
“Bares, ¡qué lugares!”
-Gabinete Caligari
Ahora que la crisis ya ha cristalizado entre nosotros, la hemos asimilado, los gobiernos y otros organismos han tomado medidas y aun así parece que lo peor está por llegar, me gusta observar las reacciones de la gente. Hubo negación, hubo catastrofismo, ahora parece más bien que lo que se ha instalado es el fatalismo. Las cifras del paro no dejan de crecer, no solo en nuestro país, el Presi del gobierno acude a la tele (que no a las Cortes) a dar explicaciones y cada día me topo con alguien que hace la misma gracieta, la del título del disco de Supertramp: “¿Crisis? ¿Qué crisis?”
Es en estos momentos en que la gente recurre al humor para tomarse las cosas con filosofía, fijaos si no en la oportunista serie que Telecinco acaba de estrenar bajo el sospechoso título de A ver si llego. Un clásico, en estos casos, es decir: “Pues habrá crisis, pero los bares están llenos”. ¡Qué gran verdad, amigos! ¿Cuándo no han estado los bares llenos en España? Y yo no sé en vuestras ciudades, pero en la mía, están a rebosar. En Cosica los bares están vacíos porque todo el pueblo está vacío, pero eso es otro tema.

Recuerdo un absurdo texto de un absurdo libro de texto de español para americanos, de cuando daba clases en USA. El texto en cuestión explicaba lo animada que era la marchuqui patria, y decía cosas como “el ocio en Europa es más triste que un episodio de Heidi”, y también que “en Madrid, en el tramo entre las calles Antón Martín y [no sé qué otra], hay más bares que en toda Noruega”. No sé si será verdad la estadística, pero ¿a que mola?
El Banco Santander dice que ha ganado 8.000 millones de euros en 2008 (el año de la crisis, sabéis, en el que la economía española ha estado menguando durante seis meses). El ex ministro Caldera propone en una entrevista que el Estado se quede con los bancos, pero mientras se deciden o no, los bancos ganan pelas. Muchas pelas. ¿Serán banqueros o bancarios todos los que abarrotan los bares? No me lo creo.
La revista El Jueves (que esta semana, para variar, le daba caña a Aznar: se podían haber modernizado y hablar de lo del espionaje en Madrid) también recogió hace poco la tópica frase de “los bares están llenos” a cuenta de la crisis. Yo mismo la medio utilicé en el post “¿Tu criatura?”-también hice la gracia de Supertramp-, y eso que entonces era mayo, no había crisis oficialmente. Entre tanto, nosotros seguimos yendo a bares, aunque sea a comer altramuces (o ese bar de Granada –ciudad de tapas gratis-, donde lo que te ponían eran pipas). La gente sigue hablando de bares y recomendando bares. Los de El Perro Lunar nos descubrían el otro día un par de ellos de Madrid, a mí un compi de trabajo me recomendó uno en Sevilla hace muy poco.

