
Corren rumores muy malintencionados de que a partir de septiembre voy a tener por vecino a Marcial Ruiz Escribano, antes conocido como el ¡Ga-ñááááán! Poco más o menos así será, y entonces será también inevitable que me tope con la visita de su insidioso cuñado. Cuando me vea, el cuñado me dirá: “Te lo dije, Porerrorete, TE LO DIJEEEEEEEE!!!”
Y no se estará refiriendo a lo melosa que me haya salido la tortilla de patatas sino a la serie de televisión Perdidos (2004-????). Tengo varios amigos, que cual cuñados saltarán como hienas en cuanto lean este post, lo sé. Y tendrán razón. Uno en concreto, me lleva advirtiendo de que la serie era lo mejor desde el pan de molde (como se dice en inglés), y yo no es que no me lo creyera, simplemente es que no me había llegado el momento de verla.
En realidad tengo los capítulos en mi ordenador (bajados antiramoncinescamente) desde hace meses, pero me daba pereza verla. Una serie tan imponente, que lleva cuatro temporadas -aunque cuando me la pasaron solo había tres- no sé: ya dije en su momento que no es que no quisiera verla sino que tenía que encontrara el escenario adecuado. Cuando me pusiese a verla necesitaría reposo, verla en versión original, del tirón y todas esas cosas. ¡Madre mía la gente que veía los capítulos semanalmente, lo mal que lo han tenido que pasar!
Otro que sé que es muy forofo de la serie es el autor de Almanaque de Otoño, donde le ha dedicado un par de posts. Hay quien, tras ver determinados episodios claves ha exclamado “¡Ámazing!” Porque la serie lo que tiene es que es muy sorprendente y muy misteriosa. ¿Pero qué hace Porerror aquí hablando del tema como si fuese una novedad? ¿Quedará alguien más en el planeta que, como yo, no haya visto ningún episodio? Como yo hasta hoy, que fijaos lo emocionado que estoy y solo me ha dado tiempo de ver cinco capítulos.
Eso sí, seguidos, y ya estoy haciendo un gran esfuerzo para parar y venir a escribir el post de hoy, que en cuanto lo publique me pongo con el sexto. La historia –como se suele decir por aquí- es simple: un avión se estrella en una isla desierta… claro, el resto no os lo voy a contar porque 1) es demasiado complicado y 2) ni yo mismo sé lo que ocurre. Confieso que la tal premisa en principio a mí tampoco me impresionó demasiado, pero está clarísimo desde el minuto uno que la serie es como un iceberg, y que la anécdota del accidente aéreo solo es la excusa que desencadena toda la tramaza.
"¿Se parece o no a la novia de Iker Casillas, el Rey de Copas?" Mi primera reacción al ver este comienzo de la Temporada 1 de Perdidos fue como si hubiese acudido a una de esas reunions del colegio, por el montón de caras conocidas que se encuentra uno entre el reparto. De entrada, el pavo que hacía de hermano mayor en Cinco en familia (1994-2000). Luego, el pavo que hacía de Merry en la trilogía de El señor de los anillos (2001/2002/2003), el negro travesti que hacía de Mercucio en Romeo + Julieta (1996), el que hacía de Paul en Las reglas del juego (2002) y alguno más que me estoy dejando.
Si a esto le sumamos a Evangeline Lilly (la Eva González canadiense), el doble de Darek, el doble de Don Pimpón, una especie de Apu militarizado, una embarazada australiana, un oso polar y el hermano tullido del Coronel Kurtz, compondremos un fresco memorable de los personajes que parecen ser principales en estos episodios principiales de la serie. Perdidos, la serie: la real oca (en vinagre), oiga ¡Me voy corriendo a seguir viéndola!
Si a esto le sumamos a Evangeline Lilly (la Eva González canadiense), el doble de Darek, el doble de Don Pimpón, una especie de Apu militarizado, una embarazada australiana, un oso polar y el hermano tullido del Coronel Kurtz, compondremos un fresco memorable de los personajes que parecen ser principales en estos episodios principiales de la serie. Perdidos, la serie: la real oca (en vinagre), oiga ¡Me voy corriendo a seguir viéndola!
