Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 5 de mayo de 2009

Reparación de daños: Locurón


Acudo hoy hasta vosotros entonando el mea culpa. Como dicen los alumnos del buen Harvest, “Maestro, me he equivoquío”. Porerror no es infalible, y además que cuando se está todo el día opinando, y en términos tan extremos como yo lo hago (obra maestra/esto es una mierda) pues se corre el riesgo de tener que comerse uno sus palabras con patatas.

Hace meses hablé aquí del formato de las series de sketches de humor, de los perdigonazos tipo Camera Café o La tira, e injurié gravemente a la serie Qué vida más triste. Dije que no le veía la gracia y en verdad por aquel entonces no se la veía, pero me quedé con mal sabor de boca y empecé a verla, un poco pensando que “algo tendrá el agua cuando la bendicen” (exitazo en Internet, fichada por La Sexta, etc).


Entonces comencé a pillarle el punto a aquellos personajes, al Borja y al Joseba, con los que uno se da cuenta de que tiene más referentes en común de lo que le gustaría admitir. Superadas las barreras culturales, me di cuenta de que estos dos treintaypocoañeros son un poco como yo: el Cola-Cao, el Curro de la EXPO, el Cobi, las Mamachicho… Borja y Joseba ejemplifican el Dr. Jekill & Mr. Hyde de la juventud actual: el uno pijamero, mileurista, fantasioso, que vive con su padre a los 30; el otro centrado, pies en la tierra, casado y emancipado.

Pero análisis sociológicos aparte, lo que de verdad me atrajo de esta serie es su lenguaje, esa forma de hablar, con acento vasco, a base de muletillas, que al principio tanto me costó crackear. Como me dijo el otro día un zamorano (que me caló en 5 segundos), “tú eres mucho de frases”. ¡Y tanto, amigo! Pues Borja y Joseba también son mucho de frases, y qué frasazas. Para empezar, los sufijos aumentativos: “locurón”, “talegada”… para seguir, expresiones como “a tope” o “_______ padre” (ejemplo, “la talegada padre” =“un dineral”).


Después tienen una forma de crear locuciones adverbiales mediante las palabras “a lo” (= “en plan”). “En plan romántico” sería para ellos “a lo amor”, “rápidamente” sería “a lo velocidad”, y así con todo. Sobre todo Borja es que es un despolle. Me encanta cuando se emociona con algo y exclama “Bueno, bueno… locura, ¡locurón!”, o suelta a propósito de un vestido de chica muy provocativo “A tope con las rebajas de El Corte Inglés”. Cautivador.

Me venían haciendo gracia desde hace tiempo, ahora está La Sexta emitiendo la tercera temporada de Qué vida más triste y hay que admitir que cada día se superan. La semana pasada alcancé el paroxismo viendo el miniepisodio “Be Kind You Tube”, lo más gracioso que he visto desde Muchachada Nui. Se trata de una parodia de la paranoyérrima peli de Michel Gondry (el loquico de los videoclips de Björk u Olvídate de mí, 2004) titulada Be Kind Rewind (2008).


En esta película, por si sois de las pocas personas en el mundo que no la han visto (¿o era al revés?), un personaje “imantado” borra por error todas las cintas VHS de un videoclub retro, por lo que él y sus compinches se dedican a grabar en plan casero las pelis a ver si cuela. Surgen así disparatadas cutre-versiones de pelis como Cazafantasmas (1984), Paseando a Miss Daisy (1989) u Hora punta 2 (2001), que hacen las delicias de los clientes del videoclub.

En el sketch de Qué vida más triste, la fatalidad quiere que Borja borre accidentalmente todo el caudal de vídeos de You Tube, por lo que él y Joseba se embarcan en la descacharrante empresa de grabar “los siete u ocho vídeos que siempre se ven”, para que no se note. Y ya os podéis imaginar cúales son: “Contigo no bicho”, “La he liao parda”, el de Enjuto Mojamuto… el sketch constituye una finísima parodia intertextual y a la vez un comentario de nuestra actitud ante las nuevas tecnologías. Y por encima de todo, un despolle. Ya digo, lo admito: Borja y Joseba eran graciosos. Dejad de gritarme!


