
“La Duquesa es un símbolo de tener unas tierras, entre otras cosas, que no se las ha ganado”.
-Diego Cañamero (Secretario General del Sindicato de Obreros del Campo)
“Eran unos delincuentes, no eran ni jornaleros, y además está pasado de moda el odio de clase”.
-Cayetana Fitz-James Stuart (XVIII Duquesa de Alba)
Es la noble con más blasones del mundo. Es Grande de España veinte veces. Y además, por rama de Winston Churchill es sobrina de Lady Di (y no es coña). Fue suegra de Fran Rivera y de Mar Flores. De todo esto me entero en un programa late night de Antena 3 que explota la presencia en el candelabro de la Duquesa a propósito de su no-boda. Hablan de ella como si fuese Rambo: “Es la última de una élite”.
Y es que no veas cómo estamos con la Duquesa de Alba, oiga, la tenemos hasta en la sopa. La verdad es que siempre ha estado ahí. Y es una asidua de los programas del corazón ahora, de la revista ¡Hola! hace más de cuarenta años. No veas cómo cagaba ante las cámaras su perro “Flasito”, que iba una mijita suelto de vientre, como puntualmente nos informó El Tomate hace unos meses. El programa de esta noche nos devela una serie de datos fascinantes sobre tan nobilísima figura.
Y es que no veas cómo estamos con la Duquesa de Alba, oiga, la tenemos hasta en la sopa. La verdad es que siempre ha estado ahí. Y es una asidua de los programas del corazón ahora, de la revista ¡Hola! hace más de cuarenta años. No veas cómo cagaba ante las cámaras su perro “Flasito”, que iba una mijita suelto de vientre, como puntualmente nos informó El Tomate hace unos meses. El programa de esta noche nos devela una serie de datos fascinantes sobre tan nobilísima figura.

Que si Felipe González metió mano para que le fuera concedido el título de Hija Predilecta de Andalucía en 2006, que si se casó con un ex-cura intelectual y rojo en 1978, que si Picasso le propuso hacer una nueva versión de las Majas (vestida y desnuda) y su primer marido se lo prohibió… Que si en 1991 la Junta de Extremadura le expropió 3.000 hectáreas de campo “por uso indebido” y eso para ella fue como sacudirse la tierrilla de los zapatos… Que si los del SOC la denunciaron porque los insultó cuando la insultaron… Que si su colección de arte es la mejor de España.
Que si sus pasiones son: la Semana Santa, los caballos, el baile flamenco y las obras de caridad… Podrá decirse lo que se quiera sobre esta mujer, pero a mí me resulta –juicios aparte- un personaje absolutamente f.a.s.c.i.n.a.n.t.e. Se codeó con Cary Grant, con Bing Crosby, con la Reina Isabel II de Inglaterra… ha pasado la gran cosa con sus seis hijos y sus nueve nietos. A este currículum añado yo que es un personaje recurrente en las historietas de “Ortega y Pacheco” que pinta Pedro Vera en El Jueves (junto a Maradona, Miguel Bosé o Ángel Cristo).
La noticia estos días es que la buena señora ha estado a punto de casarse con no sé qué pavo (los detalles están en la prensa). A su edad, a los 82 años, parece que se ha enamorado de un hombre que unos llaman “empresario” y otros tildan de “aventurero”. En realidad el anuncio de la boda se ha filtrado por la prensa, y se ha desencadenado tal tormenta que días después la Casa de Alba ha recogido vela. Se trataba de un matrimonio de compañeros, qué duda cabe, y no ha faltado quien ha visto en el globo sonda una desesperada llamada de atención a sus seis hijos, que según se dice no se ocupan de ella todo lo que debieran (o ella quisiera).

Al final, han sido sus hijos los que le han quitado de la cabeza la boda, pero en todo caso, la “amistad” o la relación entre el caballero y la Duquesa continúa, se ha comunicado oficialmente. La última vez que estuve en Madrid pasé por el Palacio de Liria, y me imaginé a la ya no joven pareja yendo a un concierto en la Sala Heineken de la calle Princesa, o acudiendo a comprar discos de country alternativo a la cercana tienda Radio City.
Los nobles, como bien sabemos ahora que hay democracia, son personas normales. Hoy día noble puede ser, pongamos por caso, un jugador de balonmano, un actor de cine o un escritor. Esto se refleja muy bien en la novela El Gatopardo (1958), en la que todo un Príncipe se ve superado por los acontecimientos de su época y solo tiene ganas de irse a mirar las estrellas. A esta Duquesa le pasará tres cuartos de lo mismo: ya no es la mayor latifundista de España, ni siquiera de Andalucía. Y no olvidemos que es sobrina de Lady Di.


