Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

jueves, 12 de junio de 2008

Miembras


Como bien decía Jaime Urrutia en una de sus canciones, “la vida te lo da”. A veces, a mí me lo da para Estatuas Verdes, desde luego. Cuando comencé este blog me propuse dos temas que no iba a tratar, el fútbol y la política. Ambas fronteras han caído, ya se ha hablado aquí de politiqueo y de fútbol, siempre en pequeñas dosis. Ayer la nueva ministra del nuevo Ministerio de Igualdad nos regaló una perla imposible de dejar pasar. Tras su cagada (errare humanum est, ¿eh?) la ministra ha seguido la doctrina del “sostenella y no enmendalla”, con lo cual ya sí que se ha ganado este post de tirona.

Aun a riesgo de que esto se parezca al Planeta Cúbico, vamos a entrar a analizar las palabras de la ministra. Ella se refirió, aparte de a “los ministros y las ministras” (clásicos y clásicas, ya) a “los miembros y las miembras de la comisión”. Que la palabra “miembra” no existe es algo que no creo necesario explicar aquí. Lo buenísimo del tema es que la ministra, como quiera que mucha gente –entre ellos los miembros y miembras de la RAE- le han afeado la conducta y le han corregido, en lugar de admitir su error o de tomarlo a la ligera jocosamente, ha perseverado en él de la forma más contumaz.

“La ignorancia es osada” dice el refrán popular. La ministra Bibiana Aído se ha embarcado en una especie de cruzada ortolingüística de índole feministoide, y ha dicho, sin un ápice de modestia, que si el tal palabro (y palabra) no existe, habría que inventarlo. Igual que dijo Voltaire sobre Dios. Y que si el término (y la términa) no aparece en el diccionario, pues es que el diccionario está mal y habría que ir pensando en cambiarlo. “Es que en Sudamérica se dice así” (¿Y nosotros estamos en Sudamérica, chocho?). “A lo mejor en el futuro vemos la palabra miembra en el diccionario” (Pues a lo mojó…). A mí, el hecho de que una palabra venga o no en el diccionario me da exactamente igual, la verdad, pero esta prepotencia lingüística no la veía servidor de ustedes desde las novelas de un tal George Orwell.

“La ministra se ha enfadado con la prensa”, cuenta el ABC hoy. La ministra está triste, ¿qué tendrá la ministresa? Los petardos se escapan por su boca de fresa. Cómo estará el patio que al jolgorio general y a la crítica seria o jocosa que se le ha hecho a esta mujer no solo se han sumado los derechonis habituales y la caverna periodística de la Derecha. No, no, no. El propio diario El País le dedicaba hoy un crítico editorial a las sandeces de la ministra y a su pataleta de género (gramatical).

Pero de entre todas las voces que se han alzado, yo escucho –cual Machado- solamente una. Valga la semicita machadiana, porque me estoy refiriendo al ex-presidente del gobierno y orador extraordinaire Don Alfonso Guerra. Este hombre, autor de perlas tales como que él era un descamisado o que la gente de Izquierdas no sabía utilizar la pala para el pescado (y mi favorita: “Cuando los socialistas salgamos del gobierno, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió”). Pues el Guerra, que daría para un blog él solo y no hay aquí ni pizca de ironía, ha dicho que las declaraciones de la ministra que “son una pérdida de tiempo”.

Y el Guerra no se ha remontado al sexo de los ángeles ni a la filosofía de género, ha sido el único que ha hablado con cabeza y demostrando un ápice de conocimientos de lingüística. Ha dicho que “a la lengua hay que dejarla vivir sola (...) es un error garrafal tanto prohibir su uso como potenciar que se hable”. Y también que “la RAE no cambia nada sino que recoge lo que habla la gente. Que yo sepa, no se dice miembra en la sociedad española”. Y punto. En realidad, la palabra “miembra” tampoco es creación de la ministra Aído; ya hace más de un año, Juan Manuel de Prada (otro genio con el lenguaje) escribió en ABC un artículo cachondeándose del feminismo marxista, que se titulaba “La miembras viriles”.

Recuerdo que hace diez años, durante la carrera, me encontré a una compañera y actual lectora de este blog a la que vi trabajando en una biblioteca. Le pregunté qué estaba haciendo, y me contestó que un trabajo sobre el lenguaje sexista. Yo le respondí: “Qué suerte tienes, ese trabajo se escribe en doce segundos: El lenguaje sexista no existe, la que es sexista es la gente. Obras Consultadas….” Creo que a mi amiga no le hizo ni pizca de gracia mi ironía pero lejos de retractarme, diez años después estoy cada vez más convencido de lo que dije. Hoy por poco me mareo al leer el editorial de El País y encontrar que estaba al 100% de acuerdo con él. Y allí se decía, resumiendo, ministra, déjese usted de atender a payasadas y recuerde que en España las mujeres y los hombres a igual trabajo no cobran lo mismo. Eso sí es un escándalo. Eso sí que hay que cambiarlo.

