Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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jueves, 30 de julio de 2009

ContemPOPránea 2009: Melones por catar


Ríos de tinta han corrido a cuenta del hecho de que el festival ContemPOPránea incluía en su cartel de este año a dos celebrities indies: Russian Red y Vetusta Morla. Hablemos. La propuesta de ambos grupos, con no ser pop, cae estilísticamente de lleno dentro de los parámetros estéticos del festival. ¿Y dentro de los éticos? He aquí el quid de la cuestión. Ya en 2007 se dio el fenómeno de que, merced al advenimiento de Los Planetas (la aburri-banda mesías del indie español), se vendieron todas las entradas y aquello se masificó hasta la incomodidad. ¿Ocurriría lo mismo en 2009? Sí.

Como no hice una encuesta no estoy capacitado para decir qué porcentaje de los poperos estaban allí para ver a Vetusta Morla, pero sí constato que el día que ellos tocaron, el viernes, el llenazo fue absoluto. Esa noche también actuaban Lori Meyers, pero a estos los meto en otro saco, aun admitiendo que tienen bastante tirón. Russian Red actuó el sábado, hubo gente pero ni de lejos el pleno de la noche antes (lo cual, dicho ya, se agradece). Gracias a esto el sábado sí se pudo deambular, ir a pipí, a beber y a comer como personas normales, y no como en una guerra “de las antiguas”.


El grupo Vetusta Morla, ínclitos protegidos del telediario de Antena 3, son “el grupo más independiente de España” ya que se han autoeditado su disco (como bien nos recuerda Matías Prats cada vez que los saca: le gustarán a su hija). Oh, la gran cosa! El concierto fue correcto, no voy a decir otra cosa, y mantuvo a la peña frenetizado, también hay que admitirlo. Su especie de pop rock-pupita se me antoja un trufado de Placebo, Radiohead, Maga y Los Piratas, pero vaya usted a decirle eso a sus fans, que le comerán vivo como en la escena final de El perfume.

Aparte de su nula o escasa originalidad, es de recibo consignar el nivel preescolar de sus letras. ¿Qué clase de nube de estupefacción se ha instalado en nuestras mentes para que las letras de Vetusta Morla nos parezcan de calidad literaria? Personalmente, opino que las de Miliki son infinitamente más profundas. Melódicamente, el concierto no estuvo mal, y ya digo, la peña coreaba cada tema como una oración, como si les fuera la vida en ello (yo mismo hube de fingir saberme las letras y tararearlas para no salir de allí inflado a hostias por los fans borrachos).


Entonces Vetusta Morla fueron un rotundo éxito de público. ¿Y de crítica? He leído de todo, pero personalmente afirmo, como me dijeron unas poperillas catalanas muy simpáticas, que Vetusta no morla. Hablemos ahora de Russian Red. La buena Lourdes, tan popera al dedillo para otras ocasiones, salió al Contempo teñida de rubio, con una camiseta y unos shorts playeros. ¿Desprecio al dress code pop? ¿Chulería? Nunca lo sabremos. Sabéis que había visto a Russian Red en el South Pop, entonces me gustó pero necesitaba una reválida.

El concierto del sábado fue una réplica del de aquella vez, con el handicap de que en lugar de una sala íntima las laderas del castillo de Alburquerque ofrecen un escenario bastante más imponente que -digámoslo- Lourdes y su banda no supieron llenar. Nada hubo de malo en la actuación: los temas de su único disco, un par de canciones nuevas, el truquito del xilófono… pero nada hubo de especial tampoco, y la cosa quedó en unas frías tablas. Y no lo digo yo, con mi proverbial mala leche, lo dijeron las miles de personas que estaban allí charlando mientras se desarrollaba la actuación.


EXCURSUS: la buena vida
No sé bien cómo hablar de esto, amigos, porque para mí es bastante lamentable. Sabéis que la buena vida, el grupo donostiarra abanderado del indie cuando nadie hacía indie, también figuraban en el cartel del Contempo este año. No sé si sabéis que recientemente ha abandonado el grupo su cantante, la dulcísima Irantzu Valencia, cuya voz nos hacía llorar a todos de emoción y derretía el Peine de los Vientos. Por este motivo, la buena vida eran, pese a su veteranía, otro melón por catar. Lo que creo que no he dicho aquí nunca es que se trataba de mi grupo favorito en lengua española, me gustan tanto que apenas los recomiendo (valga la paradoja).

Quedaba por ver cómo hacía el grupo la transición, qué se haría de todos aquellos himnos que en la inconfundible voz de Irantzu se elevaban como catedrales góticas. Y se hace lo siguiente: el resto del grupo toca las canciones exactamente igual que antes, y ahora las canta Mikel Aguirre, que antes hacía backing vocals. La voz de Mikel es grave, escasa y desagradable, la antítesis de la de Irantzu, con lo que el resultado es un despropósito del tamaño –otra vez- de una catedral gótica.

Si a esto le unimos que el sonido del otro día fue malo, que no se escuchaba una mierda, que hubo acoples, que el repertorio tristiacústico fue un bajonazo tras botar con Lori Meyers y Cooper, que la gente comenzó a abuchearles en gordo… todo ello hace del concierto de la buena vida este año en el ContemPOPránea una experiencia bastante triste que espero olvidar pronto.

sábado, 4 de julio de 2009

La Gran Ciudad


¿Habéis estado alguna vez en el campo, queridos lectores? Sí, ya sé lo que me vais a decir: que es un entorno absolutamente agobiante, sofocante, por usar un anglicismo. Que tanto verde y tanto árbol –tanta planta- por fuerza acaban por volverlo a uno loco, y no hablemos de los animales. La Hora Chanante nos enseñó que no hay que pegarles, pero ¿a quién le faltan ganas? Cuando me siento asfixiado por el entorno rural, absolutamente irrespirable y fatal para los nervios de cualquier persona, necesito evadirme, escaparme a la ciudad. Allí logro conectar con mis raíces auténticas, relajarme, llenarme de nuevo de vida, volver a ser yo.

