cuerpos medio desnudos que retan al buen gusto y animan el debate sobre el decoro y el pudor”.
El Mundo, 9/08/09




Qué malo es el verano, amigos. Sobre todo para determinadas personas. Ya el buen Migue, entre plato de pisto y viaje a Cuenca, nos dijo en su blog que la estación estival molaba (a los tíos) porque las chicas andaban por ahí ligeritas de ropa. Y para las tías viceversa, claro. Ya los Rolling Stones nos advertían de lo mismo en su canción “Paint It Black”.

De lo que no nos advirtió nadie era de que Sánchez-Dragó nos iba a enseñar el rabo este verano. Verdaderamente, el andoba le confiere una nueva acepción a la frase “a carajo sacado”. Al parecer, el buen Dragó apareció ayer en bolas en el diario El Mundo para ilustrar su última aventura: la prueba de un supuesto medicamento contra la eyaculación precoz. ¿Y para eso –que ya de por sí es una espantajería- era necesario emporretarse en un diario de tirada nacional? Por lo visto sí, señora.

Se rieron de Arrabal por decir que el Milenarismo iba a llegar… no sé qué dirán ahora de su compañero de plató, Sánchez-Dragó. Seguro que lo critican por ser derechoni y haber tenido un noticiario en Telemadrid, no por hacer el ridículo al desnudarse. Si fuera una ministra de ZP quien lo hubiera hecho… qué maravilla, qué libertad de expresión corporal, qué vanguardia!!!! La verdad es que no he leído el “reportaje de investigación” que acompañaba a la foto del desnudo: me he negado. Eso, si os interesa, os lo dejo a vosotros (lo mismo que la foto del rabo de Dragó, que, claro está, no voy a colgar aquí: aprecio mucho vuestras digestiones).


Se ve que el diario El Mundo es mucho de sacar gente en porreta: una prima me cuenta que el pasado domingo hicieron un reportaje sobre peña en bolas por el centro de Madrid o algo así. Perdonad mi inexactitud pero no llegué a verlo con mis ojos. Al parecer la portada era directamente una jaca en cueros –eso sí- cuajada de complementos: bolsos, collares, botas. Y tengo entendido que el reportaje interior venía a desenmascarar la hipocresía de escandalizarse porque una doña se despelote y lleve bolso mientras que a diario hay que aguantar a chavales con el torso al aire o a muchachas en bikinorri paseando por la calle Preciados y otras vías públicas.

Como no pude leer el reportaje, no sé qué slant o punto de vista le daban los redactores, si era denunciar la mojigatería o la falta de decoro en el vestir. Creo que más bien era alentar el debate. Y esto nos lleva a una palabra y un concepto muy de antaño: el decoro: honor, respeto, dignidad. Ayer mismo en el ABC, el genial estilista y cada vez más chocho Juan Manuel De Prada tenía un recuadro titulado precisamente “La pérdida del decoro”. En él, el escritor bilbaíno venía a decir poco menos que se acercaba el Apocalipsis. ¿Motivo? Que la gente pasea en chanclas.


Creo que desde que leí a Jonathan Swift no veía mayor desprecio por el cuerpo humano, la raza humana en general: nuestros congéneres. Que no somos caballos parlantes, buen Jonathan, digo… Juan Manuel. Que todos tenemos granitos, ampollas, pelitos, varices. Se me dirá (él lo decía) que los demás no tenemos por qué aguantarlos en directo ni ver partes de la anatomía destinadas –si acaso- a la intimidad. Es correkchou. El problema surge a la hora de ponerse de acuerdo en determinar cuáles son esas partes y dónde está la barrera del decoro.

El buen Prada lo tiene claro: si vas en chanclas es que no te respetas a ti mismo. Si un varón adulto viste pantalones cortos es automáticamente un chufla. Por algún motivo, a los niños se les tolera el pantuqui corto: ¿no son dignos de respeto? No puede exigir respeto quien no se respeta a sí mismo, dice el Prada. 100% de acuerdo, ahora bien… ¿de verdad creemos que porque una chica lleve unos shorts o porque un nota vaya en bermudas ya son lo peor? (Lo que el escritor no sabe es que, con ese dicterio anti chancla y bermudas, acaba de imposibilitar toda la educación universitaria estadounidense). Pienso que como en muchos casos, todo depende de la adecuación al momento y al lugar: eso era el decorum en la literatura inglesa del siglo XVIII, adecuación al contexto.