jueves, 3 de abril de 2008

Una reina árabe



Para muchos occidentales, el velo es un símbolo de las sociedades patriarcales islámicas, en las que se da por hecho que las mujeres son oprimidas, subordinadas y hechas invisibles. Por otra parte, en las sociedades islámicas (…), el velo (hijab) ha venido a simbolizar una identidad cultural y religiosa, y las mujeres han optado cada vez más por cubrirse voluntariamente. El resultado es que el velo se lleva hoy más que nunca anteriormente.
(Robert J.C. Young: Breve introducción al postcolonialismo, 2003)


Imagínense una playita en un día de fiesta. Familias enteras acuden a la orilla del mar para darse un garbeo, tomar un poco el sol y comer juntos. Los niños cargan con pesadas bolsas repletas de botellas de refresco de dos litros. Los señores se afanan ante las barbacoas en una exhibición de esgrima brochetera. Las mujeres, siempre con bebés alrededor, destapan tupperwares llenos de ensalada, tortillas… a lo lejos los pequeños juegan al fútbol o en los toboganes del paseo marítimo.

Todo es normal, los tíos presumen de torso o de barriga, hasta que observamos una sutil diferencia: las mujeres van vestidas por entero, cubiertas de negro de la cabeza hasta los pies con pañuelos, vestidos, abrigos… Hace 35 grados y estamos en Jordania.

Luego miramos con más detalle y vemos también a muchas adolescentes con el pelo suelto, en vaqueros, con camisetitas ajustadas, sandalias, profusamente maquilladas… están jugueteando con sus móviles o coqueteando con sus amigos varones, gafas de sol, pelito engominado y politos de colores. No voy a entrar aquí a debatir la conveniencia o no de que las mujeres vayas tapadas en el Islam, ni siquiera voy a comentar el hecho, tan solo me limito a describir una realidad. No es que no tenga formada una opinión al respecto, simplemente es que este no es el momento ni el lugar.

Ayer saltó la noticia de que Rania, la Reina de Jordania, había impulsado un canal en YouTube con la intención de desmontar los tópicos sobre el Islam. Sabemos que Rania es una mujer muy moderna (a la occidental), culta –estudió en El Cairo y París-, preparada –ha trabajado para Citibank y Apple Computer-, que sabe idiomas, que lo mismo te habla en el Foro Económico Mundial que en el programa de Oprah. Su iniciativa responde a una voluntad de mejorar la percepción que desde fuera se tiene de la cultura musulmana (tan asociada a la religión) y en especial de mejorar la condición de la mujer en estos países. La mujer en el Islam está, objetivamente, en inferioridad de condiciones con respecto de los hombres.

El ABC tacha la idea de Rania de “delicada, un tanto ingenua y casi peligrosa”. El problema viene porque el canal que la reina ha abierto se ha convertido en un foro de denuncia de las desigualdades y los abusos del Islam, ahondando así en la visión negativa del mundo musulmán en lugar de contribuir a desmontarla. Según Rania, si la gente occidental tiene una idea de los países árabes sacada exclusivamente de Jack Bauer y la serie 24, entonces se van a sorprender cuando conozcan la realidad (que es muy diferente, claro). Ella opina que YouTube es una gran herramienta de conectividad en este mundo globalizado, pero no está claro que no le vaya a salir el tiro por la culata. De momento en cuatro días su vídeo de presentación lleva más de 472.000 visitas y 1.161 comentarios.

Cito de algunos al azar: “¿Y cuándo va el mundo árabe acercarse a Occidente?”, “Gracias por salir a hablar, Reina Rania. Hay mucho que debatir”, “¿Por qué los árabes mezclan política y religión? Eso es muy peligroso”, “La gente de Oriente Medio todavía viven en la Edad Media, sus mujeres tienen menos derechos que los hombres. Todos tienen camellos y viven en tiendas de campaña”… y de ahí para arriba.





"Mujer musulmana en Brooklyn" de Chester Higgins, Jr.



