(Una vez tenía escrito esto me entero de que acaban de sacar un videojuego –al parecer, espectacular- con el mismo título y tema que la novela gráfica de la que hablo aquí. Que quede claro que ambos productos tienen poco o nada que ver, sobre todo en lo que a gráficos se refiere).Amigos, el mundo del cómic anda alborotado, ahora que se ha sabido que la Disney va a comprar a la Marvel. Me dice Fran G. Matute que ahora Kevin Smith ya no podrá hablar de la churra de piedra de La Mole sin pagar derechos a Disney, y yo he pensado que tal vez la saga superheroica House of M haga un crossover con el exitoso programa de Mickey House of Mouse. Los cómics, ¿eh? Sin duda alguna, el Noveno Arte… pero ¿cuál fue el octavo, que me lo perdí?
Leyendo el blog del podcast La Buhardilla 2.0, hace un mes y pico conocí una novela gráfica que recomendaba el buen Abraham, gran conocedor de cómics. Se trata de Arkham Asylum (1989), escrito por Grant Morrison y pintado por Dave McKean. Investigo y me entero de que este tebeo es un clásico absoluto, hasta 2004 seguía siendo la novela gráfica más vendida de todos los tiempos (ahora tal vez Watchmen la haya superado?), y a la vez que esencial para los fans de Batman también resulta una anomalía dentro de la saga del caballero oscuro de Gotham.

La premisa es la siguiente: el día 1 de abril (el de los Inocentes en USA), los internos del manicomio Arkham (donde están encerrados todos los villanos que Batman ha derrotado) hacen un motín y toman rehenes exigiendo una condición: que Batman entre en el manicomio con ellos. El Joker está detrás de toda esta trama, pero también aparecen otros villanos como Dos Caras, el Sombrerero Loco, el Espantapájaros, Máscara Negra, Maxie Zeus, Killer Croc, Cara de Barro… dejad de gritarme, sé que esta nómina de supermalvados puede tal vez mover a la risa más que al miedico, pero entendedme, en inglés os aseguro que todos esos nombres suenan mejor (y sobre todo, menos ridículos!)
Leo Arkham Asylum: A Serious House On Serious Earth con una devoción casi religiosa, espero encontrar en sus páginas el secreto de la pólvora y sí, la historia es francamente atractiva pero amigos: visualmente se entiende menos que un zorro parlante en una película de Lars Von Trier. ¿Dónde está el problema (claramente mi problema, puesto que el resto de la humanidad ha decretado que esta novela gráfica es lo mejor desde el chicle)? No estoy tan acostumbrado al medio del cómic como a otros medios narrativos o artísticos, pero es que este es raro incluso desde el prisma de las reglas del cómic: rompe moldes.

Los dibujos, el arte gráfico de Dave McKean rompen con toda la imaginería anterior de Batman y del tebeo en general: son más como cuadros, a veces un poco abstractillos, y también se echa mano por ahí de técnicas híbridas como el fotomontaje o el collage. Conclusión: escenas muy bonitas (o muy impactantes) pero que en poco o nada ayudan a contar la historia. Mi progresión al leer (o mirar) Arkham Asylum fue del entusiasmo a la perplejidad, a la duda, a la incredulidad, a la irritación. El tebeo acaba, creo entender que entiendo lo que ha ocurrido y me digo “¿Y ya está?” ¿Esta es la novela gráfica que cambió el mundo?
Al leer Watchmen me quedó tal sensación de plenitud y perfección que le perdonaba todas las chorradas (la pseudofilosofía, etc). Pero Arkham Asylum, con tratar una materia potentísima, me parece que la despilfarra queriendo abarcar más de la cuenta. Un ejemplo: porque en una viñeta se nombre a Carl Jung no se puede pretender que el tebeíto contenga referencias jungianas o que alcance un alto grado de profundidad psicológica. Afortunadamente, la edición que compré de Arkham Asylum es una reedición conmemorativa de 2004 que incluye –entre otras cosas- el guión completo original. O sea, lo que el escritor (Grant Morrison) le entregó al artista (Dave McKean) para que lo plasmara.

Y Morrison es bastante detallista y específico a la hora de describir sus viñetas. Cuando quiere dejar libertad a McKean dice expresamente “esto píntalo como tú quieras”. ¿Y qué hizo el geniaaal artista gráfico? Pues pintó lo que le dio la real gana. Ejemplo, donde en el guión pone “Vemos el rostro atribulado del Comisario Gordon, un reloj de pared que marca las diez menos cuarto y a Batman acurrucado sobre una mesa con gesto ambiguo de preocupación”, en realidad vemos una semiviñeta gigante que ocupa media página en la que predomina un manchurrón negrucio que, tras cinco minutos de escrutinio, resulta ser el sobaco izquierdo del Hombre Murciélago. Oiga, ¿y el reloj? ¿Y la expresión de Batman, que tanto ayudaría a explicar la historia, y el Comisario Jim Gordon? ¿Y lo bonica que ha quedado la página, señora?
Llamadme cateto o desconocedor del lenguaje del cómic, pero sólo mediante la lectura del guión pormenorizado he podido (gracias a las pedantes y ambiciosas acotaciones de Morrison, todo hay que decirlo) entender realmente de qué va la historia de Arkham Asylum, que Dave McKean pintó de manera sin duda atractiva pero poco o nada clara. Y es un fastidio, porque como ya he dicho, la historia realmente merece la pena, está cargada de simbolismo mitológico/psicológico más o menos relevante y supone un verdadero desafío al concepto clásico del personaje de Batman. Moraleja: en lo sucesivo seguiré buscando clásicos del héroe de Gotham pero me cuidaré muy mucho de tocar una página garrapateada por el bueno de Dave McKean!
Leyendo el blog del podcast La Buhardilla 2.0, hace un mes y pico conocí una novela gráfica que recomendaba el buen Abraham, gran conocedor de cómics. Se trata de Arkham Asylum (1989), escrito por Grant Morrison y pintado por Dave McKean. Investigo y me entero de que este tebeo es un clásico absoluto, hasta 2004 seguía siendo la novela gráfica más vendida de todos los tiempos (ahora tal vez Watchmen la haya superado?), y a la vez que esencial para los fans de Batman también resulta una anomalía dentro de la saga del caballero oscuro de Gotham.