Si acudo a una catedral en bikini, merezco ser expulsado a palos; si quiero conquistar el África ecuatorial, no me vendrían mal unos pantaloncitos cortos, siquiera de mercadillo. Y si con ropa corta no se comanda respeto, que se lo digan al Imperio Británico. Ahora bien, si quiero sacarme la chorra para que la vea todo el mundo…. pues me voy a una playa nudista y bendito sea. Para lo del Dragó (para que además salga en prensa)…. si no soy Dinio, el Lequio o Amor la de Gran Hermano, no se me ocurre consejo alguno, la verdad.

lunes, 10 de agosto de 2009

Injurión al flequillo


-“La frente es el espejo del alma”
Enrique Carlos Maqueda Martín





Esta noche, como estoy aburrido, me apetece escribir un post frívolo que me viene rondando la cabeza desde hace meses. Me daba un poco de vergüenza poner esto por escrito, porque no quisiera convertirme en el Pumares, quejándome por todo y criticándolo todo. Pero como por otra parte he comprobado que os mola la caña, hoy os traigo mi último pet hate, mi último odio: muerte al flequillo (en las mujeres).


Creía que solo me pasaba a mí, pero recientemente he hablado con un par de colegas que opinan igual, se ve que el odio por el flequillo femenino se va extendiendo como una mancha de pólvora, digo un reguero de aceite. Y no es odio tampoco, las mujeres pueden peinarse como les venga en gana (hasta ahí podíamos llegar!), es solo que deben saber que –como en el caso del trikini-, si se dejan una flequillona absurda que les tapa la frente resultan menos atractivas que Espinete rebozado en Maizena.


A lo mejor no quieren resultarte a ti atractivas, Porerror Claro que no, señora! A lo mejor lo que pretenden exclusivamente es verse guapas ellas, o sentirse bien u oler las nubes. Pero por si acaso, yo lo dejo aquí caer (la verdad es que me encantaría conocer la opinión de mis lectores y lectoras al respecto): los flequillos son infernales, y debieran ser constitutivos de delito.


Dice un buen amigo mío, que si una mujer se peina tapándose la frente es que tiene algo que ocultar. Sí: la frente, añado yo. ¿Acaso la tiene fea? ¿O demasiado grande? Pues si se tiene que dejar el flequillón para ocultar ese supuesto “defecto”, mal vamos… Hay infinitos casos de mujeres guapísimas que con solo peinarse con flequillo dan al traste con su imagen. ¿Sabéis eso de las películas americanas de cuando un tío está folgando y no quiere llegar, se pone a pensar en gatitos o en su equipo de béisbol? Pues a mí un flequillo me produce aproximadamente el mismo efecto anti-afrodisíaco.

En la foto que encabeza el post tenéis claros ejemplos de tres cantantes que suelen ser consideradas guapazas pero que en la instantánea flequillista están para meterlas en la cárcel. Ah, y también tenéis la foto de Janet Jackson. Gwen Stefani, Alicia Keys, Nelly Furtado, desde aquí os digo: seguid cantando, que lo hacéis del copón, cada una a su estilo, pero por lo que más queráis: no dejéis que os peine vuestro peor enemigo!!!


Está claro que esto del flequillo no es nada nuevo (también os he puesto una foto de Louise Brooks, belleza palotista de 1927), yo mismo tengo el trauma de haber crecido viendo a Ana Blanco con su flequillo contando mentiras en el telediario de TVE1. Pero me da que está más de moda que antes, o será que yo estoy desarrollando una nueva paranoia. No lo descarto. De todas maneras, para curarme en salud, en esto del flequillo no voy a ser tan taxativo como otras veces. Me voy a privar de decir eso tan mío de NUNCA JAMÁS EN TODA LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD UNA MUJER CON FLEQUILLO HA RESULTADO ATRACTIVA. No vaya a ser que luego me tenga que comer mis palabras.

domingo, 9 de agosto de 2009

El rock ha muerto. Viva el rock. Etc.


