Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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sábado, 1 de agosto de 2009

Nuevas señales del Apocalipsis


Admirador como soy de San Juan Evangelista y de su obra, no puedo pasar por alto una serie de acontecimientos que se han sucedido en el último mes y poco. Entre noticias de incendios forestales, otro tipo de incendios y alertas por temperaturas máximas, continúan llegándonos señales de que el Fin de los Tiempos está cada vez más cerca. En palabras del buen chalado pelirrojo de Watchmen, “The end is nigh”; en palabras del docto Arrabal: “El milenarismo va a llegaaaaaarr!”

Con la Primera Trompeta Telepizza comenzó a vender hamburguesas. Tele… ¿qué? Pues eso. Los inventores del 2X1 “en local y recoger”, que prefieren mantener esa ruinosa promoción que bajar sus PVPs, por Dios, los que tantas veces nos hicieron calcular precios y números de ingredientes… Aquella empresa cuyo dueño era puesto como ejemplo por nuestra profe de Sociales de 3º de BUP (el otro ejemplo que ponía de modelo a imitar era Mario Conde, ejem)… se ha desvirtuado. Ahora venden hamburguesas, patatas, ensaladas… verdad que llevaban décadas sirviendo chorradas en plan “side order” pero… ¿hamburguesas? Definitivamente, algo no anda bien.



Con la Segunda Trompeta Jorge Javier Vázquez tuvo un nuevo programa de cotilleo. Con sintonía cantada por Bibi Andersen. Consistente en un demencial debate en el que no suelen faltar Belén Rueda, Kiko de Gran Hermano 3, Jimmy Giménez-Arnau, Karmele, el otro, el del amoto… ¿Sus temas? Si un travesti merece ser Miss España, si Aramís Fuster fingió su propio suicidio, si Franco malversó una piedra traída de la Luna, si el ex de la Esteban no sé qué cosa ha hecho… todo ello trufado por las impertinencias del moderador JJV, en el papel de un profesor de secundaria quemado y propenso a las depresiones, que acabara de tomarse dos aguardientes antes de entrar en clase.

Con la Tercera Trompeta Melendi y Pignoise grabaron un dueto. O un cuarteto, o quinteto, o cuantos quieran que sean ahora. Que han cantado juntos, vaya. Los perpetradores de Esto no es un disco de punk (2005) –ni falta que lo aclaréis, amigos- y el responsable de Este avión no va a llegar a Méjico, señora (2007) unen sus fuerzas este verano para torturarnos. “Estoy enfermo” se llama el tema (lo juro), y la letra dice cosas como “Si por el cielo nunca he volado, mis alas no son verdad. Cuando me impulso siempre resbalo, nunca consigo despegar” (lo juro también!!!).


Con la Cuarta Trompeta Coto Matamoros se fugó a Tailandia. De esto me entero a retazos, mi compañero de fatigas Kike me lo suelta subiendo un puerto de montaña: 600 m de desnivel en 8 km. Pero no, no le faltaba el aire: al parecer Coto Matamoros, por problemas de deudas, les ha sableado a sus íntimos toda la panoja de que ha sido capaz y se ha dado el piro a Tailandia, donde me contaron el otro día que hay cartas de masajes como hay cartas de putas como hay cartas de cócteles o comidas, donde me contaron el otro día que hay gente que se gana la vida dentro de los ríos recogiendo cacas de elefante con gigantescas cestas. Y para colmo el buen Coto parece que amenaza (constantemente) con suicidarse.

Con la Quinta Trompeta Chiquito de la Calzada hizo un vídeo en YouTube con Leslie Nielsen. Esto, que en sí mismo daría para un post (a algunos se lo ha dado), es una enormidad de calibre tal que si no la habéis visto ya no sois amigos míos. El vídeo se ha hecho para promocionar una película paródica española, y no comento nada más, pues se explica por sí solo.



Con la Sexta Trompeta José María Aznar tenía más abdominales que Cristiano Ronaldo. ¿Pesadilla? ¿Ensueño de la Razón? ¿Error de Dios? Lo hemos podido ver la semana pasada en toda la prensa, no hay PhotoShop mediante. José María Aznar, el ex presidente, alias el Demonio, el culpable de la Guerra de Irak, el culpable de todas las guerras, el abogado de conducir borracho, el que alardeaba de hacer 3.000 abdominales diarios… ¡resulta que los hacía! Olé él, sus santos güevos y el regocijo de su mujer, pero algo me dice que no es correcto que Ánsar esté más petado que CR9, no me preguntéis por qué.

Con la Séptima (y última) Trompeta la firma Chanel escogió a Lily Allen como imagen. Chanel, hagamos memoria, el culmen del chic, especialistas en artículos de lujo, sinónimo de glamour…Recordemos quiénes han sido modelos Chanel: Marilyn Monroe, Catherine Deneuve, Nicole Kidman. Recordemos ahora quién es Lily Allen: la cantante pop inglesa famosa por decir que tiene tres pezones y sacarse una teta en la tele. Famosa por decir palabrotas en sus canciones y hacer gestos obscenos en sus vídeos. Abanderada del chabacanismo, adalid de la zafiedad, y… entiéndaseme bien, como artista me encanta, su papel lo hace de coña pero… ahora ella será la imagen de Chanel S.A.

martes, 3 de febrero de 2009

Privilegiados de las 7 de la mañana

Remirando en un antiguo pendrive, me encuentro con este texto que escribí el día 6 de noviembre, creo. Es un post perdido de Estatuas Verdes, que, releído hoy, me parece que tiene aún más vigencia que hace 3 meses.



