Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mi nueva cátedra: no comprar libros ni discos


Habéis leído bien, amigos, no estáis mareados (a lo mejor yo sí). Pero estoy sobrio y aunque “eso hoy día, señora, no es garantía de nada” (por citar a Oscar Wilde) he meditado bien todo lo que os voy a decir. No comprar libros ni discos, así acaraperro. Una estricta dieta de austeridad es lo que me he autoimpuesto tras un breve pero intenso periodo de reflexión. ¿Motivo? Vayamos por partes.

A lo mejor los que me conocéis bien os habéis flipado con el título del post. Es cierto: un equivalente sería “La nueva cátedra del Papa: no rezar”. O “La nueva cátedra de Elvis Costello: escribir canciones malas”… Veo que ya me pilláis. Si una persona tan consumista como yo anuncia su intención de dejar de comprarse libros y discos, por narices ha de ser por causa de fuerza mayor, puesto que algo tan ajeno a la naturaleza de uno (digamos a la costumbre, para no ser frívolos) no se hace fácilmente ni por gusto.


Para no hacerme moroso lo voy a revelar ya: dejo de comprar libros y discos por un motivo doble, la falta de espacio vital y la voluntad de ahorro. A vosotros no os puedo engañar, sobre todo lo primero. Lo segundo, que también, pienso que podría subsanarse con un poco de cabeza y sentido común, limitando mucho el consumo y el gasto. Pero cada libro o disco que se adquiere ocupa espacio (por citar a Perogrullo) y eso es precisamente lo que me falta.

Ante tan acuciante problema, dos personas muy allegadas me aconsejan, sin saberlo, lo mismo: que deje de comprarme discos y libros a razón de varios por semana. Bueno, que lo deje en plan cold turkey, o sea, de golpe. Casi imposible, pero lo voy consiguiendo. Durante julio y agosto me he comprado poquísimos de ambos, a lo mejor los mismos o más que vosotros, pero os aseguro que ha supuesto una reducción drástica para alguien como yo. Y me ha costado la misma vida, amigos, como si estuviera a dieta.


Confieso que lo de los libros lo estoy llevando peor que lo de los discos, aunque sin duda hubiese apostado que iba a ser al contrario. Mira que los discos se escuchan mientras que los libros muchas veces se quedan ahí en la estantería (ya lo dijo Umberto Eco, libros hay de tres clases: para leerlos enteros, de consulta y otros que se tienen y nunca se leerán). El buen Luis Manuel Ruiz hizo en su blog una interesante reflexión al respecto, que incluía el ya mítico grito de guerra de su compañera de trabajo “De verdad, no entiendo para qué sirve comprar libros; una vez que los lees, ¿qué haces con ellos?”

Ayer, por primera vez desde mis años universitarios, hice algo que según los expertos en sentido común sería muy lógico. Saqué un libro en préstamo de una biblioteca pública. Porque no he dicho que vaya a dejar de leer o escuchar música, ojo. Saqué Los siete locos (1929) de Roberto Arlt, autor al que definitivamente hay que seguirle la pista... pero de un modo barato y que no ocupe espacio. También ayer me empecé Corazón de perro (1925) de Mijail Bulgakov, que tenía comprado desde la Semana Santa. Pequeñas tretas para continuar en la brecha de ahorrador, amigos, y de alguien que quiere poner un poco de orden en su vida.


¿Significa esto que ya nunca jamás vas a volver a comprarte un disco ni un libro en tu miserable vida, Porerror? El Señor lo impida, señora. Esta es una medida sin fecha límite pero esperemos que provisional. Y esperemos también que mi salud mental lo aguante. Y espero a Navidad, ¿a que no sabéis que es lo que voy a pedir este año?

9 comentarios:

mariapán dijo...

jajajaja...los propósitos después del verano, son como las colecciones; casi todo el mundo empieza una, pero lo de acabarla...ejem ejem... y, perdóneme, señor Porreror, pero los "enganchaos" seremos "enganchaos" de por vida, es así... sólo es cuestión de tiempo...jajajaja

Siento el desánimo, pero... empieza a pensar en cómo quedaría tu casa con, en vez, de muebles; torres de libros y discos... la mía queda fantaaaaaaaaaaaaaastica.

Besos y como diría Matías: ¿eres ahorrador?

Fran G. Matute dijo...

Esto no te lo crees ni tú... ;)

Anónimo dijo...

Ai madre, Señor Porerror....me acaba de hacer usted recordar lo tonta que me he sentido estando en Praga y Budapest este verano con una guía Lonely (para más inri)...sacada de la biblioteca!!!

Sí sí...me podéis reñir, tengo delito!!

PD...podrás aguantar sin comprar libros ni discos!?

PD2...la Lonely planet está bastante bastante bien :D
Saludos!
Silvia

tipiconsla dijo...

Yo dejé de comprar música hace mucho tiempo, pero por otras razones. Lo de los libros no podría hacerlo.
Por cierto, si el problema es de espacio, empieza a "prestar" libros a los colegas, verás como se te queda la casa vacia :P

Anónimo dijo...

FALTO DE LEBENSRAUM...?

Luis Manuel Ruiz dijo...

Coincido con Matute: difícil de creer (o de mantener, por defecto).

danicurri dijo...

te recomiento el google books, por ejemplo; Chautebriand, Espronceda, Santa Teresa de Jesús, etc...gratis total y además legal!!!

Anónimo dijo...

Déjate de tantos libros. Cómprate el Audi del habla Luis Manuel y hazme el favor de poner una cama de, al menos, 1,35. No hay mayor logro estético que una mujer por la mañana allí desnuda. Migue.

X dijo...

Ya sabes que las recaidas son peores (no es por desanimarte, je, je)

 
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