Hubo un tiempo, que vamos a acotar groseramente entre 1985 y 1995 (give or take a year or two), en el que el rock and roll importaba. Tal vez conviene aquí eso que yo tanto odiaba cuando lo hacían mis profesores pero que tanta falta hace: aclarar la terminología. El buen Fran G. Matute lo hizo con el pop y con el Pop, yo voy a intentarlo con el rock and roll. Entiendo por rock toda la música popular de los últimos 60 años, inspirada por ritmos anglosajones, principalmente negros, y todas sus derivadas y variantes.

En el término rock incluyo así a Elvis, a Stevie Wonder, a Village People, a los Sex Pistols, a Madonna y a Jason Mraz, pero no a Montserrat Caballé o Barbra Streisand. Me se entiende, ¿no? Dentro de este maremágnum, rock and roll sería concretamente la música nacida en su origen de la fusión del blues y el country, rítmica, pensada en sus inicios para bailar, e interpretada sobre todo a base de pianos y de guitarras eléctricas. Para entendernos, rock and roll, sería la faceta que ha conservado el halo de “autenticidad” dentro de toda la música rock (o pop): Elvis, Rolling Stones, Hendrix, Led Zeppelin, Aerosmith, Guns n' Roses


Alguna gente habla de rock clásico” para referirse a la supuesta edad dorada del rock and roll, entre 1967 y 1972, en la que surgieron artistas como Hendrix, los Doors, Steppenwolf, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, David Bowie… Otros artistas más blanditos pero igualmente auténticos (más que nada porque eran los únicos que había) pueden, según el caso, añadirse a esta nómina; me estoy refiriendo a peña como los Beatles, Simon & Garfunkel, Beach Boys o Elton John.

Por último, la etiqueta rock’n’roll suele reservarse para denominar los primeros estilos de rock and roll surgidos en los años 50: el vocal, el de Nueva Orleans, el de Memphis, son los discos de (otra vez) Elvis, Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly o The Marcels.

Pues bien, hubo un tiempo en el que el rock and roll importaba, sobre todo el rock clásico. Coincidió con la implantación universal del CD como formato de escucha, y parecía que la cosa iba bien al reeditarse los catálogos de Beatles, Rolling Stones o Hendrix. En 1993 no era raro escuchar en Los 40 Principales una canción de los 4 de Liverpool o del zambo zurdo de Seattle. En aquella época tenía sentido que la juventud lo flipase con canciones con las que lo había flipado la juventud hacía 20 ó 30 años. Hoy no. Hacía 20 ó 30 años tampoco. Por esta razón pienso que la época a la que me refiero tiene algo de especial porque es, en cierto sentido, única.


Vale, mis amigos y yo éramos frikancos, escuchábamos a Hendrix, los Who, la Creedence o Pink Floyd con 15, 16, 17 años. Éramos minoría, pero no éramos los únicos. Tampoco era la única música que escuchábamos, pero sí fue un ingrediente fundamental a la hora de forjar nuestros gustos, por no decir nuestro criterio. ¿Y cómo conocíamos esa música? No porque la heredáramos de nuestros padres (no de los míos, desde luego), ya aquello en España había sido poco menos que música underground. Se conocía y estaba a nuestro alcance, porque sonaba en la radio, en programas más o menos especializados, porque tenía presencia en los medios escritos, porque importaba.

Todo esto acabó más o menos en los años noventa, con la llegada del nihilista grunge (que, paradójicamente era punk, pero que ayudó a no tomar en serio a los dinosaurios), con la popularización masiva de la música tecno y el hip hop, es inevitable que los gustos cambien. Hoy día vaya usted a un instituto, señora y pregunte por Jimi Hendrix. Vaya usted al mejor instituto de su localidad, a los niños más musiqueros, a los que llevan camisetas negras.


De todo esto me he acordado hoy (aunque llevaba tiempo queriendo darle forma en un post a estas ideas) revisionando la hilarante peli Las aventuras de Ford Fairlane (1990). Trata sobre un “detective del rock and roll, que por aquel entonces era sinónimo de “industria discográfica”, ya que el rap aún no había eclosionado al nivel mainstream que alcanzó en los 90. Una peli como Ford Fairlane (con un protagonista que imita a Elvis, con la propia Priscilla Presley en el reparto, trufada de citas de canciones de Hendrix o los Rolling Stones, con un trasfondo de estrellas de heavy metal asesinadas) no tendría sentido hoy día, pienso que a nadie le haría gracia.

