Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lecturas veraniegas (II): Las aventuras íntimas de Belle de Jour


Si os interesan los zorros que hablan, ved la nueva peli de Lars Von Trier. Si os interesan las zorras que escriben, seguid leyendo Estatuas Verdes.

Como parte de mi agitado programa de lecturas veraniegas adquiero en una prestigiosa librería londinense (en la sección de “Sexo”, como si fuera un puto pervertido) un curioso librito titulado Las aventuras íntimas de Belle de Jour (2005). Se trata de un diario escrito por una prostituta de lujo, primero en forma de blog y luego (en contra de la admonición de algunos), de libro. En Gran Bretaña ha constituido un pequeño fenómeno, puesto que ya hay segundo volumen de estos diarios, y una adaptación televisiva de éxito protagonizada por la “fea” Billy Piper.

Belle de Jour es el buñueliano pseudónimo de esta putica de lujo, que es ya una auctoritas en la blogosfera (ved su bitácora, si gustáis) y las columnas de opinión. La chica exhibe una vasta cultura, de hecho diríase que se esfuerza más de la cuenta por dejar muy claro que ha ido a la universidad, que es culta y leída, etc, cualidades –qué duda cabe- de gran utilidad en el mundo del puterío. Aunque quizás no sean esos los talentos más celebrados por sus clientes (vaya por Dios!), empeñados en valorar más otros relacionados con la mecánica de fluidos y los distintos orificios de su cuerpo lozano.


Sea como fuere, detecto en el relato de Belle (un diario que abarca aproximadamente ocho meses de putición) un claro tono apologético. ¿Apología de la prostitución, Porerror? Pura y dura, señora, sin ningún miramiento. Y es lógico, hasta cierto punto, que si la chiquilla se dedica a follar por dinero lo vea como una actividad aceptable, lícita, moral y hasta saludable. Pero es que esta Belle acaba haciéndote sentir culpable por no salir corriendo uno mismo a prostituirse: estamos perdiendo dinero, amigos! ¿Cómo así? Lo explicaremos.

De acuerdo con la lógica de la joven licenciada Belle (a juzgar por sus temas de conversación y su desempleo, carrera de letras), si una quiere vivir en Londres, al precio que van los abonos de transporte la única opción posible para vivir con desahogo es hacer de puta. La chica cuenta en su diario un rosario de currículos entregados y entrevistas de trabajo infructuosas, como queriendo demostrar que ella no es que quisiera ser putica, es que no le quedó más remedio.


Una vez establecido que fueron las Moiras del destino quienes la empujaron, para Belle prostituirse supone lo más maravilloso del mundo: le encantan el maquillaje y la lencería, (y, por lo que se lee entre líneas, calentar a los tíos), y cobra cantidades astronómicas por hacer algo que le resulta incluso divertido. Según Belle, todos los clientes son hombres atractivos y refinados que le ofrecen vino y le hablan de pintura italiana mientras se la meten por el culo. La verdad, al principio no me creía la mitad de la mitad, pero luego dudé porque recordé dos cosas: 1) que yo nunca he sido puta y por tanto no sé cómo está el patio, y 2) que ella se mueve en el selecto mundo de la prostitución de superlujo.

Belle de Jour, la putica que cita lo mismo al novelista Martin Amis que a la peli Cuando Harry encontró a Sally (1989), pasa por alto decirnos (pero quedan implícitos) dos detallitos que hacen de su puta vida algo bastante fácil. Por un lado, que la zagala debe estar cañonera, y por otro, que le gusta más un rabo que a un tonto un lápiz. Sin ambas características no se explicaría cómo la pava puede andar tan feliz de la muerte yendo de hotel en hotel, de zotaina sado en lluvia dorada, contentísima con los fajos de billetes que recibe y sin ningún sentimiento de degradación ni escrúpulo moral.


Pero no creáis que estas Aventuras íntimas... de una call girl londinense son una lectura porno o libertina. Material de catequesis tampoco son, pero no debemos olvidar que suponen, ante todo, el diario de una mujer. Lo de poner que es puta es para darle más morbo, pero el 60% del material del libro lo constituyen los enredos sentimentales de la chica, que si mi novio tal, que si tengo una cita con cual, que si mamá y yo vamos de compras, que si he visto un bolso monísimo en esa tienda. Algo más parecido a Sexo en Nueva York que a La Venus de las pieles, vamos.