“Una poquita de paso de cebra…!” –como suelo comentarles a mis conciudadanos cosiqueses que tienen la paciencia de escuchar. Y alguno hay hasta que me mira raro, ¿podéis creerlo? Hasta ahora, alejado del mundanal ruïdo, mi única esperanza era venir a Miciudad los fines de semana, por no hablar del vuelo directo Cosica-Londres, del que he hecho uso dos veces desde octubre pasado, y algún que otro compi de trabajo también. Pero hace tres meses, amigos, una nueva esperanza se abrió en mi horizonte rural, una nueva ciudad, la Gran Ciudad.



Sabéis lo que es una ciudad, ¿no? Son esos sitios donde patrulla la Policia Nacional en vez de la Guardia Civil, donde hay rotondas con estatuas y donde te puedes comer un kebab. La Gran Ciudad es la capital de la provincia de Nunca Jamás, a la que pertenece Cosica. Hasta abril pasado nunca me había dado por ir más que nada porque me daba pereza, pensaba que para llegarme a la Gran Ciudad me compensaba más venir a Miciudad, que está casi a la misma distancia (craso error!!). Pero en las últimas semanas, una serie de circunstancias fabulosas que sería aquí prolijo relatar me han hecho acudir allí media docena de veces, y he quedado encantado.

Un poco de historia: la Gran Ciudad es una población que pasa por ser de las más feas de España (al menos, esa es la fama en mi autonomía), algo totalmente injusto, como se verá a continuación. Mi contacto con ella había sido hasta ahora muy somero; su provincia la tengo muy trillada pero a la capital solo había ido de chico en contadas ocasiones, a la consulta de un tío oculista. Con la coña de que era tan fea siempre la dejé de lado, pero copón, no todo va a ser Praga ni Florencia. Acudo a la Gran Ciudad con ojos ilusionados de un Paquito Martínez Soria. Todo lo contemplo, lo aprendo y lo observo.



La Catedral, la Universidad, los centros comerciales, las ruinas aztecas… y sobre todo esos gloriosísimos pasos de cebra, tan blanquinegros, tan a rayitas. Además hay semáforos, y cientos de bares, hay pizzerías y antros de kebab, hay Springfield, hay Pull & Bear, hay librerías, amigos, FIGURAOS!!!!!!! En una de mis primeras visitas me llevo casi veinte libros de una tacada (hay que decir que costaban 2 ó 3 euros cada uno, eran de saldo). Hay mercerías, y zapaterías, y tiendas de chinos, hay gente anónima y malhumorada, hay estación de tren, y de autobús, hay campo de fútbol (no sé si de 1ª o de 2ª División), y en la Gran Ciudad uno puede comprarse un pijama, o sucumbir a la extorsión de un aparcacoches ilegal…

En la Gran Ciudad hay cine y hay teatro, hay conciertos de José Ignacio Lapido, Lori Meyers o The Wave Pictures, hay niñas guapas que te parten el corazón, hay quioscos de hamburguesas en las plazas, con plaquitas que especifican quién tiene el record de comer más perritos calientes en menos minutos, por ejemplo. Por eso cuando el otro día un amigo jerezano, compañero de exilio en Cosica, me propuso ir a pasar la tarde con él a la capital no tardé ni un segundo en decidirme. Paseamos, tomamos café en bares con camarero borde, miramos ropa, compramos libros, él se compró un desodorante, yo me compré una gorra, tuvimos que esperar en los semáforos para cruzar, nos tragamos el humo de los coches y el polvo de las obras…. Aquello era vida, amigos!


La Gran Ciudad no es tan fea como la pintan, aunque sea por los múltiples encantos que encierra. Un amigo me asegura que una de sus rotondas fue inaugurada por Pavarotti (dato crucial en mi universo friki), es verdad que su catedral no es la mejor de España pero, hey! nadie es perfecto. Me falta comprobar cómo es la noche Granciudadense, no he ido de copas ni he salido a bailar por ahí, es mi asignatura pendiente. Sé que volveré a ella, cuando lo verde me asfixie, cuando añore el sonido de las bocinas de los coches, cuando la flora y la fauna me pongan en jaque. Yo volveré a refugiarme en la ciudad.

sábado, 30 de mayo de 2009

Territorios 2009: Sandwich de canela


Decía el buen Jardiel Poncela en el prólogo de una de sus obras, “Verán ustedes canela”. Pues anoche, en Sevila, en el festival Territorios, se vio canela: en rama y molida, a manos llenas. Ahora bien, también hubo espacio para los bostezos.

Acudo a Sevilla, la ciudad de los prodigios y los carriles bici, para ver el día rockero del festival Territorios. El cartel, simplificado, consistía en los grupos yanquis Wilco, The Jayhawks y los granadinos Lori Meyers. También actuaron otros, como Akron/Family, que sinceramente no me interesaban. También tocaban Cycle, ¿os acordáis? Sí, hombre! el gran fraude del indie español… Pero allí habíamos ido a ver lo que habíamos ido a ver. El entorno del concierto, muy bonico: el antiguo Monasterio de La Cartuja, con evidente regusto a EXPO’92. Tal vez por eso había en la puerta un nota con un tenderete vendiendo camisetas AUTÉNTICAS de Curro y de la EXPO. ¿Te compraste alguna, Porerror? ¿Lee usted Estatuas Verdes, señora?

