Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Lady Marian, Lady Gaga y Lady Chorrada


El otro día el buen Migue y yo discutíamos en un concierto sobre el concepto de “hombres heridos”, a cuenta de unas lastimeras canciones de (des)amor. El ruido y el alcohol que había ingerido mi interlocutor no me dejaron explicarme bien. Yo intentaba decirle lo que últimamente vengo pensando: que dan igual esas campañas absurdas o esas chorradas pro-mujer que se sacan de la manga los políticos (las políticas, rather). Que los modelos de las chiquitinas de ahora (las mujeres del mañana) no son Teresa de la Vega y Carmen Chacón sino Shakira y Beyoncé.

Lady Marian. Hace varios años me fascinaba el cartel promocional de El rey Arturo (2004), disparatada pero entretenidísima farsa de aventuras pseudohistóricas, en el que se veía a Kiera Knghtley tirando con arco con expresión fiera. Ella era la Reina Ginebra, y el decoro medievalizante de la historia artúrica le permite el papel de adúltera pero no el de guerrera. La peli lo salva diciendo que Ginebra era una picta (tribu de Escocia que se pintaban de azul), y aquellas mujeres llevaban espadas, lanzas, eran aguerridas…


Pienso que en esta época de mujeres trabajadoras, estudiantes en masa y futuro prometedor, simplemente ya no cuela una Ginebra sumisa, absurda y pasiva esperando que la salve sin más el Rey Arturo, Lanzarote o quien quiera que tenga la lanza más larga. No, las chicas son guerreras, y no deben aprender a coser y a bordar viendo a Ginebra, sino a luchar a la par que los hombres y a ser listas. Que así sea. Hoy veo imágenes en el telediario de una nueva versión de Robin Hood con Russell Crowe (¿era necesario?) y Cate Blanchett haciendo de Lady Marian.

Lady Marian siempre ha sido una doncella (= virgen, bien sure) tontona y rubiasca que montaba en un palafrén y que esperaba ruborizada a que Robín de los Bosques robara a los ricos o se quitara las calzas en su noche de boda. Y la querían casar con el Sheriff de Nottingham (quien, personalmente, siempre pensé que molaba mucho más). Por lo entrevisto, ahora Lady Marian es una Juana de Arco redux, con casco militar, que empuña un mandoble y monta un corcel de guerra. El signo de los tiempos, lo llaman. De estos, claro, no de los del siglo XII.


Lady Gaga. Mientras tanto, sigo pensando que la mayor influencia que reciben las jovenzuelas de ahora en cuanto a roles o estereotipos femeninos son las celebrities a quienes admiran y que aparecen en los medios hasta en la sopa. Lady Gaga canta en “Just Dance” que hay que bailar hasta la extenuación (una vez se está pertinentemente borracha) y en “Bad Romance” realiza una apología de las relaciones tormentosas (por decirlo suavemente), que incluyen violencia y me atrevería a decir que maltrato.

Shakira es una “Loba” en el armario, sin empacho de salir a buscar su ración de rabo si lo que tiene en casa no la satisface. Y en “Lo hecho está hecho” nos encontramos a una adicta al adulterio en serie, que celebra el sexo sin amor de una manera ciertamente muy bailable. Katy Perry canta en “I Kissed a Girl” que ha besado a otra tía, que le ha gustado, y que espera que a su novio no le importe. En “Hot ‘n’ Cold” insulta a su novio diciéndole que parece que está premenstrual.


Beyoncé sale en corsé y tacones (esas prendas malvadas que tanto oprimían a las mujeres), pero claro: ella se los pone solo durante 5 minutos en las actuaciones, el tiempo para palotizar al personal y ganar otro millón de dólares, el resto del tiempo va en chándal. En “Single Ladies” preconiza algo tan conservador como el matrimonio. Solo Alesha Dixon parece en este panorama realizar una reclamación justa: se queja (“The Boy Does Nothing”) de que su novio no sabe bailar pero tampoco lava los platos, limpia o friega. Para acto seguido exclamar que “necesito un hombre que tome el control”.