A la Reina Rania de Jordania la han criticado mucho, acusándola de prooccidental y de coqueta y casquivana (es un icono indiscutible del estilo, ha tomado el testigo de Lady Di o Carolina de Mónaco). Lo cierto es que se trata de una mujer fuerte que rompe moldes, que no tiene miedo de arreglarse y de utilizar su posición de prestigio e influencia para influir en las causas que ella cree justas. Hay que tener mucho cuidadín con ir a los países árabes y pretender cambiarlos de la noche a la mañana simplemente porque no nos gustan, o porque queremos que se parezcan más a nosotros.

Todo lo que sean derechos humanos (e igualdad hombre-mujer, por descontado) tiene en mí a un gran defensor. Pero de ahí a pensar que nosotros tenemos el único camino… nos podemos colar seriamente. Por eso pienso que mola que surjan iniciativas desde dentro, como la de Rania, que desde aquí aplaudo.

martes, 22 de enero de 2008

Humor inglés (I): The IT Crowd



(Dedicado a mi prima, que estará en algún lugar de Irlanda: te lo debía)

Confieso que el mundo de los ordenadores me fascina y me atemoriza a partes iguales. No entiendo de informática, no sé de Internet (más allá del “nivel usuario” en ambos casos) y es casi un milagro que sea capaz de escribir un blog. Sin embargo, tengo varios amigos informáticos, y en la vida he tratado con bastantes más (incluso con ingenieros). Durante mi primer año en la universidad solía irme a la Facultad de Infórmatica a pasar el rato al centro de cálculo (los comienzos del chateo, el IRC, el telnet, y eso, cuando las cosas se buscaban en Yahoo…). También me metía en algunas clases de Derecho, pero ese es otro tema (supongo que quería tener mis opciones abiertas).

La sociedad con informáticos no me aburre ni me intimida, de hecho estoy bastante acostumbrado. Creo que en el fondo les tengo envidia porque entienden cosas a las que mi mente jamás tendrá acceso, igual que los cirujanos y los empleados de banca. Por eso, cuando hace año y pico una prima mía me ordenó que buscara por Internet la serie de humor británica The IT Crowd (Los informáticos) y vi los primeros episodios, me di cuenta de que había nacido una nueva historia de amor entre esa serie y servidor de ustedes.

La idea: una joven y ambiciosa (aunque torpe) oficinista inglesa entra en una dinámica empresa y es destinada como jefa del Departamento de Informática. Este departamento es una excepción dentro de la compañía: todos los demás parecen lujosos y atractivos, llenos de gente interesante y simpática, pero este es un sótano cochambroso que habitan dos de los mayores frikis que ha parido la ficción televisiva. ¡Ah, y un pequeño detalle!: la nueva jefa no tiene ni las más pajolera idea de ordenadores, pero tiene que fingir que sí.

Simplemente el trío protagonista, la “jefa” Jen, el friki (modelo pasota) Roy, el friki (modelo autista) Moss y sus interacciones ya justificarían por sí solos una fantástica serie de humor. Pero es que además los secundarios son tronchantes: el siniestro Richmond, el jefe chaveta Denholm, su hijo Douglas… por no hablar de la temática informática (realmente solo es una anécdota, no os asustéis) y los chistes sobre el trabajo y las relaciones personales, tan incisivos que a su lado Camera Café parece el programa de Ana Rosa.


Acabo de terminar de ver la segunda temporada (hay dos, cada una con solo seis episodios, “lo bueno si breve…”), y además me he enterado de que Canal + ha empezado a emitir la serie en España. Si no podéis verla, buscadla en esas webs donde hay series colgadas en DivX, con subtítulos y todo. Y si no, en YouTube está todo, aunque cada episodio se encuentra troceado, claro. La segunda temporada es mejor que la primera, se nota que hay más dinero: mejores guiones, nuevos decorados, más exteriores… la serie ha tenido éxito (en Gran Bretaña la emite Channel 4) y ya está en pre-producción una tercera entrega.