Anteayer lo estaba hablando con un amigo, persona de bien que tiene un trabajo fijo como yo. Aunque suene a tópico y a cosa que nos decían nuestras madres y abuelas, en realidad somos unos privilegiados. Yo, desde luego, lo soy, y la mayoría de mis amigos también. No me importa decirlo, de hecho creo que es un sano ejercicio de realidad. Me explicaré.

No se trata de una frase aprendida en la infancia para la semana del Domund, servidor cada día nuevo que amanece da las gracias por poder tener salud y disfrutar -disfrutar, coño, sí- de un trabajo semiagradable y que me permite la tranquilidad de poder pagar las facturas todos los meses, estas y las que vengan. En los tiempos que corren, esto ya no es moco de pavo. Independientemente de quién sea el culpable de la actual crisis financiera (Zapatero, Aznar, George Bush, el capitalismo, los bancos, Keynes...) lo cierto es que el paro está subiendo en España y en todos lados, las hipotecas también y el precio de las cosas no está bajando precisamente.


Me da igual lo que diga el IPC (que si nosecuántos mil productos de la cesta de la compra han bajado trillones de euros), yo no veo que en realidad nunca baje nada. Si acaso, la gasola, que baja diez céntimos hoy para mañana subir otros veinte. Todo sube, y al final va a resultar que en lugar del IPC (Índice de Precios al Consumo) lo que va a haber que calcular es el IPCPC (IPC Por Culero), como decía mi padre, que fue profesor de Economía. Pero a mí plín, porque aunque no duermo en Pikolín tengo un trabajo y un sueldo fijos (sí, sueldo fijo: significa que tampoco va aumentar con el paso de los años).

Como no entiendo un pimiento de Economía, los datos de la Bolsa, el Euríbor, el “precio del dinero” , etc... me dejan frío: no sé lo que significan. Las únicas cifras que de verdad me afectan y me impresionan son las del desempleo. Cuando veo a gente parada o me encuentro con amigos en más o menos apuros por la crisis o a punto de dejar sus trabajos. Hablando con mi amigo este que os digo, le repetía “Si es que somos unos privilegiados”, y él me respondía “Sí, joder, yo seré un privilegiado, pero todos los días me tengo que levantar a las siete de la mañana”. Me hizo gracia el comentario, valga por lo ingenioso pero es que además esconde varias verdades.


Yo sé que sus padres y los míos se han pasado toda la vida currando, ser privilegiado ahora no es ser noble, ni tener privilegios propios del Antiguo Régimen. El privilegio ahora es poder trabajar. Este mismo amigo era el que me decía hace 4 años, cuando él estaba trabajando y yo no, que “el trabajo dignifica una barbaridad”. Suena a tópico, pero es la puritita verdad. Y ya de la salud ni hablamos.

Ayer, mientras esperaba mi turno en la consulta del médico muy quejoso por mis dolores en el brazo [me caí por las escaleras el 4 de noviembre de 2008], escuché hablar a una señora que en voz alta narraba la historia de su vida: 64 años, viuda hace 17, operada de un cáncer de mama, minusválida en un tanto por cierto debido a un accidente que le dejó inútil la mano derecha, siendo ella diestra. Enseguida me sentí ridículo por quejarme tanto y pensar que tengo muy mala suerte. En verdad anteayer mismo pude haberme roto la cabeza, pero estoy aquí escribiendo (lo confieso, desde mi puesto de trabajo). Decidme si eso -ambas cosas- no puede considerarse un privilegio.

miércoles, 28 de enero de 2009

"Los bares están repletos"


“Bares, ¡qué lugares!”
-Gabinete Caligari




Ahora que la crisis ya ha cristalizado entre nosotros, la hemos asimilado, los gobiernos y otros organismos han tomado medidas y aun así parece que lo peor está por llegar, me gusta observar las reacciones de la gente. Hubo negación, hubo catastrofismo, ahora parece más bien que lo que se ha instalado es el fatalismo. Las cifras del paro no dejan de crecer, no solo en nuestro país, el Presi del gobierno acude a la tele (que no a las Cortes) a dar explicaciones y cada día me topo con alguien que hace la misma gracieta, la del título del disco de Supertramp: “¿Crisis? ¿Qué crisis?”

Es en estos momentos en que la gente recurre al humor para tomarse las cosas con filosofía, fijaos si no en la oportunista serie que Telecinco acaba de estrenar bajo el sospechoso título de A ver si llego. Un clásico, en estos casos, es decir: “Pues habrá crisis, pero los bares están llenos”. ¡Qué gran verdad, amigos! ¿Cuándo no han estado los bares llenos en España? Y yo no sé en vuestras ciudades, pero en la mía, están a rebosar. En Cosica los bares están vacíos porque todo el pueblo está vacío, pero eso es otro tema.


Recuerdo un absurdo texto de un absurdo libro de texto de español para americanos, de cuando daba clases en USA. El texto en cuestión explicaba lo animada que era la marchuqui patria, y decía cosas como “el ocio en Europa es más triste que un episodio de Heidi, y también que “en Madrid, en el tramo entre las calles Antón Martín y [no sé qué otra], hay más bares que en toda Noruega”. No sé si será verdad la estadística, pero ¿a que mola?

El Banco Santander dice que ha ganado 8.000 millones de euros en 2008 (el año de la crisis, sabéis, en el que la economía española ha estado menguando durante seis meses). El ex ministro Caldera propone en una entrevista que el Estado se quede con los bancos, pero mientras se deciden o no, los bancos ganan pelas. Muchas pelas. ¿Serán banqueros o bancarios todos los que abarrotan los bares? No me lo creo.