¿Qué coño está pasando aquí? ¿No eran estas cosas –justamente- los pecados y vicios masculinos que había que erradicar? Violencia, trivialización del sexo, promiscuidad, machismo, mentira…


Lady Chorrada. Mis compañeros de trabajo se han enzarzado hoy en una discusión sobre la idoneidad o no de Bibiana Aido como ministra (mi tema favorito después de los Beatles, creo), y lo han hecho con sorprendente objetividad. Alguien ha dicho “Me parece que poniendo a esta chica Zapatero les ha hecho un flaco favor a las mujeres”, y menos mal que ha sido una mujer, porque así esta afirmación puntúa doble. Obviando la segunda persona gramatical que ha usado mi compañera (está claro que ella no se incluye en el concepto de “mujeres” del gobierno), parece que había consenso en que Bibiana tiene menos currículum que Dory la de Buscando a Nemo (2003). No ya para dirigir un ministerio, sino un simple quiosco de horchata.

Si se está consiguiendo -a pasos de caracol- una igualdad social entre hombres y mujeres no es desde luego gracias a las ocurrencias de esta ministra o de otras bastante débiles intelectualmente. (También ha habido ministras muy sabias, y ministros tarugos, dejad de gritarme!) Tampoco, desde luego, gracias a las letras de las canciones de Europa FM ni a las películas, pero todo ayuda. Al menos, hay un debate público y un consenso acerca de que el rol de las mujeres hasta ahora era pupita y se está intentando cambiar eso.


Los hombres, mientras tanto, se la están jugando porque dejan que pase todo sin mover un dedo, sin cambiar realidades que luego les dan en la cara en muchos de los casos o simplemente poniendo una sonrisa paternalista. Nos las están dando todas en el mismo cachete, pues. Que así sea, si es el signo de los tiempos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¡Que prohíban fumar, coño!


Ayer salió en el telediario de Antena 3 no sé quién milonguista de la organización "Fumadores para la tolerancia" proclamando que fumar le caía de putísima madre y le apetecía pasar más tiempo fumando. Amigos, hoy os digo yo, en nombre de "Enfermos del pulmón para la supervivencia" que a ver cuándo se prohíbe en España fumar de una pajolera vez por todas! Este bendito gobierno que tanto se mete en la vida de la peña (que si los aires acondicionados habrán de estar a tal o cual temperatura por decreto, que si las hamburguesas engordan, que si los niños deben hacerse pajas) debería, a mi juicio, ser valiente de verdad y llevar hasta las últimas consecuencias la prohibición de aquella tímida Ley Antitabaco que entró en vigor hace cuatro años.

En ocasiones me despierto en mitad de la noche despavorido y recubierto de un sudor lechoso: he tenido otra pesadilla con aquellos apocalípticos anuncios del telediario de Telecinco de diciembre del 2005. "Quedan 8 días". "Quedan 7 días". "Quedan 6 días"... etc. ¿Para qué quedaba ese tiempo? Pues para que hosteleros y gobierno se rieran de nosotros fingiendo que se había prohibido fumar cuando, en la optatividad, el 99% de los locales optaron por continuar dejando que se fumara. Y es de lógica: yo también lo hubiera hecho. Los fumadores contentos, y los que no lo somos, igual que antes (no peor). No he dejado de ir a tomar café desde enero del 2006, pero claro, tampoco he dejado de toser.


No he probado un cigarrillo en mi vida, me da un asco supremo (qué cosa más asquerosa que besar una boca fumadora, además), el humo en lugares cerrados siempre me ha afectado a los ojos cuando llevo lentillas, pero es que desde hace tres años sufro de una dolencia innombrable en los pulmones, que hace que me ponga a toser descontroladamente con los cambios bruscos de temperatura, los olores fuertes, los humos y de entre todos, el número 1 es el tabaco.

No me quiero ni acordar de las comidas de empresa del año pasado. En la de Navidad, que fue el 19 de diciembre, mis compis se la pasaron fumando desde las 3 de la tarde a las 3 de la madrugada. Resultado: el domingo 21 estaba en urgencias con bronquitis aguda. En otra que se hizo en junio, no menos de diez mujeres (lo siento, son las que fuman más) estuvieron fumando en mi mesa mientras comíamos. ¿Cabe concebir asquerosidad mayor? Cuando estoy con gente que fuma lo paso fatal, tengo una pandilla en la que todos me caen de oro puro, pero en invierno no puedo quedar mucho con ellos porque fuman todos como carreteros, y además encadenan los cigarrillos.


