Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Mística. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mística. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de abril de 2008

Patrulla X: ¿alguien la entiende?


Cierta tarde de mayo del año 2003 gocé en USA de dos experiencias inolvidables: comerme un perrito caliente empanado y ver la secuencia inicial de X2, segunda parte de la película sobre la Patrulla X. Este comienzo tan trepidante me pareció lo más guay en cine de acción desde Salvar al soldado Ryan (1998), salvando las distancias. Muy innovador, teniendo en cuenta que no era precisamente la primera vez que se rodaba una escena en lo que figuraba ser la Casa Blanca. Yo ya había visto la primera parte (X-Men, 2000) y años después disfruté también mucho con la (¿)última(?) de la saga (X-Men: La decisión final, 2006).

El gusto por las pelis de la Patrulla X (me niego a llamarlos X-Men, lo siento) me viene después de disfrutar durante algún tiempo de los cómics, cosa rara en mí porque aunque friki de pata negra nunca me he metido a fondo con los tebeos de la DC o la Marvel. Yo he sido más de Mortadelo y Filemón, de Tintín, de Astérix, últimamente de El Jueves… pero el universo de los superhéroes (me ciño aquí a la Marvel) es tan vasto y tan cambiante que me resulta abrumador. Igual en eso reside gran parte de su atractivo, qué duda cabe, pero a mí me pueden tantos personajes, tantas sagas y sobre todo, tantos trucos sacados de la manga.

Con la Patrulla X me ocurrió que aproveché la coyuntura de unas reediciones baratas y me leí todos los números de los primeros diez años de existencia de la serie. Es la llamada “época clásica”, con la primera Patrulla, más el comienzo de los renovados X-Men en 1975. Aquí se incorporaron muchos personajes clave de la saga como Lobezno, Tormenta o Rondador Nocturno… las tramas se hicieron más vistosas y la Patrulla alcanzó sus más altas cotas de éxito. Pero yo dejé de comprar los tebeos en parte por ahorrar y en parte porque no me cabían en mi cuarto (discos no he dejado de comprar, nótese la sutil diferencia).

Mi conocimiento de las etapas clásicas me permite entender muy bien a personajes fundamentales como Magneto, Jean Grey o el Profesor Xavier, pero me deja completamente descolocado ante otros muchos que aparecen en las películas como son Arco Voltaico, Psylocke o una especie de erizo japonés (¿Kid Omega?... ni idea). Otra ventaja de las películas para la gente que no conocía la saga es que su línea argumental es completamente independiente, es decir, se basa en los personajes y las grandes ideas del cómic pero las tramas son autocontenidas. Y lo mismo ha ocurrido con recientes éxitos del cine superheroico como la trilogía de Spiderman o las aventuras de Los Cuatro Fantásticos.

Esto no es baladí, de no ser así sería imposible que estas películas obtuvieran tanto éxito (y éxito en taquilla = dinero, amigos). La mayor parte de la gente no conoce al dedillo las tramas y las historias que se montan en los cómics, culebrones que llevan en algunos casos décadas y en los que abundan los universos paralelos y los cambios retroactivos (lo que en la jerga se conoce como retcon). ¿Por ejemplo, sabíais que Mística (el personaje femenino azul que cambia de forma y aspecto) era la madre del Rondador Nocturno (el acróbata alemán capaz de teletransportarse que está todo el santo día rezando)? ¿O que es también la madre adoptiva de Pícara (la adolescente que no se puede enrollar con su novio porque su poder consiste en chuparle los poderes a los demás)?

Nada de esto se menciona ni se sugiere en las películas pero es un dogma en los cómics, aunque en un momento dado estos de la Marvel te montan una serie limitada que se llame, por ejemplo The Dark Blue Chronicles, y se sacan de la mangucia que en realidad Mística no existe, porque fue una ensoñación de Magneto mientras se hacía la cena o que en un pasado paralelo Adolf Hitler copuló con La Bruja Escarlata y de ahí nacieron Mística, Super Mario Bros. y Optimus Prime.

Las mitologías siempre ha sido culebrones –todas, nada más que me remito a la griega, por ejemplo- pero al menos gozaban de cierta estabilidad, para que el mito resultase reconfortante y sirviese para explicar algo. A mí la desazón que me producen los cómics es que cada vez que me acerco a ellos ha habido un cataclismo: que si Spiderman y Mary Jane no han estado nunca casados, que si Superman ha muerto y ha vuelto a resucitar… y lo que me da más coraje es que esto no lo hacen para innovar o por un prurito artístico. Es solo por dinero, ya que un número que contenga una de estas revelaciones bizarras tiene garantizada unas ventas infinitamente superiores, siquiera por el morbo.

En fin, yo a lo mío, de momento me quedo con las pelis, que es terreno seguro, hasta que me dé la paranoia y me vaya a la tienda de cómics más cercana a pillarme los últimos treinta y tantos años de números de la Patrulla X que me faltan.
 
click here to download hit counter code
free hit counter