Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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viernes, 11 de septiembre de 2009

"El caos reina"


“El zorro pareció muy intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.”

(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito)





Como si de la última (y aburrida) película de Judd Apatow se tratara, [Hazme reír, 2009], le he concedido al buen Fran G. Matute diez días de ventaja por si quería hablar de este tema. Pero como no lo ha hecho, me veo en la obligación moral de intervenir: el mundo tiene derecho a conocer. Pasemos el mal trago cuanto antes: en la última (y aburrida) película de Lars Von Trier aparece un zorro parlante.

¿Puede alguien que haya visto la peli explicarme la función o significado de esa escena? No, no puede. Era una preguntilla medio retórica, pero yo la contesto. Y desde luego que no era una súplica: no soy tan ingenuo. El zorro parlante ha sido uno de los mayores atractivos de esta peli, no se habla de otra cosa. Hace un par de días, el blog de Fran Nixon se hacía eco de una entrevista al nota-que-dobló-al-zorro-que-habla-en-la-película-de-Lars-Von-Trier. ¿Zorromanía?


No sé si recordáis aquel sketch de Muchachada Nui, el testimonio del cineasta danés Lars Von Trier. Amén de muchas mamarrachadas y espantajerías, había una escena clave que se me quedó grabada en la retina y que no puedo por menos que traer ahora a colación: el tipo se subía a una grúa, se sacaba la churra y gritaba a los cuatro vientos: “¡Lars Von Trier se mea en el mundo!” Pues bien, amigos, con esta su última peli, Anticristo (2009), se ha hecho realidad el delirio paródico de Joaquín Reyes.

Al parecer, en la versión original (que tuve la desgracia de ver), quien pone la voz al cánido es el propio Von Trier. Gracias por tan alto honor, señorito….!!! Pocas veces he sentido que un creador me estaba tomando el pelo con tanta certeza como en la escena del zorro parlante, y os lo dice alguien que es amante del arte contemporáneo (prometo post al respecto).


“Receloso” sería un eufemismo para describir mi estado de ánimo ante esta polémica peli de Anticristo cuando se estrenó. Recuerdo los carteles de promoción en el metro londinense: eran completamente negros, como sugiriendo que el contenido de la cinta es tan brutal y escandaloso que no se podía mostrar. Fantochada como poco! De acuerdo que el jigo de Charlotte Gainsbourg no es especialmente estético, pero vamos, que la peli la podían haber promocionado con la foto de una cabaña, o una bellota, y no hubiese pasado absolutamente nada.

Por eso cuando un amigo me convenció para verla, necesitó tirar de sus más persuasivas armas para convencerme. “Sale gente follando y animales hablando” –me dijo a modo de golosina. Y son verdad las dos cosas, amigos. Pese a todo, y a que mi amigo no me engañó, tal vez la gente follando y el zorro hablando sean dos de las cosas que precisamente más le sobran a esta bendita película (y muchas otras cosillas que no revelo para no destripárosla: yo la dejaría en 11 minutos, y dura hora y tres cuartos, con que, figuraos).


¿Y qué dice el buen zorrito, Porerror? Ah, señora, son palabras de tal calibre y tanta importancia que no me atrevo a repetirlas. Baste decir que están en consonancia con el despropósito general que es la película. ¿Dónde están los defensores de los zorros cuando se les necesita? ¿Por qué no se ha querellado el zorro que hacía de Robin Hood en la peli Disney de 1973? ¿Por qué no han puesto el grito en el cielo los laboristas ingleses, los mismos que prohibieron la tradicional caza del zorro? ¿Dónde el zorro de El Principito, ubi Catherine Zeta-Jones (la novia de El Zorro)? ¿Qué opina de este injurión Megan Fox?

Cuando despertó, el zorro todavía estaba allí. Y hablaba.

domingo, 9 de agosto de 2009

El rock ha muerto. Viva el rock. Etc.


Hubo un tiempo, que vamos a acotar groseramente entre 1985 y 1995 (give or take a year or two), en el que el rock and roll importaba. Tal vez conviene aquí eso que yo tanto odiaba cuando lo hacían mis profesores pero que tanta falta hace: aclarar la terminología. El buen Fran G. Matute lo hizo con el pop y con el Pop, yo voy a intentarlo con el rock and roll. Entiendo por rock toda la música popular de los últimos 60 años, inspirada por ritmos anglosajones, principalmente negros, y todas sus derivadas y variantes.

