Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Beatles Again


“-¿Cuál será mi porcentaje?
-El 90 para mí y el 10 para usted… el mismo que los Beatles!
-Y ellos son ricos, ¿no?”

(Búscate la vida)





En este justo instante en el que vosotros estáis leyendo esto, el mundo está conteniendo la respiración. ¿Motivo? Hoy día 9 del 9 del 09 los todopoderosos Beatles reeditan toda su discografía (una vez más) con no sé bien qué mejoras. Mejor dicho: a los todopoderosos Beatles les reeditan… “Vuelve el cuarteto de Liverpool” –reza el hiperbólico titular de la página de inicio de MSN. Hiperbólico porque, en la imagen que acompaña al titular sobre el “cuarteto”, yo solo veo a DOS Beatles. ¿Estamos ante una agrupación del Carnaval de Cádiz?

Chistes macabros aparte, ya sabéis quiénes son los Beatles, ¿no? Los que inventaron el pop. En este justo instante en el que yo estoy escribiendo esto, TVE1 está emitiendo un anuncio sobre las susodichas reediciones de los Beatles. ¿En qué consisten? La verdad es que no me he enterado bien. Si lo hubiera hecho, a lo mejor el post no me quedaba tan gracioso. Hoy me dice un amigo que le ha dicho a él otro –un audiófilo- que es un contradiós remasterizar lo que originariamente estaban pensados como discos de vinilo en mono: doctores tiene la Iglesia, y la Iglesia del Pop diríase que más que ninguna otra.


Según el crítico Stephen Thomas Erlewine, la reedición en mono sí que merece la pena, al parecer es lo mejor desde el chicle, y resulta que escuchándola uno disfruta a los Beatles como no lo ha hecho en más de 30 años. ¿De verdad? Digo, no quiero ser cateto, pero lo cierto es que dudo mucho que estas refitolerías (caso de que caigan en mis manos –aún no sé muy bien si voy a comprarlas) varien en algo sustancial mi percepción y disfrute de la música de los Beatles. Que suenen mejor no lo dudo, que la profundidad de la nueva mezcla mono de “Lady Madonna” sea la releche es algo que no puedo ni siquiera calibrar, pero…

¿Conseguirán estas absurdas reediciones que por fin nos guste escuchar “Revolution 9”? ¿Harán que no nos saltemos los temas de Ringo? ¿Va a resultar ahora que vamos a descubrir un Sgt. Pepper’s nuevo, diferente? ¿Nos va a salir a todos bigote al escuchar “Strawberry Fields”? Desconfió de estas lindezas. Cierto es que los fans de los Beatles –los auténticos fans, los casual listeners son el resto de la humanidad- son unos frikancos güenos: si no no se explica que vengan pagando lo que se pedía por las ediciones en CD del catálogo Beatle hasta ahora disponibles (las de 1987, las que usted y yo tenemos, señora).


Cierto es que el fan de verdad se da cuenta de que las palmadas de “She Loves You” suenan más altas en esta o aquella versión, pero no es menos cierto que los Beatles fueron, son y serán la mayor jodida máquina de hacer dinero que ha visto el Universo. En el primer párrafo me permití burlarme del afán crematístico de los, ejem, dos de Liverpool, no es el primer post que escribo sobre bizarros lanzamientos Beatle. Sin embargo, pensar que esto de exprimir la gallina de los huevos de oro es una tendencia nueva es pecar de ingenuo o de ignorante.

Los Beatles siempre han sido una auténtica caja registradora, y yo he sido el primero en ponerme a la cola para entregarles mis cuartos, ¿eh? Sea en CD, vinilo, cassette, o en forma de VHS, DVD, pegatinas, pins, chapas, postales, jarritas, muñequicos, museo Beatle en Liverpool, camisetas, posters…. Se les perdonaba todo porque su música es la más maravillosa que he escuchado nunca, y, al paso que voy, que nunca voy a escuchar.


Pero me da mucha pena cada vez que se hace evidente cuán sacaperras son los Beatles y los administradores de su legado. Es como que la magia se rompe, es como si uno estuviera con una chica y de pronto se acordara de que la ha pagado. Estas reediciones son para mí, amigos, como descubrir que el Mago de Oz es un insignificante hombrecillo con un megáfono. Que la música pop es una industria lo sabemos pero, joder, ¿era necesario hacerlo tan evidente? La respuesta está no en el viento, como decía el antaño idealista y hoy pesetero Dylan, sino en el videojuego The Beatles Rock Band, disponible desde hoy para PlayStation 3, Wii y Xbox 360

jueves, 17 de enero de 2008

Personaje: Thom Yorke


Esta mañana nos hemos desayunado con la noticia de un concierto sorpresa –y gratis- que Radiohead dieron anoche en el barrio londinense de Brick Lane (ver foto). En principio estaba previsto que el grupo actuara en la tienda de discos Rough Trade (meca de la música indie), pero al congregarse allí más de 250 personas tuvieron que mudarse todos a un local cercano con mayor aforo. Al parecer, en su vuelta a los directos (no daban conciertos desde finales del 2006, si no recuerdo mal) la banda interpretó íntegro y en orden su último disco In Rainbows, número uno de ventas en USA y Gran Bretaña, más un bis con tres temas antiguos.