De ahí el título del post de hoy: el rock ha muerto, viva el rock, etc…

viernes, 7 de agosto de 2009

In memoriam, John Hughes


Hoy ha sido un día triste en los institutos, amigos. Hoy el capitán (quarterback) del equipo de rugby (football) no ha intentado ligar con la jefa del equipo de animadoras (cheerleading squad). Hoy a los empollones (nerds) nadie ha tratado de subirles los calzoncillos a la altura del sobaco, nadie ha llenado sus taquillas con espuma de afeitar. Hoy Mrs. Calloway no va a pedirnos el proyecto de Ciencias ni podremos nosotros pedirle a Susie Miller que sea nuestra pareja (date) para el baile (prom). Hoy hasta las letras de los chalecos (letterman sweaters) de los deportistas (jocks) andan un poco mustias.

Me diréis en principio que, claro, que hoy no había clases, que estamos de vacaciones escolares. Pero el motivo de que el mundo de las high schools esté de luto no es ese, es que ayer murió el director de cine John Hughes, quien mejor las supo retratar. ¿Insinuáis que en vuestros coles o institutos no estaba John Cusack hablando por un walkie talkie? ¿Qué nunca le pedisteis las bragas a una chavala mayor para fingir que os la habíais comido? ¿Qué nunca os castigaron un sábado por la mañana a estar ocho horas en silencio escribiendo un ensayo (essay) sobre quién creéis que sois?


Todo esto pasaba en las pelis de John Hughes, en un mundo de fantasía que si para los yankis resultaba incredibloide, imaginad para los nenes españoles. Bailes maravillosos con DJs absurdos o bandas ochenteras. Macizas con interminables coletas rubias. Cambiarse de aula para cada asignatura. Directores que te convocaban a su despacho y te leían la cartilla después de hablarle a toda la escuela (school) por una chiripitifláutica megafonía.

Confieso que a mí esas cosas me fascinaban, me fascinaron y me siguen fascinando. Gran parte de mi afición por el cine institutero USA me viene de las pelis de John Hughes, el maestro de las hormonas. Su legado no se reduce al puñado de pelis high school que hizo, pero –admitámoslo- estas son por las que será recordado. Y no es ningún desdoro, ojo. La crítica es unánime en coincidir que Hughes no se limitó a explotar comercialmente este nicho/filón de la población, sino que se esmeró en comprenderlos y en retratarlos con humanidad, plasmando como nadie sus frustraciones, miedos y anhelos (al menos los de una cierta generación).


En su obituario de hoy el diario El Mundo señalaba que este director “sigue siendo un modelo a seguir para creadores como Ben Stiller, Vince Vaughn, Wes Anderson y Judd Apatow”, y no me parece ninguna exageración. Es más, negarlo me parecería un crimen de lesa cinematografía. Pero bueno, y qué películas ha hecho este tal John Hughes? Señora, usted no las ha visto pero son todas de culto y yo las tengo en DVD, cuando quiera se las voy prestando. Solo de leer la lista me entra un mareo: Dieciséis velas (1984), El club de los cinco (1985), La mujer explosiva (1985), Todo en un día (1986)…

Aparte de las “instituteras”, Hughes también dirigió como nadie al también difunto John Candy en Mejor solo que mal acompañado (1987) –graciosa pese a Steve Martin- y Solos con nuestro tío (1989). Además de las dirigidas, también escribió Las locas peripecias de un señor mamá (1983), Las vacaciones de una chiflada familia americana (1983), Las vacaciones europeas de una chiflada familia americana (1985) –sendas obras maestras-, La chica de rosa (1986), Dos cuñados desenfrenados (1988), y las exitosas sagas de Solo en casa y Beethoven, entre muchas otras.


