
-“¡Es cierto! ¡Es cierto! La Corona lo ha dejado claro. El clima debe ser perfecto todo el año.”
(Camelot)
(Camelot)
La Junta de Andalucía se suele gastar mucho dinero en anuncios de autobombo en los que se ve a japoneses en la Mezquita de Córdoba o a un finlandés comiendo de un papelón de adobo. En todos los casos el corolario es el mismo: ¡qué bien se vive en Andalucía! Tanto, tanto y tanto que hasta los guiris se quieren venir aquí, dejando atrás sus absurdos países de origen. Y es que esa es una verdad incontrovertible de la Junta: que aquí se vive de lujo, de arte, olé mi arma (la otra es que Marruecos y Cuba son la novena y décima provincias andaluzas, pero ese es otro tema).
Tampoco descubráis en mi ironía la idea contraria, que en Andalucía se vive mal. Lejos de mí propagar tal noción, y además sería mongolo porque yo he elegido quedarme, sin reservas. Pero esta verdad de que aquí se vive como en ningún otro lado no es un invento del gobierno autonómico, ellos solo la han reflejado y nos la devuelven amplificada. Esta verdad, amigos, emana desde abajo y como es un axioma nunca ha necesitado demostración. Eso es así, y punto, compadre.
Tampoco descubráis en mi ironía la idea contraria, que en Andalucía se vive mal. Lejos de mí propagar tal noción, y además sería mongolo porque yo he elegido quedarme, sin reservas. Pero esta verdad de que aquí se vive como en ningún otro lado no es un invento del gobierno autonómico, ellos solo la han reflejado y nos la devuelven amplificada. Esta verdad, amigos, emana desde abajo y como es un axioma nunca ha necesitado demostración. Eso es así, y punto, compadre.

Pero como hasta para esto los andaluces tenemos arte, si acaso viene algún inspector externo de racionalidad a evaluarnos (por ejemplo, un francés) también tenemos justificación científica, to wit: en Andalucía se vive mejor que en ningún lado porque aquí hace mejor tiempo que en ningún lado. Y de este axioma se deducen las demás bondades de esta tierra: el sol, las playas, el aire, el windsurf, el gazpacho, el aceite, el vino, el jamón, las gambas, el flamenco, la grasia, Lorca, Picasso, Camarón…
La verdad es que pese a tener el sitio donde más llueve de España y el pico más alto de la Península, pese a tener nieves perpetuas y un desierto, Andalucía no es famosa por eso precisamente, sino por el sol, que es nuestro y se lo hemos prestado al resto de España (y gratis: veréis cuando se entere Ramoncín). Algo tendrá el agua cuando la bendicen, y algo tendrá el sol cuando lo bendicen. Está claro que el clima Mediterráneo, cuando no nos castiga con sus rigores extremos, resulta muy benigno para vivir en él, y muy agradable (como en muchas otras partes del mundo, por cierto).

Y es que si no no se explica que los andaluces aguantemos vivir en la comunidad más pobre de España, la que tiene más parados, la que tiene mayor factor de riesgo de pobreza, en la que los niños acaban menos sus estudios, etc, si no fuera porque hace un clima cojonudo. Porque el jamón, el vino y esas cosas gracias a Dios ya se pueden transportar a sitios lejanos. Pero el sol no. Recuerdo que cuando estuve de Erasmus en la ciudad inglesa de Sheffield hice un CD de varios titulado South Yorkshire Sun (por ironía con el famoso tema de 1964 “California Sun”), y en las notas del folleto explicaba que el sol del condado de South Yorkshire estaba malito, que nunca llegaba salir, que alumbraba pero no calentaba, y cosas por el estilo.
La falta de sol afecta a la salud y antes que eso al carácter. ¿Qué vitamina era la que solo se sintetizaba si nos daba el sol?, la D, ¿no? Aquí en Andalucía llevamos sin ver a Nuestro Amigo el Sol muchísimos más días de los que estamos acostumbrados, no ha parado de llover en seis semanas y la verdad es que esta situación de nublado eterno, lluvias y más lluvias torrenciales (pantanos desembalsando, inundaciones) está empezando a tocarnos ya los güevos más de la cuenta, amigos. Esto de que llueva un día y otro y otro y otro… pues no mola, aquí si un día llueve se aplazan los planes porque sabes que en 48 horas como mucho va a hacer sol.

Así que por favor, señores que manejáis los grifos de allí arriba, buen Dios, o quien sea, por favor que deje de llover ya de una puta vez. Gracias. Lo siento, amigos, pero los sonrojantes anuncios de la nueva campaña publicitaria de Cruzcampo (¿a vosotros no os dan vergüenza ajena y propia?) no bastan para hacer que me sienta andaluz.






