La revista El Jueves (que esta semana, para variar, le daba caña a Aznar: se podían haber modernizado y hablar de lo del espionaje en Madrid) también recogió hace poco la tópica frase de “los bares están llenos” a cuenta de la crisis. Yo mismo la medio utilicé en el post “¿Tu criatura?”-también hice la gracia de Supertramp-, y eso que entonces era mayo, no había crisis oficialmente. Entre tanto, nosotros seguimos yendo a bares, aunque sea a comer altramuces (o ese bar de Granada –ciudad de tapas gratis-, donde lo que te ponían eran pipas). La gente sigue hablando de bares y recomendando bares. Los de El Perro Lunar nos descubrían el otro día un par de ellos de Madrid, a mí un compi de trabajo me recomendó uno en Sevilla hace muy poco.


Aquí en Cosica hay varios bares, no os vayáis a creer. No hay Banco Santander (casualmente el más grande de Europa, casualmente mi banco) pero hay media docena de barecillos. Todos los jueves mis compis de trabajo y yo vamos a cenar a uno, ya el hombre no tiene ni que preguntarnos la comanda. Luego solemos ir a una bodeguita muy rockera, siempre te ponen algo de Creedence Clearwater Revival o Bob Marley, y los gin-tonics de marca cuestan 3 euros. Hay otro bar que es obligado para tomar café, y tengo un compi/amigo aquí que, por mero aburrimiento, cada día se va a desayunar a un bar diferente (más o menos por la misma razón por la que yo me estoy jamando todos los partidos de fútbol que echan por la tele).

Así que, amigos, hoy es miércoles y ya sabéis lo que eso significa: partidos de Copa del Rey, de modo que me voy a verlos… no sin antes pasarme por el bar de la esquina de mi calle para pillar unas baguettes cosiquesas que amortigüen la crisis (y el hambre).

lunes, 8 de diciembre de 2008

Enlaces


“Cada día puede ser un gran día, pero hay días más grandes todavía.”
-Quique González





Creo que fue en el post de Bélgica donde anuncié mi intención de escribir un post sobre las bodas. Por petición popular, helo aquí. Bodas, bodas, bodas… ¡habría tanto que decir! Una vez oí decir que el efecto de una boda en una persona (sumando estrés, incomodidades, comilona, cansancio, borrachera y resaca) era comparable al de un vuelo transoceánico con su jet lag y todo. Y que por eso todas las bodas se hacían en sábado.

Me gustaría poder hablar sobre las bodas con desapasionamiento, y una vez lo hice en un relato que tal vez un día os deje leer. Mientras tanto, no puedo por menos que mojarme: bodas, bodas, bodas… la Última Frontera. Ojalá no me gustaran y ojalá no fuera a tantas pero tengo que admitirlo, a mí las bodas me encantan. Tranquilos, que en todas las bodas encuentro a alguien que me afea la conducta y me censura. “¿Cómo pueden gustarte las bodas?” ¿Será porque todo el mundo va elegante, se come y bebe de puta madre, se echa un buen rato de risas con parientes/amigos a los que no se ve a menudo, se baila, se canta, se cuentan chistes y, en general, es una fiesta? Pues yo soy así de pervertido, señora, qué vamos a hacerle: me encanta una boda.


Confesémoslo ya: este fin de semana he tenido una. La anterior fue a mediados de septiembre, pero ya sabía que estaba esta última en el horizonte y he querido esperar a que pasara para escribir el post. Y no, tampoco ha faltado quien, tratando de darme conversación me haya soltado “¡Qué horror las bodas, no?” Y yo he tenido que contradecirla. Criticar las bodas está tan de moda que se ha convertido en un tópico, como quejarse del calor en verano, de la Navidad, de las corridas de toros o del gobierno de Aznar. Pues sí, puesí… Las bodas me molan, otra cosa es que te encajes en un bodorrio que ni te va ni te viene, de gente que no conoces, obligado, por compromiso y demás incomodidades.

En esos casos, señora, el problema lo tiene usted, no las bodas. Decir que las bodas son caca solo porque haya bodas coñazo (e ineludibles) serían como decir que viajar en general es una mierda solo porque usted sea viajante. Además que las bodas ofrecen infinitas oportunidades etnológicas de estudio y observación, para el que quiera verlas. Y si no, fijaos. En todas las bodas SIEMPRE hay un hippy. Por “hippy” me refiero a alguien ataviado inapropiadamente, sea rollo alternativo, rastafari, cani o borroka. Las dos últimas bodas a las que he acudido no han sido una excepción. Chanclas, rastas, trajes estrafalarios… ¿tienen cabida en una boda? Uno por boda, siempre.


