Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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jueves, 23 de octubre de 2008

Lo estabais esperando


Por petición popular, Estatuas Verdes habla de Falete. Conste que no pensaba hacerlo, pues el buen Grillo ya nos regaló un post magistral sobre el tema hace tres días, pero es que siento que si no escribo hoy sobre este personaje, su espíritu va a estar persiguiéndome de por vida, atormentándome, cantándome al oído temas de Manuel Alejandro. Falete, Falete, Falete. Los dientes se rozan con el labio inferior al decir su nombre, para acto seguido lamernos el paladar y terminar con una explosión dental. Fa-le-te. Para ciertos periodistas era Don Rafael, para el Gran Wyoming su nombre derivaba de “falo”, para mí –con su mantón de Manila al atardecer- era simplemente “Fale”.

Falete. ¿Hombre o mujer? ¿Ángel o diablo? ¿Genio o farsante? ¿Montajista? Dios nos libre de llamárselo aquí, dice Falete que es lo peor que podría decirse de su persona. ¿Qué se esconde detrás de esta figura, cruce de María Dolores Pradera y Rocío Jurado? Falete: ¿Error de Dios? Relación, si la hubiera, con el Mani. Desde que saltó al candelabro hace cuatro años con su aclamado (y corto: solo nueve canciones) Amar duele, Falete se ha ido convirtiendo en un tópico muy socorrido para hacer chistes de gordos. Decenas de guionistas de todas las cadenas de radio y televisión deberían pagarle derechos de autor por tenerlo constantemente en la boca, hasta un punto que ya no hace gracia. Cuando algo es muy grande, “es más grande que Falete”. Cuando alguien come mucho, “come más que Falete”. JA… Ja… ja.


Más allá de haberse convertido en un personaje-pimpampúm de repertorio, comodín para los chistes fáciles (como lo es Aznar), lo cierto es que Falete es cantante. Le pega al bolero, a la copla, sospecho que al flamenco. Él desprecia el pop por parecerle una mariconada, no está a su altura. Manuel Alejandro le compuso un disco entero, igual que en su día hizo para Raphael, Rocío Jurado, la Pantoja, Julio Iglesias, Plácido Domingo o “El Puma”. ¿Está Falete a la altura de estos monstruos? No digo que sí, pero el dato no deja de ser significativo. Yo solo tengo y escuché hasta la saciedad su primer disco, que es una obra maestra.

Enseguida vi que Falete el personaje público era enorme, mayor de lo que nunca sería el artista, no digamos el cantante. Y el cantante dejó de interesarme, la verdad. Maquillaje, uñas postizas, joyas, mantoncillos, peinetas… todo en el exterior de Falete grita “femenino”, pero parece que el buen hombre viene de serie con una dotación cromosómica XY. Falete: todo un desafío para los estudios de género. Otro dato no casual. No puede olvidarse que a Falete lo apadrinó en un principio y lo lanzó Jesús Quintero, el cazador de frikis. El Quintero tiene un gran ojo para el arte verdadero, lo sublime y la poesía, pero también capta como nadie lo canalla, lo bizarro y lo circense.


Cuando Falete se lanzó al mercado, fue una fuerza de la naturaleza. Escuchar una entrevista suya era recordar las que concedía en 1973 Freddie Mercury: no era absolutamente nadie, pero hablaba como si fuese la mayor superestrella del firmamento musical. Y eso mola. Corría el tormentoso año 2004, los puestos del Top Manta en los mercadillos bullían con copias de Amar duele, que se vendían como churros. ¿Quién era esta especie de hombre epiceno (permítaseme la licencia), este nuevo hermafrodita, este Tiresias de Sófocles u Orlando de Virginia Woolf? Como reseñé en otra parte, cuenta la leyenda urbana que había profesores en Sevilla que les decían a sus alumnos que si no les gustaba Falete no podrían aprobar su asignatura.

Después de Amar duele (2004), Falete sacó Puta mentira (2006) –el de Manuel Alejandro-, luego otro disco y hoy ha editado uno nuevo (o al menos lo ha presentado ante los periodistas). Pero no es por eso por lo que Falete lleva copando las páginas de la prensa y los minutos de la tele en las últimas semanas. La historia del falso secuestro de su novio es tan grande que excede los límites de Estatuas Verdes. Bizarría, charanga, pandereta y metaficción se dan la mano en una trama costumbrista digna de los hermanos Coen. ¿Pantalones de chándal verdes? ¿Muñecos de El Fary? ¿Uñas de los pies largas? Me planto. Ahí está la hemeroteca para glosar un episodio que a buen seguro moverá a la hilaridad a la gente hasta dentro de mucho tiempo.


Como dijo el buen Cervantes ante el túmulo del rey Felipe II, “miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”. ¿De verdad que Falete solo va a quedar para esto? ¿En qué momento del camino se torcieron las cosas? ¿Qué se fizo del andrógino prodigio de la canción española, del mejor intérprete de Rocío Jurado? ¿Por qué llevo cuatro días acabando los posts con una pregunta retórica?
 
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