Allí se dio cita lo mejor de la escena indie sevillana (y básicamente cualquiera que estuviera en Sevilla y le sobraran 25 euros); así, de memoria, pude reconocer a componentes de los grupos Maga, Sr. Chinarro, Southern Arts Society, Bombones, Úrsula, Gañafotes, Los Gustosos, Chencho Fernández y Smoking Kills, The Vagos, The Del-Shapiros, y a la actriz Teresa Hurtado.


Empezamos con Wilco: canelón!!! Confieso que yo iba un pelín prevenido a ver a la banda de Chicago, pensaba echar el concierto a beneficio de inventario, en fin, Wilco, ya sabéis… un gran nombre, podré contar que los vi de joven…. Gran error. Entre su veta country y sus veleidades experimentales, me daban un montón de miedo, pero no hubo nada de eso, lo que se vio anoche fue un conciertazo de rock puro y duro, rock alternativo, rock con ganas de no dejar a nadie indiferente: de emocionar. Y eso es Wilco, claro, me diréis, emocionar.

Sin ser fanático tengo todos sus discos (salvo el ultimísimo, que entoavía no ha salido), y pude reconocer temazos de varios de ellos. Curiosamente, abrieron con “Wilco (the Song)”, heraldo de su nuevo Wilco (the Album). No faltaron a la cita piezas de sus cuatro discos de estudio anteriores: “A Shot In the Arm”, “At Least That’s What You Said”, “Hate It Here”, “Impossible Germany”, “Walken”, “Radio Cure”, “I Am Trying to Break Your Heart”… y cerraron con “Spiders (Kidsmoke)”, frenesí saltarín entre el público. Yo sinceramente dudo que en Sevilla haya tantos fans de Wilco como gente hubo allí congregada anoche, dudo que haya la mitad de la mitad de la mitad. ¿Qué quiero decir? Que da igual que no fueras fan, Wilco son tan buenos y, sobre todo, dan un espectáculo en directo de tal calibre que mueven a la lágrima hasta a los corazones de piedra.


La voz de Jeff Tweedy en directo me pareció prodigiosa, moviéndose entre el country rock, el grunge, el rock indie y –atención- el R&B. Hubo un par de temas (creo que son del nuevo disco) en que me quedé absolutamente fascinado: en uno Wilco sonaban como un grupo de la Stax, en el otro fueron directamente Led Zeppelin. ¿Es que tú, después de llevar 13 años escuchándolos no sabías que Wico eran así de buenos, Porerror? Pues mira, no, porque también hay que admitir que en estudio, algunas de sus canciones resultan un pelín rollico. Además, que yo iba temiendo un recital de country alternativo, y lo que me encontré fue uno de rock alternativo, GRACIAS.

Después de la intensidad vocal, los teclados mágicos y la pirotecnia guitarrística de Wilco (el solo de “Impossible Germany”: ¿Error de Dios? Comente en 500 palabras), muy difícil lo tenían los Jayhawks de Minnesota para estar a la altura. Hablemos: sé que los Jayhawks son lo mejor desde el chicle, etc, etc, pero su vitola country me echa para atrás como el olor de la sopa de ajo a Drácula. Empecé a escucharlos hace solo seis meses, enganchado por sus dos álbumes menos country, el Sound of Lies (1997) y el Smile (2000). Los dos me encantan, son rock alternativo, son power pop, son la crema pura. Pero todos me advertían: “te han gustado porque para entonces ya se había marchado del grupo Mark Olson” (el supuesto orfebre cowboy de la banda).




Juro que no llevaba prejuicios contra Jayhawks, si acaso andaba predispuesto a favor, cuando saltan al escenario y entre sus fans acérrimos sonó un murmullo seguido de una exclamación: los Jayhawks venían con Mark Olson, que ha vuelto al grupo!!! “Uh-oh” –pensó servidor de ustedes, y no se equivocó. Entonces, yo no sé decir si su actuación fue buena o mala, solo sé decir que me resultó aburrida, y más comparándola con la predecesora de Wilco: plana, moña, sin lustre… Ni rastro de sus dos discos pop, aquello fue un frenesí de granero, corral y voces plañideras empastadas. Gary Louris (“el bueno de Jayhawks”) apenas brilló, y el repertorio a mí me aburrió, salvo “Blue” y su versión de “Bad Time”.

Los varios eruditos de Jayhawks que me acompañaban sí dieron el visto bueno al concierto (aunque hubo gente que, en señal de protesta por tanto country se dio la vuelta y le dio la espalda al grupo durante un buen rato), por ellos sé que sonaron “Take Me With You (When You Go)”, “Wichita”, y casi todo el Tomorrow the Green Grass (1995): aparte las dos del párrafo anterior, “I’d Run Away”, “Miss Williams’ Guitar”, “Two Hearts”, “Real Life”, “Over My Shoulder”, “See Him On the Street”… y también un tema inédito titulado, precisamente, “Tomorrow the Green Grass”.


