Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Camera Café. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Camera Café. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de noviembre de 2008

Píldoras de humor


Tranquilos que con estas píldoras no os vais a quedar enganchados ni vais a hacer que aumente la resistencia de las bacterias. Tranquis que con estas no os vais a quedar enganchados. ¿O sí?

Constato una tendencia de la televisión española actual, los programas de humor a base de sketches cortos, pequeñas píldoras de comedia de situación cuyos personajes se repiten. [Con lo cultureta que tú has sido, Porerror, ya nada más que escribes sobre la tele, ¿eh? Cómo se nota que te vas adocenando… A ver, señora, qué quiere usted, ¿Que escriba sobre la National Gallery de Cosica? ¿Sobre sus ruinas aztecas? Aquí no hay ni cine, dé gracias a que de vez en cuando me leo algún libro y, mire, por ejemplo, esto de establecer un diálogo ficticio con usted se lo he copiado a Camilo José Cela: ahí tendrá el lector la nota culta].

Decía que ahora hay muchas series de sketches –píldoras de humor, por usar una metáfora no especialmente audaz-, con la particularidad de que cada episodio dura poco, hay tres o cuatro personajes fijos que interaccionan y suelen basarse bastante en la comicidad visual y verbal, además de la de situación. Esto no son los elaboradísimos sketches de Cruz y Raya, con el mismo pavo gafotas repitiendo la misma frase ad aeternum, ni tampoco los Monty Pythons llegando a comprar un loro muerto (si no sabéis de qué os hablo poned en YouTube “dead parrot”).


Esto tiene bastante más chispa, un ritmo mucho más rápido (no hay más remedio) y aparecen cortinillas cada dos o tres minutos separando las escenas. A diferencia de Splunge o Ni en vivo ni en directo, estos programas tienen la ventaja de contar con personajes fijos –ventaja siempre que te caigan bien, claro-. Todo lo anterior permite construir significado extra episodio a episodio, ya que vas conociendo cada vez más a cada personaje, pero también se pueden disfrutar estas píldoras de modo independiente.

Si Los Serrano o Aquí no hay quien viva eran novelas, estos programas vendrían a ser libros de relatos, para entendernos. Creo que en España empezó Camera Café en Telecinco (formato de mucho éxito en países como Francia o Italia), y luego le siguió el éxito fenomenal de Escenas de matrimonio. Casos extremos de este tipo de humor: Camera Café me encantaba y Escenas de matrimonio me parece una chabacanería (lo poco que he visto), aunque igual lo único que comparten es la forma, no el contenido.


La Sexta ha abrazado con asaz entusiasmo esta tendencia, ya antes del verano nos sirvieron La tira, cuyos personajes eran: un par de cajeras canis de supermercado, un grupo de madres a la salida de un colegio, dos porteros de discoteca y unos albañiles (y su capataz) que realizan reformas interminables en casa de un matrimonio. La verdad es que todo de bastante risa, hasta el punto de que han repetido los episodios hasta la saciedad y yo me los seguía tragando como si nada. En la segunda temporada incorporaron a un trío de astronautas españoles, con lo cual el jolgorio aumentaba.

No hace un mes que estrenaron –en La Sexta también- Estados alterados: Maitena, sketches basados en las tiras cómicas de la dibujante feminista argentina. Aquí los personajes están todos interrelacionados, pero se mantienen en escenarios bien diferenciados: un bar, un bufete de abogados, y las casas de varias de las mujeres que trabajan en él. La semana pasada llegó a la cadena de Milikito otra vuelta de tuerca: Qué vida más triste, serie dizque proveniente de un vlog en plan casero, que combina la cámara fija estilo Camera Café o confesionario de Gran Hermano con otras secuencias más moviditas.


Perdonadme y que nadie me malinterprete, pero a esta última serie (que narra la vida de un treintañero friki que vive con sus padres) no le encuentro la gracia, y por Dios que la veo todos los días para buscársela. Pienso que no la entiendo por su marcado carácter vasco, y no tengo nada contra los vascos pero no entiendo su humor. Igual que el de los catalanes, perdonadme otra vez. Que nadie se ofenda, pero será que no me siento identificado: a lo mejor es lo mismo cuando en el resto de España salen Los Morancos disfrazados de Omaíta y diciendo barbaridades. Y ojo, estoy totalmente en contra de pensar que los andaluces sean graciosos de oficio.