La ambientación, el carácter de los personajes, los guiños culturales no podrían ser más británicos y sin embargo… este programa tiene algo que lo hace universal (ya se están produciendo versiones en Alemania y en USA). Tal vez sea el hecho de que hoy día todo el mundo utiliza ordenadores en el trabajo, que se estropean y deben ser “apagados y encendidos otra vez” a modo de reparación. A lo mejor es que al ver las desventuras de unos personajes tan frikis y tan mal adaptados a su entorno nosotros nos sentimos un poquitín superiores y eso nos reconforta (por ese punto de maldad con el que todos cargamos). Sea como fuere, os garantizo que si veis algo de The IT Crowd no lo olvidaréis con facilidad, y que la siguiente vez que encendáis vuestro ordenador ya nada volverá a ser igual.

martes, 15 de enero de 2008

España se va de castings


Estoy en una tienda de Springfield probándome unos pantalones a cuadros (para ser moderno). Me acompaña un amigo músico, que anda abriéndose camino (el sábado tocó en Almería, este jueves lo hará en Jerez). Desde el probador escucho la voz de un antiguo compañero de colegio, actualmente técnico en Cuatro, que le espeta a mi amigo “¿Tienes talento?” Reprimo la risa, hubiera dado dinero por verle la cara al interpelado. “¡Ja, ja, ja!” –continúa el otro- “¿Tienes talento, tío, es el título del nuevo programa de Cuatro. Estamos haciendo los castings estos días en el hotel tal. Tú cantabas, ¿no? ¿Por qué no te pasas por allí?”

Como quiera que mi colega declina la oferta amablemente, el otro insiste, “Pues no te preocupes, que en un momento dado, si no entras en este te llamamos para Factor X, y si no para [no entiendo el nombre], que es en plan historias más humanas. El casting es el mismo”. Esto sucedió el pasado 30 de noviembre. El sábado 12 de enero hubo en el FNAC de mi ciudad otro casting, para Nuevas estrellas de la canción. Miro a mi alrededor, pongo la tele y veo castings, pruebas y audiciones por doquier. ¿Qué está pasando?

La idea del post me la ha dado el programa Sé lo que hicisteis, que inspirado a su vez por un periódico que traía como titular “España se va de castings”, ha sacado en su zapping un muestrario de lo peorcito/mejorcito de los últimos castings de la tele española. Y la cosecha es pavorosa: han puesto escenas del mencionado ¿Tienes talento?, Tú sí que vales (La Sexta), El rey de la comedia (TVE1), Somos la eÑe (Antena 3), Se llama copla (Canal Sur), Hijos de Babel (TVE1), Factor X (Cuatro). No ha mucho que nos deleitábamos con los de Supermodelo 2007 o Fama: ¡A bailar!, y… ya se está echando de menos un Operación Triunfo, ¿no creen? ¿Por qué edición irán ya? ¿Por la cuadragésima?

Por si esto fuero poco, YouTube nos ha permitido repetir hasta la saciedad los momentos más embarazosos de estos procesos selectivos, ¿cómo olvidar a la inconmensurable Silvia Padilla y su anti-hit “Ponte el cinturón”, auténtica suite lírico-musical al despropósito pop? (Creo que todavía la tengo en el móvil como tono de llamada). Por no hablar de momentos de televisiones extranjeras que sin YouTube nos hubieran estado irremediablemente vedadas, ese amodo de Shakira frotadiza del Factor X colombiano, o esa ancianita inglesa que le echó cojones nada menos que a Simon Cowell (el Risto anglosajón y cerebro detrás de Il Divo) porque se había reído del asesinato de una canción a manos de su nuera.

Hasta hace bien poco, los castings eran una cosa no vista, formaban parte de la trastienda y los entresijos del mundo del espectáculo, como los bocadillos del público o la firma de contratos. Algunos de los mejores momentos de la serie El séquito son los absurdos castings a los que acude Johnny Drama, por ejemplo. Pero alguien ha descubierto en ellos un enorme filón televisivo y no le culpo: los buenos (malos) castings resultan apabullantemente catárticos. A los artistas con talento ya los veremos lucirse en el programa en cuestión, pero ¿cómo privar a las masas de tan jugoso entretenimiento? Con lo democrático que resulta, además, que cualquiera tenga derecho a hacer el ridículo en nuestras pantallas…

Igual que Borges soñó con reunir un libro compuesto exclusivamente por los prólogos de otros libros, yo propongo que los señores de las televisiones se quiten de una vez la careta y confeccionen un programa hecho solo a base de los mejores (peores) descartes de otros espacios. Y si hay lágrimas, mucho mejor. Por cierto, los pantalones que me compré en Springfield, por los que me soplaron más de 30€, no pasaron el casting: se rompieron antes cumplir un mes. “Muchas gracias. Ya le llamaremos”.