Otra cosa curiosísima de las últimas bodas a las que he ido (creo que 10 en tres años) es la tendencia de los curas a irse de locos en la homilía. Ya sabemos que “el Amor todo lo puede, y todo lo perdona” y todo lo que dijo San Pablo, pero es que además últimamente constato que los sacerdotes suelen tener querencia por mostrar cuán enrollados son (en plan obispo de Ávila). Que si “Demos gracias a Dios por Internet y los móviles” (os lo juro), que si “para que un matrimonio tenga éxito es necesario que la pareja se vaya de vacaciones con sus hijos” o que “él no llegue a casa diciendo que se ha liado en la oficina y en realidad venga de haberse liado con otra”

No hay cosa peor que un cura viejo y rancio dándoselas de “enrollado” (os lo dice uno que es católico y estudió en un colegio de curas). Curiosamente, la única boda “enrollada” de verdad a la que he asistido fue gracias a un sacerdote jesuita joven y brioso, amigo de los novios, tal vez por eso resultó tan emotiva. Este hombre glosó, a modo de homilía, un fragmento del poema “Piedra de sol” de Octavio Paz, y no se privó de recordar a los asistentes que igual la frase “amar es combatir” nos sonaba más por ser el título de un disco de Maná. Pues esta boda moló, y es que hasta en las bodas donde menos “he pintado” he podido encontrar mi sitio y guardar un buen recuerdo. Por ejemplo, gracias a una boda en El Puerto de Santa María tuve oportunidad el pasado año de ver la casa de Rafael.


Otra cosa que me hace muchísima gracia de la gente que critica las bodas es que dicen que son una institución rancia y caduca (puedo llegar a estar de acuerdo, el post trata sobre las celebraciones, no sobre el sacramento/contrato) salvo que se trate de bodas gayer, en cuyo caso es importantísimo que se casen y lo dejen en papeles por escrito. ¿En qué quedamos? Seguro que estos defensores lo que no quieren perderse es el convite/recepción/banquete, como se le llama según se sea de cursi. También escuché decir a uno una vez que en las bodas se pasaba muchísima hambre. Será en las macrobióticas, chulo, o será que no te has sabido dar cuenta de por qué puerta salían los camareros con las bandejas. Fundamental acosar a la camarería en plan batalla naval, en plan Cavite o Santiago de Cuba, para formar una barrera humana y no darles escapatoria.

Luego las comidas/cenas las hay más o menos copiosas o espléndidas, pero os diré que todavía estoy por ver una sola boda en la que se coma mal. Para empezar, porque los novios se preocupan mucho de que sus invitados (compromisos, sí, pero en su mayoría familiares y amigos) lo pasen guay y estén bien comidos. Me encanta ese otro clásico de las bodas: las señoras, que, habiendo leído el menú en las tarjetitas y habiéndose puesto hinchas de alcohol y aperitivos, se jaman todos los platos que les ponen por delante y fingen hacerse las sorprendidas cuando les sirven el solomillo. ¡Haberme avisao! Una carne tan rica y me la voy a tener que dejar… Me he tenido que desabrochar el botón y todo. ¡Aaaaaaay! Me encanta.



Y ¿qué me decís de esos camareros déspotas que continuamente te están enchufando (cual mangueras) en las copas el agua mineral, el blanco, rosado, tinto o cava, para que nunca te quedes sin bebida? Son como fontanas etílicas. ¿Y esa otra gigante polémica de paletillos/gente poco afecta al protocolo?: “¿Cuál es mi pan, el de la izquierda o el de la derecha?”. ¡Ay, amigo! Que no es la primera boda a la que te invitan… Cada vez se ve menos la bizarra escena de los nuevos esposos cortando la tarta nupcial mandoble en mano. Cada vez se ve menos la tarta nupcial, qué narices. Podría seguir hablando del chimpún, con esa música “hecha a base de ritmos latinos, viejos éxitos y canciones de moda mal digeridas”, como leí en alguna parte. Podría seguir hablando de la barra libre, pero es que a esas horas servidor ya no está para nadie. Madre, madre, qué fiestuqui. ¡Cásense, coño! (E invítenme).

lunes, 1 de diciembre de 2008

De profesión, sus reuniones


El buen Aznar (cómico residente de los grupos Prisa y Mediapro) nos dejó verdaderamente una píldora de humor. Fue cuando, interrogado acerca de no sé qué milonga, el ex presidente respondió: “Estamos… trabajando… en… ellooou”. La prensa se cebó diciendo que había contestado con “acento tejano” (que me lo expliquen), lo que ocurrió es que contestó con acento ridículo.

Pero a su desafortunada manera, Aznar sí que nos dejó una perla de sabiduría: cuando no hay nada hecho, cuando ni siquiera sabemos de qué nos están hablando, he aquí otra fórmula mágica: “Estamos trabajando en ello”. Es el equivalente profesional al recurso adolescente de “Estoy en ello” (traducción: “El examen, ni me lo he empezado a mirar”). “Estar trabajando en algo” es un recurso maravilloso para no hacer nada y continuar no haciéndolo, y en ninguna parte florecen estos recursos de una manera más bonita que en las REUNIONES DE TRABAJO.


¡Qué bonitas son las reuniones de trabajo! Ya se habló en Estatuas Verdes sobre el trabajo en grupo, y quedó constancia de que hay muchos lectores que son fans de este método de trabajo. Dios os lo conserve muchos años, y bendiga vuestras reuniones. Yo, mientras tanto, estaré en mi mesa trabajando de verdad. Mi trabajo, por naturaleza, tiene una vertiente solitaria pero otra igual de importante de cooperación. Luego encima legislación, regulaciones internas, instrucciones “de arriba”, informes… van empantanando todo hasta el punto de convertir la labor en cosa imposible, de puro enmerdado.

Y entre todas estas zarandajas destacan por méritos propios las reuniones de trabajo. Recuerdo haber visto una vez en el despacho de un compañero un cartel jocoso en el que se veía a unos trajeados alrededor de una mesa bajo el eslogan: “REÚNASE: LA MEJOR MANERA DE NO TRABAJAR (SIN SENTIRSE CULPABLE)”. ¡Madre, las reuniones de trabajo! Qué importantes. La de cosas que se solucionan, la de ideeas geniaales que fluyen.