Me gusta especialmente una reseña del libro de la revista femenina Heat: “Más Bridget Jones en un burdel que Catherine Deneuve vestida de Chanel”. Se pilla por dónde va la cosa, ¿no? El estilo es desenfadado y un poco déjà vu, la verdad: listas jocosas à la Nick Hornby, lamentos inseguros à la Bridget Jones, y en general esa fina ironía como de alguien postmoderno-que-está-de-vuelta-de-todo que detecto últimamente en toda la prensa británica. Sólo que esta que lo escribe, además es putica. Después de todo, el libro es entretenido y se deja leer, pero aviso: no es apto para mojigatos.

martes, 1 de septiembre de 2009

Arkham Asylum

(Una vez tenía escrito esto me entero de que acaban de sacar un videojuego –al parecer, espectacular- con el mismo título y tema que la novela gráfica de la que hablo aquí. Que quede claro que ambos productos tienen poco o nada que ver, sobre todo en lo que a gráficos se refiere).





Amigos, el mundo del cómic anda alborotado, ahora que se ha sabido que la Disney va a comprar a la Marvel. Me dice Fran G. Matute que ahora Kevin Smith ya no podrá hablar de la churra de piedra de La Mole sin pagar derechos a Disney, y yo he pensado que tal vez la saga superheroica House of M haga un crossover con el exitoso programa de Mickey House of Mouse. Los cómics, ¿eh? Sin duda alguna, el Noveno Arte… pero ¿cuál fue el octavo, que me lo perdí?

Leyendo el blog del podcast
La Buhardilla 2.0, hace un mes y pico conocí una novela gráfica que recomendaba el buen Abraham, gran conocedor de cómics. Se trata de Arkham Asylum (1989), escrito por Grant Morrison y pintado por Dave McKean. Investigo y me entero de que este tebeo es un clásico absoluto, hasta 2004 seguía siendo la novela gráfica más vendida de todos los tiempos (ahora tal vez Watchmen la haya superado?), y a la vez que esencial para los fans de Batman también resulta una anomalía dentro de la saga del caballero oscuro de Gotham.


La premisa es la siguiente: el día 1 de abril (el de los Inocentes en USA), los internos del manicomio Arkham (donde están encerrados todos los villanos que Batman ha derrotado) hacen un motín y toman rehenes exigiendo una condición: que Batman entre en el manicomio con ellos. El Joker está detrás de toda esta trama, pero también aparecen otros villanos como Dos Caras, el Sombrerero Loco, el Espantapájaros, Máscara Negra, Maxie Zeus, Killer Croc, Cara de Barro… dejad de gritarme, sé que esta nómina de supermalvados puede tal vez mover a la risa más que al miedico, pero entendedme, en inglés os aseguro que todos esos nombres suenan mejor (y sobre todo, menos ridículos!)

Leo Arkham Asylum: A Serious House On Serious Earth con una devoción casi religiosa, espero encontrar en sus páginas el secreto de la pólvora y sí, la historia es francamente atractiva pero amigos: visualmente se entiende menos que un zorro parlante en una película de Lars Von Trier. ¿Dónde está el problema (claramente mi problema, puesto que el resto de la humanidad ha decretado que esta novela gráfica es lo mejor desde el chicle)? No estoy tan acostumbrado al medio del cómic como a otros medios narrativos o artísticos, pero es que este es raro incluso desde el prisma de las reglas del cómic: rompe moldes.


Los dibujos, el arte gráfico de Dave McKean rompen con toda la imaginería anterior de Batman y del tebeo en general: son más como cuadros, a veces un poco abstractillos, y también se echa mano por ahí de técnicas híbridas como el fotomontaje o el collage. Conclusión: escenas muy bonitas (o muy impactantes) pero que en poco o nada ayudan a contar la historia. Mi progresión al leer (o mirar) Arkham Asylum fue del entusiasmo a la perplejidad, a la duda, a la incredulidad, a la irritación. El tebeo acaba, creo entender que entiendo lo que ha ocurrido y me digo “¿Y ya está?” ¿Esta es la novela gráfica que cambió el mundo?

