Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Elvis Costello: ¿Se le ha ido la olla?


La fiel lectora Orphangirl es una buena corresponsal de Estatuas Verdes. Siempre me nutre de noticias: que si la hermana pequeña de Beyoncé saca disco nuevo, que si Feist ha actuado en Barrio Sésamo

Ella sabe que un gurú personal mío es Elvis Costello, principal Personaje Oro de este blog, de modo que nunca me faltan en la bandeja de entrada del email correos acerca del cantante británico. Costello, ¿eh? Habría tanto que decir… Ya se comentó aquí su útimo lanzamiento discográfico, pero no ha sido lo único en lo que don Costello ha empleado su tiempo en este 2008.

Además de su fantástico Momofuku (2008), Costello ha participado haciendo duetos en Acid Tongue (2008), lo último de Jenny Lewis y Little Honey (2008), de la cantante country LucindaWilliams. No para ahí la cosa. Por mediación de Orphangirl leo la noticia de un programa televisivo que Elvis Costello va a presentar en USA. El espacio, de título Spectacle: Elvis Costello With… (en la cadena Sundance) es una especie de talk show musical. Me imagino que, a la maniera de los shows de Johnny Cash y Sonny & Cher, o como dice (con bastante mala leche) el blog Jenesaispop.com, estilo El séptimo de caballería de Papito.


En cada programa acudirá un invitado a hablar y actuar con Costello; en la nómina se espera a Rufus Wainwright, Elton John, James Taylor, The Police, Lou Reed, Tony Bennett, Kris Kristofferson, Norah Jones, Herbie Hancock, She & Him, Jenny Lewis (¿cómo no!), Diana Krall (¿CÓMO NO! –es su mujer) y otros menos obvios como Bill Clinton o Smokey Robinson (“el mejor poeta americano vivo”, según vuestro admirado Dylan). Por cierto que Jakob Dylan (el que no quería aprovecharse de la fama de su padre y se puso el mismo nombre artístico) acudirá también.

No contesto con esto, otro email de Orphangirl me sorprende con la participación de Costello en un especial navideño del cómico yanqui Stephen Colbert. En el clip, (en el que también aparece Feist, por cierto) el cantante se presta nada menos que a ser devorado por un oso (no os digo más que que sale difrazado de soldadito de juguete). ¿Costello showman? ¿Costello entertainer? ¿Costello ida de olla? Pues esperad a lo que viene ahora.



La semana pasada me envió el buen Fran G. Matute otra noticia relacionada con Elvis Costello, la cual ya conocía pero que había dado al olvido (afortunadamente). ¿Costello actor? ¿Costello ideeas geniaales? ¿COSTELLO SABUESO? Semejante antetítulo pudo leerse el día 19/11/08 en el diario El País. ¿A cuénto de qué?

Steve Nieve, histórico pianista del grupo de Elvis Costello, estrena en el Teatro Chatelet de París su ópera Welcome to the Voice (2007), en la que intervienen una serie de voces clásicas, Joe Summer (el hijo de Sting), el propio Sting y Elvis Costello, en el papel del “jefe de la policía” (de ahí lo de sabueso). Desde “Watching the detectives” no se vio nada igual, ¿eh? La ópera solo tuvo cinco representaciones (la última ayer), por eso -¡ay!- me quedé sin verla. Pero yo ya estoy comido solo con ver esas fotazas de Elvis C. ataviado de poli haciéndole pupita a Sting, que interpreta el papel del “joven obrero del metal”.


Devorado por un oso, poli de opereta, tocando el saxofón con Clinton en la tele… amigo Costello, ¿acaso se te ha ido la pelota? En estas reflexiones estaba cuando en una estantería perdida de casa de mi madre encontré uno de mis discos favoritos, que creía perdido. The Juliet Letters (1993), de Elvis Costello and The Brodsky Quartet, fue un regalo por mi 15 cumpleaños en cassette original, tanto me gustó que aquella tarde me tangué la clase de inglés por escucharlo. Años después lo compré en CD… hace tres días lo reencontré, y fue como reencontrase con un viejo amor. No voy a deciros cómo es el disco ni a qué suena… si tenéis alma, ya sé que lo buscaréis.

lunes, 2 de junio de 2008

Momofuku, ¿mande?


Dejadme que por fin le dedique un post al mayor Personaje Oro de Estatuas Verdes. Elvis Costello, ecléctico talento –no en vano hoy Diego Manrique se refiere a él en El País- como “hiperdotado musical”- tiene nuevo disco. Su génesis parece una historia increíble, pero es cierta. Al parecer, la enorme Jenny Lewis (ex-actriz infantil, cantante en solitario y al frente de Rilo Kiley) pidió a Costello que fuera al estudio a colaborar con ella. Cuando llegó, Costello se encontró que allí estaban trabajando, además de Lewis, su novio el cantautor ultracool Jonathan Rice y su grupo de siempre (Pete Thomas, Steve Nieve). El artista inglés colaboró con Lewis, y al parecer dijo “ya que estoy aquí y también están mis músicos, vamos a hacer todos un elepé entero nuevo, ya si eso”. Y dicho y hecho: al parecer en menos de dos semanas estaba liquidado el asunto. Y es que mi Elvis (Costello) es así.

