Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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jueves, 21 de agosto de 2008

Super Disco Chino


“Chinita tú, chinito yo”
(Miliki)

Lin Miaoke: Continúo tocando los aros a los fans de las Olimpiadas. Ayer surgió en los comentarios del blog el tema del divertido playback que nos cascaron los chinos durante la ceremonia inaugural de los Juegos. La pequeña y pizpireta Lin Miaoke, de 9 años, deleitó a entre uno y cuatro mil millones (según la fuente) de espectadores con su sublime interpretación de la canción “Oda a la madre patria”, tradicional canción patriótica china. Su carita angelical, su expresión, sus dienticos…

En realidad, el tema lo interpretó otra persona, una tal Yang Peiyi, de 7 años, y –según el Politburo- chino “no lo bastante guapa”. ¡Jí, jií, jí, jí! No vayáis a hacer ahora el chiste de que todos los chinos son iguales, que os conozco. La historia es que Yang Peiyi no daba tan buena imagen, al parecer, no era tan linda, tenía los dientes torcidos… Está claro que China o cualquier país tiene todo el derecho a dar la mejor imagen posible, pero bien podían haber hecho un casting que les satisficiera desde un principio, ¿no?

Lo basto del asunto –lo Estatuas Verdes del asunto- es que los organizadores de los Juegos hayan pretendido engañarnos como a (jí, jí, jí, jí…), y solo cuando alguien filtró la noticia han admitido el fraude. Y aún defienden lo hecho, ¿eh? Nada de avergonzarse ni pedir perdón. A ver, un playback no es un delito, ni un crimen, y sí, en el mundo del espectáculo (que es lo que son las Olimpiadas: lo siento, Grillo) estamos hartos de ver engaños, ilusiones ópticas, efectos de trampantojo… pero lo sabemos. Nadie pretende que el mago enmascarado de Antena 3 haga de verdad pasar un huevo a través de un muro.


Lo que molesta es que pongan a una niñita mona moviendo los labios, se escuche la voz de otra y no lo digan. Y además la cuelen a última hora (al parecer, siempre había figurado que en la ceremonia iba a actuar Yang Peiyi). Y que la impostora se infle en China a conceder entrevistas, a aparecer en anuncios, perpetuando el engaño. Cuando voy al cine, doy por sentado que lo que veo en la pantalla no ha ocurrido en la realidad. Cuando voy al teatro, me fuerzo a creer que cuatro tablas son el pueblo de Zalamea o un palacio de Verona. Se llama “suspensión voluntaria de la incredulidad”.

Pero cuando veo unos Juegos Olímpicos, donde un país muestra al mundo lo mejor de su cultura (por ejemplo, España lo hizo con Los Manolos), espero que lo que estoy viendo sea real, gracias. Lo mismo que espero que sea real el pavo negro que corre 100 metros en menos de diez segundos (¿verdad, Ben Johnson?).


Yang Peiyi: Hace diez años vi en La 2 una peli italiana de 1965 titulada Los complejos. Son varias historias, de gente acomplejada o no, y la mejor es la de “Guillermo el dentón”. Alberto Sordi interpreta a un aspirante a presentador del telediario sobradamente preparado pero con un ligero defecto de telegenia: su espantosa dentadura. El comité de selección intenta echarlo para atrás con pruebas imposibles: trabalenguas, exámenes de geografía bizarrísimos… pero al fin se rinden a la evidencia. Il Dentone es el mejor, y acaba presentando el telediario de la RAI, de Roma a Venecia, Pisa, Milán o Nápoles.

Hay multitud de ejemplos de playbacks desleales -el mejor es el de Cantando bajo la lluvia (1952), el último que se me viene a la memoria es uno de Hannah Montana (2007)-, siempre son desenmascarados. Lo bueno de Il Dentone es que su imagen “incorrecta” al final prevalece y se impone su puro talento. La propia RAI sacó en su telediario imágenes de Los complejos el pasado día 17 de agosto para ilustrar la noticia de las niñitas canoras, para descojonarse del ridículo.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Rusia = pupita


Hola de nuevo. Salgo de mi ensimismamiento olímpico (Olimpiadas: ese acontecimiento de luz y color y dizque deporte retransmitido en La 2 por Gomaespuma). Salgo para comentar algunos terribles acontecimientos.