viernes, 11 de enero de 2008

Estoy colada por Obama


Año electoral en USA… ¡no nos queda nada! Recuerdo al respetable que las elecciones en Estados Unidos tendrán lugar el martes después del primer lunes de noviembre de 2008 (uséase: Election Day), que este año cae el día 4 de dicho mes. Pues bien pareciera que las elecciones fueran a ser mucho antes, dada la caña informativa con que nos están azotando los medios. Y ¡ojito!, que esto todavía son las primarias internas de cada partido…

Aun concediendo la importancia de unas elecciones presidenciales estadounidenses a nivel global y la relevancia que tienen para el futuro de muchos países, el nuestro incluido, sinceramente pienso que a los periodistas españoles esta vez se les ha ido la perola con la cobertura informativa. Joder, ¡que las elecciones en España son el 9 de marzo y hablan menos de las nuestras que de las gringas! Aunque bien pensado… tal vez sea una ventaja, ¡de lo que nos podemos estar librando! Para entretener al personal, lo mismo da un Madrid-Barça que un Hillary-Obama.

No quiero en este post ponerme trascendente ni realizar un análisis serio de la política USA, solo quería dejar constancia de un fenómeno de nuestro tiempo a nivel de propaganda electoral: la “chica Obama”. ¿No habéis visto en YouTube el videoclip de Obama Girl? Pues seréis de los poquitos: creo que ha sido de los dos o tres más vistos de esa web en todo 2007, solo superado por el del fan histérico ese que llora pidiendo que dejemos en paz a Britney Spears. El vídeo de Obama Girl es acojonante (perdón, pero no encuentro otra palabra). Se trata de una modelo/actriz petada que encarna el papel de una chica superfan de Obama Barack, uno de los candidatos del Partido Demócrata a ser candidato a la presidencia de Estados Unidos. Pero esto es un videoclip, o sea que hay una canción, que interpreta la chica, arrobada por el candidato.
El título lo dice todo: “I Got a Crush On Obama” (“Estoy colada por Obama”).

Obama Girl sale luciendo palmito junto a Obama (en un burdo montaje), se la ve gozar con los discursos del político, y mientras se contonea canta cosas como “Tan negro y sexy, estás muy bien”, “Bajé mi pancarta de Kerry y supe que tenía que hacerte mío”, “Baby, eres el mejor candidato/ me encanta cuando te pones duro con Hillary en los debates”… no deja de ser una broma, pero eficaz, dada su repercusión. El propio Obama lo ha linkado en su web oficial, tras el video original han surgido varias secuelas como “Obama Girl contra Giuliani Girl”, “El regreso de Obama Girl”, y la cosa continúa.

Todo esto está muy bonito, a mí me ha hecho bastante gracia, pero pensemos. Es increíble cómo ha evolucionado la propaganda política en los últimos tiempos. En USA, hemos pasado de las chapas pro-Eisenhower tipo “I Like Ike” al vídeo en YouTube de “Obama me pone”, y en España de la pegada de carteles de Suárez, Fraga y Felipe a la guerra también de vídeos tipo Hay motivo del PSOE o aquella parodia de Pasapalabra con una chica progre y un pijeras. No dudo de que Obama Girl vaya a ser una poderosa arma de campaña para el candidato a candidato demócrata, pero recordemos que para las elecciones de verdad, las presidenciales USA, faltan todavía diez meses.

Y es que queda aún mucha, pero muchísima tela que cortar. Resta por ver, para empezar, si Barack Obama será la persona designada por su partido para concurrir a dichas elecciones. Parece ser que es un candidato que mola, en primer lugar, no es Bush hijo, es demócrata, es negro (no hay incorrección política, lo dice la propia Obama Girl: “me gusta que mi hombre sea como el café”), se presenta como la voz de los oprimidos… No soy experto ni analista de nada, vuelvo a decirlo, pero he aquí mi dictamen. ¿Un negro presidente de Estados Unidos? ¿Y llamándose Barack Hussein Obama? Sé que es cruel decirlo, pero eso no lo veremos ni vosotros ni yo.



 
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