Esto lo leí hará un mes en el Rolling Stone americano (en el de aquí todavía no se han enterado de quién es Elvis Costello), cuando no se sabía mucho sobre el disco. La noticia en verdad era el título, sobre el que todo eran especulaciones. Momofuku (2008), amigos, al parecer en japonés quiere decir “melocotón de la suerte”. Pero por lo visto hay en Nueva York una cadena de restaurantes llamada así, megaexclusivos (hay que pedir cita con un año de antelación), y aun hay también una marca de tallarines instantáneos del mismo nombre. Costello lo zanja en la funda del disco: “El disco no tiene ninguna conexión con los restaurantes del mismo nombre pero Elvis Costello recomienda su comida”. De todas maneras, David Chang, dueño de la cadena ya advirtió que “aunque Costello haya titulado el disco por nosotros tendrá que esperar cola en el sistema de reservas como todo el mundo”.

Y ahora, a la música. Ya se sabe que Elvis Costello es el mayor talento musical de nuestra época, y el más ecléctico: lo mismo te compone un ballet clásico, que te graba un disco pop con un cuarteto de cuerda, que te hace otro de jazz con Bill Frisell, que otro de Lieder con Anne Sofie von Otter, que otro de rhythm & blues con Allen Toussaint, que otro de easy listening con Burt Bacharach… ah, y aparte de eso es rockero. Su anterior disco era un homenaje al rock americano, que igual miraba hacia los blancos (country rock, sección Gram Parsons y Emmylou Harris) que hacia los negros (Dan Penn, Chips Moman, Spooner Oldham… -ah, ¿que son blancos?).


El actual disco no sé cómo calificarlo: entiendo que para eso se inventó la palabra rock and roll, para indicar que había mezcla de estilos negros y blancucios. Momofuku despliega un exquisito gusto por las canciones que yo llamo “enfadadas”, esas en que Costello se lo echa todo en cara a su interlocutor. Su peculiar manera de cantar, con una voz que apenas le ha cambiado, no será muy ortodoxa pero sí que resulta tremendamente efectiva por lo conmovedora. Como siempre, a donde no le llega la garganta le llegan los quejíos de su voz rota. Pero no chilla. En los rocanroles es contundente pero en las baladas… ¡madre! Resulta conmovedor. Y el “supergrupo” que le hace los coros (Jenny Lewis, Jonathan Rice, Tennessee Thomas…), superior.

No ha de faltar quien califique este Momofuku como una obra de country rock, pero yo me voy a privar. Cierto es que a lo largo de los años Costello ha versionado a Johnny Cash (también ha escrito para él, como para Solomon Burke, por ejemplo), a Gram Parsons, a la Biblia en pasta. Ciertos son sus duetos con Emmylou Harris, George Jones, Lucinda Williams, y no sigo porque no me apetece mirar la Wikipedia ni mis libros. No menos cierto fue su álbum country Almost Blue (1981), aclamado como obra maestra pero del que no se vendió un pimiento. Aun así, Costello tiene el buen gusto en Momofuku de no caer en el country puro, sino de mantenerse en la llamada Americana.

Y eso a pesar de que comparte autoría en una canción nada menos que con Rosanne Cash y en otra con Loretta Lynn (“Pardon Me Madam, My Name Is Eve”, la mejor del disco). Si el disco fuese de country, probablemente en vez de Momofuku se hubiese titulado I Love Me Them Sweet Ol’ Georgia Peaches. Volviendo a los melocotoncios, en la portadita podemos apreciarlos apilados en su caja. En la portadita del álbum, claro.

En la del CD apenas se ve nada: yo creía que la imagen era una careta antigás. Pero leí que en un principio, ahora que vuelve el vinilo, Elvis Costello tenía decidio editar Momofuku solo en formatos de 12 pulgadas y en mp3. La compañía (Lost Highway) le debió decir: “Elvis, colega, tus ocurrencias son geniales, pero vamos a relajarnos y a editarlo también en CD a ver si así vendemos siquiera una escoba”. Yo, siguiendo al maestro, me lo he comprado en vinilo (elepé doble, la rehostia), que además incluye un código para poder realizar una descarga legal de todas las canciones en mp3. La carpeta es chulísima, y ahí es donde digo que se ve perfectamente el dibujito de los melocotones con la minúscula leyenda “Peaches”.


Soy consciente de que cuando escribo entradas tan específicas (Elvis Costello, ¿sabes?, un desconocido; a lo mejor os viene algo por “marido de Diana Krall”) corro el peligro de alienar a parte de la peña lectora. Pero hacedme caso, amantes de la música y gente con alma en general. Lo que yo os diga, Momofuku: melocotones en almíbar.
 
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