Como era de esperar, la noticia no ha salido en los telediarios (sí que hacía calor en Sevilla y que la gente tomaba el sol en las playas). Yo me he enterado por un mensaje de Facebook, y he comprobado que el buen Truman ya se me había adelantado en hacerle un homenaje. Pero como pienso que todos los homenajes son pocos, valga este humilde mío desde Estatuas Verdes, y descanse en paz, John Hughes (1950-2009). Nos vemos en la ceremonia de graduación.

jueves, 6 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Pupita


Entre trasluchada y trasluchada, se hace imperiosa la necesidad de renovar el Canon Pupita. Varias son las razones que me han llevado a ello. No es solo que se esté avecinando el Fin de los Tiempos (os reísteis de mí, pero el otro día se dieron de hostias Jimmy Arnau y Pipi Estrada en el plató de JJV). Es que claramente han tenido lugar varios acontecimientos el actual elenco del pupitismo. Gente innoble la hay a patadas, vous savez, pero no todos pueden ni deben ser categorizados como auténticos Personajes Pupita de Estatuas Verdes.

A tal efecto puse en marcha hace diez días la encuesta en la que habéis estado votando (por cierto que ya hay una nueva, ahora vamos a por los Personajes Oro), y os agradezco vuestra participación. No engaño a nadie cuando digo que pensaba pasármela por los hue y poner a quien a mí me diera la gana, pero el resultado del encuestismo me ha conmovido tanto que he decidido –por una vez y sin que sirva de precedente- acatar la democracia y haceros caso.


Monté todo esto para incluir a Cristiano Ronaldo, la verdad, pero por mal que me caiga y por canorro que me parezca, lo cierto es que el muchacho no está dando últimamente mucho juego (valga el ídem de palabras) en lo que a pupitismo y bizarría se refiere. Y aparte, que metí a Miguel Bosé en la nómina un poco por rellenar, y como broma a la lectora Pam (que sé que es fan). Pero como veo que vosotros, queridos lectores, lo detestáis incluso más que yo, esto me emociona y lo subo al olimpo de la injuria: Miguel Bosé personaje Pupita en gordo.

Ahora toca decidir a quién va a aliviarse de la gravosa condición del Pupitismo. De Melendi y El Bicho ni hablamos, y el Bardem la verdad es que no está haciendo ningún mérito para redimirse. Aunque mmm…. ¿dejar preñada a Pe Cruz se consideraría un mérito o un demérito? Complicado en demasía. Hablemos de Bebe entonces (¿no os ha dado escalofríos esta frase?). Hablemos de Bebe. La chiquilla acaba de sacar un disco cuyo primer single es –no, no estoy insolado, ni borracho, ni padezco todavía la gripe A- bastante potable. Potable..Bebe…¿lo cogéis? Hoy estoy de un chistoso que me salgo, señora!


No obstante lo anterior, a la hora de promocionarlo, la impresentable Bebe hace gala de su más estudiada impresentabilidad. Ved si no lo que la semana pasada tuve yo la desgracia de ver en You Tube (a punto estuve de que se me cayeran los ojos al suelo): la entrevista que Buenafuente le hizo a Bebe, quien apareció en el show sin zapatos, con unos pendientes merecedores de penas de prisión y una soez soberbia que hacía pensar, “Chula, pero si parece que el favor se lo estás haciendo tú al Buenafuente viniendo a la tele…”


Conclusión: Bebe = caca. ¿Y Leonor Watling? La verdad es que la mujer anda ahí, y no le faltan apoyos entre los lectores de Estatuas. Pero lo que me ha hecho relevarla de la categoría pupitesca es la colaboración de Marlango con Fito Páez en el último disco (en directo) del argentino. Tengo un post escrito sobre ese disco, que no publiqué porque lo he perdido. Fue aquí disco de la semana, y en él figura la Watling interpretando una más que meritoria versión a dúo con Páez del tema “Pétalo de sal”. Y en el DVD adjunto, también canta “Creo”. Al terminar de cantar, Fito Páez le dice “Precioso, Leonor!” Y yo, claro: si lo dice Fito…

lunes, 3 de agosto de 2009

Me voy de B.R.I.B.Ó.N.


-“El mar se agita, se me va el catamarán…”
(Bibi Andersen)





El mar, la mar, el mar, sólo la mar… De locos. Me voy de bribón, amigos. Me voy de Urdangarín, de Marichalar y de Froilán: me he apuntado a un curso de vela.

