Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

jueves, 5 de junio de 2008

Monerías


“Soy un mono, soy un hombre. Soy un hombre mono”
(The Rolling Stones)


No es lo mismo “soy un gnomo” que “soy un mono”. Hoy quisiera homenajear a este bello aunque incomprendido animal que tan prominente lugar ocupa en mi imaginario y –pretendo demostrar- en el de la gente que comparte mis referentes culturales (lo fácil que es llamar “friki” a Porerror, ¿eh? Y encima sale gratis…). Mi punto de partida son los monos sin cola de Gibraltar, esos llamados “apes” que se supone salvaguardan la soberanía británica del Peñón. Mientras haya monos habrá ingleses y viceversa. Ayer un amigo inglés de visita en España me comentaba que había ido a Gibraltar y que le habían flipado los monetes. Hoy una amiga me cuenta que se irá a trabajar a la Línea de la Concepción (pueblo fronterizo con La Roca) y no puedo privarme de hacerle bromas sobre lo monos que van a ser sus compañeros de trabajo, etc.

Monos, monos, monos, admitámoslo: crecimos con ellos. ¿Recordamos a Amedio, el mono de Marco? Casi más que a Marco, que si me preguntáis por sus facciones, la verdad, no recuerdo cómo era. En el cole nos simplificaban la darwiniana teoría de la Evolución diciendo que “el hombre viene del mono”. La frase es muy gráfica, y se ve que la polémica que ocasionó hace más de un siglo sigue siendo relevante en Estados Unidos, donde sabido es que no en todas partes se acepta esta explicación del origen de las especies.

Personalmente, creo que el que mejor supo captar el espíritu de Charles Darwin y sus teorías fue el que diseñó la etiqueta del nunca bien ponderado Anís del Mono. Os habíais fijado en que la carica del mono es la caricatura del naturalista inglés, ¿no? Por si acaso. Pero si hemos de hablar de Anís del Mono y de su etiqueta, es imprescindible traer a colación un nombre propio. Loado sea el gran Chiquito de la Calzada, preclaro analista del sistema educativo español, quien cual arbitrista del humor acuñó la inolvidable sentencia: “¡Eres un torpedo: to’el mundo tiene un Graduado Escolar y tú tienes una etiqueta de Anís del Mono!”


Nunca nuestros parientes los primates sabrán agradecer a Chiquito todo lo que el cómico malagueño ha hecho por ellos y por su nombre (¿Cuántos chistes de monos no tendrá ese hombre, Dios mío, man?). Ya va siendo hora de reivindicar un peliculón de Álvaro Sáenz de Heredia como fue Papá Piquillo (1998). En ella, un melodrama con toques cómicos que –va muy en serio- está pidiendo a gritos un revisionado, había incluso una cita-homenaje a la escena del “monolito” de 2001: Una odisea en el espacio (1968) de Kubrick. Y ya sabemos que Kubrick era muy de monos, ahí están si no sus monetes del monolito o esa hija del astronauta que ve a su padre desde la Luna por un videoteléfono y le pide de regalo un “mono tití” (“bush baby” en el original, que es un gálago: otro mono).

Pero en Papá Piquillo el personaje principal que interpreta Chiquito es el de una especie de patriarca gitano/músico callejero siempre acompañado de su fiel mono. De hecho, en una escena clave de la película en que la malvada policía acosa a Chiquito pidiéndole los papeles de su mono, el buen hombre replica “¿Qué papeles? El mono no tiene papeles: ¡caga de memoria!” La tierna relación de Papá Piquillo y su simpático monicaco nos retrotrae necesariamente a la de Tarzán (otro asiduo de los chistes de Chiquito, siempre acompañado de su sastre) y su mona Chita.