Sé que en el 2004 Irlanda fue el primer país en aprobar una restrictiva legislación antitabaco. Otros países siguieron, y -oh, gran injuria- aquí la ley que se hizo no pasó de una parodia, cuando podía haber sido una oportunidad histórica. (Ya digo, aquello parecía el apocalipsis: "Se acabaron los malos humos", "Esta escena tiene los días contados", y los telediarios sacaban a uno apagando una colilla). Resultado: no cambió nada. Ahora en el horizonte se barrunta un endurecimiento de la ley en España, parece que por fin se va a prohibir de verdad fumar en lugares cerrados.

El gremio de hosteleros está que trina, y tienen toda la razón del mundo. Sobre todo los que acometieron reformas costosísimas en sus negocios para adaptarse a la nueva legislación. El gobierno les ha gastado una broma muy pesada, no cabe ninguna duda, pero que la paguen con los políticos, no con mi salud -G.R.A.C.I.A.S.!!! ¿En qué momento pareció buena idea mezclar comida y bebida con tabaco? Según los fumadores, es el máximo placer de los dioses, pero para el resto de los mortales, la mezcla de aromas y sabores (por no decir el ataque de las partículas de humo) es cosa de vomitismo.


"¿Cómo me voy a ir a la calle a fumar, con el frío que hace?" -clamaba un pavo indignado en la tele antesdeayer. Pues yéndote, gilipollas. Te voy a contar una escena. Estados Unidos, exterior día, enero. La nieve no nos deja andar. Los mocos se congelan antes de abandonar las fosas nasales. En las puertas de los negocios, de las universidades, los fumadores se encogen tiritando y fumándose su imperdonable cigarrito. Y dad gracias de que España no tiene el mismo clima que, digamos, Nueva York. Soy un nazi antitabaco, lo sé. Si te pones a fumar a menos de cinco metros de mí en un lugar cerrado te atacaré con uno de mis tres inhaladores.

A ver si de verdad se hace verdad esta noticia-globo sonda con la que nos regalan los noticiarios casi todos los días. A ver si de una vez prohíben fumar en los bares y restaurantes, coño. Yo es lo que le he pedido a los Reyes.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Milkito: What's the Story?


-“Buenas tardes. Soy Chevy Chase y usted no lo es.”
(Chevy Chase)




Bueno, bueno, bueno! Por una vez dejaré de lado mi habitual ecuanimidad para entrar de lleno a injuriar a un personaje querido y odiado por todos a partes iguales. Estoy hablando del inefable Milikito a.k.a. Emilio Aragón. Ser hijo de Miliki (credenciales que en cualquier otro asegurarían el Olimpo y el Parnaso, por lo menos) no le ha servido a Milikito para continuar con dignidad la honrosísima estirpe payasil de su padre, tío, etc. No, él no. Él ha dilapidado ese caudal de talento que forzosamente debe correr por sus venas para convertirse en una problemática figura: empresario voraz con careta de buen rollazo.

Creo que habrá unanimidad en valorar que la mejor etapa artística de Milikito fue aquella en la que ejerció de “mudo” en la gloriosísima troupe de Los Payasos de la Tele. A diferencia de esos hedonistas y mecanizados payasos que poblaban los circos del mundo hasta entonces, asustando a los niños con sus grotescas caras pintadas, Los Payasos de la Tele eran geniales: sin pintar, cercanos, risueños, cantaban, hacían creativos juegos de palabras y vestían una divertida camiseta roja idéntica a la que nos poníamos en mi colegio para hacer gimnasia.


Tengo entendido (si hay algún payaso entre los lectores que me corrija) que la figura del “mudo” es crucial en la carrera de tan digna profesión, y supone un periodo de aprendizaje obligatorio por el que todos deben pasar. Así, si un payaso es capaz de hacer reír solo con sus caricas y su comedia física, qué no logrará cuando se líe a soltar chistazos por esa bocaza. Desafortunadamente, el buen Milikito comenzó a hablar, y a cantar, y la camiseta roja de su clan pronto se le quedó pequeña.

