Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 1 de abril de 2008

Munilla: hora cero

Amigos, ¡ha explotado en mi cabeza! Los que me conocen lo saben: el pasado 24 de marzo The Coca-Cola Company me hizo un regalo. Se trata del nuevo anuncio del nuevo producto Fanta Zero, esa versión de la Fanta Naranja con –supuestamente- el mismo sabor que la original y 0 calorías. Parece que España es el cuarto país donde este producto se lanza, y a mí ya me faltó tiempo para comprarlo el sábado pasado. ¡Qué influenciable soy por la publicidad! Me encanta.

Hará más de un año que estuve en un cumple en casa de una amiga y lectora, donde probé por primera vez el refresco de fresa Hacendado y la Coca Cola Zero. Lo primero no me cautivó pero lo segundo es lo único que bebo ahora, yo que hacía años que me había quitado de las bebidas con burbujas. Por cierto que esta amiga no vino a mi cumple, so pretexto de “me tengo que leer Tristram Shandy [1759-69, de Laurence Sterne] (Lo siento, pero lo tenía que contar).

Ahora no es la Fanta Zero en sí lo que me fascina sino su maravilloso anuncio. Me parece lo mejor que he visto en una pantalla desde Casablanca, en serio, es brutal. El anuncio, titulado “Munilla, el tío que siempre sacaba ceros” es un prodigio de narrativa en 20 segundos, increíble guión, planificación y con una comicidad desusada en la publicidad española. Más bien nos recuerda a esos otros anuncios argentinos que hemos visto –tan premiados- de Sprite o AXE. Por lo visto The Coca-Cola Company ha encargado una campaña de tres anuncios a la agencia McCann Erickson, y rotundamente afirmo que esta vez han dado en el clavo. El primero que vimos fue el de “Bigotillo y Espinillo”, después vino el de Munilla y aún nos tienen reservado un tercero, todos bajo el paraguas del eslogan “Una Fanta, una idea”.

Lo que me ha ocurrido con este anuncio ha sido un proceso progresivo de crecimiento y explosión, todo empezó con alegrarme cada vez que lo veía en la tele, luego a verlo compulsivamente en YouTube, después a recitar en voz alta pasajes de memoria y por último, hoy, a comprobar cómo mis compañeros también lo disfrutaban (y poner un fotograma como salvapantallas en el trabajo). Para mí lo más gracioso (si no lo habéis visto vedlo: si lo cuento no tiene gracia) es el uso de la palabra “cero”.

“¡Munilla! ¡Ceeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerooooooooooooooooooooo!” Me parto. Y se ve el cero cada vez más grande, y en rojo, y al pobrecico Munilla huyendo por el pasillo a cámara rápida, superachantado. Leo en el blog TV Spot “la repetición de las palabras "Munilla" y "Cero" me recuerda mucho a lo que hacen los amigos de La Hora Chanante y Muchachada Nui. Totalmente de acuerdo, tras años de escuchar repeticiones a voz en grito de palabras como “Dior” o “Gañán”, ahora nos aparece un spot publicitario que más se parece a un testimonio Chanante que a aquel anuncio de 1960 donde Carmen Sevilla nos guiñaba un ojo para que bebiésemos Coca Cola.

Cuando me marchaba a USA hace cinco años, le pregunté al amigo Radio Alma si podía darme algún consejo porque él ya había estado viviendo allí, y me contestó: “Lo más importante que debes saber sobre Estados Unidos es que allí no hay Fanta y que rellenarte el vaso de refresco es gratis en todos los restaurantes”. Ambas cosas resultaron ser ciertas, y es verdad que tienen todos los refills que quieran pero… ¡pobres yanquis! Allí no tienen ni tendrán al bueno de Munilla… y ahora que lo pienso, aquí casi que ya tampoco. No sé si sabéis que vuestro gobierno ha abolido el “0” como calificación posible, ahora lo mínimo que se le puede poner a un alumno es un “1”, no sea que se traume. Con lo bonito que quedaba un aula repleta y un profe con un micro recitando “¡Ceeeeeroooo!”
 
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