10 comentarios:

Fran G. Matute dijo...

Y eso que ahora no se miran las cosas con lupas...

GRILLO SOLITARIO dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO CON PORERROR. CREO QUE A TODOS NOS DUELE EL OÍDO CUANDO SE DICE "TRABAJADORE Y TRABAJADORAS", O SIMILAR. O EL UNO DE LA ARROBA PARA ELL@S. APARTE, CREO QUE AHÍ ESTÁ EL SEXISMO: EN LA NECESIDAD DE DIFERENCIAR.

POR CIERTO, LO DE MIEMBRAS VIRILES NO LO HABÍA OÍDO, Y ES GENIAL. PERO LA COSA VIENE DE MUCHO ANTES, YA EN SUS AÑOS CARMEN ROMERO (RECORDEMOS, MUJER DE FELIPE GONZÁLEZ) HABLÓ DE "JÓVENES Y JÓVENAS".

Roberta Catástrofe dijo...

Me ha encantado y encantada tu página o págino. Ha sido un placer o placera o placetisa??, leerte por estos o estas lejanas o lejanos tierras o tierros que nos deparan o deparon estos o estas tiempos o tiempas que corren o correna...

Saludos o saludas catastróficos o catastróficas!

Anónimo dijo...

Es que tiene razón el Guerra. Es que esto es una pérdida tiempo, este debate tan manido. El otro día me preguntó un alumno que cómo le había salido el examen, y yo le dije que regulera. Tan pancho. El niño, claro, me dijo: ¿cómo? Y caí, y le dije que regular. Quiero decir que una palabra funciona según el contexto. Si no funciona (el español estándar se basa en el prestigio) no hay más remedio que cambiarla, si quieres que te entiendan. La lengua se hace desde abajo (planificaciones lingüísticas fachistas aparte), y punto pelota. La RAE hace tiempo que ni limpia, ni fija, ni da esplendor (como le dijo Napoleón a su brigada de una chati después de un viernes por la noche) Migue.

*Ana* dijo...

La verdad es que a mí nunca me ha ofendido el plural en masculino para referisirse a los los géneros. Considero que duplicar el número de palabras resulta como mínimo incómodo de leer, escribir o hablar. Creo que hay cosas mucho más importantes en esta vida a las que dedicar mi energía. ¿Será que no soy una miembra a la altura de esta nuestra sociedad?

supersalvajuan dijo...

Tu amiguita la de la biblioteca, a lo mejor hoy es diputada. Y lo mismo tiene secretaria. ¿O eso es sexista?

Iso Topuno dijo...

Iba yo a escribir sobre este tema en mi blog, precisamente. Pero al final se me ha ido el tiempo, y ya no pega mucho. Y aquí no me parece apropiado extenderme, y escribir lo que no haré en mi bitácora. Así que me limitaré a decir que en general estoy de acuerdo con Porerror (aunque me parece que ha sido demasiado benévolo con la ministrilla), y que celebro que no tenga pensado escribir demasiadas veces sobre este tipo de temas, que no quiero que nos quite el negocio Mario y a mí,jejeje.

Con afecto,

Topuno

Mario Buenrolletti dijo...

Me encanta Estatuas verdes y tio, gracias por nombrarnos a Planeta Cúbico, pero tengo que decir que no estoy de acuerdo con el contenido de este post. A ver , Porerror es muy gracioso escribiendo pero hay que saber que el humor irónico siempre ha sido un recurso clásico del machismo o peor aun, del antifeminismo. Es más facil burlarse de l@s demás que hacer cosas para intentar cambiar un mundo injusto.

Sam dijo...

Miembras y no miembras, jóvenas y mayoras, líderes y lideresas...aunque feminista a mucha honra, no pude evitar reirme en el último Feminario hace dos meses con este uso tan peculiar, por no decir obsesivo, del lenguaje no sexista. Una cosa es que haya ministros y menestras (jeje),pero joder, no perdamos el norte que la lucha por la igualdad no consiste en eso, a mi modesto entender. Estoy con Ana, que dejen de dar patadas al diccionario, que dentro de esto hay mil temas mas importantes en los que dedicar nuestra energia. Mi número uno, la violencia machista.

rocío dijo...

Creo que ella metió la pata y la gente lo ha magnificado. No estoy muy segura de si un error debe convertirse en un editorial de un periódico. Sí lo debería ser que se empecine en repetirlo.

De Alfonso Guerra ¿Qué decirte? Bueno para empezar que es Ex-vicepresidente (se te cayó el vice por el camino) y que el tio en un jrande.

Dr todas formas aquí os dejo una de mis palabras favoritas: médica. No puedo evitar que me chirríen los oidos (y no digo que no sea correcta porq no lo sé pero yo sigo diciendo la médico. Dios me perdone).

P.D. Cuando la semana pasada escribí: Se comunica a los trabajadores que desde el próximo lunes entrará en vigor la jornada de verano.... nadie se quejó. ¿Sería por la alegría del horario reducido? :p

 
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