Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

martes, 3 de junio de 2008

Amy en Cambridge (o Cómo dejé de preocuparme y empecé a creer en la prensa)


Hoy no sabía si hablar sobre Pepu Hernández o sobre Amy Winehouse, y, aunque a mí el baloncesto me encanta de siempre, por petición popular trato el tema del “gran escándalo académico”: la inclusión de una canción de la Winehouse en un examen de literatura de Cambridge. ¿Gran escándalo o gran fraude? Dejémoslo en gran noticia, porque mucho me temo que una vez más, amigos, hemos sido víctimas de una broma de esa maquinaria de propaganda tan bien engrasada que llamamos prensa.

Como de costumbre, antes de comentar la noticia pasaremos a despojarla del mito. Los hechos: en un examen práctico de crítica literaria (vulgo comentario de texto) de la Universidad de Cambridge se pedía a los alumnos que comparasen una canción de Amy (“Love Is a Losing Game”) con un poema de Sir Walter Ralegh. ¡Oh, escándalo! ¿Amy elevada a los altares literarios? ¿La Winehouse equiparada con Shakespeare? Malestar en el mundo académico. ¿Qué diría de esto Dámaso Alonso? La de tonterías que hemos tenido que leer en prensa en estos últimos días…

Falacia 1: El tema de Amy estaba en el examen, de acuerdo, pero seguimos leyendo y nos enteramos de que era solo una de las opciones. También se podía comparar el poema de Ralegh (afamado pirata renacentista) con canciones de Billie Holiday o de Bob Dylan. Y el año pasado cayó “Tragedy” de los Bee Gees, o sea que… ¿dónde está la novedad? Yo os lo diré: en que Amy huele a noticia, la pobre, da espectáculos lamentables como el del otro día en Lisboa, se emborracha y droga… en fin (por cierto, se supone que Sir Walter Raelgh fue quien puso de moda en Europa fumar tabaco).

Falacia 2: ¿Amy al nivel de Shakespeare, Milton o Wordsworth? Conmocionado, el mundo académico se suicida en masa. Vamos a ver. En primer lugar, la canción de Amy no fue puesta ahí por su calidad literaria (sería la primera vez que la “calidad” se juzga en un examen) sino por su temática y sus rasgos estilísticos. ¿Mande? Por el tema que trata y cómo lo trata (en este caso, el amor desgraciado), que era precisamente lo que había que comparar con los otros versos. Que se queden tranquilos los poetas ingleses en su rincón de la Abadía de Westminster, que Amy Winehouse no los va a dejar en el paro, ni los Bee Gees van a sustituir a los poetas Románticos en los libros de Historia.

Falacia 3: Gran indignación, ¿cómo puede una simple canción pop de moda figurar junto a exquisitos artefactos literarios que han demostrado su solvencia durante siglos? Pues puede, amigos, en virtud de algo de lo que en España todavía no se han enterado (sobre todo cierta prensa y ciertos telediarios que no nombraré aquí porque luego me acusáis de obseso). Me refiero a la disolución de la distinción Clásica de Alta Cultura (sinfonías, novelas, cuadros) frente a Cultura Popular (películas, cómics, canciones). Lo vio venir Umberto Eco en su ensayo Apocalípticos e integrados (1964) y lo lleva viendo treinta años cualquiera que haya estudiado mínimamente estas cuestiones.


¿Quiere esto decir que todo vale y que lo mismo da un libro de Aristóteles que un cómic de Spiderman? Pues me temo que… si nos referimos a su valor como artefacto cultural digno de estudio en cuanto que fuente de significado y reflejo de una época, la respuesta es , lo mismo dan (nada de nociones esencialistas sobre “calidad intrínseca” aquí). Recordemos que en la Inglaterra del siglo XVIII las novelas eran consideradas lectura bajuna para criadas y mozos de cuadra. Los mismos poemas medievales populares que hoy se diseccionan en la universidad fueron, en su época, objeto de desprecio por la clase culta.

