Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

martes, 5 de mayo de 2009

Reparación de daños: Locurón


Acudo hoy hasta vosotros entonando el mea culpa. Como dicen los alumnos del buen Harvest, “Maestro, me he equivoquío. Porerror no es infalible, y además que cuando se está todo el día opinando, y en términos tan extremos como yo lo hago (obra maestra/esto es una mierda) pues se corre el riesgo de tener que comerse uno sus palabras con patatas.

Hace meses hablé aquí del formato de las series de sketches de humor, de los perdigonazos tipo Camera Café o La tira, e injurié gravemente a la serie Qué vida más triste. Dije que no le veía la gracia y en verdad por aquel entonces no se la veía, pero me quedé con mal sabor de boca y empecé a verla, un poco pensando que “algo tendrá el agua cuando la bendicen” (exitazo en Internet, fichada por La Sexta, etc).


Entonces comencé a pillarle el punto a aquellos personajes, al Borja y al Joseba, con los que uno se da cuenta de que tiene más referentes en común de lo que le gustaría admitir. Superadas las barreras culturales, me di cuenta de que estos dos treintaypocoañeros son un poco como yo: el Cola-Cao, el Curro de la EXPO, el Cobi, las Mamachicho… Borja y Joseba ejemplifican el Dr. Jekill & Mr. Hyde de la juventud actual: el uno pijamero, mileurista, fantasioso, que vive con su padre a los 30; el otro centrado, pies en la tierra, casado y emancipado.

Pero análisis sociológicos aparte, lo que de verdad me atrajo de esta serie es su lenguaje, esa forma de hablar, con acento vasco, a base de muletillas, que al principio tanto me costó crackear. Como me dijo el otro día un zamorano (que me caló en 5 segundos), “tú eres mucho de frases”. ¡Y tanto, amigo! Pues Borja y Joseba también son mucho de frases, y qué frasazas. Para empezar, los sufijos aumentativos: “locurón”, “talegada”… para seguir, expresiones como “a tope” o “_______ padre” (ejemplo, “la talegada padre” =“un dineral”).


Después tienen una forma de crear locuciones adverbiales mediante las palabras “a lo” (= “en plan”). “En plan romántico” sería para ellos “a lo amor”, “rápidamente” sería “a lo velocidad”, y así con todo. Sobre todo Borja es que es un despolle. Me encanta cuando se emociona con algo y exclama “Bueno, bueno… locura, ¡locurón!”, o suelta a propósito de un vestido de chica muy provocativo “A tope con las rebajas de El Corte Inglés. Cautivador.

Me venían haciendo gracia desde hace tiempo, ahora está La Sexta emitiendo la tercera temporada de Qué vida más triste y hay que admitir que cada día se superan. La semana pasada alcancé el paroxismo viendo el miniepisodio “Be Kind You Tube”, lo más gracioso que he visto desde Muchachada Nui. Se trata de una parodia de la paranoyérrima peli de Michel Gondry (el loquico de los videoclips de Björk u Olvídate de mí, 2004) titulada Be Kind Rewind (2008).


En esta película, por si sois de las pocas personas en el mundo que no la han visto (¿o era al revés?), un personaje “imantado” borra por error todas las cintas VHS de un videoclub retro, por lo que él y sus compinches se dedican a grabar en plan casero las pelis a ver si cuela. Surgen así disparatadas cutre-versiones de pelis como Cazafantasmas (1984), Paseando a Miss Daisy (1989) u Hora punta 2 (2001), que hacen las delicias de los clientes del videoclub.