No ha mucho que se hablaba aquí de militares rusos (bueno, soviéticos) y nos hacíamos eco de la falta de noticias de este agosto. Ojalá no nos hubiéramos quejado de tal. Los últimos días nos devuelven la imagen terrible de los monstruos de acero, ese verdadero icono blindado del siglo XX que algunos llaman carro de combate.

En esta ocasión, el objetivo de los bichos está en Georgia, república ex-soviética vecina de la Federación Rusa (república ex-soviética). No voy a entrar aquí ni a salir en explicar una guerra que yo mismo no termino de comprender. Baste decir que tiene su origen en la problemática disolución de la antigua URSS y en el ajedrez de poderes y contrapoderes que aquello provocó. Cuando creíamos que lo peor que le podía pasar a Rusia era perder influencia en el medallero (compárese la actual Federación con aquella Unión de Repúblicas del Osito Misha), ahora van y le están creciendo los enanos geopolíticos.


Rusia se resiste a perder su tutela en los Balcanes y en el Cáucaso, y se reserva el papel de gendarme (pobre) en estas sus regiones de influencia, con la aquiescencia o el sesteo de los USA y la Unión Europea. Ahora resulta que por el oeste también se la quieren colar: Polonia le acaba de meter un gol por la escuadra al firmar un pacto para montar un “escudo antimisiles” junto a los USA. Del Pacto de Varsovia al pacto de Varsovia (y el petróleo a 115 dólares/barril, ¡oiga!)..

Y mientras tanto, Rusia bate récords mundiales y es cabeza en el podium de millonarios, artículos de lujo y mafias, esos que hacían colas de horas por un mendrugo de pan. O como me dijo recientemente alguien que estuvo en Moscú: allí han pasado de la KGB a la ‘caja B’. El pasado 8 de agosto, tras el vuelo del atleta que encendió el pebetero y el playback de la niñita china, pudo verse a Vladimir Putin de pie en el estadio “Nido de pájaro” saludando orgulloso al equipo olímpico ruso, que desfilaba ante la tribuna.

A esas horas, la artillería rusa zumbaba en dirección a Georgia, encendiendo otro tipo de fuegos, y quienes desfilaban allí eran los más de 6.000 soldados y nosécuántos carros que componían la punta de lanza del ejército ruso. Luego, lo de siempre: muertos, heridos, muchísimos civiles, intentos de mediación de Sarkozy (¿cuándo hay boda sin la tía Juana?)… el verdadero “pájaro” de todo esto es Putin, y hago humor por desdramatizar, porque me parece atroz.


Los fuegos artificiales rusos y georgianos superaron a los chinos de la ceremonia inaugural de los Juegos (sobre todo porque la mayoría de estos últimos fueron en diferido o generados por ordenador, según hemos leído en prensa). ¿Habrá retirada rusa? ¿Habrá paz? ¿Mantendrá Georgia su integridad territorial? ¿Le importa a alguien que no viva en la zona? Hoy en El país venía una carta al director quejándose de que la cortina de humo del oropel no nos estaba dejando ver las atrocidades modernas. Pero qué dice usted, señora, si hoy hemos ganado una medalla de plata en natación sincronizada… y el oro para Rusia, claro.

jueves, 7 de agosto de 2008

Paellas a un euro


La noticia, amigos, parece ser que no hay noticias. Hoy lo escuchábamos más solemnizado en boca de Pilar Rubio, durante el Sé lo que hicisteis… “¡Entonces, Ángel, la falta de temas también puede ser un tema!” Un tema fabuloso, Pili.