Para mi desgracia, el concierto de Jayhawks se solapaba con el de Lori Meyers, pero claro, a los de Granada era la sexta vez que los veía en directo. Solo llegué a ver la recta final de su actuación, pero bastó para dejarme buen sabor de boca pop tras la atrocidad de los alt. country. Alcancé a ver “El gallo ventrílocuo”, “Dilema”, “Luces de neón”, “La pequeña muerte”, “Viaje de estudios” y “Alta fidelidad”, suficientérrimas para refrendar que, hoy por hoy, Lori Meyers conforman la aristocracia del espíritu indie. Conclusión: como diría mi madre, “tú es que siempre vas a los mejores conciertos, hijo, todo imprescindible y fundamental” –pues claro, si no no iría!

miércoles, 30 de julio de 2008

Sensaciones POP (y IV)


“Control de estupefacientes, ¿le suena de algo?”
(Agente de la Guardia Civil)

“Shubi dubi ye ye”
(La Casa Azul)


Como ya dejé caer por aquí, lo mejor del ContemPOPránea es la música, y lo segundo mejor la sensación de sentirse rodeado de gente con gustos afines. Lo tercero mejor, las risas. ¡Atiende, qué disfraz! No es que yo no seleccionara qué camisetas o qué chapas me iba a llevar, pero os aseguro que no le dediqué a la decisión ni cinco minutos de mi tiempo. Allí va peña que estoy seguro que se la pasan noches enteras en vela pensándose los atuendos.

Yo, que soy fan de los zapatos de tacón en las mujeres, reconozco que hay sitios donde no tienen lugar. Una clase de un instituto es uno de ellos. Una panadería, otro. Pues bien, amigos: parece que un camping y una piscina municipal sí son lugares apropiados para lucirlos. Como también para entretenerse lanzando pompitas de jabón con uno de esos botecitos (estoy hablando de gente que frisa los treinta años). Lo mismo podría decirse de la corbata, yo no me la pondría en julio a más de 30 grados, sobre todo si voy en bañador. Insisto: yo no, pero otros sí.


La música es la razón de ser del festival, es lo que aglutina a la mayoría de las camisetas: Deluxe, La Casa Azul, Teenage Fanclub, The Ramones, Blondie, Los Planetas, Los Beatles, The Smiths, Emma Pollock… pero no os preocupéis, que también las hay de Gracita Morales, Alfredo Landa, Naranjito (no fui el único, claro), clicks de Playmobil, mujeres barbudas, Maradona, la Dharma Initiative, Darth Vader o Carmina Ordóñez (esta última con la leyenda “Los verdaderos artistas no destacan por su obra sino por su vida”).

Tampoco es raro ver a alguien con un maillot de ciclista (¿Cuándo fue eso signo de indie-pendencia? Me lo he perdido…), de hecho había un pavo que una noche llevó el maillot amarillo del Tour de Francia (sutil homenaje a Carlos Sastre o al mundo de las drogas, no sabemos; supongo que lo registraría la Guardia Civil, igual que me registró a mí, de manera completamente injusta, abusiva, brutal y chulesca) y la siguiente noche el del equipo Kelme. Tal vez ese hombre pensó que iba a dar la nota, pero claro, aún tuvo que vérselas con aquel otro tipo que iba por las calles de Alburquerque paseando con correa a una cerda ibérica: in-su-pe-ra-ble.


Si pontificar entre tienda y tienda de campaña (“Para mí el grunge no es lo que hace Nirvana, para mí el grunge es lo que hace Pearl Jam”) se te queda corto, siempre te queda cantar directamente, temas de Maga, Los Chichos, Los Calis o la sintonía de Con las manos en la masa. Si no, te puedes ir un rato a la piscina a escuchar por megafonía el hilo musical, featuring Los Planetas, Lori Meyers, Sidonie, La Casa Azul, Hidrogenesse, Maga, Deluxe y hacer aspavientos cada vez que reconoces una canción (“¡Esta también os la he grabado, os acordáis?”).

No, xoxo, tus amigas no se acuerdan porque están pendientes de los modernos, igual que ellos de ellas en biquini. Si quieres reunirte con la guardia pretoriana friki musical como tú, habrás de acudir al pueblo (media horita en cuesta andando a la hora de la siesta, a 35 grados) a ver cómo se hace en directo el programa de Radio 3 Disco Grande. In illo tempore el programa era los findes, el sábado y el domingo del festival. Este año, es entre semana, como bien nos cantan Facto Delafé y las Flores Azules (“5 de la tarde, Julio en la onda”) y lo hubo jueves, viernes, y el lunes pasado fue un resumen/balance bastante completo. Yo acudí al programa del viernes (el día que llegué, el jueves lo que había era una fiesta previa), y estuvo muy bien. Hubo entrevistas a Deneuve y a Emma Pollock, muchas canciones guays y muchos guiños a la comunidad indie.


Si de verdad quieres molar puedes pintarte la raya del ojo dentro de la tienda de campaña a las siete de la tarde para no perderte los primeros conciertos. O llevar una camiseta envidioso-irónica que diga “Yo no voy al FIB” (siendo el punto sobre la “i” el símbolo de €). Si de verdad quieres molar puedes llevarte un pepino de medio metro en el equipaje, o puedes ponerte de acuerdo con un colega y compraros los dos la misma camisa marrón de rayas dos meses antes, con vistas a estrenarla en el ContemPOPránea. O puedes vacilarle a los socorristas de la nueva piscina al aire libre (gracias a Dios ya no hay que ir a la cubierta, donde otros años era obligatorio el uso de gorro), o puedes cargarte la ducha de la piscina, o tú y tus colegas podéis prorrumpir en un aplauso espontáneo con el simple objetivo de que se contagie y te siga todo el mundo…

El año que viene vuelvo seguro. Pero por más que lo intente y me estruje la cabeza nunca podré superar a mi ídolo estético de este año, el tipo con la camiseta en la que ponía el mejor eslogan posible. A saber: “Yo antes molaba”. Chapeau!

lunes, 28 de julio de 2008

Sensaciones POP (II)


“Sean críticos, cojones, críticos”.
(Germán Coppini)


Voy a intentar dar hoy mis impresiones sobre el aspecto más importante del festival ContemPOPránea 2008: la música. Llámala indie, como reza el subtítulo del evento, llámala pop, como gustan los modernos. Aquí tienen cabida desde el petardeo a lo más progresivo, pero siempre dentro del pop rock alternativo.