La siempre nutritiva Wikipedia define a Emilio como “un actor, humorista, músico, director de orquesta, compositor, ex payaso y empresario audiovisual español, “presidente de la cadena de televisión La Sexta. Y tengo entendido que también inventó el chicle. ¿De payaso mudito a hombre del Renacimiento? Qu’est-ce que c’est cette vision? Ya en 1983 –había abandonado Los Payasos de la Tele dos años antes- Milikito dio muestras de un preclaro talento protagonizando y escribiendo el seminal show de sketches Ni en vivo ni en directo.


¿Quién no recuerda los sketches del dictador de “Menos samba y más traballar”, o al hombre que seguía sin desviarse la infinita línea blanca? ¿Quién no recuerda sus plagios de Chevy Chase o Bill Murray, que Emilio había visto y aprendido en los USA con el Saturday Night Live? El resto de los 80 la carrera del hombre fue un poco “lenta” pero los early nineties le vieron reinventarse como presentador televisivo en Saque bola (seminalérrimo programa de chistes de Canal Sur) o todos los formatos de VIP en Telecinco.

Durante estos años, el buen Milikito no descuidó su faceta musical, editando varios álbumes de notabilísimo éxito. Con su depurado look de gafotas, chaqueta sin corbata y playeras casual Milikito encarnó una suerte de versión ibérica de Huey Lewis, legándonos clásicos de la talla de “Te huelen los pies” o “Cuidado con Paloma, que me han dicho que es de goma”, equidistantes del power pop y la novelty song (sus mayores logros desde la sintonía de La aldea del arce, 1986).


Pero no sería hasta mediados de la pasada década en que Emilio Aragón Jr. alcanzaría el estatus de superestrella nacional, con su máximo logro artístico: el personaje del Dr. Nacho en la entrañable serie Médico de familia (1995-99). ¿Quién no vio el último episodio de la serie? ¿Quién no se palotizaba en esa época con Lydia Bosch? Baste decir que en su momento Médico de familia fue un referente moral de nuestra juventud, nuestra infancia y nuestra senectud, y que consiguió lo hasta entonces impensable: desalojar de nuestros corazones a la recién cancelada serie Farmacia de guardia (1991-95).

Desde entonces, Milikito se ha embarcado en un rosario de proyectos televisivos malogrados, series de mediocre calidad y discreto éxito, dirección de orquesta, composición de ballets, óperas y todo lo que se le ponga a tiro. En 2006 alcanzó el poder omnímodo al erigirse en presidente de La Sexta, en otras palabras, que el Gran Wyoming, Buenafuente, Patricia Conde y el Calvo de la Fórmula 1 (entre otras figuras) han de rendirle pleitesía.


Justo cuando empezábamos a olvidarnos de él, de sus lamentables actuaciones cinematográficas (que la piedad o el pudor me han dictado obviar aquí), justo cuando ya pensábamos en él como un inconcreto hombre en la sombra, va Milikito y se nos descuelga como director de cine. Y no cualquiera, oiga, sino con Pájaros de papel (2009), una ambiciosísima producción sobre cómicos de la posguerra que en el trailer me ha parecido un cruce entre El viaje a ninguna parte (1986) y El viaje a ninguna parte (1986). Además, en su elenco figuran dos de mis actores más execrados: Carmen Machi y Lluis Homar.

A falta de ver la peli, me despacho aquí a gusto injuriándola, no sea que luego resulte que es buena y todo, y me tenga que privar que hablar mal de ella. Aunque no creo que vaya a verla, sinceramente, prefiero quedarme en casa viendo La Sexta y escuchando mis vinilos de Los Payasos de la Tele. ¿Cómo están ustedeeeees!!!

domingo, 13 de diciembre de 2009

Estatuas Verdes encumbra a Pereza


“Estoy en el coche con Luis Ramiro. Él no sabe que voy cargado de chupa chups.” Podría ser el comienzo de una novela pero fue el sugerente mensaje que recibí el pasado viernes a las 9 de la noche, cuyo poder evocador me recordó al principio de Miedo y asco en Las Vegas (1971) de Hunter S. Thompson. (“Estábamos en algún lugar de Barstow, muy cerca del desierto, cuando empezaron a hacer efecto las drogas.”) El mensaje lo enviaba Migue, buen poeta, sobre un cantautor, poeta a su manera también. Yo no sabía que cuatro horas más tarde yo también iría en el mismo coche con los dos, y que en la radio estaría sonando Pereza.