En el sketch de Qué vida más triste, la fatalidad quiere que Borja borre accidentalmente todo el caudal de vídeos de You Tube, por lo que él y Joseba se embarcan en la descacharrante empresa de grabar “los siete u ocho vídeos que siempre se ven”, para que no se note. Y ya os podéis imaginar cúales son: “Contigo no bicho”, “La he liao parda”, el de Enjuto Mojamuto… el sketch constituye una finísima parodia intertextual y a la vez un comentario de nuestra actitud ante las nuevas tecnologías. Y por encima de todo, un despolle. Ya digo, lo admito: Borja y Joseba eran graciosos. Dejad de gritarme!


lunes, 4 de mayo de 2009

Está bonita Sevilla, la jodía


“¿Qué sería de nosotros los astronautas si no nos dijeran los astrólogos o los astrónomos cómo son las cosas?”
-Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla







Una lectora clásica de Estatuas Verdes (que se identifique ella si quiere) deja un mensaje conmovedor en su perfil de Facebook, que reza tal que así. “Sevilla empieza a ser una ciudad en condiciones!” La verdad es que hoy tenía pensado escribir sobre otra cosa, pero también es verdad que he estado últimamente en Sevilla varias veces y ya tenía ganas de escribir alguna cosilla sobre lo que se está cociendo en la “muy noble, muy leal, muy etc” ciudad.

“Quien no ha visto Sevilla no ha visto maravilla”, dice un antiguo adagio favorito mío, y a tenor de lo que se está viendo últimamente, va a haber que darle la razón. Lo primero que hice cuando puse el pie en la capital andaluza fue preguntar en dónde estaba la calle Pilar Bardem, a la que insoslayablemente quería rendir tributo. Grande fue el chasco cuando se me informó de que la tal calle todavía no existe, aún no le cambian el nombre a otra que hay para ponérselo a la gran mujer. Transité por las pocas calles que quedan en Sevilla sin peatonalizar, y tengo que decir que la ciudad está preciosa.


Lamentablemente, todo lo que hay bonito en Sevilla tiene al menos 200 años de antigüedad, con lo que no parece de recibo atribuirle el mérito a la PSOE. Del buen tiempo y la luz primaveral, pues parece que tampoco. Confieso que la otra razón poderosa que me ha movido hoy a escribir este post es que en el anterior se ha dignado a dejar un comentario (muy certero) el actual alcalde de Sevilla. Signor Monteseirín es de siempre un ídolo mío, el calibre de sus ocurrencias daría para varias Celebrities: ¿soy el único que recuerda que en el año 2000 dijo que iba a convertir Sevilla en la Las Vegas de Europa? A lo mejor se estaba refiriendo al poblado chabolista de Las Vegas, que desde luego está ahí.

Caminando por Sevilla me siento un Melendi de la vida: me entero de que el centro de la ciudad lo gobierna Izquierda Unida, y me llama la atención que es el único distrito en que mi vida no corre constante peligro (hablaré de esto más tarde). Tampoco me voy a ir aquí de zumbón: la deresha gobernó Sevilla durante un par de mandatos hace una década y tampoco hizo nada por la ciudad. Pero soy injusto, el mérito de Signor Monteseirín no se lo da su filiación política sino que es algo innato, genético. Las únicas siglas que trazan los designios de Don Monte son ADN. Tamaño nivel de genialidad no se improvisa ni se estudia.


Monto en el Metro, flamante metro que hoy por hoy es un Centímetro pero que verdaderamente cuando esté acabado va a ser la bomba para esta ciudad. Me deslumbra la tupidísima red de carril bici, excavada a base de quitarle acera a los peatones, pero who’s counting? El sistema de préstamo de bicis tiene en Sevilla un éxito increíble. Incluso han colocado en ciertas intersecciones un sistema de semáforos que no se entiende nada, pero que queda precioso. Mis contactos sevillanos me urgen a que me saque el bono y también haga yo uso de esas bicicletas, pero pienso que total, para el tiempo que voy a estar en la ciudad del Guadalquivir…

Esa no es la razón de negarme, a vosotros os lo puedo contar. La razón es que no quiero convertirme en un ASESINO, como los centenares de biciclistas que transitan por las anteriormente-conocidas-como-aceras. Sufro diversos atentados mientras camino por Sevilla, los ciclistas me arrollan, y encima se enfadan (será porque no han acabado con mi vida). Hay que decir en su defensa que peatones y conductores hacen caso omiso de la nueva señalización del carril bici, acaso por falta de costumbre, pero no seré yo quien lo diga.


