
“Cosica es una familia”
-Juanma, futuro alcalde de Cosica
Hoy le robo el título al buen Migue (otro bloguero perezoso), quien a su vez se lo robó a Pablo Neruda, el padrino de Estatuas Verdes. El buen Neruda dejó escritas unas memorias que por famoso título llevaban Confieso que he vivido (1974). ¿Me atreveré a hacer el chiste más manido de la historia y decir yo ahora aquí (a modo de homenaje) “Confieso que he bebido”? Pues ya lo acabo de decir, aunque en el título del post no me he atrevido a ponerlo para no resultar demasiado destroyer.
Por petición popular (y esta vez es verdad) vuelven las estatuas más famosas de la blogosfera. He recibido amenazas de varios tipos por parte de mis lectores, acerca del silencio de Porerror. Unos mensajes eran más o menos conciliadores, otros eran en plan “Escribe, cabrón!”, en fin, el motivo de llevar tantos días sin poner un post ha sido una mezcla de ocio y trabajo. La verdad es que durante la Semana Santa he estado por ahí, en un viaje que me ha dado materia para varios posts que ya irán apareciendo. Por ahora baste decir que he visto muuuuuuy de cerca las “estatuas verdes sobre el techo de Notre Dame” (Una emosión…. una cosa….. ya me entendéis…).

Luego, el curro me ha dado bastantes quebraderos de cabeza: ya sabéis, reuniones, burocracia, sandeces varias a las que ha habido que añadir la organización de un viaje de trabajo que el jueves pasado me llevó al extranjero, nada menos que a Gibraltar. Por cierto que, ¿os acordáis del documental frikanco aquel sobre la 2ª Guerra Mundial a cuyo rodaje asistí hace un año? Pues no veáis cómo están allí las tiendas vendiéndolo en DVD…
A medio camino entre el ocio y el neg-ocio se encuentra el pueblo de Cosica, como bien sabéis. ¡Porerror! ¿Cómo es que ya nunca hablas de Cosica? Pues a lo mejor es porque me he integrado aquí, señora, y ya no tengo nada jocoso ni gracioso que decir. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJJA!!!!!!!! ¿Se imagináis? Es solo que ya no hace frío, y ya el critiqueo ha perdido su encanto, porque estoy a gusto. Salvo que este fin de semana pasado el frío ha vuelto, y yo vuelvo a escribir del pueblo. Coincidiendo con las fiestas patronales, este viernes, sábado y domingo se ha obrado un auténtico mirlo blanco: me he quedado aquí, he renunciado a volverme a Miciudad.

Las fiestas de Cosica funcionan tal que así: un día se traen a la Virgen de una ermita cercana al pueblo, a la semana se celebra aquí gran procesión con gran jolgorio y a la siguiente se vuelven a llevar a la Virgen hasta el año que viene. Como en toda España, amigo. No lo pongo en duda, pero es que yo siempre he sido más de semáforo y paso de cebra que de romería en burro, señora. Pues este finde pasado ha sido el de la procesión y el jolgorio, un par de compis de trabajo tenían previsto quedarse y me han metido el veneno en el cuerpo. Entre mis amigos la convocatoria no ha tenido mucho éxito (por no decir ninguno), pero estos compañeros se han traído cada uno un pandillón.
Así que no nos ha faltado jolgorio, cante por flamenqueo, por carnavales o por rock alternativo, disquisiciones sobre Fernando Alonso o Stanley Kubrick, y hemos acabado con las existencias de ginebra Tanqueray del pueblo. Parecía que ginebra solo bebía yo… pero solo lo parecía. La carne de cochino negro (para vosotros, “cerdo ibérico”) me sale ahora por las orejas, y he comprobado con agrado que mis desvelos por Cosica y todo mi cariño han sido recompensados con creces. Numerosos clientes y proveedores del trabajo me han reconocido y saludado, con gesto de aprobación al comprobar cómo Porerror se había quedado a ver a su Virgen, ¡y nada menos que de chaqueta y corbata!

Como comprenderéis, fotos del finde no puedo poner (imaginaos si no: esto se convertiría en la nueva Taormina y perdería su encanto) pero si os digo los nombres Luis García Berlanga y Paco Martínez Soria creo que podéis haceros una idea bastante buena. Ah, Amanece que no es poco (1988) es otra película que vendría muy bien para entender estas fiestas, y también Blow (2001), ya que digamos que las “lonchas” más solicitadas en Cosica estos días no eran precisamente las de chopped…
Mi única droga es la carne de cochino negro (bueno, y la ginebra), la fiesta era lo bastante divertida por sí sola, y tengo que admitir que me ha gustado mucho quedarme. He andado un poco estresado: ya sabéis, planchar una camisa, sacarle brillo a los zapatos “duros”, alternar con unos y con otros… nada más os doy el dato de que la procesión del domingo pasa ante la puerta de mi casa… demasiada responsabilidad. Por eso perdonad si en estos días alguno me habéis llamado y no os he cogido el teléfono.
-Juanma, futuro alcalde de Cosica
Hoy le robo el título al buen Migue (otro bloguero perezoso), quien a su vez se lo robó a Pablo Neruda, el padrino de Estatuas Verdes. El buen Neruda dejó escritas unas memorias que por famoso título llevaban Confieso que he vivido (1974). ¿Me atreveré a hacer el chiste más manido de la historia y decir yo ahora aquí (a modo de homenaje) “Confieso que he bebido”? Pues ya lo acabo de decir, aunque en el título del post no me he atrevido a ponerlo para no resultar demasiado destroyer.
Por petición popular (y esta vez es verdad) vuelven las estatuas más famosas de la blogosfera. He recibido amenazas de varios tipos por parte de mis lectores, acerca del silencio de Porerror. Unos mensajes eran más o menos conciliadores, otros eran en plan “Escribe, cabrón!”, en fin, el motivo de llevar tantos días sin poner un post ha sido una mezcla de ocio y trabajo. La verdad es que durante la Semana Santa he estado por ahí, en un viaje que me ha dado materia para varios posts que ya irán apareciendo. Por ahora baste decir que he visto muuuuuuy de cerca las “estatuas verdes sobre el techo de Notre Dame” (Una emosión…. una cosa….. ya me entendéis…).