¿Os habéis fijado que en todas las reuniones siempre hay dos personajes fijos? Alguien que acude “a cuerpo gentil”, sin boli, sin papeles, sin agenda… era el típico o la típica que durante la carrera iba a clase y no tomaba apuntes. El otro tipo es la persona que se pasa la reunión íntegra escribiendo, no sabemos qué. Pudiera parecer que lo que hace es tomar notas de la reunión, levantando acta o similar. Pero no. En cuanto el que tiene la palabra bebe agua observamos al “escribano” y comprobamos que sigue escribiendo a tope, sin darse respiro. Y luego están esas sonrisillas… claramente esta persona sigue el dictado de su espíritu, no el de los compis oradores.

Las dinámicas de grupo juegan un papel muy importante en estas reuniones de trabajo. Mis reuniones favoritas son aquellas que han de culminar en una votación. Cuán fácil resulta manipular a la peña e influir en su opinión para obtener el resultado deseable (y si no sale, se dice “Creo que la propuesta no se ha entendido, repitamos la votación”). Y luego revestirlo todo de legalidad democrática, hasta ahí podríamos llegar. Otro “clásico” de las reuniones son las propuestas de los compañeros. ¡La de Dios! Sí, sí, Fulánez, vaya usted haciendo su propuestita que ya si eso mientras tanto voy yo echando aquí una cabezada. Otro regalo, los “informes de arriba”. Que levante la mano el que no haya bostezado nunca durante la lectura en voz alta de uno de estos informes.


Hace dos semanas mi carrera de chupatintas alcanzó una cota jamás por mí soñada. Había tenido otras veces que asistir a tres reuniones seguidas, de 4 a 8 de la tarde. Había tenido una vez que asistir a una sola reunión de cuatro horas y media de duración. Pero en mi corazoncito, igual que la Virgen María guardaba y meditaba las cositas que los pastorcillos le traían al Niño Jesús, hubo una tarde de reuniones que siempre quedará grabada. Hace dos semanas –oh, prodigio- tuve la fortuna de asistir a dos reuniones seguidas formando parte de una -¿lo diré?-, de una… de una… S.U.B.C.O.M.I.S.I.Ó.N. Subcomisión, según Chris Peterson, “son esas reuniones donde se comen unos bocadillos enormes” (chiste debido a que en USA la palabra “sub” quiere decir bocadillo de más de 30 cm).

Mi subcomisión no trató de comida entre dos panes sino de cosas mucho más maravillosas. Esta tarde he tenido el inmenso placer de asistir activamente a otra maravillosa y utilísima reunión de casi dos horas de duración. Y hemos debatido sobre cosas importantísimas, y había un andoba sin lápiz ni papeles, y había otro con una sonrisilla escribiendo compulsivamente. Dicen que este último se parecía a mí, y dicen que estaba abstraído, garrapateando un post para su blog.




miércoles, 29 de octubre de 2008

Política esaboría


“Política, no seas esaboría
-Carlos Cano



La referencia aquí al mítico (y aburrido) tema de Carlos Cano (R.I.P.) es porque la política española está por los suelos, amigos. Si ayer hablé de la yanqui, hoy hablo de la nuestra. Esto tiene menos talla intelectual que Torrebruno jugando a la Playstation. (Torrebruno R.I.P. también, of course!). ¿Dónde quedaron los políticos de antaño, serios, preparados, gente de sólida formación? ¿Qué se fizo Castelar, el orador? ¿Aquellos discursos de Azaña? ¿Ese Madariaga, erudito, novelista y “tonto en varios idiomas”, como bien apuntara Ortega y Gasset?

Si mis políticos no van a ser gente culta y bien formada, lo mínimo que les pido entonces es que sean graciosos. Pero es que ya ni eso, oiga. Como bien me ha dicho hoy un amigo: “Cómo estará la cosa de mala que en vez de hacer gracia los políticos ahora son los jueces”. Cuánta razón… Los políticos de hoy no son graciosos, señores: ¡NO! Estatuas Verdes acusa. ¿Zapatero? Da penita. ¿Rajoy? Da más penita aún. Pepiño Blanco da pupita directamente, y de Esperanza Aguirre se burlan muchos, pero no porque ella sea graciosa, precisamente. Las ministras del cupo (Vogue, Bibiana, Magdalena, Chacón) no tienen ni pizca de gracejo (las que daban juego, la de Cultura y la de Vivienda, las quitaron).

La nueva Directiva o Ejecutiva del PP parece sacada de una película de miedo y Aznar, por mucho que se empeñen todos los guionistas de Cuatro y La Sexta juntos, no es un señor gracioso: es soso. ¿Dónde buscaremos el humor, entonces? El nacionalismo, que por definición causa risa, era nuestro bastión clásico. Pero Ibarretxe da mucho miedo y los que hay ahora en CiU y el Bloque Galego tienen un perfil tan bajo que no llegan ni a actores de reparto. ¿Dónde quedó ese nacionalismo clásico y chocarrero? ¿Ese ajedrecista Sagaseta que se pasaba las sesiones parlamentarias en pie íntegras para protestar por la opresión de Canarias? ¿Ese Carod haciendo el mongo, ese Pujol bizqueando?