En la actualidad, y bajo el paraguas de nuevas disciplinas integradoras como son los Estudios Culturales, lo que se estudia en el ámbito anglosajón (básicamente, los países que controlan el mundo) es el significado de determinadas prácticas culturales, y así se escriben libros sobre la historia del Walkman, el rock de la Costa Oeste o la película de Spielberg El color púrpura (1985). Lo mismo que se siguen escribiendo sobre Milton, Sócrates o Miguel Ángel, ¿eh? Con deciros que, en la carrera, un profesor nos daba clase con sonetos románticos, poemas de Browning o Rossetti y luego canciones de Madonna, la película Houdini (1953) y hasta un folleto de propaganda del Supersol.

Así que no es de extrañar que se haya usado una canción de Amy para compararla con una letra renacentista, lo mismo que se podía haber cogido una sentencia judicial medieval para compararla con otra de ahora, si es que de ahí podía salir alguna reflexión interesante. Por cierto que el tema de la Winehouse (“Love Is a Losing Game”) acaba de ganar el Premio Ivor Novello a la “Canción británica con mejor letra y música del 2008”. Es el tercero que gana como compositora y escritora: tiembla, Shakespeare. ¡El año que viene caerá en un examen “Ellos las prefieren gordas” de La Orquesta Mondragón y habrá que compararla con Las tres gracias de Rubens!

7 comentarios:

GRILLO SOLITARIO dijo...

Me refiero a la disolución de la distinción Clásica de Alta Cultura (sinfonías, novelas, cuadros) frente a Cultura Popular (películas, cómics, canciones) PENA QUE UNO QUE YO ME SÉ NO ESCRIBA EN ESTE BLOG, JEJEJE.

POR CIERTO, A MÍ EN SELECTIVIDAD EN EL COMENTARIO DE TEXTO ME TOCÓ LA TRANSCRPCIÓN DE LA LLAMADA DE UNA CATETA A UN PROGRAMA DE RADIO. AQUELLO NO HABÍA POR DÓNDE COGERLO...

*Ana* dijo...

Qué les gusta sacar noticias de la nada!...

Si las opciones de canciones para comparar no hubiesen incluido una de Amy ¿alguien cree que nos hubiesemos enterado de esta noticia?

Yo creo que no.

GRILLO SOLITARIO dijo...

LO DUDO. CLARO QUE TAMPOCO HUBIERA SALIDO EN ESTUAS VERDES, JEJEJE.

Karmen dijo...

La polémica deja a Amy a la altura de Andy & Lucas ("los estudiantes de ESO analizaron una canción de Andy & Lucas y no todos la entendieron"): y eso, para mí, sí que es un crimen. ¿Han olvidado ya los periodistas que la iniciativa de la Junta de Andalucía fue extremadamente bien acogida por el Ministerio de Educación?

Fran G. Matute dijo...

Cuánta razón tienes!!

Tus reflexiones coinciden plenamente con las mías el día que leí la noticia (entera, no solo el titular) en la prensa.

Por cierto, como bien sabes, algunas letras de la Orquesta Mondragón las hacía un poeta...

*Ana* dijo...

Que estoy pensando, que menos mal que no pusieron a esas criaturas, o a las que les han puesto los Andy & Lucas, a analizar la canción de Mecano que ya comenté una vez en Estatuas verdes de la cara vista y la oculta, la del cuadro de bifrontismo...¿os imagináis?jejejeje

Iso Topuno dijo...

Si es que se están perdiendo las formas cada día más, a pasos agigantados. Ahora resulta que lo que enseñan en las universidades son las canciones de una drogadicta. Así saldrán los niños. ¿Lamentable? vaya que si lo es. Pero lo peor no es eso, lo peor es que si hubiera sido un texto de Jim Morrison (otro drogadicto famoso principalmente por serlo) pues no hubiera pasado nada, porque él era un pobrecito alma atormentada. Desde luego en días así me alegro de no saber inglés...

 
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