Chita fue una estrella de Hollywood, que montaba en motocicleta, comía hamburguesas y hasta asistía a clases de pintura. No falta quien incluso hoy día sigue sosteniendo sandeces tales como que “los monos hablan” y de ahí para arriba. Mi favorita es que “los chimpancés son más inteligentes que las personas”. Pero para este tipo de historietas también podemos remontarnos a otros monos cinematográficos: los de la Dra. Fossey en Gorilas en la niebla (1988). Crecimos con ellos, y luego resultó que era reales, igual que la Dra. Dian Fossey, interpretada por la monesca Sigourney Weaver (aunque no tan monesca como la estomagante Helena Bonham-Carter, protagonista hembra del remake de El Planeta de los simios que se fizo en 2001).

Ahora que tan de moda está Indiana Jones, no puedo dejar pasar su aportación al imaginario primate. ¿Cómo estaba ese “sorbete de sesos de mono” de El Templo Maldito (1984) con que los niños tuvimos pesadillas durante décadas? (Aunque casi lo prefiero al muy sui generis “pan tostado” que aparecía luego en la peli). En En busca de El Arca Perdida (1981) también aparece un mono, y bastante hijo de puta, por cierto. Es un mono traidor, que vende a Marion, la dos veces novia de Indy. Acaba justamente envenenado, y no da ninguna pena. Y es que a mí, esa especie de mono a la que pertenece (Capuchino) nunca me ha simpatizado. Pero para gustos los colores, recordemos a Ross en Friends, y cómo perdía pie por su problemático mono Marcel.


Si no era Capuchino le faltaban diez segundos para serlo al mítico mono del Conde de Rochester, poeta libertino inglés del siglo XVII (ver imagen). Habría tanto que decir… La primera cana de Chris Peterson (Búscate la vida) fue debida a que un mono albino se coló por su ventana y se la dejó en la almohada… Sobre King Kong no he querido ni hablar. Muchachada Nui, por ejemplo, rinde tributo a estos animales titulando su sección de tomas falsas “Gaticos y monetes”, y anoche mismo en el “Celebrities” de Fernando Sánchez Dragó pudimos ver el típico juego de monos de “no veo nada, no oigo nada, no digo nada”. En fin, amigos, basta de monerías. Me despido con otra cita musical, esta de los Kinks y su tema “Ape Man”: “En su evolución, el hombre ha creado las ciudades y el barullo del tráfico rodado, pero a la mínima oportunidad yo me quitaría la ropa y me iría a vivir a la selva”.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Están también aquellos monos voladores que tenía la bruja malvada del Mago de Oz, que luego se parodian en Los Simpsons, cuando el Sr. Burns los envía porque Hommer con la chati del trabajo le pegan un palo al servicio de habitaciones. Migue.

Karmen dijo...

¡A mí me encanta Abú, el monete de Aladdín! ;-)

Fran G. Matute dijo...

Así de repente me vienen a la memoria los Monkikis, The Monkees, el mono fantasma de Piratas del Caribe y sobre todo Clyde... el mono orangután que acompañana a Clint Eastwood en esas dos obras absolutamente ninguneadas hoy día que fueron "Duro de Pelar" (1978) y "La Gran Pelea" (1980)...

Anónimo dijo...

Si voy a un zoo evito pasar por la sección de monos...aiss, qué grima me dan.Sab.

Fernando dijo...

A mi se me ocurren asín de pronto:

a) el mono Paco:
http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2008/03/ente-hanim-las-masturbaciones-del-mono.html

b) en un capítulo de Malcolm in the middle (obra maestra), el gordo amigo de la madre que trabaja en el supermercado se rompe brazos y piernas y le destinan a un mono ayudante con tendencias homicidas... Sin duda el mejor capítulo de esta serie.

c) otro de mono ayudante: el que le adjudican a Homer, el pobre acaba con panza y to el día tumbado viendo la tele.

d) LUIS ARAGONÉS, ese primate antropomorfo que llegó a seleccionador del combinado futbolístico del Estado Español.

e) "¡Llamo a testificar a MI MONO BABEL!" en el juicio chanante a Michael Jackson. "En mi puta vida de primate..."

 
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