Mal que me pese reconocerlo, la época dorada del humor político en España fueron los 80, más aún, la era del Felipismo. El propio término (¿quién lo inventó, Mingote?) es un hallazgo lingüístico. Recuerdo haber hecho un mural sobre política en 3º o 4º de EGB y haber tenido que recortar las fotitos de todos los ministros para pegarlas en mi trabajo. Aquel Barrionuevo, joder, inefable Miguel Boyer, Solana, ¿por qué nos dejaste?, y no digamos Narcís Serra, con su piano y sus errores gramaticales, ¿y Fernando Morán? Él solo dio lugar a un género de chistes cortos. El Guerra como vicepresidente, eso sí que era canela, el mayor poeta de la Democracia (¿o era que leía a poetas?).

La Oposición en aquellos tiempos tampoco anduvo mal, ¿eh? Manuel Fraga de por sí es un espectáculo con solo abrir la boca: hoy día se le entiende menos que a Darth Vader comiendo polvorones, ¡pero es que ya era sí hace veinte años! Santiago Carrillo, con su peluca y su comunismo (entrañable), hasta de Adolfo Suárez me acuerdo (“el traidor”, como le llamaban los fachas). El fin de Fraga y el paso de AP a PP no fue fácil: ahí quedaron en el camino Jorge Vestringe o Hernández-Mancha, líderes del partido que solo sirvieron para que Pedrito Ruiz los imitara.

Hubo por aquella época solo una persona que brilló con luz propia y aquí no hay ironía: me refiero a Julio Anguita, un hombre que levantaba mucha admiración y respeto por su talante y su integridad. Sé de mucha gente que lo votaba a pesar de ser comunista, y también sé de otros no lo votaban exclusivamente por serlo. Anguita, hoy retirado, no ha tenido un digno sucesor en la siempre divertida extrema izquierda: ¿Llamazares? No me hagan reír. A Anguita muchos lo temían como adversario, hasta el punto de llegar a decir tonterías sobre él.


Y aquí quiero traer a la memoria un antológico artículo de Juan Manuel De Prada, de hace una pila de años. Por aquella época, Felipe González arremetía contra sus dos mayores contrincantes, diciendo “Aznar y Anguita es la misma mierda”. “Felipe: ese poeta” se titulaba el artículo, y es que he dejado para el final a la mayor figura de todas las de la política-humor. El que dio nombre a toda una era. Entró como un currante andaluz, guapete, con habla grasiosa, con chaqueta de pana, y salió como una especie de gurú internacional y bajo la sombra del terrorismo de Estado. Pero sin él y sus coetáneos ya nada ha vuelto a ser igual, por eso quiero acabar con el desgarrado grito que vi en una pintada cerca de mi casa hace ocho años: “FELIPE, VUELVE”.

jueves, 23 de octubre de 2008

Lo estabais esperando


Por petición popular, Estatuas Verdes habla de Falete. Conste que no pensaba hacerlo, pues el buen Grillo ya nos regaló un post magistral sobre el tema hace tres días, pero es que siento que si no escribo hoy sobre este personaje, su espíritu va a estar persiguiéndome de por vida, atormentándome, cantándome al oído temas de Manuel Alejandro. Falete, Falete, Falete. Los dientes se rozan con el labio inferior al decir su nombre, para acto seguido lamernos el paladar y terminar con una explosión dental. Fa-le-te. Para ciertos periodistas era Don Rafael, para el Gran Wyoming su nombre derivaba de “falo”, para mí –con su mantón de Manila al atardecer- era simplemente “Fale”.

Falete. ¿Hombre o mujer? ¿Ángel o diablo? ¿Genio o farsante? ¿Montajista? Dios nos libre de llamárselo aquí, dice Falete que es lo peor que podría decirse de su persona. ¿Qué se esconde detrás de esta figura, cruce de María Dolores Pradera y Rocío Jurado? Falete: ¿Error de Dios? Relación, si la hubiera, con el Mani. Desde que saltó al candelabro hace cuatro años con su aclamado (y corto: solo nueve canciones) Amar duele, Falete se ha ido convirtiendo en un tópico muy socorrido para hacer chistes de gordos. Decenas de guionistas de todas las cadenas de radio y televisión deberían pagarle derechos de autor por tenerlo constantemente en la boca, hasta un punto que ya no hace gracia. Cuando algo es muy grande, “es más grande que Falete”. Cuando alguien come mucho, “come más que Falete”. JA… Ja… ja.


Más allá de haberse convertido en un personaje-pimpampúm de repertorio, comodín para los chistes fáciles (como lo es Aznar), lo cierto es que Falete es cantante. Le pega al bolero, a la copla, sospecho que al flamenco. Él desprecia el pop por parecerle una mariconada, no está a su altura. Manuel Alejandro le compuso un disco entero, igual que en su día hizo para Raphael, Rocío Jurado, la Pantoja, Julio Iglesias, Plácido Domingo o “El Puma”. ¿Está Falete a la altura de estos monstruos? No digo que sí, pero el dato no deja de ser significativo. Yo solo tengo y escuché hasta la saciedad su primer disco, que es una obra maestra.

Enseguida vi que Falete el personaje público era enorme, mayor de lo que nunca sería el artista, no digamos el cantante. Y el cantante dejó de interesarme, la verdad. Maquillaje, uñas postizas, joyas, mantoncillos, peinetas… todo en el exterior de Falete grita “femenino”, pero parece que el buen hombre viene de serie con una dotación cromosómica XY. Falete: todo un desafío para los estudios de género. Otro dato no casual. No puede olvidarse que a Falete lo apadrinó en un principio y lo lanzó Jesús Quintero, el cazador de frikis. El Quintero tiene un gran ojo para el arte verdadero, lo sublime y la poesía, pero también capta como nadie lo canalla, lo bizarro y lo circense.


