Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 15 de enero de 2008

España se va de castings


Estoy en una tienda de Springfield probándome unos pantalones a cuadros (para ser moderno). Me acompaña un amigo músico, que anda abriéndose camino (el sábado tocó en Almería, este jueves lo hará en Jerez). Desde el probador escucho la voz de un antiguo compañero de colegio, actualmente técnico en Cuatro, que le espeta a mi amigo “¿Tienes talento?” Reprimo la risa, hubiera dado dinero por verle la cara al interpelado. “¡Ja, ja, ja!” –continúa el otro- “¿Tienes talento, tío, es el título del nuevo programa de Cuatro. Estamos haciendo los castings estos días en el hotel tal. Tú cantabas, ¿no? ¿Por qué no te pasas por allí?”

Como quiera que mi colega declina la oferta amablemente, el otro insiste, “Pues no te preocupes, que en un momento dado, si no entras en este te llamamos para Factor X, y si no para [no entiendo el nombre], que es en plan historias más humanas. El casting es el mismo”. Esto sucedió el pasado 30 de noviembre. El sábado 12 de enero hubo en el FNAC de mi ciudad otro casting, para Nuevas estrellas de la canción. Miro a mi alrededor, pongo la tele y veo castings, pruebas y audiciones por doquier. ¿Qué está pasando?

La idea del post me la ha dado el programa Sé lo que hicisteis, que inspirado a su vez por un periódico que traía como titular “España se va de castings”, ha sacado en su zapping un muestrario de lo peorcito/mejorcito de los últimos castings de la tele española. Y la cosecha es pavorosa: han puesto escenas del mencionado ¿Tienes talento?, Tú sí que vales (La Sexta), El rey de la comedia (TVE1), Somos la eÑe (Antena 3), Se llama copla (Canal Sur), Hijos de Babel (TVE1), Factor X (Cuatro). No ha mucho que nos deleitábamos con los de Supermodelo 2007 o Fama: ¡A bailar!, y… ya se está echando de menos un Operación Triunfo, ¿no creen? ¿Por qué edición irán ya? ¿Por la cuadragésima?

Por si esto fuero poco, YouTube nos ha permitido repetir hasta la saciedad los momentos más embarazosos de estos procesos selectivos, ¿cómo olvidar a la inconmensurable Silvia Padilla y su anti-hit “Ponte el cinturón”, auténtica suite lírico-musical al despropósito pop? (Creo que todavía la tengo en el móvil como tono de llamada). Por no hablar de momentos de televisiones extranjeras que sin YouTube nos hubieran estado irremediablemente vedadas, ese amodo de Shakira frotadiza del Factor X colombiano, o esa ancianita inglesa que le echó cojones nada menos que a Simon Cowell (el Risto anglosajón y cerebro detrás de Il Divo) porque se había reído del asesinato de una canción a manos de su nuera.

Hasta hace bien poco, los castings eran una cosa no vista, formaban parte de la trastienda y los entresijos del mundo del espectáculo, como los bocadillos del público o la firma de contratos. Algunos de los mejores momentos de la serie El séquito son los absurdos castings a los que acude Johnny Drama, por ejemplo. Pero alguien ha descubierto en ellos un enorme filón televisivo y no le culpo: los buenos (malos) castings resultan apabullantemente catárticos. A los artistas con talento ya los veremos lucirse en el programa en cuestión, pero ¿cómo privar a las masas de tan jugoso entretenimiento? Con lo democrático que resulta, además, que cualquiera tenga derecho a hacer el ridículo en nuestras pantallas…

Igual que Borges soñó con reunir un libro compuesto exclusivamente por los prólogos de otros libros, yo propongo que los señores de las televisiones se quiten de una vez la careta y confeccionen un programa hecho solo a base de los mejores (peores) descartes de otros espacios. Y si hay lágrimas, mucho mejor. Por cierto, los pantalones que me compré en Springfield, por los que me soplaron más de 30€, no pasaron el casting: se rompieron antes cumplir un mes. “Muchas gracias. Ya le llamaremos”.