Después me llevan a varias plazas emblemáticas del centro (único distrito que parece libre de la tiranía de los ciclistas), recientemente peatonalizadas: admito que mola que no haya coches, pero su acabado deja bastante que desear. Sevilla-cateta, Sevilla-pueblo, Sevilla-ojete. Y no lo digo yo, lo dicen mis amigos arquitectos, y ellos han estudiado, ¿no? Me comentan también que el alcalde quiere peatonalizar la calle principal del barrio de la Pantoja y Fran Rivera, una de las vías comerciales de más éxito de la ciudad. Me parece bien, siempre y cuando también le cambie el nombre, claro.

Esta vez no me monto en el tranvía porque ya me monté en otra ocasión. Transita por una larga avenida recientemente peatonalizada también. Constato que en Sevilla hay FNAC: punto a favor. Veo la maravillosa Catedral, donde corren rumores de que el año que viene se casa una amiga del alma. Veo a los famosos gorrillas de los que siempre habla el telediario de Antena 3, veo con arrobo el termómetro de al lado de la Universidad donde siempre sacan en la tele que hace 45 grados en agosto, veo las ruinas aztecas…


En una palabra, amigos, todo maravilloso: como para quedarse a vivir.

viernes, 1 de mayo de 2009

ESO ES ASÍ


En el libro de oro de las frases tópicas debemos inscribir hoy la que reza “Eso es así”. No es nueva ni yo al traerla aquí pretendo descubrir la pólvora, el motivo de que figure hoy en Estatuas Verdes es que en los últimos días esta frase “ha explotado en mi cabeza”: me he sorprendido a mí mismo utilizándola más de la cuenta y me ha dado miedo.

Pienso que el frenesí de “eso es así” me viene dado por la reproducción compulsiva de un vídeo de YouTube que descubrí en Siete Piezas. Luego me lo mandaron por mail y he visto que tres amigos del Facebook lo han colgado. Nunca me privo de verlo, pese a durar diez minutos. “Si lo dice el ABC eso es así”. Yo no llego a tanto, más bien si lo dice el ABC, o El País o cualquier otro medio, habrá que ver cómo es en realidad la cosa.

Pero “eso es así” es una frase enorme, oronda, rotunda, irrebatible. Pienso que en su inconcreción radica toda su fuerza: si algo es de alguna manera, irremediablemente “es así”. Llamamos deixis al fenómeno lingüístico de señalar realidades espacio temporales con palabras vacías de referente tipo “yo”, “ayer”, “aquí”, etc. Una mesa es una mesa y un pavo al horno un pavo al horno, pero “aquí” puede significar “Cosica” o “Londres”, “yo” puede ser Porerror o Fernando Alonso, y así con todas estas palabritas.


Con esto en mente, es fácil entender que si yo me atrevo a decir cómo es cualquier cosa enseguida se me puede rebatir pero si me limito a constatar que “eso es así”, no digo nada y te lo digo todo. Y además tengo razón seguro. Si yo digo Carla Bruni es demasiado alta”, polémica asegurada. “Fumar es cojonudo”, tres cuartos de lo mismo. “Eso es así”, el 99% de las veces se contesta con otro “eso es así”.

Incluso una frase tan vacía y gilipollesca como “El fútbol es así” podría ser rebatida ipso facto, si sabemos algo de fútbol: el fútbol no tiene que ser así. Pero en el reino de la tautología (en Lógica: obviedad), “eso es así” se nos antoja un monumento. La perogrullada elevada a la categoría de bien público. Hablando un poco en serio, pronunciar una obviedad de ese calibre no tiene sentido a menos que a) uno sea tonto, b) se quiera implicar algo más allá de lo obvio.


Todo el mundo ha oído o dicho frases del estilo “El Real Madrid es el Real Madrid” o “Clint Eastwood es Clint Eastwood”, y siempre está claro que detrás de ellas se quiere decir algo (aunque en los dos ejemplos que he puesto me pregunto exactamente el qué). La frase “eso es así”, amén de obvia intuyo que sanciona además la realidad a la que hace referencia, tiene un afán conclusivo que contribuye en gran medida a hacerla irresistible.