Aun así, admiro las virtudes de Qué vida más triste, me parece tan correcta como otras por el estilo que sí me han molado (La tira, Camera Café) y creo que este formato de humor tiene un gran futuro… por lo menos hasta que la audiencia se harte.

martes, 22 de enero de 2008

Humor inglés (I): The IT Crowd



(Dedicado a mi prima, que estará en algún lugar de Irlanda: te lo debía)

Confieso que el mundo de los ordenadores me fascina y me atemoriza a partes iguales. No entiendo de informática, no sé de Internet (más allá del “nivel usuario” en ambos casos) y es casi un milagro que sea capaz de escribir un blog. Sin embargo, tengo varios amigos informáticos, y en la vida he tratado con bastantes más (incluso con ingenieros). Durante mi primer año en la universidad solía irme a la Facultad de Infórmatica a pasar el rato al centro de cálculo (los comienzos del chateo, el IRC, el telnet, y eso, cuando las cosas se buscaban en Yahoo…). También me metía en algunas clases de Derecho, pero ese es otro tema (supongo que quería tener mis opciones abiertas).

La sociedad con informáticos no me aburre ni me intimida, de hecho estoy bastante acostumbrado. Creo que en el fondo les tengo envidia porque entienden cosas a las que mi mente jamás tendrá acceso, igual que los cirujanos y los empleados de banca. Por eso, cuando hace año y pico una prima mía me ordenó que buscara por Internet la serie de humor británica The IT Crowd (Los informáticos) y vi los primeros episodios, me di cuenta de que había nacido una nueva historia de amor entre esa serie y servidor de ustedes.

La idea: una joven y ambiciosa (aunque torpe) oficinista inglesa entra en una dinámica empresa y es destinada como jefa del Departamento de Informática. Este departamento es una excepción dentro de la compañía: todos los demás parecen lujosos y atractivos, llenos de gente interesante y simpática, pero este es un sótano cochambroso que habitan dos de los mayores frikis que ha parido la ficción televisiva. ¡Ah, y un pequeño detalle!: la nueva jefa no tiene ni las más pajolera idea de ordenadores, pero tiene que fingir que sí.

Simplemente el trío protagonista, la “jefa” Jen, el friki (modelo pasota) Roy, el friki (modelo autista) Moss y sus interacciones ya justificarían por sí solos una fantástica serie de humor. Pero es que además los secundarios son tronchantes: el siniestro Richmond, el jefe chaveta Denholm, su hijo Douglas… por no hablar de la temática informática (realmente solo es una anécdota, no os asustéis) y los chistes sobre el trabajo y las relaciones personales, tan incisivos que a su lado Camera Café parece el programa de Ana Rosa.


Acabo de terminar de ver la segunda temporada (hay dos, cada una con solo seis episodios, “lo bueno si breve…”), y además me he enterado de que Canal + ha empezado a emitir la serie en España. Si no podéis verla, buscadla en esas webs donde hay series colgadas en DivX, con subtítulos y todo. Y si no, en YouTube está todo, aunque cada episodio se encuentra troceado, claro. La segunda temporada es mejor que la primera, se nota que hay más dinero: mejores guiones, nuevos decorados, más exteriores… la serie ha tenido éxito (en Gran Bretaña la emite Channel 4) y ya está en pre-producción una tercera entrega.

La ambientación, el carácter de los personajes, los guiños culturales no podrían ser más británicos y sin embargo… este programa tiene algo que lo hace universal (ya se están produciendo versiones en Alemania y en USA). Tal vez sea el hecho de que hoy día todo el mundo utiliza ordenadores en el trabajo, que se estropean y deben ser “apagados y encendidos otra vez” a modo de reparación. A lo mejor es que al ver las desventuras de unos personajes tan frikis y tan mal adaptados a su entorno nosotros nos sentimos un poquitín superiores y eso nos reconforta (por ese punto de maldad con el que todos cargamos). Sea como fuere, os garantizo que si veis algo de The IT Crowd no lo olvidaréis con facilidad, y que la siguiente vez que encendáis vuestro ordenador ya nada volverá a ser igual.
 
click here to download hit counter code
free hit counter