lunes, 14 de enero de 2008

El séquito


Hace un par de meses empecé este blog porque estaba de en casa de baja con un esguince. Aquellos días los recuerdo con horror: todo aquel tiempo libre y yo sin poder moverme del sofá o de la cama. Como no tenía que madrugar, leía o veía la tele hasta las tantas, y una noche vi en La Sexta una serie que me impactó bastante. Era una de las “series de culto” que se anunciaron con tanto bombo, se llamaba El séquito y empezaba a las doce de la noche. Semanas después, un colega me ha pasado las dos primeras temporadas bajadas de Internet, y este finde han caído.

El séquito (Entourage en original) es una comedia de la cadena de cable yanqui HBO, lo cual es un gran marchamo de calidad (de ahí han salido Los Soprano, Hermanos de sangre o Sexo en Nueva York). La serie se estrenó en 2004 y lleva cuatro temporadas, aquí La Sexta ha emitido las dos primeras. La premisa es sencilla: un joven y guapo actor emergente vive en Hollywood su ascenso a la fama, rodeado de su particular “séquito” compuesto de colegas, que se benefician de su éxito y comparten su lujoso y desenfrenado estilo de vida. El actor y sus adláteres son de extracción humilde y oriundos de Queens, en Nueva York, y todos se encuentran un poco flipados y fuera de lugar en ese mundillo de fiestas playeras, modelos, mansiones y coches de lujo.

No se lo acaban de creer, ni Vincent Chase (el prota), ni su hermano Johnny Drama (un actor de reparto “vieja gloria”), ni su amigo y manager Eric (el único con dos dedos de frente), ni el colega “Tortuga” (chófer y esbirrillo que siempre viste de chándal). También aparecen su ambicioso representante (interpretado por Jeremy Piven, que ya ha ganado un Globo de Oro y dos Emmys por este papel), su publicista Shauna, su contable, y otros muchos personajillos del mundo del colorín jolibudiense.

Uno de los mayores atractivos de la serie es que aparecen numerosos cameos de gente del showbusiness: han salido entre otros Jessica Alba, Scarlett Johansson, James Cameron, Peter Jackson, Paul Haggis, Hugh Hefner, Snoop Dogg, Kanye West, Luke Wilson, Ralph Macchio y Mark Wahlberg (el productor ejecutivo de la serie y, según las malas lenguas, inspiración para el personaje de Vincent Chase). Además, las conversaciones están plagadas de referencias y guiños para los fans del cine (p.ej.: “Oye, Luke [Wilson] , ¿vas a hacer ese proyecto con Wes [Anderson]?” “Sí, mi hermano [Owen Wilson] también va hacer un papel”).

Yo desconozco el mundo del cine y el star system, pero en esta serie aparece tal y como (tenemos idea de que) es. Ofertas de guiones, ejecutivos de estudios desesperados por firmar contratos, nerviosismo por las recaudaciones del fin de semana de estreno, disyuntivas entre el cine indie de calidad y el comercial de superhéroes… cada episodio tiene la estructura autocontendida de las sitcom, pero la serie tiene también varias líneas argumentales que continúan en el tiempo. De hecho, los personajes evolucionan y ocurren cosas aparentemente irrelevantes que tienen consecuencias varios episodios más tarde.

Me da la sensación de que en El séquito han intentado hacer una serie “objetiva”, en el sentido de que está rodada con mucha steadycam, muchos travellings que siguen a los personajes, y algunos encuadres poco usuales. Los diálogos tratan de ser totalmente “realistas”, conversaciones megapensadas pero que parecen casuales, mezclando lo trivial con lo importante, en plan Woody Allen, Tarantino o Kevin Smith. Quizá esta sea una de las claves del éxito de El séquito, por lo que, aun a riesgo de resultar pedante, os recomiendo muy mucho que si podéis la veáis en versión original, porque para oír decir cosas en plan “cuelga el jodido teléfono, amigo” siempre hay tiempo.
 
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