“…la realidad a la que hace referencia”. Por supuesto, hago trampas. Si se admite que las palabras del lenguaje hacen referencia a algo externo o a ideas de esas realidades externas (no pienso entrar en ese debate), la palabra “mesa” hará en algún momento referencia a una mesa, o a todas las mesas (con permiso de Ferdinand Saussurre). La palabra “hoy” hará referencia, según cuando se pronuncie, al 1 de mayo de 2009, al 2 de mayo de 2009, y así sucesivamente.


“Eso es así” debería también hacer clara referencia a que algo concreto es de alguna manera y no de otra. “Eso” debería ser el objeto del debate y “así” alguna cualidad o circunstancia conocida de antemano por los interlocutores. Pero como ninguno somos jodidos tratados de Lingüística y la mitad del tiempo hablamos diciendo tonterías, pues surgen las muletillas (qué ricas!) y frases absurdas como la que hoy nos ha ocupado. Y eso es así.

jueves, 30 de abril de 2009

Estrellas grandes


Cual especie de Bill Murray rural sabéis que vivo, en cierto modo, atrapado en el tiempo: leer el periódico del día anterior es lo único que me queda. Leo en El País ya no sé si de ayer o anteayer que en el día de ayer o anteayer tocaron en Málaga el mayor grupo musical que ha parido madre, namely Big Star. Casi me da un jama al leer en “El diario independiente de la mañana” los palabros power pop, Badfinger, Alex Chilton, Chris Bell y Raspberries, todos en el mismo párrafo. Y no, amigos, no son los nuevos sabores de helado de Ben & Jerry’s, se trata de mi estilo de música favorito y alguno de sus mayores exponentes.

El mejor grupo del globo ya quedamos en que son los Beatles, pero como debe haber música después de la música y pop después del pop, a la caída de los de Liverpool se alzaron estas bandas que pensaban que los estaban imitando y que en realidad no sonaban en absoluto como ellos, crearon un subgénero nuevo que solo años después fue dado en llamarse power pop. Por eso los grupos actuales de power pop en realidad no suenan como los Beatles, sino como Badfinger, Raspberries y estos señores a los que hoy rendimos tributo: Big Star.

Sabido es que en Estatuas Verdes tiene su casa la hipérbole, pero en esta ocasión las exageraciones no las proporciono yo sino que corren de la cuenta de los críticos de rock. Se ha dicho muchas veces que Big Star han sido el grupo más influyente después de la Velvet Underground, ida de olla por demás, pero lo que sí es cierto es que su impacto y su influencia en la música “alternativa” es simplemente incalculable. Son pieza clave del pop, pero también del grunge, del punk melódico y me atrevería decir que del country alternativo. Para que os hagáis una idea, a esta gente los han versionado Teenage Fanclub, The Posies, Garbage, Wilco, Matthew Sweet o Afghan Whigs. ¿Quiénes son Big Star y qué hicieron?


Simplificando, eran cuatro: Alex Chilton, Chris Bell, Jody Stephens y Andy Hummel. Simplificando aún más, el talentoso Chris Bell se fue tras hacer solo un disco (para grabar otro en solitario y fallecer en 1978), Andy Hummel tambien se fue, y en la actualidad quedan Chilton (ex niño prodigio sesentero con Box Tops), Stephens y el (mejor) 50% de los Posies: Ken Stringfellow y Jon Auer, que tocan con Big Star desde 1993. La discografía de Big Star es exigua y fragmentaria, sacaron en 2005 In Space, que me da miedo escuchar, pero aquí nos quedaremos con sus tres discos canónicos.

