Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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lunes, 28 de abril de 2008

Robotech ha llegado!!!



El día que era defenestrado por Telecinco, el chavalín capullo ese de Las gafas de Angelino decía que su programa iba a quedar como algo “de culto”. Más bien de inculto, diría yo, pero ese es otro tema. Para culto culto lo que os traigo hoy: gallifante para el que se acuerde. En realidad no es tan difícil, si tienes más de veinticinco años y veías la tele por la tarde en 1991. A eso de las ocho u ocho y media, antes del Telecupón, Su media naranja y otras gaitas, Telecinco solía regalar a los niños y jovenzuelos con una serie de dibujos.

Yo siempre he sido muy de guerritas y esas cosas, ya lo sabéis, y hete aquí que un buen día de verano vuelvo de pasarme la tarde en la piscina, pongo la tele y me salen unos dibujos con unos roboles gigantes que disparan rayos láser a mansalva y combaten contra aviones que se transforman y lanzan misiles desde una especie de portaaviones interestelar. Robotech, amigos, había llegado.

Vi la serie con gran devoción, no me perdía ni un capítulo, para mí lo mejor que tenía era los aviones de combate (realistas, pues la serie era de 1986 pero estaba ambientada en el año 2009), tipo F-14 o F-18 y sobre todo, los malos. Los Zentraedi eran unos alienígenas malos malísimos, del tamaño de un edificio cada uno. Ellos luchaban con armaduras y los terrícolas, claro, tenían que mandar hacer roboles gigantes. Y sus naves, ¡Virgen Santa! Unos crucerazos espaciales de color caqui de los que salían mini-naves interceptoras o terribles enjambres de misiles. Me encantaba la estética de la serie, las explosiones eran esferas amarillas, los personajes parecían un cruce entre el Comando G y Mazinger Z, y esos aviones… siempre los aviones.


La serie iba de defender la Tierra de un ataque alienígena pero tenía sus subtramas cómicas, románticas… en ambos bandos. Los extraterrestres resultaban extrañamente humanos, a pesar de ser gigantes (eran antropomorfos)… la acción era trepidante (para ser una serie pintada a mano). Llegué a ver la primera temporada completa y el comienzo de la segunda. Admito que esta me defraudó mucho porque ya no era lo mismo. Por alguna razón se desarrollaba en una Tierra arrasada muchos años después, y los equipos de combate ya no resultaban realistas: eran de colorines, en plan Power Rangers, con unas motos deslizadoras absurdas…

Los protagonistas se suponía que eran descendientes de la generación original, pero a mí aquello nunca me cautivó, y para colmo Telecinco decidió pasar la serie de diaria a los sábados por la mañana y, amigos, yo de pequeño sería muchas cosas pero no era uno de esos que se levantaban a ver la tele a las diez un sábado, que no había colegio. Por este motivo dejé de ver la serie y le perdí el rastro. Nunca volví a oír hablar de ella, llegué a pensar que me la había inventado. ¿Transformers, dices? No, no.... ¡Eso es Battletech! Que no… Hasta que hará un año y medio un colega me comenta, “estoy viendo una serie japonesa que me he bajado, se llama Robotech”.

Más de un año he tardado en que mi amigo me grabara la serie completa (85 episodios, 3 temporadas) en formato .avi, pero por fin la tengo en mis manos. ¡Y qué fantasía, amigos! Nombres alojados en mi memoria y reprimidos durante décadas fueron puestos ayer en libertad, tan familiares: Rick Hunter, Comandante Lisa Hayes, Isla de Macross, Lynn Minmei, SDF-1, protocultura, escuadrón Varitech…¡basta! Investigo un poco en Internet y me entero de que la serie Robotech tal como la conocemos es –agarraos- un engendro americano que refunde tres series anime japonesas completamente independientes, cambia nombres, personajes, diálogos y realiza un montaje como le da la gana para dar lugar a un nuevo producto occidentalizado. Algo así como lo que hizo Woody Allen con su primera película What’s Up Tiger Lily? -1966- (cogió un filme japonés y lo dobló a caraperro en plan “Mundo viejuno”).

¡Con razón la primera temporada y la segunda no tenían nada que ver! Ahora me da miedo ver la serie entera: la primera saga fijo que me mola pero las otras… ¿lograrán engancharme las historias? En cualquier caso, viva Robotech, y no os extrañéis si en esta fiebre jolibudiense de regurgitar productos culturales les da por hacer una peli de Robotech con personas de carne y hueso.


Hay una cosa que no os he contado. Aquel otoño, Telecinco quitó mi serie favorita y la pasó a los sábados porque la sustituyó por otra serie japonesa, una tal Campeones. Y todavía os sorprendéis de que no me guste el fútbol…
 
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