Al leer Watchmen me quedó tal sensación de plenitud y perfección que le perdonaba todas las chorradas (la pseudofilosofía, etc). Pero Arkham Asylum, con tratar una materia potentísima, me parece que la despilfarra queriendo abarcar más de la cuenta. Un ejemplo: porque en una viñeta se nombre a Carl Jung no se puede pretender que el tebeíto contenga referencias jungianas o que alcance un alto grado de profundidad psicológica. Afortunadamente, la edición que compré de Arkham Asylum es una reedición conmemorativa de 2004 que incluye –entre otras cosas- el guión completo original. O sea, lo que el escritor (Grant Morrison) le entregó al artista (Dave McKean) para que lo plasmara.


Y Morrison es bastante detallista y específico a la hora de describir sus viñetas. Cuando quiere dejar libertad a McKean dice expresamente “esto píntalo como tú quieras”. ¿Y qué hizo el geniaaal artista gráfico? Pues pintó lo que le dio la real gana. Ejemplo, donde en el guión pone “Vemos el rostro atribulado del Comisario Gordon, un reloj de pared que marca las diez menos cuarto y a Batman acurrucado sobre una mesa con gesto ambiguo de preocupación”, en realidad vemos una semiviñeta gigante que ocupa media página en la que predomina un manchurrón negrucio que, tras cinco minutos de escrutinio, resulta ser el sobaco izquierdo del Hombre Murciélago. Oiga, ¿y el reloj? ¿Y la expresión de Batman, que tanto ayudaría a explicar la historia, y el Comisario Jim Gordon? ¿Y lo bonica que ha quedado la página, señora?

Llamadme cateto o desconocedor del lenguaje del cómic, pero sólo mediante la lectura del guión pormenorizado he podido (gracias a las pedantes y ambiciosas acotaciones de Morrison, todo hay que decirlo) entender realmente de qué va la historia de Arkham Asylum, que Dave McKean pintó de manera sin duda atractiva pero poco o nada clara. Y es un fastidio, porque como ya he dicho, la historia realmente merece la pena, está cargada de simbolismo mitológico/psicológico más o menos relevante y supone un verdadero desafío al concepto clásico del personaje de Batman. Moraleja: en lo sucesivo seguiré buscando clásicos del héroe de Gotham pero me cuidaré muy mucho de tocar una página garrapateada por el bueno de Dave McKean!

sábado, 29 de agosto de 2009

The soul of man under capitalism


-“Un fantasma recorre Europa…”
(Karl Marx y Friedrich Engels)




Estoy tomando café en la planta 36 del edificio Citigroup, en el distrito de Canary Wharf (en Londres), cuando me sobreviene una revelación. Yo nunca formaré parte de ese otro mundo. Hay otro mundo, se yuxtapone a este pero no es este, del cual no formo y nunca llegaré a formar parte. Pese a que hoy lo tengo al alcance de la punta de mis dedos, puedo tocarlo, el vidrio, el acero, los grabados abstractos de edición limitada que cuelgan hasta de las paredes de los cagaderos del Capital.

Había oído hablar del “Cuarto Mundo”, una suerte de submundo de pobreza y necesidad que se abre aquí delante de nosotros, en nuestras ciudades desarrolladas, no hace falta irse a África… Pero lo que hoy os presento es algo nuevo, yo lo bautizo como Mundo Cero, ya que se encuentra más allá del Primer Mundo, aun estando contenido en él. Los bancos de inversión, las aseguradoras, los mercados de valores: para esto es para lo que se han construido los rascacielos en Canary Wharf, en La Défense, las Torres de Madrid, el Bajo Manhattan…


Entonces, desde lo alto del rascacielos, la Ciudad me revela sus tripas, deja entrever un poco su secreto: Londres, que si en tiempos de Borges parecía un laberinto hoy puede contener y contiene al Mundo entero: un nuevo Aleph. Allí, junto a un ejecutivo de Citigroup, me siento un poco como un Rorschach de la vida, como el Diablo Cojuelo, como Batman. Desde arriba se ven las costuras de Matrix, se ve un mundo hecho a base de unos y ceros, de billetes de libras esterlinas, de euros, de dólares.

