Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

lunes, 27 de junio de 2011

I.N.G.L.A.T.E.R.R.A.


Soy un yonqui de Inglaterra: admitámoslo. Y cuando digo “Inglaterra” quiero decir “Gran Bretaña”, lo que ellos llaman Britain (ya sabéis que el “Great” lo dejaron de decir después de la 2ª Guerra Mundial, más que nada porque les daba vergüencita). Quitémonos la careta… (Quítatela tú, Porerror, mamón! Los demás no hemos abierto el pico…) … una verdad como un puño, señora, y es que no lo puedo negar: llevo a Inglaterra en la sangre. Lo mío no es genético, sino cultural, no tengo ni una gota de sangre ni un gen guiri, pero es verdad que su cultura la tengo tan cercana en muchos casos como la de aquí (más que la de muchas autonomías de España, desde luego, que no nombraré porque escribo desde el respeto).

Hace casi dos años que no piso el Reino Unido (Londres, para ser exactos) y ya me van picando los picores. Bueno, dejad de gritarme: estuve por toda Escocia el verano pasado y en Belfast en Semana Santa, ya sabéis, pero no es lo mismo. Por cierto que no he ido a Inglaterra hace poco ni tengo proyectado ir (soñado sí), por eso aprovecho vicariamente los viajes que la peña hace y me cuenta, o me pide ayuda para organizar. Esta misma mañana me preguntaba un compañero de trabajo “Tú has estado el Londres?” y yo me sonreía, para acto seguido ilustrarle sobre hoteles, paradas de metro, etc. Ya por la tarde, otro colega me pide idéntico consejo en un sms. Pero una persona muy querida sí que ha estado en Inglaterra últimamente, y como me conoce el gusto, ha venido cargada de presentes que han vuelto a despertar mi apetito.


Soy un yonqui de Inglaterra, cómo si no podría disfrutar de esos infames paquetitos de patatas Walkers sabor Cheese and Onion? O ese chocolatico Cadbury’s relleno de caramelo? Y lo más bizarro que me ha sido dado a probar después de este viaje: guisantes secos con sabor a wasabi (del Marks & Spencer!). También del Marks & Sparks hemos comido un crumble de ruibarbo, un típico postre que sabe a gloria aunque sea de cadena de supermercado.

Otros regalitos han sido un par de imanes librescos: uno Shakespeare y el otro Jane Austen, y también un recopilatorio de canciones del periodo “entreguerras” (o Art Deco, como lo llaman en el disco): todo éxitos de Fred Astaire, Duke Ellington, Benny Goodman, Billie Holiday, Cab Calloway o Tommy Dorsey, desde el “Charlestón” al “Continental”, cortesía de autores como Irving Berlin, Cole Porter, los hermanos Gershwin y Jerome Kern: me siento como en una jodida novela de Fitzgerald (o de P.G. Wodehouse)!


No me puedo dejar fuera una fantástica taza decorada con dibujitos de todos los monarcas ingleses desde Guillermo el Conquistador (1066) hasta la actual Isabel II. Cada uno está caracterizado con sus atributos, Jorge III bocabajo porque estaba loco, Carlos I con la cabeza cortada, y todas esas cositas. Además, esta excursión vicaria me ha proporcionado un tesoro de folletos, revistas y periódicos, que serán convenientemente analizados. Pero lo más interesante con creces ha sido…


Las tres primeras temporadas en DVD de Lark Rise to Candleford (2008-2011), otra serie de época basada en obra literaria (dejad de gritarme, etc.). Esta está basada en las novelas de Flora Thompson, aparecidas en los años 40 del siglo XX pero ambientadas medio siglo antes. Y bueno, que yo sepa, la serie –que ha tenido un éxito brutal en UK- no la han echado en España, así que si sois fans de esta onda solo os puedo animar a que la “busquéis” (vulgo “descarguéis”): a mí ya me ha cautivado con solo ver los tres primeros episodios.

Ejemplo perfecto de una absurda Inglaterra rural, que acaso nunca existió, una idílica arcadia en la que los señores feudales eran buenos, la gente de pueblo simple y honrada, y el único sufrimiento provenía de oscuros secretos sentimentales. Pasteles caseros, modestas doncellas y carruajes sobre callejuelas empedradas. Todo pagado con los capitales de la Revolución Industrial, pero eso es otro tema. Es una “Inglaterra” soñada y añorada, lo mismito que la mía aquí a 40º de temperatura, vamos.

3 comentarios:

Rukia dijo...

Yo parto para Escocia el 8... y el viaje incluye paso por la capital británica para ver residencias (y lo que surja...).

Por cierto... ¡vaya taza guapa!

Elisabet dijo...

Sin duda las "Walkers" son uno de mis grandes recuerdos de Inglaterra, más aún las "Cheese & Onion"!Siempre supliendo la horrible comida inglesa...Pero siempre quiero volver, sobre todo por haberme visto en mitad de cierta plaza londinense oyendo de la nada -a un guitarrista callejero- el "Wonderwall" de Oasis...

Anónimo dijo...

"HORRIBLE HISTORIES" BÁSICO.....

 
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