Llevaba unos días pensando escribir un post en contra de la playa, munición no me falta (las típicas citas de canciones, de cómics…) e implicación emocional en el tema tampoco. Pero como parece ser que el raro soy yo y que la playa (ese sitio donde va la gente a apretujarse y a pasar calor... vale, ya paro) a la mayoría de la gente le parece maravillosa, pues eso, que me voy a privar. Pero las noticias del verano… hasta los que van a la orillita del mar se zambullen en ellas.

Para mí la noticia del día ha sido la aparición, en Avilés, de una cierta moneda de 1€ en cuya “cara” la efigie del Rey ha sido desfigurada para asemejarse al careto de Homer Simpson. Sabéis de lo que os estoy hablando, ¿no? La noticia en sí podría no haber pasado de un burdo fotomontaje de las páginas de El Jueves, pero al estar en agosto y ser auténtica la moneda (auténtica-falsa, se entiende), el hecho ha excitado la imaginación de los periodistas hasta límites insospechados. ¿Conspiración republicana?... La moneda todavía no es de curso legal en ningún país… y sandeces así.

El pavo al que se la han colado –un tendero de una tienda de chuches- aún se alegra de que haya caído en sus manos, que si no le pesa haber perdido un euro, que si su sobrino la colgó en Internet y a las pocas horas ya tenía 15.000 ofertas por ella… La moneda empieza así a tomar proporciones cuasimíticas, casi casi como las treinta de plata que dicen que Judas cobró por entregar a Cristo, o aquellas monedas anglosajonas de los poemas de Geoffrey Hill. El eurohomer y la falsa monea, aunque en este caso no va de mano en mano y sí hay alguno que se la quea.


Las noticias de este agosto están siendo riquísimas, de verdad, me ha costado seleccionar. Tomarse una copa en una terraza exclusiva a noventa metros de altura con vistas a la Giralda de Sevilla o al Barrio de las Letras de Madrid… unos padres de nosédónde se desayunan ahora con que tienen dos mellizos uno negro y otro blanco (cuatro años tienen ya las criaturas… ¿antes no eran noticia?)… con la crisis desciende la cuantía de las propinas… aumenta el número de gente que acude a empeñar sus joyas… en una playa de Fuengirola el ayuntamiento reparte cucuruchitos de cartón para que la gente no tire las cáscaras de pipas a la arena… Reírse, reírse, pero todas estas han sido noticias de “Titulares” en Antena 3, Cuatro o TVE1.

Pero la que más me ha tocado hoy el alma es la de la reaparición de “el paellero de Verano Azul [sic]”. Un tal Ayo, añejo paellero de la playa de Burriana, que al parecer se interpretaba a sí mismo en el capítulo de aquella gran serie titulado “Sancho Panza”. Verano Azul, no lo olvidemos, es una serie de 1981, que todos los años los medios nos hacen creer que se emite todos los años, en lo que constituye la mayor falacia desde lo de los esquimales y sus 100 palabras para la “nieve” (¿o eran 100.000?)

Realmente no sé cuántas veces la han repuesto (no he podido encontrar el dato: si alguien me lo proporciona se lo agradeceré) pero seguro que no son tantas como nos han hecho creer. Lo que sí que reponen todos los veranos son los clips con los chavales en bicicleta, la sintonía de los silbiditos (¡tiembla, Coronel Bogey!), el barco de Chanquete… y el comentarista de turno diciendo “¡Hay que ver: la ponen todos los veranos!”



Pero si de verdad os preocupa la acuciante falta de noticias, Estatuas Verdes os dice: non temades. Mañana comienza la noticia por antonomasia, la noticia de todas las noticias, la que genera información a raudales de donde no la hay. Me estoy refiriendo a las Olimpiadas, que llevan siendo noticia desde hace meses, lo serán cuando lleguen a celebrarse y también mucho después, ya veréis. Algunos dicen que mañana me voy de viaje: no es cierto. Lo que ocurre es que voy a estar tan concentradísimo siguiendo el desarrollo de Pekín 2008 que –como comprenderéis- no me va a dar lugar a escribir ningún post casi en un par de semanas. Pero tranquilos, que volveré antes de la ceremonia de clausura…
 
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