Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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domingo, 9 de noviembre de 2008

Directos


Los fines de semana en Miciudad, cuando no estoy dejando que una abeja me pique en la cara o comiendo hamburguesas en locales Tex-Mex tengo otra afición muy bonita: ir a conciertos. La semana pasada fui a uno, que ya os conté, la que viene tengo entradas para otro. Esta semana he hecho doblete, el viernes y el sábado, con la particularidad de que ambos conciertos se celebraban en la misma sala, aun siendo de índole completamente opuesta.

El primer concierto era un asunto curioso: la final de un certamen municipal de música, actuaban dos grupos concursantes, El Gueto con Botas y Miguel Sánchez y Radio Girondo y un tercer grupo fuera de concurso llamado Helio, dizque leyenda local. La verdad es que yo fui a ver a Radio Girondo, porque me une una gran amistad a su líder y cantante Miguel Sánchez, pese a que el mamón nunca lee Estatuas Verdes. Aparte vi al primer grupo, de corte celta-fusión-buenrrollista. Dicho sea sin ánimo de mala leche, no me gustaron porque me aburrieron pero respeto su propuesta, que estaba muy currada (solo que no es mi estilo).


A los Helio no me quedé, en parte porque estaba muy cansado y en parte porque en el cartel anunciador se publicitaban como power pop, y me daba bastante miedo -sinceramente- lo que podía salir de allí (Miciudad y el pop, un maridaje problemático). Miguel Sánchez y Radio Girondo hacen una especie de pop rock de corte a veces indie a veces cantautor, pero el otro día sorprendieron a todo el mundo con una fuerza rockera inusitada. Incluso los fans de El Gueto con Botas (rastas, chándal de Jamaica, aroma a trócolo) movieron las cabezas extasiados al son de los poderosos riffs que Radio Girondo despachaban desde el escenario. Fue su mejor actuación hasta la fecha.

El segundo concierto que fui a ver es el de Iván Ferreiro, favorito personal (tampoco era la primera vez que lo veía en directo) y artista que, como ya se ha dicho aquí en ocasiones, cabalga entre lo comercial y lo indie. Si Los Planetas representan los más comercial de lo independiente, podría decirse que Iván Ferreiro es lo más tirando a indie dentro de lo comercial. O eso pensaba yo, vistas su música y su parafernalia de chapas, camisetas y demás. Los amigos que vinieron conmigo a este concierto eran o bien muy poperos o bien muy rockeros, y yo hubiera pensado que la propuesta de Iván Ferreiro iba a ser problemática pero en realidad creo que satisfizo a ambas sensibilidades.

A veces Smashing Pumpkins, a veces Radiohead, casi nunca Los Piratas, he aquí las claves de un hombre que se permite descalificar a Miguel Bosé por lo pesetero para acto seguido editar él mismo un disco (Mentiroso mentiroso en directo, 2008) idéntico a otro (Mentiroso mentiroso, 2008) solo que en vivo, jugada que el propio Papito hubiese firmado sin ambages.



Tras el concierto, que moló bastante, pudo verse a Iván firmando discos y entradas, charlando con la peña y haciéndose fotos con ellos, algo que la verdad no esperaba de él. Y no lo esperaba no porque sea antipático sino porque la sala estaba de bote en bote (se agotaron las entradas, de hecho, cuatro de mi pandilla hubieron de recurrir a la reventa), porque parece que este Ferreiro es una mini estrella.

El público no era indie, algún alternativo había, pero sobre todo gente normal, y sobre todo niñas, muchísimas niñas. No niñatas, me refiero a tías. Un amigo mío tildó la música de Ferreiro de “pop femenino” y es curioso que a mí nunca me lo hubiera parecido pero escuchando al público corear algunas de sus canciones y fijándome en las letras, un pelín de Alejandrosanzismo sí que hubo. Mejor para él, que venderá más discos.

La sala, ya lo he dicho, a reventar, un gran contraste con el concierto de la noche antes. No es que para ver a Miguel Sánchez y Radio Girondo no hubiera nadie, pero claro, el público fue escaso, y más comparado con el de Ferreiro. Y sin embargo no sabría decir con cuál de los dos conciertos disfruté más. En ambos casos me encontraba entre amigos, escuchando la música que me gusta… Porerror, ¡qué post de más buen rollo! ¿Qué queréis, que insulte a gente todos los días?

martes, 26 de febrero de 2008

No veas cómo estamos con los Texas Tornados


Hasta hace bien poquito mi único conocimiento sobre la cultura Tex-Mex provenía de los supuestos restaurantes de este tipo que hay en mi ciudad. El mejor sin duda es el Texas Lone Star Saloon, regentado por un tejano ex marine cuyo hijo era compañero mío en el colegio. Además de unas hamburguesas de meter miedo, en este local sirven un postre llamado “Texas Tornado” consistente en un brownie acompañado de nata montada y una bola de helado. Pensad en ello y dejadlo ahí.

