Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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sábado, 18 de julio de 2009

Ronaldo III, el Cristiano


(Este post fue escrito el pasado 6 de julio en Madrid)




Apenas estoy en Madrid el tiempo de un cambio de trenes, pero me da lugar a acercarme al Bernabeu, siempre atento a la época que me ha tocado vivir. Ya el otro día el buen Susu desenmascaró que en realidad Estatuas Verdes lo escribe Cervantes, y es sabido que en su día Cervantes se dio un garbeo por el túmulo de Felipe II para ver in situ en qué habían quedado tanto poder en vida y tanta gloria.

De similar modo, yo hoy me acerco a ver ese circo de dinero y sudores ajenos que alguien dio en llamar “fútbol”. Este espectáculo tiene también su anfiteatro máximo, en este caso el estadio Bernabeu, donde esta tarde los leones se van a comer a un cristiano. Desde varias manzanas antes distingo una auténtica riada de personas vestidas de blanco y/o morado: con el calor afloran camisetas y equipaciones más o menos oficiales de todas las temporadas habidas y por haber.


A medida que voy andando solo por la Castellana (joder, me siento Rosa León), la gran riada va haciéndose más compacta. Aparecen camisetas de la selección de Portugal (C. Ronaldo 17); veo a preadolescentes “princesas” madridistas que se han rotulado en el brazo idéntica leyenda: CR9, salpimentada con corazones, estrellitas y signos de admiración; hasta veo a una chica con muletas, ¿esperará que el buen C. Ronaldo le imponga las manos y la saque de su dolencia?

Me permito esta broma porque veo que no es minusválida, solo accidentada. Pero hay algo de acertado en mi conjetura, este Cristiano es más que un futbolista para esta gente, es un mesías. Sus ojos te lo dicen: esperan el milagro de los títulos tras una temporada de sequía especialmente dolorosa. Son la nación madridista, convertida en masa al nuevo cristianismo. Hoy consagran en su templo a Cristiano Ronaldo, el “deseado”. ¿Le harán abjurar del Barça, de su pompa y de sus obras (por si acaso)?

Yo no me burlo ni los desprecio, ojo: con lo friki que soy, si me fuera algo en ello seguramente sería el primero en acudir a un ritual así. Las inmediaciones del campo del Madrid hierven de camisetas, puestos de bufandas, banderolas y medios de comunicación: cuando llego a dieciséis unidades móviles dejo de contar. La gente hace cola (la entrada al acto de presentación del jugador es gratuita), se apelotonan contra los vomitorios, aúllan, rugen y braman: es el paroxismo de la tribu.


Los luminosos del estadio me informan de que la presentación del jugador será a las 21:00, con apertura de puertas a las 19:00. Miro el reloj y son las cinco y media: aún faltan más de tres horas para que dé comienzo el carnaval, y esto ya está que rebosa. No me da tiempo a quedarme, además ya tengo material de sobra para el post. Me largo a una cafetería cercana a escribirlo en caliente, así en crudaco, como se hacen estas cosas. Con lo que he visto, me voy del Bernabeu espantado (en el sentido portugués de asombrado). En buena hora se sacie la sed de esta gente, sea presentado Cristiano Ronaldo, el cani, el atleta, ultraman, el futbolista destinado a acabar con todos los futbolistas. Así sea.

martes, 6 de mayo de 2008

"Mendieta ha marcado un gol realmente increíble"


Soy consciente de que puede que haya gente para la que lo mejor que hayan visto esta semana por la tele no sea la reposición de Embrujadas que está emitiendo Cuatro. Algún pervertido habrá que incluso se haya interesado con la historia esa de que el Real Madrid ha ganado la Liga. Yo, que suelo tener menos información sobre fútbol que el Sánchez Dragó con la cabeza dentro de una bolsa de plástico, me enteré el domingo pasado de un dato fascinante que cambió mi vida (en el Telediario de Antena 3, ¿dónde si no?). A saber: “solo si el Madrid no gana no se cantará el alirón esta noche en Cibeles”. Yo creía que lo de “cantar el alirón” era el olor de axila, pero resulta que consiste en que un niñato cuasitreintaañero se suba a la Cibeles y le coma el boquino. (¿De verdad hemos leído la noticia de que Mamen Sanz tendría que estar celosa de una estatua, o estábamos bajo los efectos de alguna droga?)