Muchos han sido los que se echaron a la mar antes que yo, en la realidad y en la ficción: Ulises, Vasco da Gama, Colón, Magallanes, Elcano, el Capitán Cook, Sandokán, el Capitán Bligh (del motín del Bounty), el almirante Chester Nimitz, Popeye… Hoy –desde la humildad y la modestia- he tenido a bien unir mi nombre al de tan noble estirpe. Personajes de Joseph Conrad, de Patrick O’ Brien, de Emilio Salgari (quien, según dicen, no vio el mar en su pajolera vida), el Bogart de El Motín del Caine (1954), me han dado hoy el abrazo de bienvenida.

Las gentes de la mar somos así, amigos, no espero que lo comprendáis. Homero lo entendería, también Hugo Pratt, los autores de las sagas vikingas, Rafael Alberti, Elvis Presley, todos han sentido en algún momento de sus vidas –como yo hoy y, espero, en los próximos días- el irresistible beso salado del océano. Nuestra Familia Real también, bien sure. Me consta que en estos días disfrutan en Mallorca de sus bien merecidas vacaciones, y que todos, desde el abuelo a los nietos, practican el noble deporte de la vela.


Porque, amigos, ¿navegar con motor? Me vais a perdonar, pero eso sería como tener un reloj de cuarzo o conducir un coche automático: no vale. Sería como hacer el Camiño de Santiago sin llegar a Finisterre o confundir la pizza con focaccia. Llamadme sibarita de los mares, si queréis, pero ya va uno teniendo una edad en la que no va estando para tener que aguantar las tonterías. Navegar es un acto de comunión puro con la naturaleza, es casi casi poder concretar el sueño de Ícaro: es ponerse delante del bendito viento con una embarcación, una vela, y sentir la velocidad que nos eleva, volar, volar, vivir, sentir… navegar…

Por otro lado, no debemos despreciar el lado chufla que esta sana actividad de la navegación a vela nos ofrece: lo primero que llama la atención es el vocabulario técnico. Perdonad si me entusiasmo con esta jerga que es ya para mí desde hoy como un segundo idioma. Expresiones como “cazar el foque”, “vamos a trasluchar”, “a medida que nos acerquemos a la empopada más largaremos las escotas” o “las velas siempre llenas pero a punto de flameo por el gratil” ya no me son ajenas, entiendo que para vosotros (no iniciados) sí.


De momento ya me he dejado barba, hoy he comido marisco y estoy pensando en hacerme algún tatuaje guapo: quizás el Rey Neptuno o la Sirenita Ariel. Podéis reíros cuanto queráis, la mar acaba poniendo a cada uno en su sitio. Corren rumores de que esta mi fiebre marina me ha entrado porque antesdeanoche pusieron en Antena 3 la peli Annapolis (2006), sobre la academia naval USA. Tranquilos, no tengo intención de hacerme marine ni nada por el estilo… aunque he reconfesar que al enfundarme el traje de neopreno he sentido cosas que hasta ahora me habían sido vedadas.

Así que ya lo sabéis, mientras vosotros estéis desempeñando vuestros absurdos trabajos, o peor aún, pasando un ocio improductivo en playas y montañas, holgando, tumbados, a lo más jugando a las paletas, yo me hallaré surcando el Océano Atlántico en mi catamarán, acaso haciendo de patrón o de proel… no sea que algún día mi avión naufrague en una isla desierta y me tenga que fabricar una balsucia con un negro, un coreano y un redneck para salir de allí a escape…

sábado, 1 de agosto de 2009

Nuevas señales del Apocalipsis


Admirador como soy de San Juan Evangelista y de su obra, no puedo pasar por alto una serie de acontecimientos que se han sucedido en el último mes y poco. Entre noticias de incendios forestales, otro tipo de incendios y alertas por temperaturas máximas, continúan llegándonos señales de que el Fin de los Tiempos está cada vez más cerca. En palabras del buen chalado pelirrojo de Watchmen, “The end is nigh”; en palabras del docto Arrabal: “El milenarismo va a llegaaaaaarr!”

Con la Primera Trompeta Telepizza comenzó a vender hamburguesas. Tele… ¿qué? Pues eso. Los inventores del 2X1 “en local y recoger”, que prefieren mantener esa ruinosa promoción que bajar sus PVPs, por Dios, los que tantas veces nos hicieron calcular precios y números de ingredientes… Aquella empresa cuyo dueño era puesto como ejemplo por nuestra profe de Sociales de 3º de BUP (el otro ejemplo que ponía de modelo a imitar era Mario Conde, ejem)… se ha desvirtuado. Ahora venden hamburguesas, patatas, ensaladas… verdad que llevaban décadas sirviendo chorradas en plan “side order” pero… ¿hamburguesas? Definitivamente, algo no anda bien.