#1 Record (1972) es la mezcla perfecta de rabia juvenil, diversión, romanticismo ñoño y energía. Cuando no había Playstations, se ve que la juventud se dedicaba a esas cosas. “Soplo de aire fresco” tal vez sea la frase más repetida en las críticas de este prodigioso álbum. Lo cachondo del tema es que, una vez se fue Bell (en su disco en solitario póstumo también metieron mano otros miembros de Big Star, no os creáis), Chilton y el resto se sacaron de la manga en 1974 Radio City, el que probablemente sea –superquitada de careta- el mejor disco de power pop de todos los tiempos, y uno de los mejores de la historia del rock.


¿Tuvieron éxito, Porerror? Ninguno, señora, como pasa siempre. ¿Poperos à la Beatle en el Memphis de los early seventies? No creo. Pues entonces estos joyones serán inencontrables, ¿no? Auténticas rarezas. Pues mire usted por donde que no: los dos discos #1 Record y Radio City se encuentran fácilmente en CD en formato “2 x1” a menos de nueve euros. ¿Y cómo es que no me ha dado nunca por comprármelos y hacer a este grupo todavía más grande? Pues eso mismo digo yo, señora, a partir de leer este post ya no tiene excusa.

Los planes para un tercer album de Big Star se fueron al garete, pero el material grabado de manera trabajosa y a pellizcos se encuentra fácilmente bajo el título Third o Sister Lovers, que al parecer hubiera sido como se iba a llamar el disco. Estas grabaciones, amén de contener curiosidades como versiones de los Kinks, la Velvet o Nat King Cole, no son meros recortes. La música del “tercer disco que no fue” constituye un testamento acojonantemente vital del proceso creativo de un grupo en descomposición pero que todavía guarda un talento que le rebosa por los cuatro costados (algo así como el Let It Be -1970- de Beatles o el Yankee Hotel Foxtrot -2002- de Wilco).


Me mola que dos de sus alumnos más aventajados, Auer y Stringfellow, hayan retomado la antorcha del grupo y que Big Star sigan bien que mal en la brecha, con mucha dignidad, dando conciertos y grabando cosillas. Tocaron en Málaga el otro día, dicen. Algo había oído anunciado, pero no me había querido ni enterar. Me contaron que para el festival Territorios de Sevilla del año pasado, uno de los programadores consultó a un erudito musical local sobre qué grupo de “dinosaurios” molaría más traer, si a Big Star o a los New York Dolls. Al final se optó por New York Dolls, nunca se lo perdonaré: era como escoger entre champán francés o Casera blanca.

Pero claro, tal vez los New York Dolls resultasen más comerciales. Al fin y al cabo, ¿a Big Star quién los conoce?

miércoles, 29 de abril de 2009

iFreak


"No todo el mundo quiere una máquina que ha sido lavada con lágrimas de unicornio"
-David Webster, directivo de Microsoft, en referencia a los Macs.





Yo Tarzán, tú Chita. He, she, it, they, you, we, I, i, iPod. Tenía algunos reparos a la hora de escribir el post de hoy, porque yo soy así, señora. Pero tras una última conversación esta mañana con el Grillo Solitario me he convencido. Hablemos del universo Apple/Mac o como se llame. Hablemos de la crema de la crema de la frikoideología, una casta, una élite. En inglés se dice “cult” (de ahí viene “la obra de culto”), que quiere decir “secta”.

Porerror, eres un fraude. ¿Cómo tú, que la semana pasada estrenaste iPod, que ya tenías uno desde hace años, te atreves a despotricar contra el universo blanco Apple? Pues por eso mismo. Vamos a ver, yo no estoy en contra de los productos Apple, ni voy a criticar su valía o su utilidad práctica cuando la tengan. Y por supuesto no me voy a privar de adquirirlos o usarlos en cuanto me convenga. Tampoco quiero ofender ni atacar a sus usuarios (sería mongolo: me encuentro entre ellos), pero sí un poquito a sus fans, sobre todo a los más devotos. Y más que nada en este post lo que pretendo es desenmascarar la supuesta mística de la marca blanca de la manzanita.