Aquí en Cosica hay varios bares, no os vayáis a creer. No hay Banco Santander (casualmente el más grande de Europa, casualmente mi banco) pero hay media docena de barecillos. Todos los jueves mis compis de trabajo y yo vamos a cenar a uno, ya el hombre no tiene ni que preguntarnos la comanda. Luego solemos ir a una bodeguita muy rockera, siempre te ponen algo de Creedence Clearwater Revival o Bob Marley, y los gin-tonics de marca cuestan 3 euros. Hay otro bar que es obligado para tomar café, y tengo un compi/amigo aquí que, por mero aburrimiento, cada día se va a desayunar a un bar diferente (más o menos por la misma razón por la que yo me estoy jamando todos los partidos de fútbol que echan por la tele).
Así que, amigos, hoy es miércoles y ya sabéis lo que eso significa: partidos de Copa del Rey, de modo que me voy a verlos… no sin antes pasarme por el bar de la esquina de mi calle para pillar unas baguettes cosiquesas que amortigüen la crisis (y el hambre).
-Gabinete Caligari
Ahora que la crisis ya ha cristalizado entre nosotros, la hemos asimilado, los gobiernos y otros organismos han tomado medidas y aun así parece que lo peor está por llegar, me gusta observar las reacciones de la gente. Hubo negación, hubo catastrofismo, ahora parece más bien que lo que se ha instalado es el fatalismo. Las cifras del paro no dejan de crecer, no solo en nuestro país, el Presi del gobierno acude a la tele (que no a las Cortes) a dar explicaciones y cada día me topo con alguien que hace la misma gracieta, la del título del disco de Supertramp: “¿Crisis? ¿Qué crisis?”
Es en estos momentos en que la gente recurre al humor para tomarse las cosas con filosofía, fijaos si no en la oportunista serie que Telecinco acaba de estrenar bajo el sospechoso título de A ver si llego. Un clásico, en estos casos, es decir: “Pues habrá crisis, pero los bares están llenos”. ¡Qué gran verdad, amigos! ¿Cuándo no han estado los bares llenos en España? Y yo no sé en vuestras ciudades, pero en la mía, están a rebosar. En Cosica los bares están vacíos porque todo el pueblo está vacío, pero eso es otro tema.

Recuerdo un absurdo texto de un absurdo libro de texto de español para americanos, de cuando daba clases en USA. El texto en cuestión explicaba lo animada que era la marchuqui patria, y decía cosas como “el ocio en Europa es más triste que un episodio de Heidi”, y también que “en Madrid, en el tramo entre las calles Antón Martín y [no sé qué otra], hay más bares que en toda Noruega”. No sé si será verdad la estadística, pero ¿a que mola?
El Banco Santander dice que ha ganado 8.000 millones de euros en 2008 (el año de la crisis, sabéis, en el que la economía española ha estado menguando durante seis meses). El ex ministro Caldera propone en una entrevista que el Estado se quede con los bancos, pero mientras se deciden o no, los bancos ganan pelas. Muchas pelas. ¿Serán banqueros o bancarios todos los que abarrotan los bares? No me lo creo.
La revista El Jueves (que esta semana, para variar, le daba caña a Aznar: se podían haber modernizado y hablar de lo del espionaje en Madrid) también recogió hace poco la tópica frase de “los bares están llenos” a cuenta de la crisis. Yo mismo la medio utilicé en el post “¿Tu criatura?”-también hice la gracia de Supertramp-, y eso que entonces era mayo, no había crisis oficialmente. Entre tanto, nosotros seguimos yendo a bares, aunque sea a comer altramuces (o ese bar de Granada –ciudad de tapas gratis-, donde lo que te ponían eran pipas). La gente sigue hablando de bares y recomendando bares. Los de El Perro Lunar nos descubrían el otro día un par de ellos de Madrid, a mí un compi de trabajo me recomendó uno en Sevilla hace muy poco.

Aquí en Cosica hay varios bares, no os vayáis a creer. No hay Banco Santander (casualmente el más grande de Europa, casualmente mi banco) pero hay media docena de barecillos. Todos los jueves mis compis de trabajo y yo vamos a cenar a uno, ya el hombre no tiene ni que preguntarnos la comanda. Luego solemos ir a una bodeguita muy rockera, siempre te ponen algo de Creedence Clearwater Revival o Bob Marley, y los gin-tonics de marca cuestan 3 euros. Hay otro bar que es obligado para tomar café, y tengo un compi/amigo aquí que, por mero aburrimiento, cada día se va a desayunar a un bar diferente (más o menos por la misma razón por la que yo me estoy jamando todos los partidos de fútbol que echan por la tele).
Así que, amigos, hoy es miércoles y ya sabéis lo que eso significa: partidos de Copa del Rey, de modo que me voy a verlos… no sin antes pasarme por el bar de la esquina de mi calle para pillar unas baguettes cosiquesas que amortigüen la crisis (y el hambre).