Cuando Falete se lanzó al mercado, fue una fuerza de la naturaleza. Escuchar una entrevista suya era recordar las que concedía en 1973 Freddie Mercury: no era absolutamente nadie, pero hablaba como si fuese la mayor superestrella del firmamento musical. Y eso mola. Corría el tormentoso año 2004, los puestos del Top Manta en los mercadillos bullían con copias de Amar duele, que se vendían como churros. ¿Quién era esta especie de hombre epiceno (permítaseme la licencia), este nuevo hermafrodita, este Tiresias de Sófocles u Orlando de Virginia Woolf? Como reseñé en otra parte, cuenta la leyenda urbana que había profesores en Sevilla que les decían a sus alumnos que si no les gustaba Falete no podrían aprobar su asignatura.

Después de Amar duele (2004), Falete sacó Puta mentira (2006) –el de Manuel Alejandro-, luego otro disco y hoy ha editado uno nuevo (o al menos lo ha presentado ante los periodistas). Pero no es por eso por lo que Falete lleva copando las páginas de la prensa y los minutos de la tele en las últimas semanas. La historia del falso secuestro de su novio es tan grande que excede los límites de Estatuas Verdes. Bizarría, charanga, pandereta y metaficción se dan la mano en una trama costumbrista digna de los hermanos Coen. ¿Pantalones de chándal verdes? ¿Muñecos de El Fary? ¿Uñas de los pies largas? Me planto. Ahí está la hemeroteca para glosar un episodio que a buen seguro moverá a la hilaridad a la gente hasta dentro de mucho tiempo.


Como dijo el buen Cervantes ante el túmulo del rey Felipe II, “miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”. ¿De verdad que Falete solo va a quedar para esto? ¿En qué momento del camino se torcieron las cosas? ¿Qué se fizo del andrógino prodigio de la canción española, del mejor intérprete de Rocío Jurado? ¿Por qué llevo cuatro días acabando los posts con una pregunta retórica?

martes, 4 de marzo de 2008

Los dos caras de la política

Por petición popular, Estatuas Verdes entra a realizar un riguroso análisis del debate de ayer lunes.


Cara (dura) A: El señor José Luis Rodríguez Zapatero, candidato del PSOE, se limitó a reproducir su discurso vacuo y triunfalista al que nos tiene acostumbrados en estos últimos cuatro años de desastrosa legislatura. Las líneas maestras de su argumentación, siempre a lomos del falaz caballo del buenrrollismo, consistieron en una reiteración de los supuestos logros sociales consolidados durante su mandato (Ley de Igualdad, Ley de Dependencia) y sus supuestas conquistas políticas en pro de la paz perpetua (léase Alianza de Civilizaciones, retirada de las tropas de Irak y negociación con la banda terrorista ETA).

Carente de ideas o propuestas novedosas en economía (su receta mágica contra la crisis imperante –desaceleración, como él la llama- consistió en crear un observatorio de los precios, que ya existe) se limitó a reproducir su simplista visión de la inmigración y a prodigar promesas de difícil cumplimiento en lo presupuestario, como la creación de nuevas plazas de guardería, subvenciones de toda laya y jaez, viviendas para jóvenes o una igualdad salarial entre sexos que curiosamente no ha parecido preocuparle en cuatro años en la presidencia del gobierno.

Incapaz de rebatir con argumentos los ataques del señor Rajoy, Zapatero no paró de reprochar al candidato popular las supuestas mentiras del 11-M, la sempiterna Guerra de Irak y otros asuntos de la era Aznar. Por su parte, el candidato por el PP Mariano Rajoy defendió con denuedo su visión de España, presentando las propuestas de futuro que su partido aporta a la campaña. Rajoy recordó a Zapatero cómo el PSOE ha dilapidado la boyante herencia económica de la legislatura Aznar, el alza de precios, el descontrol de la inmigración ilegal y el desmantelamiento de la educación pública. Rajoy se mantuvo firme y denunció el uso indigno que de las víctimas del terrorismo ha hecho el actual gobierno y cómo Zapatero y su ejecutivo mintieron en relación a su negociación política con la ETA. La incapacidad de ZP para responder convincentemente acerca de este y todos los temas convirtió a Rajoy en el claro ganador del debate.


Cara (dura) B: Una vez más, el candidato del PP Mariano Rajoy demostró que representa a la más radical y rancia extrema derecha en que su partido habita desde que abandonara su pretendida posición de centro. El “cara a cara” nos devolvió al Rajoy más bronco, más violento, incapaz por completo de realizar propuestas constructivas. Basó en el reproche continuo y la interrupción su estrategia de desgaste, frente a un Zapatero que ofreció su proyecto de gobierno para los próximos cuatro años. Rajoy subrayó la alergia del PP al diálogo y el entendimiento cuando reprochó con mentiras al candidato socialista su supuesta negociación con ETA, tergiversando los hechos a su estricta conveniencia.

Otro mantra que presidió las intervenciones del candidato de la derecha fue el relativo a la inmigración, a la que de modo simplista culpó de los males de este país en lo económico y lo social, esgrimiendo su famoso “contrato para inmigrantes” (deudor de la ultraderecha populista) y obviando las cinco regularizaciones extraordinarias que tuvieron lugar bajo el mandato de Aznar. También guardó silencio, cuando no mintió frontalmente, respecto al apoyo de su partido a la ilegal Guerra en Irak y a las mentiras del entonces gobierno sobre el 11-M (siempre espoleadas por una teoría conspirativa financiada por los obispos y cierta prensa).