En el término “rock” incluyo así a Elvis, a Stevie Wonder, a Village People, a los Sex Pistols, a Madonna y a Jason Mraz, pero no a Montserrat Caballé o Barbra Streisand. Me se entiende, ¿no? Dentro de este maremágnum, rock and roll sería concretamente la música nacida en su origen de la fusión del blues y el country, rítmica, pensada en sus inicios para bailar, e interpretada sobre todo a base de pianos y de guitarras eléctricas. Para entendernos, rock and roll, sería la faceta que ha conservado el halo de “autenticidad” dentro de toda la música rock (o pop): Elvis, Rolling Stones, Hendrix, Led Zeppelin, Aerosmith, Guns n' Roses…


Alguna gente habla de “rock clásico” para referirse a la supuesta edad dorada del rock and roll, entre 1967 y 1972, en la que surgieron artistas como Hendrix, los Doors, Steppenwolf, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, David Bowie… Otros artistas más blanditos pero igualmente auténticos (más que nada porque eran los únicos que había) pueden, según el caso, añadirse a esta nómina; me estoy refiriendo a peña como los Beatles, Simon & Garfunkel, Beach Boys o Elton John.

Por último, la etiqueta rock’n’roll suele reservarse para denominar los primeros estilos de rock and roll surgidos en los años 50: el vocal, el de Nueva Orleans, el de Memphis, son los discos de (otra vez) Elvis, Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly o The Marcels.

Pues bien, hubo un tiempo en el que el rock and roll importaba, sobre todo el rock clásico. Coincidió con la implantación universal del CD como formato de escucha, y parecía que la cosa iba bien al reeditarse los catálogos de Beatles, Rolling Stones o Hendrix. En 1993 no era raro escuchar en Los 40 Principales una canción de los 4 de Liverpool o del zambo zurdo de Seattle. En aquella época tenía sentido que la juventud lo flipase con canciones con las que lo había flipado la juventud hacía 20 ó 30 años. Hoy no. Hacía 20 ó 30 años tampoco. Por esta razón pienso que la época a la que me refiero tiene algo de especial porque es, en cierto sentido, única.


Vale, mis amigos y yo éramos frikancos, escuchábamos a Hendrix, los Who, la Creedence o Pink Floyd con 15, 16, 17 años. Éramos minoría, pero no éramos los únicos. Tampoco era la única música que escuchábamos, pero sí fue un ingrediente fundamental a la hora de forjar nuestros gustos, por no decir nuestro criterio. ¿Y cómo conocíamos esa música? No porque la heredáramos de nuestros padres (no de los míos, desde luego), ya aquello en España había sido poco menos que música underground. Se conocía y estaba a nuestro alcance, porque sonaba en la radio, en programas más o menos especializados, porque tenía presencia en los medios escritos, porque importaba.

Todo esto acabó más o menos en los años noventa, con la llegada del nihilista grunge (que, paradójicamente era punk, pero que ayudó a no tomar en serio a los dinosaurios), con la popularización masiva de la música tecno y el hip hop, es inevitable que los gustos cambien. Hoy día vaya usted a un instituto, señora y pregunte por Jimi Hendrix. Vaya usted al mejor instituto de su localidad, a los niños más musiqueros, a los que llevan camisetas negras.


De todo esto me he acordado hoy (aunque llevaba tiempo queriendo darle forma en un post a estas ideas) revisionando la hilarante peli Las aventuras de Ford Fairlane (1990). Trata sobre un “detective del rock and roll”, que por aquel entonces era sinónimo de “industria discográfica”, ya que el rap aún no había eclosionado al nivel mainstream que alcanzó en los 90. Una peli como Ford Fairlane (con un protagonista que imita a Elvis, con la propia Priscilla Presley en el reparto, trufada de citas de canciones de Hendrix o los Rolling Stones, con un trasfondo de estrellas de heavy metal asesinadas) no tendría sentido hoy día, pienso que a nadie le haría gracia.

De ahí el título del post de hoy: el rock ha muerto, viva el rock, etc…
 
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