Esta pandilla de amigos son hiperfans de Pereza, siempre que viajo con ellos ponen el disco. Aunque parezca increíble llevo meses barruntando el post de hoy, esperaba facturarlo hará unas semanas, tras verlos en directo, pero una desafortunada cadena de incidentes hizo que no pudiera ir al concierto. Mis amigos sí que fueron, y tengo entendido que estuvieron tan cerca de ellos como para comerles las bocas. El viernes por la noche dentro de aquel coche de madrugada hubo duras palabras dedicadas al grupo canalla de la Alameda de Osuna, mezcladas con elogios. ¿Qué está pasando con Pereza?


Es un hecho universalmente aceptado que todo lo que dice el telediario de Antena 3 es la pura verdad (¿cuántas veces será necesario que veamos a las estatuas vivientes de las Ramblas o la Plaza Mayor?). Hoy han dicho que Pereza son “el grupo del momento”, a cuenta de una actuación suya gratuita por sorpresa en la sala Moby Dick. El timing me ha hecho gracia, ya que precisamente el pasado viernes (seis horas antes de montarme en el coche donde se tarareaban sus temas) me había comprado Aviones (2009), su último disco, que hoy he puesto como Disco de la semana.

Esta tarde acudo a una de esas quedadas de café y guitarras y la anfitriona y guitarrista ha buscado mi complicidad para cantar por Pereza, nuestro común placer culpable. Si hace un tiempo se comentaba aquí la idoneidad o no de que nos guste Sting, ¿qué diremos de este dúo de melenudos? Pereza deben estar pasando por un buen momento (“Ahora que todo va tan bien, que hay dinero y agotamos el papel, que somos portada y de repente estamos buenos y el jefe nos invita a comer.”), pero cada paso que dan hacia el éxito los aleja un poco más de cualquier pretensión de credibilidad indie o de integridad rockera que albergaran.


No voy a discutir esto, sería demasiado largo, solo os digo que me creáis, que Pereza son cada vez más Hombres G y menos Rolling Stones, pero la Buena Nueva que os trae Estatuas Verdes es que eso no debe para nada significar un problema. ¿Que tienen éxito? Genial. ¿Que venden discos? Olé sus santos huevos. ¿Que cultivan una pseudoimagen de chicos malos? Más mamarracha va Alaska y nadie se mete con ella. Y lo que quiero decir con esto es que me gustan Pereza, independientemente de su credo o de su ética, porque ni ellos mismos se toman en realidad demasiado en serio: ese es el rock and roll a mi juicio, divertirse y ganar dinero, no suicidarse y sufrir.

Un ejemplo: Pereza son responsables de una de las frases más desvergonzadas de todo el pop español, a la altura de las peores rimas de Mecano u Hombres G. Está en la canción “Beatles” y dice: “En Barna todos tienen vespa” (escuchad el tema y os impactará más.) Cualquier otro artista sería merecedor del paredón, pero Pereza salen triunfantes por lo mismo que cuando dicen “Lo más rock and roll de por aquí” (“Lady Madrid”) porque están jugando a ser chicos malos y lo saben, y nos lo quieren hacer saber. Por eso no resultan ridículos, porque su máscara nunca llega a convertirse en una piel.


Luego podrán acompañar al Sabina y ponerse la guitarra en bandolera, compartir teclista con Quique González o hacer un dueto con Ariel Rot. A lo mejor mañana graban un tema con Miguel Bosé, si es que les apetece. Para callarnos la boca quedarán sus grabaciones, verdaderos esfuerzos por dignificar la mejor tradición del pop rock comercial español (Ronaldos, La Frontera, Rebeldes…), incorporando elementos de folk rock, guitarras estonianas, rock sureño o pop sesentero. Al que no me crea le invito a escuchar sus dos últimos álbumes, Aproximaciones (2007) y Aviones, y al que no le gusten que no mire.

