
Física o Química… o Historia del Arte, o Gimnasia, o Filosofía… ¿el mismo año? ¿Qué curso estudian estos niños? Exacto. Ninguno legal en España.
Tras dos episodios de la nueva serie de Antena 3 sobre la vida de un grupo de profesores y alumnos de instituto ya me siento cualificado para opinar de ella.
Frases al azar:
Profesora A: ¿A dónde vas tú con un chico de 17 años que además es alumno tuyo?
Profesora B: Es solo sexo.
Director: Fulánez! Usted límitese a dar clase de Historia del Arte, porque para dar lecciones sobre la vida todavía le falta mucho.
Alumno A’: ¡Vaya subidón con las pastis, no?
Alumna B’: ¡Ya te digo!
Alumno C’ [a propósito de La Celestina]: El Calixto ese, mucho hablar de amor, mucho hablar de amor, y al final lo único que quiere es trajinarse a la Melibea, y por eso contrata a la vieja esa, para que le ayude con los potingues: vamos, ¡que con eso mojas fijo!
Director [al claustro]: Su cometido consiste en impartir una asignatura. No tienen ustedes que salvar ni redimir a nadie. Si entienden esto, ya habrán adelantado más del 50% de su trabajo. (Lo que queda, el 25% es mandar a callar y el otro 25% corregir exámenes, añado yo).
Aventuras, desventuras y aventurillas de los habitantes del “Colegio Zurbarán”, centro docente al que en la serie se refieren indistintamente como colegio o instituto. En el primer episodio comienza el curso, y hay menciones a que están en el mes de septiembre, pero por algún motivo todo el profesorado y el alumnado acuden a clase con jersey de lana de cuello vuelto y abriguito largo. Aparecen en escena un curioso grupo de profesores (¿seis o siete para todo el centro?): la novata pardilla, el novato enrollado, el de Educación Física buenorro, la de Inglés cascarrabias, uno con barba que no se sabe bien qué asignatura imparte… y el director dando caña a diestro y siniestro entre la severidad y el buen rollazo. Mención aparte merece el papel de profesora de Filosofía que (¿interpreta?) la impresentable Blanca Romero.
Tras dos episodios de la nueva serie de Antena 3 sobre la vida de un grupo de profesores y alumnos de instituto ya me siento cualificado para opinar de ella.
Frases al azar:
Profesora A: ¿A dónde vas tú con un chico de 17 años que además es alumno tuyo?
Profesora B: Es solo sexo.
Director: Fulánez! Usted límitese a dar clase de Historia del Arte, porque para dar lecciones sobre la vida todavía le falta mucho.
Alumno A’: ¡Vaya subidón con las pastis, no?
Alumna B’: ¡Ya te digo!
Alumno C’ [a propósito de La Celestina]: El Calixto ese, mucho hablar de amor, mucho hablar de amor, y al final lo único que quiere es trajinarse a la Melibea, y por eso contrata a la vieja esa, para que le ayude con los potingues: vamos, ¡que con eso mojas fijo!
Director [al claustro]: Su cometido consiste en impartir una asignatura. No tienen ustedes que salvar ni redimir a nadie. Si entienden esto, ya habrán adelantado más del 50% de su trabajo. (Lo que queda, el 25% es mandar a callar y el otro 25% corregir exámenes, añado yo).
Aventuras, desventuras y aventurillas de los habitantes del “Colegio Zurbarán”, centro docente al que en la serie se refieren indistintamente como colegio o instituto. En el primer episodio comienza el curso, y hay menciones a que están en el mes de septiembre, pero por algún motivo todo el profesorado y el alumnado acuden a clase con jersey de lana de cuello vuelto y abriguito largo. Aparecen en escena un curioso grupo de profesores (¿seis o siete para todo el centro?): la novata pardilla, el novato enrollado, el de Educación Física buenorro, la de Inglés cascarrabias, uno con barba que no se sabe bien qué asignatura imparte… y el director dando caña a diestro y siniestro entre la severidad y el buen rollazo. Mención aparte merece el papel de profesora de Filosofía que (¿interpreta?) la impresentable Blanca Romero.

Los alumnos (y alumnas) tampoco les van a la zaga: la jipi ecologista, el emigrante, el chico-problemático, el deportista, el gracioso, la niña mona y buena (papel que hace Angy, la falsa grunge -o lo que sea- que cautivó a algunos en Factor X), la descarada ([a una profesora] Blanca, ¿tú a qué edad perdiste la virginidad?), el mariquita…
El segundo episodio ha potenciado lo peor del primero, mostrándonos a una profesora dibujando una poya en la pizarra, a un alumno chino al que insultan llamándolo “chinito de mierda”, una fiesta petting (lo que es una orgía)… pero sin sacar nada de lo bueno que tuvo el estreno. A mi parecer, el primer episodio –con ser una fantasmada completa-tuvo un atisbo de intento de reflejar la realidad de las aulas, como cuando varios alumnos se cachondean de la profesora novata de literatura y ella se ve obligada a expulsarlos. Tampoco estuvo mal, aunque pecó de exceso de sensacionalismo, el tratamiento de los problemas de drogas y movidas mentales (que condujeron a un suicidio) de algunos de los chavales.
Para mí lo más basto es la premisa de la serie: una profa de 27 tacos (el personaje estelarizado por Blanca Romero) que se encama con un pipiolo alumno suyo de 17. Me niego a debatir sobre si esto es o no posible o deseable: baste decir que SÍ creo en el amor y en todo lo que ustedes quieran, incluso en las parejas con diferencia de edad, pero que la relación de amor (o lo que sea) profesor/alumno no me parece ética. El asunto se salva explicándonos que la cosa comenzó en septiembre, antes de que ambos supieran que iban a coincidir en el colegio (un ligue y ya). Todo lo que queráis, pero en la serie el affair continúa (¿dónde el morbo si no?), y un día hasta va la madre del chico preocupada a hablar con la tutora de su hijo, que es quien se lo está pimplando.
En fin, igual tras leer esto vais a pensar que no tengo criterio (tranquilos, hay muchos que ya lo piensan: ¡con lo que yo he sido!), pero lo cierto es que a esta serie le voy a dar otra oportunidad. Tengo curiosidad. Veré el capítulo de la semana que viene (lunes a las 22:30) para ver si la serie levanta el vuelo o se termina definitivamente de hundir en el fango cual repetidor al que le quedan todas las asignaturas.