Pestañeo y la Ciudad me regala otra faceta de sus entrañas: el mudo y laborioso collage del tráfico, de los bloques de viviendas sociales, las torres de las iglesias de Christopher Wren, los muelles con sus mástiles, nervaduras de ferrocarriles, y el Río: una herida abierta y supurante que parte a Londres en dos, pese a la sutura infructuosa de sus treinta y cuatro puentes. Otro secretazo me es revelado: en Londres ya no quedan indigentes, todos han cogido el Eurostar para marcharse a Bruselas. A cambio, todas las putas de lujo de Europa han abierto consulta al norte del Padre Támesis: otra vez el dinero.


Esa misma noche escucharé hablar a gente con éxito, que sí pertenece a este Mundo Cero. Su alquiler en Londres les cuesta diez veces lo que el mío en Cosica. Dos veces lo que yo gano en un mes. Charlaré trivialmente sobre cosas que no comprendo con personas amables que sí saben del tema: la banca JP Morgan, fusiones de empresas, la “Crisis del 90”, el mercado americano… Pero antes la Ciudad me tiene reservada una ordalía. Abandono el distrito financiero de Canary Wharf en un ferrocarril urbano de superficie, próxima parada el Hades. Me bajo en una estación del East End rodeada de gente pobre, que viste pobre, con tiendas pobres, con viviendas pobres. Y sucias. También esto es Londres, y no se comprende una parte sin la otra.

(Si me tomo un gin tonic a lo mejor caigo en la demagogia de exclamar que ambas mitades se necesitan mutuamente para temerse y odiarse).


La mañana anterior había sido soleada, un domingo de agosto que arrastra a oradores y curiosos a cierto rincón de Hyde Park. A sólo unos metros, “el bazar occidental que solían llamar Oxford Street” (Costello dixit). En el parque, un hombre mayor, enrojecido, con fuerte acento cockney, habla desde una tribuna endeble en la que puede leerse “PARTIDO SOCIALISTA”. “Para que el Socialismo pueda llegar a implantarse” –dice- “son necesarias tres condiciones. Uno: contar con los medios técnicos y materiales para erradicar la pobreza. Los tenemos. Dos: una fluida comunicación entre los seres humanos. La tenemos. Y tres: concienciación y voluntad de cambiar la sociedad”. ¿He dicho ya que lucía un sol espléndido en Hyde Park?

Amigo socialista (de los de Marx, no de los de Gordon Brown y ZP), tú y yo sabemos que lo que predicas en el tiempo libre que te deja tu profesión de albañil nunca va a llegar. “Todos los hombres somos hermanos: lo demuestra el Proyecto Genoma. Tú rechazas ser comparado con un sacerdote, pero en el fondo prometéis lo mismo. Y a los dos os hacen el mismo caso: poquito. “¿No os dais cuenta? El 70 u 80% de nuestros recursos económicos no se emplean en producir riqueza, bienes o comida, sino en perpetuar y proteger nuestro sistema financiero: banca, impuestos, seguros, aduanas, jueces, policía, ejércitos…”

* * * * *


“Aquel es el rascacielos de Lehman Brothers –me dice mi contacto en Canary Wharf, la joven y exitosa persona que me ha abierto esta puerta interdimensional. “Cuando quebraron, íbamos todos a la hora del almuerzo a verlos salir con las cajas de la mudanza y a descojonarnos de ellos”. No soy tan iluso de pensar que viviríamos mejor bajo el auspicio del Socialismo, pero hay días en que…

Amigo ejecutivo y amigo socialista, mi trabajo tampoco produce riqueza directamente, ni comida, pero al menos produce algo. Y aunque sé que nunca me haré rico también sé a ciencia cierta que nunca seré el responsable de la explotación de nadie, ni de que engorden mes a mes las hermosas filas del paro. Dormid en paz los dos.

martes, 18 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Oro


(Dedicado al buen Nando, asceta escribano en París y proveedor de la nueva foto oficial del blog)





Soplan vientos de cambio, eso ya es cosa sabida. Desgraciadamente, se nos acumulan los Personajes Pupita pero no es menos cierto que también para poder ser Personaje Oro hay cola, como en las oficinas de empleo.

