Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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lunes, 12 de enero de 2009

Una poquita de Fry y Laurie


Fry, Stephen (Hampstead, Londres, 1957): actor, caricato, novelista, escritor, autor, humorista, cómico, bienhechor de la humanidad, amigo de Hugh Laurie, hombre de letras, inventor del chicle, actor, caricato y novelista británico. En España es conocido por sus apariciones en V de Vendetta, la saga de Harry Potter, la serie La Víbora Negra y las pelis Wilde o Los amigos de Peter. Ah, y también es el narrador de la serie de dibujos Pocoyo.

Laurie, Hugh (Oxford, 1959): actor, caricato, novelista, músico, cantante, humorista, cómico, actor aficionado, universitario, amigo de Stephen Fry, actor, caricato y novelista británico. En España es conocido por hacer el papel de House en la serie House, M.D. Pero sería injusto olvidar su trabajo durante más de veinte años: Stuart Little, Stuart Little 2, Los Borrowers, la serie La Víbora Negra y la peli Los amigos de Peter.



En el día de hoy traigo a relucir a Hugh Laurie y a Stephen Fry (a partir de ahora nos referiremos a él como “el gracioso de Fry y Laurie”). Porque ayer terminé de ver la serie completa de programas de humor que hicieron ambos para la BBC, llamada A Bit of Fry & Laurie (a partir de ahora nos referiremos a ella como “ABOFAL”). Casualmente ayer algunos amigos volvieron a insistirme sobre las bondades de la serie House, cuyo incomprensible (para mí) último episodio de la cuarta temporada vi el martes pasado. No voy a criticar la serie del doctor cojito y malalechoso porque no la he visto lo bastante, pero ya he conseguido quien me la pase pirateada, y entonces sí opinaré.

Lo que sí voy a hacer es hablar bien de la serie ABOFAL porque me parece lo mejor que ha dado Gran Bretaña desde que se les ocurrió destilar ginebra, digo… meter hojitas de té en agua hirviendo. El programa consta de cuatro temporadas (1989, 90, 91 y 94) y un especial de Navidad piloto de 1987. La edición completa en DVD que pillé también incluye la Cambridge Footlights Review (1982), una gamberrada para la BBC a cargo de un grupo de actores universitarios poco conocidos, entre ellos Fry, Laurie y Emma Thompson. He visto que en España se han editado, por separado, las dos primeras temporadas (lo cual encarece considerablemente el asunto), pero vendrán subtituladas en español, algo fundamental porque si no los sketches de la serie pueden resultar un pelín difíciles de seguir.


¿Y los sketches en sí? Herederos directos de los Monty Python, el humor de Fry & Laurie puede ser catalogado como intelectualoide y absurdo, o sea que si lo que os hacen gracia son chistes de culos y vulgaridades, absteneos. Salvo que esto dicho así no le hace para nada justicia a la serie, no se trata de una culturetada, pero para que nos entendamos, estamos ante una especie de Muchachada Nui inglesa de hace quince o veinte años (a lo mejor en el año 2029 el Follonero innova con un programa de sketches absurdos titulado, por ejemplo, Muchachada Nit).

La ruptura de las convenciones televisivas es una constante en el humor de Fry & Laurie, actores que en medio de un skecth abandonan un personaje y pasan a ser ellos mismos, personajes que de pronto se dirigen a la audiencia en casa, un espectador que interrumpe un skecth acusando a Fry & Laurie de haberle plagiado su idea. Y numerosísimos sketches que se complican de tal modo que uno dice “¿cómo diantres va a acabar esto?”, para que acto seguido Fry o Laurie digan “Querido televidente: este sketch se nos ha ido de las manos, si se te ocurre un final, llama al número de teléfono…”. Y muchas parodias de géneros televisivos: talk shows, concursos, series policíacas, culebrones.


Con todo, la mayoría del humor reside en el uso del lenguaje, y en los dobles sentidos o usos absurdos que Fry & Laurie confieren a palabras normales. Un ejemplo de esto

Laurie: “I had a daughter… Henrietta”
Fry: “Oh, did he?... did he? I’m sorry to hear that”.

Basado en la homofonía en inglés del nombre “Henrietta” y “Henry ate her”, con lo que el diálogo queda algo así como

Laurie: “Tuve una hija… Henry se la comió [Henrietta]”
Fry: “¿Ah, si? Lo siento mucho”.