Como no entiendo nada de ordenadores, técnica ni electrónica, me encuentro absolutamente incapacitado para echar barro a Apple, su hardware, su software, sus pogramas, sus cachitrastos. ¿Qué me queda entonces? Atacar desde mis dos zonas de influencia: la ética y la estética. El novelista yanqui Don DeLillo hablaba de los "rostros en la multitud enmarcados por dos líneas blancas en V": ¡Oh! Empecemos por la estética: el supuesto punto fuerte de esta marca.

¿Quién ha decretado que los ordenadores o aparatos de mp3 blancos sean los más bonitos? ¿Desde cuándo -como no sea desde el Padre Adán- una manzana mordida es un símbolo cojonudo? Si redondear las aristas se considera la cumbre del diseño, si darle pellizquicos a una pantalla es lo más in, then consider me out: desmonten el volumen que me apeo. No voy a negar que la primera vez que, hace diez años, vi unas iMáquinas me quedé impresionado: eran ordenadores sin torre, de color naranja o turquesa. Pero también me quedé impresionado la primera vez que vi un exprimidor eléctrico, y que queréis que os diga, mi portatil HP color negro brillante me resulta infinitamente más bonito que cualquier MacBook.


Admito que me da coraje la imagen corporativa porque trata de hacer lo que todas las coporaciones del planeta: disfrazar su ilimitada ansia de poder y dinero tras unas ínfulas de filantropía y buenrrollismo. Los jipis usan Mac, los hombres malos de la pradera seguimos con Windows y PC. Ya. Y aquí entramos en el terreno de la ética. De esos anuncios con fondo blanco con gente sana y sonriente que exclama “Hazte con un Mac”. Si no habéis visitado la página web de Apple, os lo recomiendo. Descubriréis inquietantes epígrafes como “Anatomía de un Mac” o “¿Tú qué iPod eres?”
Una visita a una Apple Store puede convertirse en la experiencia más traumática desde que os hicieron la revisión médica en el cole con 14 años. Sonrientes dependientes te bombardean con datos frikis sobre cuán maravillosos son sus iPods y sus fundas de plástico que cuestan seis mil pesetas, pero pese a lo práctico del aparato me resisto a creer que valga lo que cuesta (descontado el ramoncinesco pellizco que la SGAE se lleva en concepto de canon).

Tengo un iPod, ya es el segundo que me regalan y la verdad es que se ha convertido en un compañero inseparable de mi día a día, no ando por la calle sin él, lo mismo que antes me pasaba con mis walkmans, discmans y antiguos reproductores de mp3, por otra parte. Este iPod es más práctico para muchas cosas pero menos para otras, y no pasa nada. Tiene función shuffle (o “chufla”, como dice el buen Grillo) pero el acceso a las carpetas es un auténtico infierno. Tiene 120 GB de capacidad pero ¿quién necesita realmente 120 GB de música, si no es para pasearla? Y así sucesivamente.


Me hacen gracia las parodias del universo Apple como aquella del iJam o una reciente que he visto anunciando el iAbaco (“con una tecnología que lleva siglos o milenios de ventaja”). Imitan la estética, la ética, las payasadas Apple. En el fondo sé que están enraizadas en un sentimiento de admiración, igual que me pasa a mí: de amor-odio. No sé si algún día llegaré a ser digno de acceder a tan elevada cofradía como la compuesta por los Macófilos, pero por si acaso tened cuidadín, no sea que un día entréis a ver mi blog y le haya cambiado el nombre por el de Manzanas Blancas.



[Tengo como norma jamás modificar un post a posteriori una vez publicado, pero como la realidad supera a Estatuas Verdes, me acabo de encontrar con la cita del epígrafe (que no estaba esta mañana) en un artículo de Newsweek sobre la guerra entre PC y Mac, a cuenta del nuevo anuncio de Windows. Tengo como norma también no linkar vídeos, pero como hoy es el día de saltarse las normas, no os lo perdáis]

lunes, 27 de abril de 2009

Hitler bebía mucha Fanta


A menudo me pregunta la gente “Porerror, ¿de qué trata tu blog?”. Leed el post de hoy y entenderéis por qué no sé responder. :)





Picture this: una reunión de jerarcas nazis, del estilo de esa que aparece por ejemplo en la peli Valkiria (2008). Todos planeando dominar el mundo y matar a mucha gente alrededor de una mesa. Tienen mapas de Rusia, maletines, dossieres secretos y están bebiendo… ¿Coca-Cola? En la vida, compare! –como dice mi amigo de Jerez. ¿Solución? Que beban Fanta.