La premisa es la siguiente: el día 1 de abril (el de los Inocentes en USA), los internos del manicomio Arkham (donde están encerrados todos los villanos que Batman ha derrotado) hacen un motín y toman rehenes exigiendo una condición: que Batman entre en el manicomio con ellos. El Joker está detrás de toda esta trama, pero también aparecen otros villanos como Dos Caras, el Sombrerero Loco, el Espantapájaros, Máscara Negra, Maxie Zeus, Killer Croc, Cara de Barro… dejad de gritarme, sé que esta nómina de supermalvados puede tal vez mover a la risa más que al miedico, pero entendedme, en inglés os aseguro que todos esos nombres suenan mejor (y sobre todo, menos ridículos!)
Leo Arkham Asylum: A Serious House On Serious Earth con una devoción casi religiosa, espero encontrar en sus páginas el secreto de la pólvora y sí, la historia es francamente atractiva pero amigos: visualmente se entiende menos que un zorro parlante en una película de Lars Von Trier. ¿Dónde está el problema (claramente mi problema, puesto que el resto de la humanidad ha decretado que esta novela gráfica es lo mejor desde el chicle)? No estoy tan acostumbrado al medio del cómic como a otros medios narrativos o artísticos, pero es que este es raro incluso desde el prisma de las reglas del cómic: rompe moldes.

Los dibujos, el arte gráfico de Dave McKean rompen con toda la imaginería anterior de Batman y del tebeo en general: son más como cuadros, a veces un poco abstractillos, y también se echa mano por ahí de técnicas híbridas como el fotomontaje o el collage. Conclusión: escenas muy bonitas (o muy impactantes) pero que en poco o nada ayudan a contar la historia. Mi progresión al leer (o mirar) Arkham Asylum fue del entusiasmo a la perplejidad, a la duda, a la incredulidad, a la irritación. El tebeo acaba, creo entender que entiendo lo que ha ocurrido y me digo “¿Y ya está?” ¿Esta es la novela gráfica que cambió el mundo?
Al leer Watchmen me quedó tal sensación de plenitud y perfección que le perdonaba todas las chorradas (la pseudofilosofía, etc). Pero Arkham Asylum, con tratar una materia potentísima, me parece que la despilfarra queriendo abarcar más de la cuenta. Un ejemplo: porque en una viñeta se nombre a Carl Jung no se puede pretender que el tebeíto contenga referencias jungianas o que alcance un alto grado de profundidad psicológica. Afortunadamente, la edición que compré de Arkham Asylum es una reedición conmemorativa de 2004 que incluye –entre otras cosas- el guión completo original. O sea, lo que el escritor (Grant Morrison) le entregó al artista (Dave McKean) para que lo plasmara.

Y Morrison es bastante detallista y específico a la hora de describir sus viñetas. Cuando quiere dejar libertad a McKean dice expresamente “esto píntalo como tú quieras”. ¿Y qué hizo el geniaaal artista gráfico? Pues pintó lo que le dio la real gana. Ejemplo, donde en el guión pone “Vemos el rostro atribulado del Comisario Gordon, un reloj de pared que marca las diez menos cuarto y a Batman acurrucado sobre una mesa con gesto ambiguo de preocupación”, en realidad vemos una semiviñeta gigante que ocupa media página en la que predomina un manchurrón negrucio que, tras cinco minutos de escrutinio, resulta ser el sobaco izquierdo del Hombre Murciélago. Oiga, ¿y el reloj? ¿Y la expresión de Batman, que tanto ayudaría a explicar la historia, y el Comisario Jim Gordon? ¿Y lo bonica que ha quedado la página, señora?
Llamadme cateto o desconocedor del lenguaje del cómic, pero sólo mediante la lectura del guión pormenorizado he podido (gracias a las pedantes y ambiciosas acotaciones de Morrison, todo hay que decirlo) entender realmente de qué va la historia de Arkham Asylum, que Dave McKean pintó de manera sin duda atractiva pero poco o nada clara. Y es un fastidio, porque como ya he dicho, la historia realmente merece la pena, está cargada de simbolismo mitológico/psicológico más o menos relevante y supone un verdadero desafío al concepto clásico del personaje de Batman. Moraleja: en lo sucesivo seguiré buscando clásicos del héroe de Gotham pero me cuidaré muy mucho de tocar una página garrapateada por el bueno de Dave McKean!