Lo bonito de un festival como este es lo que tienen todos los actos que hermanan a gente con intereses específicos: hacen sentir a los frikancos como personas normales. Ya puede ser la Campus Party, el mundial de maquetismo de Gerona o un salón del cómic donde hacer cosplay. En el ContemPOPránea se ve uno de repente rodeado de miles de personas cuyos gustos comparte, y eso mola. Ve uno camisetas cuyos arcanos eslogans entiende, corea letras de canciones trabajosamente aprendidas en la soledad del dormitorio, ve a la gente flipar al ritmo de una música que uno pensaba minoritaria.

En el ContemPOPránea por ejemplo, un señor como Xoël López de Deluxe puede ser una estrella de rock, y comportarse como tal sobre el escenario sin resultar ridículo. Unos señores normales con camisas de cuadros (Teenage Fanclub) son directamente dioses. Habiendo donde elegir, muchos conciertos me los he perdido. He visto en total siete de veinte posibles, pero os aseguro que he presenciado todo lo que tenía en mi lista de obligatorios. A otros dos grupos ya los había visto en anteriores ocasiones sin molarme, y otros cinco no me interesaban. Solo me he perdido tres conciertos que quisiera ver, y la verdad, son una minucia comparado con lo que sí he visto.


El viernes, Emma Pollock hizo un poco de mamporrera para el plato fuerte de la noche: Teenage Fanclub. La madrina indie es un icono y todo lo que ustedes quieran, pero no tocó ningún tema de The Delgados sino de su disco nuevo en solitario, y la verdad… A Teenage Fanclub era la tercera vez que los veía (1998, 2000 y ahora). Están más viejos, pero su música no se ha resentido ni un ápice. Un día de 1996 soñé que eran el mejor grupo musical del mundo, entonces me desperté y resultó que de verdad lo eran. ¡Qué ganas de complacer al público! Qué diferentes del sinvergüenza de Dylan…

Tocaron temas de todos sus discos, destacando éxitos perennes como “Everything Flows”, “Don’t Look Back”, “Sparky’s Dream”, “Ain’t That Enough”, “I Need Direction”, “It’s All In My Mind” o “The Concept”, que dejaron sin habla al respetable. Muy difícil ser los siguientes sobre el escenario ante tamaño conciertazo, pero lo hicieron con muchísima dignidad los granadinos Lori Meyers, hijastros de los escoceses (hacen el mismo tipo de música pero en español). Los Lori tocaron los mejores temas de su reciente Cronolánea (2008) –“Luces de neón”, “La búsqueda del rol”, “Luciérnagas y mariposas”, “Alta fidelidad”-, un par de Hostal Pimodán (2005) –“Dilema”, “Sus nuevos zapatos” y tres o cuatro clásicos de su disco de debut (“Tokio ya no nos quiere”, “Viaje de estudios”, “La mujer esponja”).

El set de Lori Meyers supo a bastante poco (básicamente lo que vienen haciendo en su gira pero recortado), pero a menos supo todavía el concierto de Sidonie. La buena lectora Karmen hace referencia en un comentario al post de ayer al gran fraude de Sidonie: que no sonó “Giraluna”. Ni “Giraluna” ni prácticamente nada, coño. Los catalanes saltaron al escenario con casi 50 minutos de retraso, y prácticamente se comieron el tiempo que tenían asignado.

Su concierto no llegó a la media hora, algo con lo que al parecer no contaban, porque se fueron muy cabreados cuando les obligaron a ir terminando. Por lo menos les dio tiempo a interpretar “Persona”, “Fascinado”, “Nuestro baile del viernes”, “La vida bohemia” o “Sidonie Goes to Varanasi”, pero se quedaron muy cortos (hasta hubo un pavo que al principio les hizo entrega de un girasol, con la esperanza de que lo sacaran a relucir durante “Giraluna”, y se quedó con un palmo de narices).

Bueno, como veo que esto da para bastante, mañana os sigo contando la jornada del sábado y otras cositas. Hoy terminaré citando a Germán Coppini –ahora resulta que es un gurú indie: bueno, pues vale-, quien no se privó de recomendar al público que dedicaran parte de su tiempo a leer. Amén.

domingo, 27 de julio de 2008

Sensaciones POP (I)


“Algo nuevo, diferente y muy moderno”.
(La Casa Azul)

Hola, amigos, ya estoy de vuelta del ContemPOPránea 2008, ese festival de la escena indie que, según sus organizadores y los medios, mantiene las esencias poperas de España mientras otros (léase Festival Internacional de Benicàssim) las corrompen o las rinden al vil metal. Sin entrar en debates, hay que constatar que este festival es una monería: suele tener un cartel de ensueño, el aforo no supera las 5.000 personas y el ambiente es 100% popero.