Si esto os parece más bizarro aún habéis de saber que pudo pasar perfectamente, todo lo que sale en Estatuas Verdes está basado en rigurosos hechos reales. La historia es muy conocida, pero yo –pese a ser un freak de la 2ª Guerra Mundial- no la sabía. Me entero leyendo el excelente libro titulado Deutsche Soldaten (2008), en el que Agustín Sáiz recopila “Uniformes, equipo y objetos personales del soldado alemán, 1939-1945”. Me lo ha regalado un amigo y es la leche, en él me entero de que la Coca-Cola era muy popular en la Alemania de pre-guerra [t]anto el Führer como el Ministro del Aire eran grandes aficionados al refresco”. Por lo visto, Coca-Cola patrocinó con gran éxito las Olimpiadas de Munich 1936, y para 1939 ya había 43 plantas embotelladoras en Alemania.



Al cortarle los USA el suministro a Alemania, los teutones se quedaron sin el “ingrediente secreto” de la Coca-Cola, y tuvieron que (bajo el paraguas de The Coca-Cola Company en todo momento) inventarse una bebida nueva, no yanqui, para que la bebieran los alemanes. En 1942, un tal Max Keith desarrolló un refresco a base de extractos de frutas llamado Fanta (de “fantasia: la de Dios, ¿eh?). La Fanta la conocemos y bebemos todos, en España es especialmente popular, ¿acaso somos todos nazis? En los USA la Fanta es muy difícil de encontrar, en parte porque hay millones de alternativas de refrescos de sabores, y en parte por la leyenda urbana de que la inventaron los nazis. Esto último no es cierto, pero sí que tiene su origen en ese periodo, como se acaba de explicar.

Me río con lo de que Fanta sea nazi, porque hace poco estuve bicheando un fanzine online que descubrí en el blog de Fran Nixon, el título del fanzine es Hitler de pequeño leía mucho, y es una especie de sátira indignada contra la lectura. ¿Contra la lectura, Porerror? No es contra la lectura en general sino contra sus excesos y algunos usos indiscriminados que de ella se hacen. En este sentido, el fanzine está más cerca de El Quijote (que también era contra la lectura) que de Joseph Goebbels (Ministro de Propaganda nazi, famoso por decir que cada vez que escuchaba la palabra “cultura” se echaba mano a la pistola por si acaso). Me fijo en el título: si Hitler leía, leer debe ser malísimo, porque Hitler ya quedamos en que era malísimo. Otra vez el argumento de la Ley de Godwin, un clásico de Estatuas Verdes.



Los que dicen que la Fanta es nazi se sirven del mismito argumento ridículo, pero hete aquí que en las últimas semanas me he enterado de otro supuesto sambenito que le han colgado a la pobre Fanta. ¿Sabéis lo que es un pagafantas? Os aseguro que en el Sur no se usa el término, pero se conoce el concepto. Aunque visto lo visto por Internet y YouTube en particular a veces se utiliza pagafantas como sinónimo genérico de “pardillo” o “gilipollas”, la mejor definición de “pagafantas” es el tío que está colado por una chavala con la que no tiene ninguna posibilidad pero él continúa quedando con ella una y otra vez en plan de amigos con la esperanza de que ella le quiera, y acaba convirtiéndose en una especie de patético confidente.

La cosa ha llamado mi atención ante el próximo estreno de una película titulada Pagafantas (2009), de Borja Cobeaga, en la que un chaval está enamorado de un pibón que no le hace caso salvo “como amigo”. Me ha interesado porque ya sabéis que me chiflan las comediotas adolescentes, y porque en la peli salen los chanantes Julián López y Ernesto Sevilla, aunque al bueno de Gorka Otxoa –el protagonista- no lo soporto. Me ha hecho gracia el concepto (para el que no tenía nombre), ¿a quién no le ha pasado alguna vez verse en una situación igual, y ha aprendido a base de palos, sea pagando Fantas o pilicrines a una tía que no te hacía ni puto caso? Lo cierto es que no estoy tan seguro de que esto ocurra al revés, que las niñas le aguanten eso a los tíos, me gustaría saber vuestras opiniones.