Con la Segunda Trompeta Jorge Javier Vázquez tuvo un nuevo programa de cotilleo. Con sintonía cantada por Bibi Andersen. Consistente en un demencial debate en el que no suelen faltar Belén Rueda, Kiko de Gran Hermano 3, Jimmy Giménez-Arnau, Karmele, el otro, el del amoto… ¿Sus temas? Si un travesti merece ser Miss España, si Aramís Fuster fingió su propio suicidio, si Franco malversó una piedra traída de la Luna, si el ex de la Esteban no sé qué cosa ha hecho… todo ello trufado por las impertinencias del moderador JJV, en el papel de un profesor de secundaria quemado y propenso a las depresiones, que acabara de tomarse dos aguardientes antes de entrar en clase.

Con la Tercera Trompeta Melendi y Pignoise grabaron un dueto. O un cuarteto, o quinteto, o cuantos quieran que sean ahora. Que han cantado juntos, vaya. Los perpetradores de Esto no es un disco de punk (2005) –ni falta que lo aclaréis, amigos- y el responsable de Este avión no va a llegar a Méjico, señora (2007) unen sus fuerzas este verano para torturarnos. “Estoy enfermo” se llama el tema (lo juro), y la letra dice cosas como “Si por el cielo nunca he volado, mis alas no son verdad. Cuando me impulso siempre resbalo, nunca consigo despegar” (lo juro también!!!).


Con la Cuarta Trompeta Coto Matamoros se fugó a Tailandia. De esto me entero a retazos, mi compañero de fatigas Kike me lo suelta subiendo un puerto de montaña: 600 m de desnivel en 8 km. Pero no, no le faltaba el aire: al parecer Coto Matamoros, por problemas de deudas, les ha sableado a sus íntimos toda la panoja de que ha sido capaz y se ha dado el piro a Tailandia, donde me contaron el otro día que hay cartas de masajes como hay cartas de putas como hay cartas de cócteles o comidas, donde me contaron el otro día que hay gente que se gana la vida dentro de los ríos recogiendo cacas de elefante con gigantescas cestas. Y para colmo el buen Coto parece que amenaza (constantemente) con suicidarse.

Con la Quinta Trompeta Chiquito de la Calzada hizo un vídeo en YouTube con Leslie Nielsen. Esto, que en sí mismo daría para un post (a algunos se lo ha dado), es una enormidad de calibre tal que si no la habéis visto ya no sois amigos míos. El vídeo se ha hecho para promocionar una película paródica española, y no comento nada más, pues se explica por sí solo.



Con la Sexta Trompeta José María Aznar tenía más abdominales que Cristiano Ronaldo. ¿Pesadilla? ¿Ensueño de la Razón? ¿Error de Dios? Lo hemos podido ver la semana pasada en toda la prensa, no hay PhotoShop mediante. José María Aznar, el ex presidente, alias el Demonio, el culpable de la Guerra de Irak, el culpable de todas las guerras, el abogado de conducir borracho, el que alardeaba de hacer 3.000 abdominales diarios… ¡resulta que los hacía! Olé él, sus santos güevos y el regocijo de su mujer, pero algo me dice que no es correcto que Ánsar esté más petado que CR9, no me preguntéis por qué.

Con la Séptima (y última) Trompeta la firma Chanel escogió a Lily Allen como imagen. Chanel, hagamos memoria, el culmen del chic, especialistas en artículos de lujo, sinónimo de glamour…Recordemos quiénes han sido modelos Chanel: Marilyn Monroe, Catherine Deneuve, Nicole Kidman. Recordemos ahora quién es Lily Allen: la cantante pop inglesa famosa por decir que tiene tres pezones y sacarse una teta en la tele. Famosa por decir palabrotas en sus canciones y hacer gestos obscenos en sus vídeos. Abanderada del chabacanismo, adalid de la zafiedad, y… entiéndaseme bien, como artista me encanta, su papel lo hace de coña pero… ahora ella será la imagen de Chanel S.A.
 
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