Por la noche el domingo, mis tímpanos reventaron cuando el Madrid le marcó el segundo gol al Osasuna, y colegí que el triunfo estaba consumado. “¿Ahora es cuando salta Beckham al césped con sus retoños llevando unas camisetitas que ponen Daddy?”, pregunté ingenuo pensando que todos los títulos de Liga se celebraban de igual manera. “No, no, no, no” –me corrigieron mis acompañantes, infinitamente más duchos que yo en el Deporte Rey. “Para que el Madrid gane la Liga es necesario que BLA BLA BLA BLA BLA BLA miércoles próximo BLA BLA BLA BLA BLA BLA tres jornadas”. “Ah” –dije obediente, pero cuando llegué a casa me vi en la tele la estampa de los disturbios habituales, las ambulancias, las pedradas y deduje que, o había llegado el Fin del Mundo o había terminado esa pesadilla que algunos llaman Campeonato de Liga.

Quité la tele porque pasó un rato y vi que no aparecían ninguno de mis frikis favoritos que yo asocio al fútbol (creo que correctamente): Luis Aragonés, Fabio Capello y el Arrebato. Son futbolistas los tres, ¿no? Por algún motivo no salían celebrando el triunfo del Madrid, pero me quedó un consuelo. Ahora que ha acabado la Liga, el resto de los mortales podremos descansar tranquilos hasta… digamos… septiembre. ¡Un mojón para mí! Ya está aquí la pre-pre-temporada, los cortes de mangas de Schuster, el sobaco de Eto’o (¡oh!), los trofeos de verano (Bernabeu, Gamper, Teresa Herrera, Carranza…)… El que está muy callado últimamente es Lopera, ¿no? Ya se va echando en falta alguno de sus petardos.

Para colmo descubro con horror que este verano, por si fuera poco con las Olimpiadas chinorris, nos queda aguantar una Eurocopa o Copa de Europa o como quiera que las mentes diabólicas que la inventaron la llamen. Para los que no entendáis de fútbol, una Eurocopa consiste en que algunos de mis amigos (gente sensata, con dos carreras y en un caso, doctorado) se reúnen y empiezan a insultar al televisor y a darle patadas furiosas a los muebles.


Marx decía que la Religión era el opio del pueblo… ¡ya quisiera la Religión concitar la décima parte de las voluntades y adormecer a la peña como lo hace el fútbol, amigos! En mi casa había un libro titulado Fútbol y Franquismo (1987) que destapaba las conexiones político-ideológicas del llamado Deporte Rey con el Régimen anterior. Ni que decir tiene que se usaba para entretener a las masas, lo mismo que en la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler (que por cierto era una mierda en fútbol y siempre perdía contra Austria). En las democracias ocurre lo mismo. Los ingleses ganaron un Mundial en 1966 y todavía cada vez que hay un torneo internacional y hacen sus propias encuestas se ponen ellos como favoritos.

Algún malpensado habrá que, leyendo esto, se lleve la impresión de que a mí no me gusta el fútbol. ¡Por Dios! ¡Pero si es lo más inteligente desde el tres en raya! Que sepáis que yo tengo en mi poder autógrafos de Gus Hiddink (obtenido en Ámsterdam) y de Reinhardjt (o como se llame). También tengo un autógrafo de Miguel Ríos y otro de Teresa Rabal, pero eso daría para otro post. Cómo no me iba a gustar el fútbol si cada día nos quita media hora de ver a los políticos en el telediario. Cómo no me iba a gustar si es poesía, magia, arte sublime… ahí está esa Abuela del Betis, ese hombre (también del Betis, por cierto) que llevaba las cenizas de su padre al campo en un tetra-brik. Esas hinchadas tan lindas y razonables (nunca violentas). Aquel Manolo el del Bombo, por Dios, aquel José Ángel de la Casa desgañitándose con aquel goooooooooooooooool de Señor!

Personalmente, me parece que la mejor noticia que el fútbol nos ha deparado en estos tiempos es la pillada de Ronaldo hasta el culo de droga con dos travelos. ¡Qué lejanos quedan aquellos tiempos galácticos en que el glamour era la marca de la casa! ¿Os acordáis del cumpleaños de Ronaldo, del que Vania Millán salió llorando? ¿Os acordáis de la Ronaldinha anunciando flanes? Hasta La Costa Brava hicieron un tema llamado “El cumpleaños de Ronaldo” (de aproximadamente la misma calidad lírica de “El artista madridista” de Los Planetas). Bueno, amigos, al menos me queda el consuelo de poder citar sin meter la pata al mitológico Abuelo de la fabada: “Y el Madrid, ¿qué? Otra vez campeón de Liga, ¿no?”
 
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