He aquí la última ¿genialidad? ¿espantajería? de un señor que me parece todo un personajazo. Estoy hablando de Thom Yorke, el líder de Radiohead, donde canta y toca la guitarra, el piano y últimamente también la batería y el bajo. Se trata de un tipo bastante dado a las extravagancias, con un carácter muy peculiar que todo lo ampara bajo el disfraz de artista atormentado, excéntrico y genial. Su penúltima gracia fue rechazar la oferta de colaboración de nada menos que Sir Paul McCartney, quien le pidió que grabara un dúo con él. Yorke lo rechazó cortésmente argumentando que “no se sentía cómodo trabajando con otra gente fuera de su grupo” (esto lo ha contado el propio McCartney y lo publicó en noviembre la revista NME). La verdad es que Yorke ha cantado con quien le ha dado la gana, sea PJ Harvey, Drugstore, Björk, REM, Sparklehorse, el grupo ficticio The Venus in Furs (para la peli Velvet Goldmine, 1998), UNKLE o Modeselektor, y mucho nos tememos que si no ha querido hacerlo con “Macca” es porque piensa que el ex Beatle no es lo bastante cool.

Pero Thom Yorke, aparte de su aspecto desvalido y medio tuerto, y de cantar como los ángeles, tiene más rarezas en su haber. En octubre del 2006 amenazó con no salir más de gira si no se reducían a nivel mundial las emisiones de gases “del efecto invernadero”. Es un reconocido activista medioambiental, ha colaborado en discos y conciertos benéficos… ¿estará siguiendo los pasos de Bono? Yo siempre he pensado que lo más parecido que tenemos en la actualidad a unos Beatles son precisamente Radiohead (por el éxito y las ganas de experimentar en cada nuevo disco) y U2 (por su hegemonía de los medios de comunicación y el interés que despierta todo lo que hacen sus miebros).


Si el carácter excéntrico de Thom Yorke ha llegado a ser tan proverbial que el pasado 28 de febrero popmadrid.com nos quería colar la inocentada de que el cantante se había quedado dormido en mitad de un concierto, no es menos verdad que a su aureola de tipo difícil ha contribuido sobre todo su búsqueda de la excelencia. En otras palabras, este no es Elvis Presley o Michael Jackson. La perfección de sus grabaciones parece obsesionarle, la posibilidad de crear música siempre nueva (con mayor o menor fortuna, pero ahí está el tío), de utilizar el estudio de grabación como un instrumento más. Todo lo que rodea al lanzamiento de un nuevo disco está rodeado de secretismo y paranoia, sea con Radiohead o en solitario (en 2006 Thom nos plantificó el electrónico y fenomenal The Eraser). En otoño del año 2000 yo estaba en Inglaterra y viví en primera persona el lanzamiento del Kid A. Os puedo asegurar que no he visto nunca tanta expectación en la prensa musical, en las tiendas de discos, en las conversaciones de la gente.

Después de que las canciones de sus dos anteriores trabajos (Hail to the Thief, 2003 y Amnesiac, 2001) se filtraran por Internet a la prensa y a la peña que las pirateaba, y después de quedarse sin casa de discos (tras romper su relación con EMI, casualmente la compañía de unos tales Beatles también), Radiohead decidieron en octubre pasado dar un golpe de mano en la industria discográfica. Nada menos que poner su disco a la venta en una web por “la voluntad”. Más del 60% de la gente se lo bajó sin pagar nada, pero ahora Thom Yorke se está riendo de todo el mundo porque tras dar a conocer su disco gratis, este mes lo ha editado en CD y vinilo, se está forrando y más que se va a forrar con su proyectada gira de conciertos para el 2008.

Hablando de Thom Yorke y cosas gratis, a menudo recuerdo cuando me encontré a Radiohead en el Virgin Megastore de mi ciudad hace quince años. Estaban haciendo tiempo para su concierto de aquella noche, al que yo no asistí (yo entonces escuchaba a Queen y a los Rolling Stones) a pesar de que la entrada era gratuita. El señorito Yorke estaba mirando calendarios de los Beatles, entonces nadie daba un duro por él (seguro que iba pensando… “mmmh, lo que yo daría por ser como Paul McCartney”). Con este pedigrí, amigos… no me negaréis que se merecería un “Testimonios” chanante o un “Celebrities”. Hoy… Thom Yorke.
 
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