Cuando hablé del cartel de esta edición hubo quien comentó que era de segunda fila. Claro, si lo que andas buscando es que actúen Madonna o Leonard Cohen. Pero hay que tener en cuenta un par de cosas (y no son meros paliativos): una, que hasta ahora el ContemPOPránea se ha centrado en la música llamada pop, y otra, que se trata de un evento que pretende atraer a lo mejor de la escena española. Por si eso fuera poco, este año se han quitado la careta y nos han ofrecido a tres artistas escoceses: Teenage Fanclub, Camera Obscura y Emma Pollock (nadie, ¿sabéis?).

Tracyanne de Camera Obscura lo dijo: jamás se parecieron tanto Albuquerque y Edimburgo, por lo del castillo, se entiende. Estoy acostumbrado a estas fantasmadas: le oí decir a un alcalde que mi ciudad y Rianxo estaban al lado… si se dobla por la mitad el mapa de España, claro. Un año más acudo a la zona de acampada del festival, lo prefiero a alquilar casa en el pueblo. La dureza del suelo, las infraduchas, la media hora andando hasta los conciertos no me los quita nadie, pero es un éxito encubierto. Un año más, la piscina municipal contigua, el ambiente popero, los modelitos y las anécdotas chorra no me las quita nadie.

Hablaré del pasado fin de semana en varios posts, con uno solo no me da. Ha habido muchos acontecimientos: el programa de Radio 3 Disco Grande, el piscineo (este año no he visto al chico del bañador y la corbata, pero sí a otro grande del año pasado: el doble de Corto Maltés), los conciertos… a veces, durante el día, casi se me olvidaba que lo que en realidad había ido a ver allí era ver actuaciones. Todo era como un día perfecto: piscineo a la sombrita, lectura de Premios Nobel (ya hablaré de ello), megafonía pop, bañitos… y de pronto me venía el recuerdo: ¡joder, si esta noche voy a ver a tal o cual en directo!

He querido mirar alguna crónica de prensa, lo confieso, para ver qué decían del festival. Pero no he encontrado nada, solo las típicas notas de agencia mal redactadas y plagadas de errores. A ver qué dice mañana Julio Ruiz en el Disco Grande que le dedicará al ContemPOPránea. Por mi parte, encuentro que la edición de este año ha sido fantástica, en lo organizativo y en lo musical. Siempre vendrá quien diga que fue una mierda, etc, lo que vosotros queráis. Yo me lo he pasado igual o mejor que en el 2007, he estado sensiblemente más cómodo y, al haber menos gente (o esa sensación daba: qué alegría que no tocaran Los Planetas) he podido disfrutar como un enano.

En lo musical, han repetido los dos artistas que más molaron la edición pasada: Deluxe y Lori Meyers, y ha habido que añadirles a Teenage Fanclub –los que me conocen saben que no es que me gusten, es que los sigo con fervor religioso desde hace más de una década. Como aperitivo, si tuviera que destacar los tres mejores temazos, aquellos que más me han emocionado en esta edición, diría

1) “Don’t Look Back” –TEENAGE FANCLUB
2) “Que no” –DELUXE
3) “Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken” –CAMERA OBSCURA

Por lo demás: todo riquísimo. Me he quedado ronco cantando, me he comprado chapas, he sido registrado por la Guardia Civil sin estar haciendo nada [ya solo le queda abusar de mí a la Poli Nacional!], he llevado camisetas de Naranjito y de Sergio Algora… en palabras de Óscar de Facto Delafé y las Flores Azules: “¡Porque este es un festival indie, coño!”

viernes, 18 de julio de 2008

La música, las tiendas, el tinto, las minifaldas



Solo queda una semana para mi acontecimiento del verano: el festival ContemPOPránea. Tal y como se decía en aquel anuncio del turrón de chocolate Suchard, “llevan un año esperándolo”. El año pasado tuve la suerte de acudir por primera vez a este festival de música “independiente” que se celebra en Alburquerque (Badajoz) y la verdad es que me quedé flipado. Lo comentaba el otro día con un amigo y lector, “En nuestra época de universitarios no había estas cosas”. “Sí las había, lo que pasa es que nosotros no íbamos”.

¿Quién era tan indie en 1996 como para plantarse en medio de Extremadura con una tienda de campaña e ir a ver a la buena vida, o quien quiera que actuasen allí ese año? Plantarse en medio de la provincia de Castellón con una tienda de campaña, eso era distinto. Pero el ContemPOPránea… demasiado nivel, dude.

Como decía, el año pasado tuve la suerte de ir, y cual si de los títulos de crédito de una peli de James Bond se tratase, nada más terminar me juré a mí mismo que volvería el año próximo. El cartel de esta edición (la treceava, que diría el ex ministro Narcís Serra) la verdad es que mete miedo: Teenage Fanclub, Camera Obscura, Emma Pollock (ex de Delgados), Deluxe, Lori Meyers, Sidonie, La Casa Azul, Lagartija Nick, Niños Mutantes, Facto Delafé, Tachenko, LKan, Deneuve, Montevideo, Germán Coppini & Maga…

Si no os mola la música pop indie, la lista anterior igual no os dice nada. Bueno, pues lo traduciré a dos idiomas. Idioma 1: Casillas, Puyol, Sergio Ramos, Fábregas, Iniesta, Güiza, Marcos Senna, David Villa, Fernando Torres… Idioma 2: José Tomás, El Juli, Sebastián Castella, El Cid, Javier Conde, Morante de la Puebla… Especial Idioma 3 para ese lector “anónimo” que siempre escribe todo en mayúsculas: Luke Skywalker, Han Solo, Ojos de Serpiente, Sombra, Optimus Prime, Tintín, el Capitán Haddock, la 101 División Aerotransportada…

El finde que viene estaré en el festival, así que no podré escribir durante un par de días, pero esperad con ilusión los posts de la semana siguiente porque serán buenos, o al menos jugosos. Para ir abriendo boca, os dejo con un TOP 10 “Momentos ContemPOPránea 2007” que me dejaron marcado. Espero que este año la cosa sea igual o mejor.