Luego, el curro me ha dado bastantes quebraderos de cabeza: ya sabéis, reuniones, burocracia, sandeces varias a las que ha habido que añadir la organización de un viaje de trabajo que el jueves pasado me llevó al extranjero, nada menos que a Gibraltar. Por cierto que, ¿os acordáis del documental frikanco aquel sobre la 2ª Guerra Mundial a cuyo rodaje asistí hace un año? Pues no veáis cómo están allí las tiendas vendiéndolo en DVD…
A medio camino entre el ocio y el neg-ocio se encuentra el pueblo de Cosica, como bien sabéis. ¡Porerror! ¿Cómo es que ya nunca hablas de Cosica? Pues a lo mejor es porque me he integrado aquí, señora, y ya no tengo nada jocoso ni gracioso que decir. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJJA!!!!!!!! ¿Se imagináis? Es solo que ya no hace frío, y ya el critiqueo ha perdido su encanto, porque estoy a gusto. Salvo que este fin de semana pasado el frío ha vuelto, y yo vuelvo a escribir del pueblo. Coincidiendo con las fiestas patronales, este viernes, sábado y domingo se ha obrado un auténtico mirlo blanco: me he quedado aquí, he renunciado a volverme a Miciudad.

Las fiestas de Cosica funcionan tal que así: un día se traen a la Virgen de una ermita cercana al pueblo, a la semana se celebra aquí gran procesión con gran jolgorio y a la siguiente se vuelven a llevar a la Virgen hasta el año que viene. Como en toda España, amigo. No lo pongo en duda, pero es que yo siempre he sido más de semáforo y paso de cebra que de romería en burro, señora. Pues este finde pasado ha sido el de la procesión y el jolgorio, un par de compis de trabajo tenían previsto quedarse y me han metido el veneno en el cuerpo. Entre mis amigos la convocatoria no ha tenido mucho éxito (por no decir ninguno), pero estos compañeros se han traído cada uno un pandillón.
Así que no nos ha faltado jolgorio, cante por flamenqueo, por carnavales o por rock alternativo, disquisiciones sobre Fernando Alonso o Stanley Kubrick, y hemos acabado con las existencias de ginebra Tanqueray del pueblo. Parecía que ginebra solo bebía yo… pero solo lo parecía. La carne de cochino negro (para vosotros, “cerdo ibérico”) me sale ahora por las orejas, y he comprobado con agrado que mis desvelos por Cosica y todo mi cariño han sido recompensados con creces. Numerosos clientes y proveedores del trabajo me han reconocido y saludado, con gesto de aprobación al comprobar cómo Porerror se había quedado a ver a su Virgen, ¡y nada menos que de chaqueta y corbata!

Como comprenderéis, fotos del finde no puedo poner (imaginaos si no: esto se convertiría en la nueva Taormina y perdería su encanto) pero si os digo los nombres Luis García Berlanga y Paco Martínez Soria creo que podéis haceros una idea bastante buena. Ah, Amanece que no es poco (1988) es otra película que vendría muy bien para entender estas fiestas, y también Blow (2001), ya que digamos que las “lonchas” más solicitadas en Cosica estos días no eran precisamente las de chopped…
Mi única droga es la carne de cochino negro (bueno, y la ginebra), la fiesta era lo bastante divertida por sí sola, y tengo que admitir que me ha gustado mucho quedarme. He andado un poco estresado: ya sabéis, planchar una camisa, sacarle brillo a los zapatos “duros”, alternar con unos y con otros… nada más os doy el dato de que la procesión del domingo pasa ante la puerta de mi casa… demasiada responsabilidad. Por eso perdonad si en estos días alguno me habéis llamado y no os he cogido el teléfono.
Hoy, después del subidón de ayer, en que hay que admitir que había más gente de la que nuestro exiguo casco urbano podía admitir, Cosica volvía a parecer un pueblo fantasma. No he conseguido esta mañana ni que me pongan en un bar una tostada. Porque hoy, tras el fiestón de ayer, en Cosica era fiesta local y no se trabajaba. ¿O qué pensabais? ¡Hasta ahí podía haber llegado la broma!