El viernes pasado en el coche de mi amiga alguien vertió críticas acerca de las letras del grupo, dudas sobre de su autenticidad. Pero aunque enfáticas, quedaron soterradas por otras cuatro voces que cantábamos con gusto –también con un punto de guasa- los temas de Pereza, que para eso tenemos el disco.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cuéntame otra vez qué Beatle era el bueno...


Cambiando de tema, hoy vamos a hablar de los Beatles. Lo fácil hubiera sido hacerlo hace tres días, habida cuenta de que hizo años (29) de que asesinaron a John Lennon. ¿Lo mataron el 8 o el 9 de diciembre, Porerror? Ja, ja, ¡buena pregunta, señora! Esa duda marcó mi preadolescencia. Lo que pasó fue que murió el 8 en USA, y aquí ya era día 9.


La siguiente y perentoria pregunta es esta: ¿qué Beatle era el bueno? (El mejor, se entiende). ¿Importa? No tanto, admito con rubor. Pero si estáis leyendo Estatuas Verdes es que os sobra el tiempo, y qué mejor manera de perderl..., de emplearlo que dirimiendo esta cuestión. ¿Qué Beatle era el bueno? Ringo no, en eso estamos de acuerdo. Pese a que objetivamente se demuestra que era el que más éxito tenía con las chavalas (en las pelis siempre le llegan a él más cartas de fans, y las pelis de los Beatles eran fidedignas, ¿no?).

Pese a que Marge Simpson pintara su retrato, o que fuera el favorito de Summer la de 500 días juntos (2009), es un hecho universalmente aceptado que Ringo Starr no fue el mejor Beatle. Y además le gustaba el country. Y protagonizó The Magic Christian (1969).


¿Fue George? Mmmm... existe una fuerte tentación de adjudicar a George, el Beatle tímido, la etiqueta de "tapado" del grupo, o de talento en la sombra. ¿En la sombra de qué? En la sombra del talentazo del tándem Lennon-McCartney, lo que automáticamente justificaría cualquier mediocridad por su parte. Digámoslo alto y claro: George está de moda. Se hacen discos tributo con sus canciones, se reedita su obra, se le versiona... yo mismo he sido visto llevando chapas de Harrison en noches de Pop y luna llena. ¿George, eh? Es innegable su aportación al grupo, su introducción de la filosofía y sensibilidad orientales que tan de moda estuvieron hace 40 años.

Sus piezas Beatle son exquisitas... a excepción de las que son un rollazo (que cada uno piense en una canción aburrida de George). Tal vez, y haciendo un ejercicio de frivolidad, podamos estirar la realidad como un chicle y aseverar que toda la obra de George, incluso la post-Beatle, queda salvada por el hecho de que tocaba el sitar en "Norwegian Wood". Y además era el Beatle al que mejor le sentaba la barba.


¿Paul acaso? Durante años no tuve ninguna duda, Paul era el Beatle ganador. Vale, no sería tan cool como John Lennon, no se empelotaría, no se casó en Gibraltar, no era pacifista... pero sus melodías son imbatibles, y es bien sabido que la música de Paul ha sido la mayor influencia individual sobre el género del power pop (seguida de cerca por la de Pete Townsend). Paul en los Beatles le dio un baño a John, ahí no transijo. Aunque ahora que no nos oye nadie admitiré que sus letras palidecen frente a las del gafotas. Paul en solitario ya es otra galaxia. Empezó de forma impecable y luego nos ha dejado un par de docenas de temas imperecederos pero no ha sabido conjugar su problemática faceta de apóstol del buen rollo con la de multimillonario.


¿John? Se empelotaba, hacía discos a base de peos y eructos, era pacifista, se casó en Gibraltar... ¿y qué? Si no fue a la cárcel en su momento por perpetrar "Revolution #9", no somos nosotros quiénes para juzgarlo. Su vida entre 1965 y 1980 me parece un catálogo continuo de payasadas, su muerte inflamó el mito pero por supuesto de esto último no tuvo la culpa el chaval. Y no transijo: en los Beatles, John le dio a Paul un buen baño (lo dejaremos en empate, then). ¿Y en solitario? Las canciones de John fueron menos bonicas que las de Paul McCartney pero hacían más daño, y por tanto para John es el trofeo de ganador.