Es fascinante el enorme latrocinio territorial perpetrado por los USA contra Méjico a lo largo de todo el siglo XIX. Aparte de la Independencia de la “República de Tejas” (ríase usted de Kosovo) que enseguida se anexionó a EEUU, ahí queda esa guerra entre 1846-48 que culminó con el ominoso “Tratado de Guadalupe Hidalgo”. Resultado: el 50% del territorio mejicano pasó a manos gringas en un abrir y cerrar de ojos. Por eso, niños y niñas, hay tantísimos topónimos españoles en el Sur de los Estados Unidos, por eso hay estados llamados Tejas o Nuevo Méjico y por eso en la serie de Chuck Norris Texas Walker Ranger (1993-2001) sonaba una canción que decía “Hey, baby, ¿qué paso?... won’t you give me un beso?"

Esa canción es de un señor llamado Freddie Fender, que murió en 2006 y era un histórico del country (sección tex-mex). Con esta ola de tejanismo que nos azota (ver No es país para viejos), quizá sea bueno recordar cómo en la peli Los tres entierros de Melquiades Estrada (2005) sonaba otro tema de Fender que fue número uno en listas pop y country en 1975, la balada “Before the Next Teardrop Falls”. A los diez años debutó en la radio cantando una de los Rolling Stones, y luego se dedicó a versionear a Elvis Presley en español. En 1990 la fortuna le volvió a sonreír al formar parte de un supergrupo Tex-Mex llamado los Texas Tornados (como el postre de mi amigo), que eran los que cantaban “Hey Baby Que Paso”.

El resto de este supergrupo lo componían el acordeonista Flaco Jiménez (no es moco de pavo: tiene Grammys en solitario y con grupo y ha tocado con Bob Dylan o Ry Cooder) y dos personajes que merecen mención aparte. Me refiero a Doug Sahm y a Augie Myers, ex componentes del legendario grupo de garaje de los sesenta Sir Douglas Quintet. Comenzaron como un gran fraude, haciendo creer que eran británicos (era la moda, de ahí su apelativo), pero nada más oír lo que tocaban se les veía el cartón. Su tema “She’s About a Mover” (1966) es un clásico nugget en toda regla pero además (raro en el género) sus álbumes enteros merecen la pena.

Hace pocas semanas me invitaron a casa de un amigo a ver vídeos musicales y a poner discos, y me llevé mi ejemplar en vinilo de Mendocino (1969) de Sir Douglas Quintet. El anfitrión, aficionado al country rock y la música con raíces, no los conocía, y quedó mareado al escucharlos. También ha un par de meses que estuve en una pinchada de unos poperos modernos, donde sonaron muchos clásicos de los sesenta, y yo le pedí al DJ el tema “She’s About a Mover” pero él no lo conocía. Le recomendé al grupo, el tema en cuestión suena como si los Beatles tocaran “She’s a Woman” con una indigestión de frijoles.

Sus dos primeros discos (el fraudulentamente titulado The Best of Sir Douglas Quintet, de 1966 y el The Sir Douglas Quintet Is Back! de… ¿1967? ¡Qué más da!) mezclan soul, pop, Tex-Mex, country, música Cajun, rock and roll y lo que haga falta. Lo mismo tocaban la historia de John Hardy (como la Carter Family), que un tema imitación Beatles que el clásico ese de Leadbelly que décadas después versionara Nirvana en su Unplugged In New York (la del grito al final). Y este es el espíritu que preside la producción de los Texas Tornados, a los que hay que añadir una debilidad por el blues eléctrico y por la música norteña mejicana.

Esta semana ha caído en mis manos un disco en directo de los Tornados, y lo que más me impresiona de ellos es su versatilidad. Todo lo tocan y todo lo hacen propio: no hay impostura en ningún momento. Además, tengo debilidad por el Spanglish, y las letras son acojonantes. En este concierto, grabado en Austin, TX en 1990, aparecen los citados clásicos de Fender, de Sir Douglas Quintet y nuevos temas de los Tornados (“Laredo Rose”, “Dinero”, “She Never Spoke Spanish to Me”), y hasta el “96 Tears” de ? And the Mysterians como propina. Conclusión: la próxima vez que vaya a hincarle la cuchara a ese brownie con esa nata por encima y ese helado le preguntaré al postre “Hey, baby, ¿qué pasó?”
 
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