Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Alan Moore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alan Moore. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de marzo de 2009

Cinismo


“Cine, cine, cine, cine, más cine por favor”
-L.E. Aute



El cinismo de Estatuas Verdes no viene de mi condición de cínico, sino de que este pasado finde he ido al cine tres veces. ¿Cómo es posible? -diréis o no diréis. Ahora os lo cuento -digo.

Cine. El viernes por la tarde, camino de ir a ver Watchmen (2009), soy secuestrado y obligado a ver Gran Torino (2008). Gran Clint, no contento con castigarnos con una peli al año ahora le ha dado por servirnos dos, esta es la segunda. La clave me la da un fan de Eastwood con quien voy al cine: “Sus dos pelis de guerra me parecieron bastante aburridas”. Amén, amigo: yo me dormí en las dos, y os recuerdo que soy un fanático de la 2ª Guerra Mundial... Pero volvamos a Gran Torino, la supuesta obra maestra de poner caritas enfadadas. Va de un veterano de Corea, racista, borracho y déspota (el padre que todos habríamos deseado tener) que se queda viudo y se injuria con sus vecinos chinorris, que son de la etnia hmong (lo que da lugar a descacharrantes equívocos entre las palabras “hmong” y “jamón”, por su parecido fonético).

El señorito Clint tiene un coche, una escopetica, un mechero de la 1ª División de Caballería -de antes de los helicópteros- y está MUUUY ENFADADO, amigos. Entre medio, come comida china, se pela, se enfada, bebe cerveza, se pela, se enfada, come comida china, se enfada, bebe cerveza y se vuelve a pelar por última vez. Ah, y de fondo suena rap en español y en hmongués. Al final, no os cuento nada, como dice la canción de la peli (interpretada horrorosamente por el propio Clint): Gran Churrino. A pesar de esto, y de que Clint tiene menos expresividad en la cara que Elijah Wood, he de admitir que en un mundo paralelo la peli no es mala, solo que a mí no me gusta. O sea, que si os van este tipo de rollos, coches de los 70, tiroteos, chinos y eso.... podéis alquilar una de Tarantino u optar por ir a ver el Gran Torino de Eastwood. Ah, y nadie boxea ni nadie se besa debajo de un puente.


Cine, cine. El sábado por la noche fui a ver Watchmen, me equivoqué de sala y acabé viendo Che: Guerrilla (2008). Si la primera parte se titulaba Che, el valenciano (2008), esta bien podría haberse titulado Che, escopetica. Me estoy refiriendo, cómo no, a la monumental bilogía acerca de Ernesto Guevara que ha realizado el indie-director Steven Soderbergh. La primera no la vi, me dijeron de todo, desde que era un sonado pestiño a que era magníficamente divertida. Esta segunda se entiende sin ver la primera, pero no sin conocer la historia del Che, estáis avisados. Lo que Soderbergh nos enseña en la pantalla no es una vida santificada del Che, gracias a Dios -digo, a Marx- sino una especie de documental sobre “Cómo poner en marcha una guerrilla en 300 y pico días”.

La peli, carente de casi cualquier subrayado narrativo como música dramática o voces en off, sí presenta irritantes carteles que van anunciando el paso de los días (irrelevantes para los que no sabíamos qué día murió el Che). Creo que la pregunta más repetida entre mis amigos fue “¿Cuántos días estuvo el nota en Bolivia?” (= ¿Cuánto nos queda de esto, por Dios?) La peli muestra lo que ya se sabe: que una guerrilla sin apoyo popular y sobre todo sin apoyo político es inviable y está destinada al fracaso, sobre todo si la contraguerrilla cuenta con el apoyo material de la CIA. Pese a ser poco hablada y generosa en planos de árboles, la peli no carece de interés, no cae en la idealización (creo) ni se va de poética. Y lo mejor, el bizarrísimo elenco que nos enfrenta a (todos hablando en español): Benicio del Toro, Matt Damon, Lou Diamond Philips, el hermano del Bardem, Franka Potente y varios de Al salir de clase y Hospital Central.


Cine, cine, cine. El domingo, cosa rara, fui a ver Watchmen y vi Watchmen. Menos mal que fui con Dodotis, porque si no no hubiera habido manera de resistir aquello. No me voy a extender porque todo lo que tenía que decir sobre Watchmen ya lo dije cuando hablé del tebeo. Baste decir que Watchmen peli es como Watchmen tebeo salvo que sin las partes rollo (esto lo pongo para que se enfade el Grillo). No digo que la peli sea perfecta ni una obra maestra de la cinematografía, pero sí que da lo que promete a manos llenas: diversión, imágenes espectaculares, acción, reflexiones sobre el mundo de los superhéroes.

La película traslada el tebeo a la gran pantalla de una manera que me parece eficacísima, y claro que tiene que hacer quiebros o tomar decisiones en un sentido u otro, pero tras verla opino que el resultado es EXCELENTE (mucho ojito a la secuencia inicial de los títulos de crédito). Me parecen absurdas las críticas que ha tenido de que la banda sonora no es apropiada por tal o cual razón, de que la peli no va a ser tan revolucionaria como el tebeo, que si le ha parecido mal a Alan Moore... ¿Y? Yo he visto el alma de la ciudad, esa cloaca extendida, y os aseguro que la ciudad me tiene miedo.