A medida que va pasando el tiempo constato que la obra de John (en solitario) va resistiendo cada vez mejor el escrutinio, mientras que la de Paul se va desmoronando como un pastelón de azúcar. Huelga decir, en todo caso, que si los Beatles fueron lo que fueron es porque la suma de los cuatro daba algo mejor que 1+1+1+1. Conclusión: por más que me duela el admitirlo (me cae mejor McCartney), John era el Beatle bueno. A mí me ha costado 32 años darme cuenta, dejad de gritarme.

martes, 8 de diciembre de 2009

De jardines ajenos


En cierta ocasión, una persona muy especial me prestó un libro del buen Adolfo Bioy Casares titulado De jardines ajenos (1997). La obra –que en su momento no me impresionó demasiado, hay que decirlo- es una colección miscelánea de citas recogidas por el autor a lo largo de su vida, que por algún motivo le habían llamado la atención. La idea no es nada mala, pero sigo pensando que lo mejor que tiene ese libro es su título. Siempre un paso por detrás de los Grandes, llevaba tiempo pensando en componer un post que consistiera exclusivamente en citas de otros, a la manera de los epígrafes que suelo incluir.


Anoche, corto de cambio, intenté pagarle a un taxista de Miciudad con una moneda de 2 libras, lo que el buen hombre no apreció en absoluto. En el canto de dichas monedas puede leerse una cita de Newton que a su vez el grupo Oasis utilizaron para titular su cuarto disco. Esta coincidencia cósmica (además de otras que el pudor o la impaciencia me impiden referir aquí) fue lo que me decidió a daros este post hoy. Y cómo no, comienzo con la cita científico-monetario-britpopera:


“Si soy capaz de ver más allá que nadie, es sólo porque estoy de pie sobre los hombros de gigantes.” (Sir Isaac Newton)

“Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura.” (Roberto Bolaño)

“La sabiduría llega cuando no nos sirve para nada, no se puede evitar.” (Fito Páez)

“Era negado para el romanticismo, el flirteo civilizado. Era un seductor de casa de socorro.” (David Trueba)

“La vida es sólo lo que se hace.” (Pablo Neruda)

“Bienaventurados los que catan el fracaso porque reconocerán a sus amigos.” (J.M. Serrat)

“Justo cuando estaba empezando a sentirme bien, tú al teléfono.” (Chris Bell)

“Cría fama y échate a reír.” (Escuchado en un bar de La Palma del Condado, Huelva)

“La muerte y los gin-tonics nos igualan a todos.” (Kike)

“-¿Qué es lo que más os aterra de la pureza?
-La prisa –respondió Guillermo.”
(Umberto Eco)

“Quien no sabe lo que busca tal vez no sepa que lo ha encontrado.” (Luis Manuel Ruiz)

“Después soñé que soñaba.” (Antonio Machado)

“En un mundo podrío y sin ética a las personas sensibles sólo nos queda la estética.” (Ivà)

“¡Inyéctale veneno para que muera con dolor!” (Una amiga aconsejando a otra en un bar de copas)

“Tu corazón, cerrado por reformas, vagando va en la música sin querer contestarme.” (Luis García Montero)

“Las noticias de ayer son el papel para envolver pescado de mañana.” (Elvis Costello)

“Una clara conciencia de lo que ha perdido, es lo que le consuela.” (Jaime Gil de Biedma)

“Era el amanecer, las blindadas vanguardias del Tercer Reich entraban en Praga.” (J.L. Borges)

“Antes muerta que del Betis.” (Escuchado en un bar de tapas de Sevilla)

“Tu sexo es carne de aceituna de un olivo en la carretera.” (Quique González)

“Yo no soy una de esas ilustres amigas tuyas que la comen tan bien.” (Tulsa)

“Río esta vez sin argumento, sin atención apenas.” (Miguel Ángel Barea)

“El frío de la vida le helaba el corazón.” (Boris Vian)

“A veces me pregunto si de dónde, si de padre o de madre o cordillera, heredé los deberes minerales.” (Pablo Neruda)

viernes, 4 de diciembre de 2009

Jon Cryer es mi nuevo dios


Querido Jon:

Ayer acabé de ver La chica de rosa (1986), del admirado John Hughes. Últimamente estoy haciendo como en Las 1.001 noches, veo media peli, me acuesto y al día siguiente termino de ver esa y empiezo otra, que dejo a medias. No recordaba lo buena que era La chica de rosa (no la veía desde que nuestra profe de inglés nos la puso en 1º de BUP), decididamente se eleva de la media de toda la producción “teen” o institutera. Los problemas que aborda, el calado social y la angustia de los personajes no son los típicos de una comediota estándar de buen rollazo. No me extraña que esta peli se considere hoy día “culturamente significativa” (All Music Guide dixit).