En esta ocasión, Estatuas Verdes viene a desfazer un tuerto (ya sabéis que esto lo escribe Cervantes), de manera que se eleva hoy a los altares áureos de la máxima dignidad personajil a un hombre que debería haber figurado en ellos desde primerísima hora. Si no lo hizo, no fue por falta de méritos, sino porque el mundo cruel del colorín y el famoseo a veces sepulta en la invisibilidad a las personas de valía por el simple hecho de no estar en el candelabro. Me estoy refiriendo, claro está, a Chiquito de la Calzada.

Él, que podía haber sido el protopersonaje Oro, ocupa ya por derecho propio su lugar, habiendo sido además el clarísimo ganador de la última encuesta en la que habéis votado (la de más éxito hasta ahora). No engaño a nadie si revelo que, independientemente del resultado de la encuesta, era Chiquito el llamado a estos honores. Pero veo que en esta ocasión tampoco me habéis fallado. Sobre Chiquito poco se puede añadir, quien no conozca su obra debería apresurarse a conocerla.


Me alegro de su presencia de nuevo en los medios: anuncios de Burger King, imitaciones en El Intermedio, trailer de Spanish Movie, entrevista en Buenafuente, programa de Juan y Medio…. Hace un par de meses, el buen Nota nos alertaba de este fenómeno en su blog, y lo hemos seguido muy de cerca. Sé que igual que ahora sale bastante mañana no saldrá, pero siempre lo tendremos presente.

Respecto a los otros candidatos… me alegra mucho ver que habéis votado a Robert Downey, Jr. Pronto tendremos ocasión de verlo en la peli de Guy Ritchie sobre Sherlock Holmes, una cinta que a juzgar por su trailer promete ser un maravilloso despropósito. En cuanto a Conchita, quedo a la espera de que lea Estatuas Verdes para hablar sobre ella. Muchas injurias he tenido que soportar este verano (anoche mismo, sin ir más lejos) por declarar en público que soy su fan: todas las aguanto con estoicismo.


Y si entra Chiquito, ¿quién deja de ser Personaje Oro? No ha sido una decisión fácil, amigos, es algo que me duele en el alma, y sé que va a causar sorpresa. Quito del Oro a una persona que, siendo de oro puro, últimamente no ha estado a la altura y por tanto merece un correctivo. Fernando Arrabal, David Trueba, Joaquín Reyes y Meryl Streep continúan tan férreos como siempre en la clasificación, entonces…… sí: es Elvis Costello. ¿El máximo personaje oro de Estatuas Verdes, Porerror (cito tus palabras)?

Así es, señora. Al buen Costello parece que últimamente se le ha ido la olla, como ya se anunció aquí, pero la gota que colmó el vaso ha sido su último y nuevo álbum, Secret, Profane & Sugarcane (2009), que es OTRA VEZ un disco de country. El mundo necesitaba otro disco country de Elvis Costello como La Ilíada necesita 100 versos más sobre Agamenón. Para colmo resulta que ahora el nota se va de gira con Jim Lauderdale (otro gurú country)… ¿quién le elige a este hombre las amistades? ¿Dónde quedó la época en que era colega de Paul McCartney?


De manera que la cosa queda así: Elvis Costello queda relevado como Personaje Oro hasta que componga, grabe y edite un disco pop-rock como Dios manda (y sólo él sabe). A todo esto, alguno se preguntará a qué venía poner en la encuesta y las fotos del blog a Megan Fox… no os falta razón, amigos, pero ¿a quién no le gusta un Imperio Romano del siglo primero?

lunes, 17 de agosto de 2009

Lecturas veraniegas (I): Tanta gente sola


Mi madre me enseña el último libro que se ha leído: un “mamotreto” de más de 400 páginas que me semiinteresa pero claro, con esa extensión… Mis primas insisten en que me lea esos librazos tan esforzados de la trilogía negra escandinava. No hay ironía aquí: seguro que son excelentes, pero como ya he dicho en otras ocasiones, sólo con verlos me entran sudores. Ya sabéis que en Estatuas Verdes sólo se lee a los G.R.A.N.D.E.S., pero siempre en pequeñas dosis: concretamente de bolsillo y con menos de 300 páginas.