Normalmente, ya sabéis que suelo hablar de las pelis que veo de una en una, o de otras directamente no hablo. Pero yo tenía una abuela que siempre que te daba de una cosa (caramelos, picos de pan...) te daba tres y decía: “La Santísima Trinidad”, y veo que esto de las trilogías está de moda. Así que os he hablado de tres pelis mejor que una... y si queréis ir al cine un día de estos, vosotros veréis a cuál vais.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Watchmen: La gran cosa (I)


Cuando el 29 de agosto empecé a leerme la novela gráfica Watchmen (1986-87, de Alan Moore y Dave Gibbons) tenía superclaro que quería terminármela pronto por un motivo: escribir este post. ¿Cómo así, Porerror? Señora, porque es lo mejor desde el chicle. ¿No quedamos en que lo mejor era la serie Perdidos? Pues, en cierto, modo, podría decirse que Perdidos es lo mejor desde Watchmen (y por cierto, que tienen cosillas en común).

Meses ha que el buen Grillo Solitario me daba la tabarra (en el buen sentido) para que me leyera yo Watchmen, sabiendo como sabía, el mamón, que me iba a encantar. Ahora comprendo por qué me sacaba a relucir este cómic cada vez que en Estatuas Verdes se hablaba de superhéroes, sea Batman, Iron Man o La Patrulla-X. Ahora comprendo tantas cosas… Lo que más me ha impresionado de esta obra es su talla, a continuación paso a explicarme.

Los tebeos molan, pero sinceramente, nunca he pensado que pudiesen ser fuente de conocimiento. En otras palabras, entretenimiento sí, pero no alta cultura. Hay cómics megasesudos, y sí, muy vanguardistas estéticamente, todo lo que ustedes quieran. Hay intentos muy buenos, como ese Maus (1980-1991), preciosa fábula ratonil sobre el Holocausto, pero por lo general me pasaba que los tebeos de contenido ideológico me solían parecer groseros (por ejemplo, Paracuellos de Carlos Giménez o V de Vendetta de Alan Moore). Hasta ahora.


Con Watchmen asisto a un fenómeno acojonante: la lectura de una auténtica novela gráfica, contada con el lenguaje del cómic pero que, en la mejor tradición del arte postmoderno, no le hace ascos al pastiche, al humor, al juego, a la parodia, y que toma prestado de las formas de narrar del cine, la literatura o el ensayo. Y todo esto –oh, milagro- con un dibujo puro de superhéroes, pues Watchmen es un cómic de superhéroes. No hay aquí histrionismos manga, ni vanguardias paranoico-metafóricas. Son viñetas rectangulares de colorido convencional, con un dibujo semirrealista que bien podría haber firmado Jack Kirby, Michael Golden o John Romita.

De hecho, si uno pasa rápido las páginas (muchas: la novela gráfica se ensambla con doce episodios bastante jugosos) de Watchmen, se encontrará con algo muy similar al típico cómic de superhéroes ochentero de Marvel o DC. ¿El prodigio, pues? La combinación de este artwork con el guión, magistral guión y diálogos de Alan Moore. Sobre el contenido de esta obra hablaré más bien mañana (hoy me estoy centrando en la forma), pero me atrevería a decir que Watchmen es a las historietas de superhéroes lo que en su día El Quijote fue para las novelas de caballería.


La concepción de la obra es monumental, al tratarse de una serie limitada, la historia tiene sentido completo, y aunque la narración es –más o menos- lineal, asistimos a numerosas analepsis y prolepsis (saltos atrás y adelante) y a un uso portentoso del cinematográfico “montaje en paralelo”. Al final, todo cobra sentido como en una complicadísima obra de relojería, pero durante la lectura del tebeo en más de una ocasión me entró el complejo de no saber qué demonios estaba pasando. Pero todo se explica, y el final, con ser fantástico (en el doble sentido del término) no es una mera patochada ex machina.

Creo que, estructuralmente, el mayor logro de Watchmen consiste en la creación de una distopía, un mundo paralelo con sentido completo, en el que Robert Redford se presenta a la Casa Blanca en 1988, Richard Nixon es el vencedor de Vietnam y la comida rápida predominante en USA es la india. La publicidad, los eslóganes, los pequeños detalles que se repiten continuamente dan cohesión (de hecho, los fondos de las viñetas son importantísimos), y aunque este mundo es propio (los superhéroes que aparecen en Watchmen no salen en ninguna otra obra) se parece demasiado al nuestro.