El nota que se queda prendado así de una chavala será un pagafantas, pero puede consolarse pensando que ella es directamente una nazi (si hacemos caso a la rumorología que mencionaba al principio). Yo me he tomado este tema muy en serio, llevo varios días bebiendo Fanta de naranja (hacía años…) para documentarme para el post. Me he acordado del buen Munilla, si él levantara la cabeza…! Y pensando en Fanta, Munilla y la Segunda Guerra Mundial me ha sobrevenido una terrible duda: ...la Fanta Zero, ¿qué la inventaron, los japoneses en 1941 para bombardear Pearl Harbor?

domingo, 26 de abril de 2009

Reencuentros


Este ha sido para mí un fin de semana de ausencias y reencuentros. Ausencias por la gente importante que no ha estado a mi lado, algunos (ley de muerte) no podrán ya nunca estarlo. Otros por otras leyes, hay otras circunstancias: no os aburro. Me centro en los reencuentros.

Quisiera destacar a quien sí he visto, ha sido todo muy raro, como un sueño. No es cosa ahora de ponernos tristes, pero creo que la tarde del domingo y vosotros lectores me perdonaréis que incida un poco en la nostalgia. Amigos de la infancia –la más tierna- los compis de pupitre, rodilleras de pana, soldaditos de plástico verde de las Fuerzas Armadas alemanas, las risas, los bocatas… recuerdos comunes de profesores tonantes que no veían más allá de sus narices y pretendían controlar una clase de preadolescentes a base de pastillitas Juanola.

He visto a gente de esa época, y de un poquito más allá: la adolescencia. “Mis amigos de verdad”, los llamo en plan jocoso, en realidad tengo varios juegos de amigos de verdad, nunca me fallan. Lo cierto es que me han faltado pocos, aunque gente importante, pero ya habrá ocasión. A los que he visto los veo más o menos a menudo, no con tanta frecuencia como ellos o yo quisiéramos, pero pienso que con los tiempos que corren, mantener una (o dos) pandillas desde el insti es toda una hazaña.


Quedé también con un amigo antiguo, pero de los modernos: modernito. Es un buen compi de carrera al que la vida lleva por una vía paralela, debemos hacer auténticos esfuerzos por cruzarnos, mas siempre se consigue. Baste mirar a otros de aquella época de los que nunca sé nada, o un dato al año, para notar lo enorme de este logro.

También tuve ocasión de ver a gente con la que hablo mucho en estos medios: Messenger, blog, e-mail o por el Facebook, pero que en persona están -pese a vivir en mi misma ciudad- más lejos. He visto al amigo con el que quedo siempre, o bien a hacer deporte o a hacernos confidencias. He visto a esos amigos cuya principal forma de comunicación es quedar para comer (para algo está el gimnasio de Cosica), mejor dicho, para atracarse de comer. Otros son más de café, y de comprar discos, incluso los hay de bailoteo y gin-tonics.

He visto a mucha gente y doy las gracias, con algunos he hablado solo por teléfono, o me los he encontrado por la calle. A dos de mis mejores amigos (que veo poco) sé que los recuperaré esta semana. Y si por fin me da por acudir a esa famosa Feria de Sevilla, no han de faltarme otros amigos y conocidos cuya presencia allí es insoslayable. A todo el mundo gracias, las relaciones se van construyendo (y destruyendo) poquito a poco, de modo que conozco su importancia. Este fin de semana también he oído hablar de dos reuniones familiares y he sido testigo (cuasi partícipe) de otra muy bonita. Por eso sé lo que digo y lo que hablo, amigos, gracias: sois mi segunda familia.
 
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