1. La pandilla con la camiseta que decía “Yo no quiero más tinto con Casera, lo que quiero es comerme a una popera”.

2. J (el de Los Planetas y Solynieve) despotricando en la radio contra la sucia música imperialista yanqui para que el locutor lo pusiera acto seguido versionando a The Byrds.

3. Los modernos con su (pen)último complemento de adorno: un
click de Famobil pegado con un imperdible.

4. El pavo con la camiseta que decía “Ninguna de vosotras es más guapa que Amélie”.

5. La emisión en directo del programa Disco Grande de
Radio 3 (ver n.2). A una chavala se le cayó un altavoz en toda la chorla y Julio Ruiz ni se inmutó (“Me eshtabash diciendo, Jota…”).

6. El tipo que iba a la piscina municipal vistiendo únicamente bañador y corbata (como dirían los Arctic Monkeys, “¡Hasta luego, innovador!”).

7. La estampa de toda la Modernidad ahíta de Cruzcampo y paella bajo el toldo de un chiringuito, eso sí, con Los Planetas sonando de fondo.

8. La reacción de 4.000 personas cuando el DJ ContemPOPráneo pinchó “No hay nada más triste que lo tuyo” de Hidrogenesse (con su inmortal frase “no hay nada más triste que los caballitos poni”).

9. El nota del stand de la compañía Elefant Records diciéndole al de al lado “¡Qué coñazo este grupo, no?” durante la actuación de Los Planetas.

10. Deluxe arrancándose por Juan y Junior con su emocionante versión de “Tres días”.

Y alguno dirá, “Porerror, si tan risible te resulta ese mundillo poppy, ¿cómo es que te dejas ver por allí?” Buena pregunta, igual que había quien decía que compraba el Playboy por los reportajes, os diré que yo voy a estos festivales “por la música”. Y en esta semana de homenajes terminaré como empecé (en el título), parafraseando al grupo La Costa Brava: adoro a los indies de mi país.

jueves, 19 de junio de 2008

Vacío de poder en el pop español


S.O.S. La situación es grave, amigos. Vacío de poder en el pop comercial español. ¿Caos? ¿Apocalipsis? A los hechos me remito. En el último mes nos hemos desayunado con dos (¿terribles? ¿bizarras?) noticias musicales. 1) Leire Martínez, concursante que fue de Factor X, será la nueva cantante de La Oreja de Van Gogh, ya que Amaia Montero abandonó el grupo el año pasado. 2) Lydia, representante de España que fue en Eurovisión, será la nueva vocalista de Presuntos Implicados, puesto que Soledad Giménez dejó el grupo en el 2006.

Amaia Montero, Sole Giménez, casi nadie, ¿sabéis? Más allá de gustos personales (a mí me molan las dos como cantantes) es innegable que son dos de las voces de más éxito comercial y más reconocibles de todo el panorama musical español. Y Leire… canta muy bien, pero ni siquiera ganó Factor X (casi mejor, ahora que lo pienso). En cuanto a Lydia… fue a Eurovisión en 1999 (en Jerusalén, el año antes había ganado Dana Internacional, sabéis de lo que hablo, ¿no?), quedó la última (con un solo punto, que nos dio Croacia). Y eso, a pesar de lucir un preciosísimo modelito de Ágatha Ruiz De la Prada.

Estas nuevas vocalistas llamémoslas sustitutas tienen ante sí una ardua tarea. Ojo, no tiene por qué irles mal, ¿eh? Mirad lo que pasó cuando Marta Sánchez sustituyó a Vicky Larraz en Olé Olé. Mirad a dónde ha llegado Marta: musa de las Fuerzas Armadas en la Guerra del Golfo, musa (contestada) del orgullo gayer, megafan de Kylie Minogue… últimamente creo que sale en un anuncio de Ono o de Telefónica.


Pero hay más señales preocupantes. La de Amaral se ha tatuado un horrendoso dragón gigante en la espalda (¿solo para promocionar un disco?)… esperemos que solo sea una calcomanía. Los de El Canto del loco ahora resulta que van de maduros. Mientras tanto, los últimos trabajos de Deluxe, Sidonie o Iván Ferreiro están cogiendo polvo en las estanterías de las tiendas disqueras. A Calamaro se le ha ido la olla, como en su día se le fue al líder del (pen)último grupo Guadiana español: me refiero a Bunbury, el de Héroes del silencio.

Ahora resulta que vuelven Tequila, la banda de mi adorado Ariel Rot y de un tal Alejo Stivel. ¿Cómo son Tequila en su nueva andadura? Os lo diré esta noche cuando los vea en su aparición estelar en Buenafuente. Mientras tanto, otras viejas glorias resucitan por doquier, con desigual fortuna. Dignísimo el retorno de Hombres G, aunque ya se les ha acabado el gas. La Guardia también andan por ahí de vuelta, y desde aquí vaticino que Gabinete Caligari están al caer.

Anoche mismo asistimos en Muchachada Nui al desenmascaramiento (una vez) más de la añoranza borrosa de la Movida. La parodia de Alaska y Fangoria nos confrontó con toda la estupidez y el esnobismo que aquejan al pop español en los últimos quince años. Y como toda buena sátira, deforma para hacer reír, pero no tanto que el objeto de la crítica no sea reconocible.