El verano es conocido por ser época de muchas lecturas, será el relajo que se supone que nos entra por el cuerpo. Me gusta comentar aquí casi todos los libros que leo, pero algunos se me pasan. En mis vacaciones he leído bastante, diría que compulsivamente, entre Camino, conciertos y catamarán he sacado bastante tiempo para comerme quince libros. Como es imposible hacer una crítica de todos pero quisiera que quede constancia, iré trayendo aquí los que me han parecido más interesantes, por uno u otro motivo.


Hoy quiero hablar de uno al que vuelvo a medida que pasan los días, se titula Tanta gente sola (2009), y el autor es Juan Bonilla. Desde que lo leí (me lo zampé en unas siete u ocho horas) no he dejado de acordarme de él, y eso por fuerza tiene que significar algo. Por eso mismo, porque contra toda lógica o racionalidad este librito parece que se me ha metido adentro, me niego a hablar de él en plan crítico literario o técnico profesional. Mucho y bueno podría decirse de Tanta gente sola en estos planos literarios, pero hoy me voy a ir de impresionista, de lector de a pie, que es lo que soy.

El libro es una colección de relatos, nueve cuentos independientes que sin embargo tienen entre sí una sutilísima ilación. Esta trabazón entre muchos de los cuentos, que se hace patente sobre todo en el último (“El lector de Perec”) resulta una absoluta delicia, ya que supone una complicidad creciente con el lector. Me explico: a lo mejor en un cuento dado se nombra algo (un cromo de fútbol, un relato de Borges…) y resulta que el siguiente cuento trata, precisamente, sobre ese algo, aún sin tener nada más que ver con el anterior relato.


Hay también personajes recurrentes, que el lector sonríe al reconocer porque construyen significado pero que realmente daría igual si se llamaran de otra manera, en realidad. Uno sobresale de entre todos, el poeta Jacinto (auto-inserción del propio Bonilla?), que aparece en creo recordar que cuatro de los relatos. En el que abre el libro “Un gran día para tus biógrafos”, el poeta es el protagonista y el narrador (en una hilarante historia en que lo invitan a recitar sus versos a una despedida de soltera). También lo es en “Fregoli” (que ya se nombró aquí).

Una muestra de que este poeta es contemplado con una distancia irónica es el título de sus poemarios: Verso perverso, Prosa porosa y Balada baladí. Jacinto también aparece en “En la azotea”, un cuento de suicidas pero con un twist, que me ha recordado a aquella obra maestra que Nick Hornby escribió sobre el mismo tema: En picado (2005). Otros cuentos muy memorables para mí han sido “Alma cargada por el diablo”, dedicado a los celos retrospectivos en una pareja (este me ha recordado a Antes de conocernos, de Julian Barnes, 1982).


“El cromo de Boronat” y “Algo más que simplemente existir” nos retrotraen al mundo de un colegio de E.G.B. en los ochenta, mi mundo, amigos, y quizá por eso me han resultado especialmente caros. “Todos contra Urbano” tiene por trasfondo el programa Cifras y Letras (no me digáis que no mola!): he aquí tres cuentos que tratan sobre la superación personal, yo diría que de muy diferente manera y desde muy diferentes puntos de vista morales.

El inevitable rincón cultureta (si obviamos el hecho de que un poeta sea personaje de varios de los cuentos) de Tanta gente sola lo hallamos en “Metaliteratura”, sobre un chaval obsesionado en llevar a la realidad el cuento de Borges “El otro” y “El lector de Perec” (acerca de uno que colecciona ejemplares del libro Me acuerdo, de Georges Perec, 1978) el relato más postmoderno del libro, en que todos los demás encuentran –en cierto modo- su significado último.


