Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Fanta, Nocilla, buñuelos...


Nadie puede escribir un libro. Para
que un libro sea verdaderamente,
se requieren la aurora y el poniente,
siglos, armas y el mar que une y separa.
(Jorge Luis Borges, en El hacedor, 1960)



Salgo de mi silencio, mis muchos afanes y –digámoslo- la aparente defunción de mi portátil para comentaros algo. Los días que no escribo no quiere decir que no me acuerde de vosotros, antes bien. Los días que no publico no quiere decir que no escriba, etc, etc. Además del trabajo y varios dimes y diretes quebraderos de chorla, la pasión de la lectura consume mi tiempo. Es ese placer solipsista que no se considera pecado pero, lo habéis adivinado: también tiene su lado de sociable.

En la mejor tradición del buen Donsergioque me estoy leyendo tres libros a la vez: él me lo enseñó, yo he refinado el consejo haciendo que sean uno en inglés, otro en francés y otro en español (como un buen chiste políticamente incorrecto). Además hablo de libros con mucha gente y leo sobre libros en el blog Estado Crítico (lo calificaré de “blog literario”, ya que la prensa lo califica así). Allí se han reseñado últimamente varias novedades muy meritorias (como la de cierta poetisa cuyo poema “Rasurada” incluye el verso “¿Coño o corazón?”; lo reproduce el suplemento cultural de El Mundo, se lo enseño a la buena Natalia, que me dice “Por eso solo leo a los clásicos”).


Acudo a la presentación de una novela (Bancos de Niebla, 2010), dado el señuelo de que es Daniel Ruiz García quien la presenta. Acuden otros compadres, una vez allí resulta que el autor, Juan Carlos Palma, y yo nos conocemos. Me dice: “Yo trabajaba en la librería de enfrente de tu facultad, tú siempre me alegrabas porque encargabas los libros más rocambolescos”. Si supieras que ya no compro libros, le contesto en mi cabeza… a lo mejor con el suyo hago una excepción. Sin desmerecer los fragmentos y poemas que se leen de Juan Carlos Palma, la presentación que de Bancos de Niebla hace Dani es prodigiosa.

Todo se basa en un dar pena, pero en plan bien, en plan Woody Allen. Dani compara el acto con otras presentaciones editoriales más tumultuosas, de Manuel Vicent, de Javier Calvo, de A. Fernández Mallo… No deja títere con cabeza: habla de la selección de jóvenes autores en lengua española de la revista Granta (“la afamada revista”), del experimento Nocilla Project (2006-2009) (“la afamada trilogía”), de la poetisa “rasurada” (quien, por cierto, se llama Luna Miguel), de Manuel Vilas, de Menéndez Salmón… para concluir que seguramente este último, Juan Carlos Palma y él mismo acabarán recibiendo el Premio Nobel de literatura “a partir del 2040”, cuando haya justicia poética.


Tanto hablar de Nocilla acaba por dar hambre. Daniel Ruiz lo tiene claro: la generación “Nocilla” (los citados Fernández Mallo, Calvo y Vilas más otros como Eloy Fernández Porta o Vicente Luis Mora) ha tenido su tiro de gracia con el anuncio que de la afamada crema de cacao acaba de hacer el recientemente avergonzado en Twitter David Bisbal. Me hubiera gustado saber qué opina el autor sobre el hecho de que Torrente 4 (2011) también vaya a tener como bandera al cantante almeriense.

Comenta Dani que él preferiría pasar a la posteridad, junto a los de su cuerda, como “Generación Fanta”, por aquello de la fantasía y los recuerdos ochenteros. Reflexiona en voz alta “Los más listos ya se han desmarcado de esa etiqueta nocillera pero otros… Lo próximo que saque Fernández Mallo lo va a poner a parir la crítica.” Ignoro si Dani sabe que lo próximo que va a sacar Fernández Mallo, este mes, es El hacedor (de Borges), Remake. (2011).


Leo un fragmento del libro en la revista Quimera (que -recordémoslo- aclamó en 2006 Nocilla Dream como mejor novela del año), creo que es el remake del poema “Blind Pew”, y trata de un nota que se levanta y se encuentra en el suelo una rebanada de pan con un agujero en medio y le hace una foto (ya, ya sé lo que estáis pensando: un cruce entre Memento y aquella escena del pan de centeno de Woody Allen...).

Sea en hora buena la rebanada de pan de Agustín Fernández Mallo, afamado autor de gafas de pasta, corbata y chapas. Espero que él la unte con Nocilla, Tulipán, la moje en Fanta, Mirinda o lo que más le apetezca. Solo espero que no resulte, como dijo un comentario en Estado Crítico a propósito de la última parida de Paul Auster, otro “buñuelo de aire”.

3 comentarios:

natalia dijo...

Vaya, hombre, por fin. Todo el fin de semana mirando el blog...Y cuando he visto la tostadita de nocilla me ha entrado una alegría infantil que no sé ni cómo explicar. Yo leo estos días a Capote, sorprendida y entusiasmada. Pero pronto volveré a mi adorado Tolstoi, que me espera en la ya solitaria mesita de noche del lado derecho de la cama. Por fa, porerror, no dejes que pasen tantos días sin escribir. Estoy ya como con Hereraenlaondaarrobaondaceropuntoes, ENGANCHADITA!!!!

Sergio Gómez dijo...

que bien suena el aire de intelectualoides y buenos eventos... otra práctica además de la lectura simultánea, es la de escuchar música en un idioma (inglés) y leer en otro (italiano) con traducción multisimultánea... es genial...
para cuándo la presentación de tu libro? ;)

natalia dijo...

Libro? Pero...tenemos libro???? Será novela, supongo!!!

 
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