¿Estaremos asistiendo en España a una crisis musical comparable a la que hubo en USA a finales de los cincuenta cuando Elvis se fue al ejército, Little Richard a la iglesia, Chuck Berry a la cárcel y Jerry Lee Lewis cayó en desgracia por casarse con su prima menor de edad? Menos mal que por lo menos en España siguen quedando grupos que hacen cosas interesantes, como los anteriormente mencionados o Lori Meyers, a los que he visto esta tarde en acústico y me han vuelto a dejar flipado.

sábado, 19 de abril de 2008

Lori Meyers: enormes

Sí, sí: ¡que os creíais que iba a hablar de fútbol!


Me saqué el carnet de conducir con un profesor de autoescuela muy musical, cada día las clases prácticas eran un festival de escuchar a la buena vida, Pearl Jam, The Go-Betweens o The Posies. A aquel hombre le gustaban los mismos grupos que a mí pero con una diferencia: él además los había visto en directo. Para mí hasta los 18 años la música en directo no dejaba de ser una curiosidad, ajena al verdadero disfrute, que yo cifraba en los discos. Yo hasta entonces solo había ido a ver a Celtas Cortos, Duncan Dhu (dos veces), No me pises que llevo chanclas y pare usted de contar.

La cosa es que a mi profesor de autoescuela me lo sigo encontrando en todos los conciertos a los que voy, y tengo que agradecerle que me hiciera ver que, si no ibas a los conciertos, te perdías (por lo menos) la mitad de la diversión. Es el caso que me ha ocurrido con el último disco del grupo indie granadino Lori Meyers, y su actuación que vi anoche.

Soy fan de Lori Meyers desde que salieron, y siempre he seguido con atención sus lanzamientos discográficos. El último (Cronolánea, 2008) confieso que tras un par de escuchas me había dejado un poco frío, sobre todo comparándolo con aquel perfecto Hostal Pimodán (2005; edición extendida en 2006) con el que se santificaron en los altares indies de toda España. Pero Lori Meyers venían a mi ciudad, tenía la fecha en mi agenda desde hace meses, y eso no me lo podía perder. Los había visto en directo presentando cada uno de sus anteriores discos, y temía que este concierto se basara exclusivamente en el Cronolánea, que como digo no me había dejado tan impresionado.

Fuimos un pandillón al concierto, la sala regular, pero el espectáculo: impresionante. Y lo que es más, unas canciones que en estudio no me habían dicho tanto tomaron cuerpo en el directo de tal modo que me dejaron alucinado. La mayoría de los que venían conmigo ni siquiera habían escuchado el Cronolánea, pero como dijo un amigo, “esta gente son comerciales en el buen sentido, tienen la virtud de que las canciones te entran muy bien a la primera escucha”.

¡Qué frenesí, amigos! Siempre he pensado que Lori Meyers serán un grupo pop melódico (coordenadas sixties, Brincos, Byrds, pop underground, psicodelia suave) pero que en directo le pegan al rock que no te veas. Ayer ampliaron la familia (al parecer en toda la gira), y de cuatro que yo conocía se presentaron seis: un guitarra y un percusionista más. Y no te veas cómo sonaba aquello. Tocaron el disco nuevo casi íntegro (se dejaron una), y la peña coreaba los estribillos que llevan un mes en la calle como si fuesen clásicos de Mecano. Algunas canciones las hacían con tres eléctricas, o dos y una acústica, o dos guitarras y teclado, o dos teclados y una guitarra… frenesí. Todo ello adobado con sus portentosas armonías vocales y sus riffs à la Pete Townsend.

Noni canta como Los Ángeles (chiste intencionado), ha ampliado su registro vocal, pero ahora para algunas le cede la voz principal a Alejandro, que sonó regulero, hay que decirlo, pero que está muy bien en el disco. Volviendo al disco, ahora me doy cuenta de lo bueno que es (y no se trata solo de que me suenen más las canciones), tal vez su pegada no sea tan inmediata pero sus arreglos están curradísimos y se nota una enorme progresión con respecto a sus anteriores trabajos. Por hacer un símil, si el primer disco fue de 1964-65 y el segundo de 1966-67, en este último nos movemos ya por 1968-69, abrazando la psicodelia en detrimento de los rocanroles.

En el concierto tampoco faltaron sus canciones de siempre, las que les han hecho convertirse en el mejor grupo de guitarras español del momento. Caso de “El dilema”, “Aprendiz” (frenesí en ambas), ese apoteósico “La pequeña muerte” (digno de Oasis) o el par que dieron en los bises: “Tokio ya no nos quiere” y sobre todo “Viaje de estudios”. De los nuevos temas destacaría “Luces de neón”, “Luciérnagas y mariposas”, “Alta fidelidad” y “Funcionará”.

Qué alegría da ver crecer a un grupo de guitarras tan enorme, y además siendo españoles. Ellos no vienen de la nada (se confiesan devotos de Teenage Fanclub; Noni ayer sacó en el bis una camiseta de Bronco Bullfrog), han colaborado con gente de Pernice Brothers, Velvet Crush y Wilco, versionaron a Juan y Junior… pero ahí radica su grandeza. Tampoco se piensan que han inventado la pólvora (como otros alfabéticos cantantes de Granada), reclaman la tradición del pop underground pero para enriquecerla. Si con Viaje de estudios (2004) sonaban un poquito a Los Planetas y con Hostal Pimodán recordaban a Los Brincos, en Cronolánea suenan a Lori Meyers, lo que estábamos esperando. Y en directo ya, la leche.
 
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