Y qué decir de la banda sonora, a mitad de camino entre la new wave y el college rock ochentero, es una delicia. Además, me reconcilia con grupos tecnoides como OMD o New Order (el tecno-pop era bueno, ¿eh?). Pero tú y yo sabemos cuál es la canción de la película, se trata de “Try a Little Tenderness” de Otis Redding, de la que tú haces un cómico playback para llamar la atención de las chicas en esa imposible tienda de discos. Ay, buen Jon! (¿O debería decir Duck Man, que es el apodo de tu personaje?). Te pasas toda La chica de rosa ligando menos que las gatas del Vaticano, sufriendo en silencio las almorranas de tu amor por Molly Ringwald.


Eres el amigo fiel, el paño de lágrimas, el pagafantas que ella no se merecía. En su hora más decisiva haces el sacrificio supremo y la animas a que se vaya con otro, todo por verla feliz. Tú no eres como esos pijeras guaperas rubiales conquistadores que revolotean por el elitista instituto al que tu amiga y tú acudís becados porque provenís de un barrio pobre. Ellos visten con chaquetas de lino en tonos pastel, tú con estrafalarias chaquetas pseudomilitares, zapatos de cowboy y un tupé trasnochado. Pero tú y no ellos, amigo, eres el hombre admirable de la película (sobre todo en lo ético, ya que no en lo estético).

Menos mal que en el cine existe justicia poética y al final te acaba entrando una rubiaza que no te esperabas. Tú y yo sabemos que en la vida real estas cosas no ocurren, pero estamos en una peli de John Hughes, donde la gente soluciona las crisis escuchando a los Smiths, y sabemos también que la peli en última instancia es tuya, buen Duck Man.


Contemplando tu exigua carrera observo, Jon, tu otro papel secundario más sobresaliente: aquel de Bisojo en Hot Shots (1991), el piloto de combate cegato y bonachón relegado a labores de control aéreo debido a su visión defectuosa. Ahí también eres el amigo fiel, el capaz de sacrificarse por los demás. Otro buenazo. Pero esto es Hot Shots y en lugar de Psychedelic Furs suenan The Platters, y ya estamos hablando de otra pelicula.

Estos días leo que te estás forrando con esa sitcom que echa La 2 titulada Dos hombres y medio (2003- ). Confieso que no la veo tan a menudo como debiera debido al papel de tu hermano en la pantalla, el que fue tu colega en Hot Shots Charlie Sheen. Me carga su papel de ligón sabelotodo en esta serie, para eso ya teníamos a Joey de Friends (1994-2003), que ligaba aún más pero con su tontuna nos alegraba la vida. El personaje de Charlie Sheen es un antihéroe, todo le acaba saliendo mal pero no mola tanto porque iba de listillo. Leo que esta serie está cosechando exitazos de audiencia y premios, y que tú te estás forrando, Jon, bribón: te lo tenías merecido.


Es por eso que desde la admiración a tu trabajo hoy me he propuesto fundar una iglesia para poder seguirte como tú te mereces. La Primera Iglesia de Jon Cryer ha de ser una institución forzosamente irrisoria, donde valores como la amistad, el pagafantismo y la miopía ocupen un lugar destacado. Y la música de los Smiths. Aquí y ahora, yo me postulo humildemente como tu presbítero, Jon Cryer, como tu enviado en la Tierra, y me comprometo solemnemente a expandir por las cuatro partes del mundo tu Buena Noticia de humor patoso y bienintencionado.

Sabido es que hay ya trillones de iglesias de temáticas bien bizarras, como las de Elvis Presley, Star Wars o Maradona (pensándolo bien, he ido a coger tres ejemplos de causas nobilísimas y dignísimas de adoración). ¿Por qué no una Iglesia de Jon Cryer? Así sea.
 
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