A la dureza y los reproches de Rajoy, el candidato Zapatero contrapuso sus propuestas de gobierno para el futuro, recogidas en un novedoso “libro blanco” que ZP puso a disposición de la moderadora y de su oponente, quien en todo momento se mofó de la iniciativa. Además de medidas que palien la actual fase de desaceleración económica (enmarcada en un contexto mundial), Zapatero expuso sus promesas en materia social: mejora de la conciliación familia-trabajo, igualdad real entre géneros, diálogo entre inmigrantes, patronal y sindicatos o acceso de los jóvenes a la vivienda. El actual presidente, que en ningún momento se crispó ni perdió los papeles frente a un vocinglero y demagogo Mariano Rajoy, fue el claro vencedor de este debate por una pura cuestión de integridad y voluntad de cohesión de la ciudadanía.

(Táchese lo que no proceda)

jueves, 21 de febrero de 2008

Porta lo parte


Hace unos meses me envía un amigo que se las da de erudito del rap un email con un enlace de YouTube, diciendo “escucha esto que tiene mucho flow. ¡Ofú! -pienso, pero veo el vídeo y, aunque el tema se llama “Dragon Ball Rap” y no me dice nada (no conozco Bola de Dragón), tengo que admitir que el flow del chaval que rapea es impresionante. Me encandilan su frescura y su dominio de la métrica –esto último a mi humilde juicio es la gran asignatura pendiente de los MCs españoles: ¡ah! Cuánto mejor le iría a este país si los raperos se sacaran el título de la ESO…

Aquel joven rapero se llamaba Porta, venía de Barcelona y tenía 18 años. Sabíamos de él que tenía un par de maquetas de distribución exclusiva por Internet, de donde habían sido destacados los temas “Dragon Ball Rap” y “Las niñas de hoy en día son todas unas guarras”. Su primer álbum, por título En boca de tantos (2008), era una de las bombas musicales más esperadas del año, y por fin se puso a la venta hará cosa de una semana. Antes aún se podía bajar en iTunes, y muchísima gente lo tenía ya de modo ilegal. El disco está en la calle, Porta ha hablado, y lo que nos encontramos es una obra de tal calidad y envergadura que me atrevería decir que no parece rap español.

El hip-hop patrio (admitámoslo) es regular solamente. Se salvan un par de nombres solo: apenas SFDK, Violadores, el Chojín y Tote King. Y sí, fueron muy históricos 7 Notas 7 Colores, Frank T, Madrid Zona Bruta (1994), lo que tú quieras. Bastaba escuchar temas de cualquier artista de hip-hop español y compararlos con los de –digamos- los franceses o estadounidenses para tener el sonrojo asegurado. Esto fue así hasta la década de los 2000, debido entre otras cosas al sonido cutre, las letras forzadas (mucho calco sintáctico del inglés), la métrica dislocada (¿cuántas veces hemos tenido que sufrir palabras como “comió” pronunciadas con acento en la primera sílaba?).

En esto que viene Porta y nos presenta un disco con una vocación de permanencia, de joven clásico. No sé si lo conseguirá, pero el primer paso para lograrlo es créerselo. Lo que hace falta en el hip-hop (los tópicos) él lo trae a raudales: insultar con ingenio a los oponentes, decir que su estilo es único, proclamarse callejero, exhibir currículum, meterse con los artistas comerciales… todo eso está aquí, pero es que hay mucho más. Para empezar el sonido es impecable. No entiendo de DJs ni de este tipo de producciones, pero la sensación que me provoca el disco es la de estar “rodeado” de música, una muralla, con ritmos gordísimos.

Otros temas que Porta incluye en su disco son la misoginia (revisita en “Sobre el famoso tema” lo de que “las chicas de hoy en día son todas unas guarras”), su creciente fama debida al “boca a boca” (“En boca de tantos”), sus logros materiales (“Tengo”), los rigores de los conciertos (“Directo tras directo”) o la política española en “Una sociedad un tanto rara” (dando caña por igual a Aznar, Zapatero, a Rajoy, y si se encarta, al Rey; por cierto, que esta canción empieza nombrando a Hitler, por algún motivo). Confieso que llevo todo el día con la tentación de salpimentar este post con citas de las canciones de Porta. En las últimas 24 horas he escuchado el disco tres veces para apuntar las mejores perlas, pero a última hora he decidido que mejor no, que mejor que los temas de Porta hablen por sí mismos. Entre otras cosas porque si no, el post hubiera consistido en una cita tras otra del rapero, y no es plan.

Detecto en Porta un nuevo nivel en las letras, aparte de su excelente encaje métrico y su incontinente flow, este chaval maneja un léxico y un universo de referencias frikis solo comparables a los de Tote King. Y además no es tan crudo en el insulto como Kase-O o el Zatu, aunque –claro está- no le hace ascos a las palabras malsonantes. Sus colaboradores también tienen bastante desparpajo (no los conocía, mea culpa: dejé de estar al día de la escena rap española en 2005), y en fin, todo hace presagiar que nos encontramos ante el nacimiento de un nuevo prodigio. Él mismo comenta que “pretende crear una obra”. Tiene labia, tiene flow, buenas rimas y talento, tiene estilo, tiene pose, producción, y por-tan-to, Por-ta-es-un-por-ten-to. Estatuas Verdes… dos mil ocho… en tu puto careto.
 
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