
Hace meses hablé aquí del formato de las series de sketches de humor, de los perdigonazos tipo Camera Café o La tira, e injurié gravemente a la serie Qué vida más triste. Dije que no le veía la gracia y en verdad por aquel entonces no se la veía, pero me quedé con mal sabor de boca y empecé a verla, un poco pensando que “algo tendrá el agua cuando la bendicen” (exitazo en Internet, fichada por La Sexta, etc).

Entonces comencé a pillarle el punto a aquellos personajes, al Borja y al Joseba, con los que uno se da cuenta de que tiene más referentes en común de lo que le gustaría admitir. Superadas las barreras culturales, me di cuenta de que estos dos treintaypocoañeros son un poco como yo: el Cola-Cao, el Curro de la EXPO, el Cobi, las Mamachicho… Borja y Joseba ejemplifican el Dr. Jekill & Mr. Hyde de la juventud actual: el uno pijamero, mileurista, fantasioso, que vive con su padre a los 30; el otro centrado, pies en la tierra, casado y emancipado.
Pero análisis sociológicos aparte, lo que de verdad me atrajo de esta serie es su lenguaje, esa forma de hablar, con acento vasco, a base de muletillas, que al principio tanto me costó crackear. Como me dijo el otro día un zamorano (que me caló en 5 segundos), “tú eres mucho de frases”. ¡Y tanto, amigo! Pues Borja y Joseba también son mucho de frases, y qué frasazas. Para empezar, los sufijos aumentativos: “locurón”, “talegada”… para seguir, expresiones como “a tope” o “_______ padre” (ejemplo, “la talegada padre” =“un dineral”).

Después tienen una forma de crear locuciones adverbiales mediante las palabras “a lo” (= “en plan”). “En plan romántico” sería para ellos “a lo amor”, “rápidamente” sería “a lo velocidad”, y así con todo. Sobre todo Borja es que es un despolle. Me encanta cuando se emociona con algo y exclama “Bueno, bueno… locura, ¡locurón!”, o suelta a propósito de un vestido de chica muy provocativo “A tope con las rebajas de El Corte Inglés”. Cautivador.
Me venían haciendo gracia desde hace tiempo, ahora está La Sexta emitiendo la tercera temporada de Qué vida más triste y hay que admitir que cada día se superan. La semana pasada alcancé el paroxismo viendo el miniepisodio “Be Kind You Tube”, lo más gracioso que he visto desde Muchachada Nui. Se trata de una parodia de la paranoyérrima peli de Michel Gondry (el loquico de los videoclips de Björk u Olvídate de mí, 2004) titulada Be Kind Rewind (2008).

En esta película, por si sois de las pocas personas en el mundo que no la han visto (¿o era al revés?), un personaje “imantado” borra por error todas las cintas VHS de un videoclub retro, por lo que él y sus compinches se dedican a grabar en plan casero las pelis a ver si cuela. Surgen así disparatadas cutre-versiones de pelis como Cazafantasmas (1984), Paseando a Miss Daisy (1989) u Hora punta 2 (2001), que hacen las delicias de los clientes del videoclub.
En el sketch de Qué vida más triste, la fatalidad quiere que Borja borre accidentalmente todo el caudal de vídeos de You Tube, por lo que él y Joseba se embarcan en la descacharrante empresa de grabar “los siete u ocho vídeos que siempre se ven”, para que no se note. Y ya os podéis imaginar cúales son: “Contigo no bicho”, “La he liao parda”, el de Enjuto Mojamuto… el sketch constituye una finísima parodia intertextual y a la vez un comentario de nuestra actitud ante las nuevas tecnologías. Y por encima de todo, un despolle. Ya digo, lo admito: Borja y Joseba eran graciosos. Dejad de gritarme!