La historia, por una vez, no es simple. El punto de partida es que aparece un superhéroe muerto, lo que motiva que sus antiguos compañeros de capa y gayumbos vuelvan a ponerse en contacto, y de ahí se deriva una trama de suspense y aventuras al nivel de un Blade Runner (1982) o un Matrix (1998). La peli ya la están haciendo. Estáis avisados.

jueves, 26 de junio de 2008

V de Vendetta


Hace más de dos años me encontraba en Bruselas con el amigo Kike (Radio Alma) y una noche decidimos ir al cine. “Vayamos a ver V de Vendetta, y fuimos. “¿De qué va?” No teníamos ni idea, pero había dos cosas seguras: era en inglés y salía Natalie Portman. La peli nos encantó, recuerdo que yo salí del cine muy tocado, es de esas cosas que te deja pensativo y dándole vueltas a lo que has visto durante horas (días, semanas…). Pasó el tiempo y no la he vuelto a ver, sin parecerme obra maestra ni siquiera una “gran peli”, recuerdo V de Vendetta (2006) con muchísimo respeto, como mínimo porque está hecha para entretener y hacer pensar, el binomio clave de Estatuas Verdes.

Luego me enteré de que estaba adaptada de un cómic “serio” (algo muy en boga ahora: Sin City, 300, etc) y la verdad es que me daba miedito leerlo por varias razones. Primero porque soy muy esnob y me resistía a leer una traduccionzurria de medio pelo. Segundo porque guardaba tan buen recuerdo de la peli que no quería mancillarlo con otra versión de la historia (paradójicamente, la original). Y tercero porque para mí leer cómics modernos supone un esfuerzo comparable a leer una novela en un idioma que desconozco, nunca me entero de nada.

La semana pasada, el buen Grillo Solitario, ávido lector de cómics y fan de Alan Moore me prestó por fin el libro que recopila toda la historia de V de Vendetta (1982-88). Tengo que decir que el tebeo me ha encantado, aunque por perpetuar un debate estéril, la película me causó muchísima más impresión. Conocéis la historia, ¿no?, es simple. Por intentar resumir: en unos años 90 paralelos, el mundo ha sufrido una Tercera Guerra Mundial nuclear, y en Gran Bretaña se ha establecido un siniestro poder totalitario de corte fascista (ultranacionalismo, racismo, culto al líder, estado policial). En este contexto aparece “V”, un anarquista revolucionario disfrazado de Guy Fawkes (el nota que en siglo XVII trató fallidamente de volar el Parlamento inglés, efeméride que se conmemora todos los 5 de noviembre).

El cómic es obra del guionista Alan Moore (el mismo de La Liga de los Caballeros Extraordinarios, Watchmen o Desde el infierno) y del dibujante David Lloyd. Los dibujos de Lloyd no me han gustado un pelo. El colorido es impactante: muchos contrastes expresionistas, muchos tonos pastel pensados para dar miedito… pero el dibujo para mí ha sido el constante punto débil de lo que por otra parte es una monumental novela gráfica. Trataré de explicarme. Este Lloyd solo sabe pintar tres personajes: hombre delgado, hombre gordo y mujer. Todo lo demás son variaciones sobre el mismo tema y la poca consistencia de las facciones de los personajes entre unas viñetas y otras hacía que su reconocimiento fuera a veces difícil, lo que resultaba irritante.


¿Este es Creedy o Ally? ¿Almond no había muerto? ¿Evey es una niña de 16 años o un anciana de 85?, es el tipo de preguntas que uno no debería nunca tener que hacerse mientras lee un cómic pero que yo no podía apartar de mi cabeza. Salvando este no pequeño detalle, el guión de V de Vendetta me ha parecido bastante bueno. La abundancia de subtramas y personajes secundarios (que la peli simplifica, lo que acaba agradeciéndose) entiendo que está pensada para dotar de credibilidad al fresco de una apocalíptica Inglaterra rendida al fascismo y sus posibles consecuencias. Sin embargo, la idea principal del cómic (libertad individual, elogio de la Cultura y el librepensamiento…) se podía haber llevado a término de un modo menos errático, supongo que ese será el precio de una saga que duró tantos años y tuvo, por fuerza, que dar muchos bandazos.

Sobre la traducción, mejor me callo (confundir “celda” con “célula” –cell- o “visitar” con “llamar” –call-). Cierto es que a veces es un poco mamarrachera pero también que en otros momentos soluciona con brillantez difíciles papeletas como la de tener que mantener la gracia de que todos los capítulos comiencen por la letra “v” (por cierto, amigos traductores: valedicción no es una palabra en español).


Entonces, ¿qué le ha gustado a Porerror de V de Vendetta? Pues casi todo. El poderoso personaje de V, tan atractivo pese a ser un sinvergüenza. El personaje de Evey, que sufre una verdadera transformación. Toda la premisa de una Inglaterra nazi (mmmmmm…), el mundo feliz mitad Orwell mitad Huxley mitad Batman. Las constantes referencias culturales, lo mismo a Shakespeare que a Orson Welles que a Cole Porter o los Rolling Stones. El hecho de que sea un cómic pensado, según sus autores, “para gente que no apaga las noticias”. Por eso no voy a criticar aquí su calado pseudofilosófico o su flojito componente político. A fin de cuentas es un cómic, no se le puede acusar de ingenuo porque todavía hay que dar gracias de que un tebeíto trate estos temas.
 
click here to download hit counter code
free hit counter