Al acabar de leer Tanta gente sola le invade a uno la agradable sensación de haberse cargado un libro bueno, pero sobre todo “que merece la pena”, y fijaos que estoy hablando de un escritor vivo, español y joven. Espero no equivocarme, me lo leí hará unas dos semanas y desde entonces me acompaña, intuyo que no me dejará. A vosotros os lo recomiendo, ojalá pudiera regalaros un ejemplar a cada uno de los que me leéis!

viernes, 14 de agosto de 2009

Seis meses sin ti


Me había acostumbrado a restarle cuatro años a mi edad para calcular la tuya, lo hacía sin pensarlo. Tenía asumido que había cuatro años justos (en realidad unos días más) que tú no habías vivido y yo sí. Y te perdiste un montón de cosas: el Mundial de Argentina, las Olimpiadas de Moscú, el golpe de Tejero… los Payasos de la Tele, Parchís… menos mal que llegaste a tiempo para conocer a Naranjito en el ’82.

Pero tú en realidad de esas cosas no entendías, nunca te importaron. En la familia ya había un encargado de las tonterías, que era yo. Por eso soy tan experto en chorradas, me acuerdo del 23-F (¿se acuerda alguien?), de la 1ª victoria del PSOE, al poco de nacer tú, de Martes y Trece, de Fraga, de Pedrito Ruiz, de Espinete… Tú solo te ocupabas de las cosas importantes de la vida: comer, dormir, descomer, llorar, sonreír… Durante años, para ti un baño y un helado hacían un día y suponían la felicidad. Para el resto de la familia, tu felicidad suponía la nuestra.

Porque a ti te gustaba la playa yo la soporté durante 30 años, hasta el punto de que ya no sé si me gusta o he acabado por acostumbrarme: me ha pasado como con Julio Iglesias, con el gato Doraemon, con tantas cosas. Yo no quería ir a la playa, y me inflé de chistar, pero claro, tus ojos agradecidos siempre transmitían el mensaje exacto, y en el caso de la playa eran inequívocos. Nunca olvidaré tus sonrisas y tus carcajadas con tan solo ver el mar de lejos.

Este año, la playa sin ti se me ha hecho especialmente dura, aunque espero que nadie lo haya notado. Por fuera lo he rodeado de millones de cosas: lecturas, el cine, los helados, el curso de vela, reuniones familiares, excursiones -¡cómo no!- a Portugal, incluso he bajado a la arena por voluntad propia. Pero por dentro he rabiado sabiendo que este verano no tenía el cometido de empujar tu carrito hasta la orilla, este año no ha habido enfados con el ayuntamiento por haber reducido la longitud del caminito de acceso para minusválidos.

Este año no te has bañado en el mar, no has formado parte de las estadísticas de la Junta de Andalucía. Este año nuestra madre y yo hemos vagado por el piso buscándote en vano, echándote de menos, siempre a punto de acudir a tu cuarto para sintonizar mejor en tu radio esa emisora portuguesa que solías escuchar.

Hoy he pasado por aquel sitio al que solía llevarte tu padre a ver volar las gaviotas, ¿te acuerdas? Ellas chillaban y tú te reías, salvo que hoy no había gaviotas. Hoy me he puesto a pensar en todo lo que –pese a tus limitaciones- había yo aprendido de ti, y me he dado cuenta de que a partir de ahora me toca caminar solo. ¿Qué he de responder cuando me pregunten si soy hijo único? ¿Qué he de poner en esa casilla que dice “Número de hermanos”?

Me he dado cuenta también de que ya no me valen las cuentas de antes, las de los cuatro años. De que tú llegaste hasta los 27 y ahí se paró tu reloj, igual que el reloj de la cocina del piso de la playa, que se ha estropeado (aunque tú no lo sepas). De que ya hay otros seis meses de esta puta vida en los que tú no figuras, y que esto no ha hecho más que empezar…

Me asomo al balcón, donde a ti te poníamos a observar la luna, pero no hay luna: no ha salido, porque tú tampoco has salido a saludarla, Merceditas.
 
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