Bueno, no quiero frikizaros con chistes ingleses, solo presentaros esta serie que merece un montón la pena. Otro de sus puntos fuertes son las canciones con letra cómica a cargo de Hugh Laurie, que en la serie demuestra su pericia al piano o a la guitarra. Hay un “rap amable”, un tema country, un blues, un jazz, una canción folk rock, varias heavy metal, una de jazz, otra de pop dulcilón… todas con letras grotescas. Mi favorita, la balada grunge: “Estoy enamorado de Steffi Graf”.


Al finalizar la serie entera (no todo es humor absurdo y diletante, en las últimas temporadas se politizan más y le dan caña a los gobiernos de derechas británicos) me quedo con la sensación de haber asistido a un evento cultural de primera. Ya en Jeeves and Wooster (1990-93: adaptación en 23 episodios de las novelas y cuentos de P.G. Wodehouse), protagonizada por Fry y Laurie, pude intuir la química de estos dos cómicos trabajando juntos, pero claro, en aquella serie tenían la fuerte restricción de ajustarse a unos personajes. En ABOFAL no hay límites, la gamberrada es continua, y el humor nos hace más inteligentes. Porque Fry y Laurie fueron a la universidad, y allí se vuelve uno listo, ¿no? No puedo pedirle más a la comedia. Soupy twist!

martes, 20 de noviembre de 2007

Gastronomía británica


El pasado viernes 16 de noviembre, Carlos Herrera decía en un artículo del ABC lo siguiente:
Un viejo infundio dice que hay dos cosas que aún no se han podido hacer efectivas en la historia de la humanidad: escribir un libro sobre la gastronomía británica y demostrar la valentía de un militar italiano.

Admito que como gracia está muy bien, y constato en el seno de mi propia familia que no falta gente que sustente la primera opinión (sobre la segunda, no diré nada por pudor). ¿Y yo que sigo pensando que la comida británica mola?

Veamos lo que dicen al respecto otros expertos. Según la Guía "Xenófobo" de los ingleses (escrita por dos ingleses), en Inglaterra han sido y son cautos culinariamente hablando debido a su herencia puritana. Debido a esto, existe la "clara idea de que los platos elaborados y atractivos no pueden ser ni buenos ni honestos".

Según el escritor inglés Somerset Maugham (el de El velo pintado y otras), "para comer bien en Inglaterra hay que desayunar tres veces al día". Aparte de mucha coña, la frase encierra una gran verdad, y el que no se lo crea que mire la foto de arriba. Están los huevos (fritos, revueltos, cocidos...), el bacon, las salchichas de varios tipos, el tomate escaldado, los champiñones, la morcilla, las alubias con tomate, las tostadas con mantequilla y mermelada, café, té, zumos, gachas... Yo personalmente, cuando vivía en Inglaterra desayunaba en ese plan y ya no volvía a comer hasta la hora de la cena... las 6 de la tarde, claro.
Otra fábula que corre por ahí es que "la cocina británica" no existe, sino que es una mezcla de cocina india, china, turca, italiana, comida basura yanki, restaurantes caros franceses.... gran injusticia. ¿Que no existe la cocina británica? ¿Y los fish 'n' chips? ¿Y la tostada con alubias en salsa de tomate? ¿Y el bocadillo de patatas fritas?

No, hablando en serio. La gastronomía británica existe y es rica y variada. Lo que ocurre es que si uno va de turista a un Londres o de intercambio veraniego con una cutre-familia lo más probable es que ni la huela. Con un poquito de interés y curiosidad uno va comprobando que hay fish 'n' chips y fish 'n' chips, estupendos pies de carne, dulces de escándalo (crumbles de manzana, scones, bizcocho de zanahoria...) y que el té está rico, incluso sin leche ni azúcar.

Ayer mismo tomé un sencillísimo postre inglés llamado fruit fool, superfácil y que os recomiendo probar: simplemente es puré de frutas (en mi caso kiwi y plátano) con una capa de nata montada por encima, y se sirve muy frío.

Si por un casual no os he convencido de las bondades de la cocina del Reino Unido, me consolaré con otra cita, esta vez de Jacques Chirac: "Gran Bretaña es el país con la peor comida, después de Finlandia". De los franceses hablaremos otro día.
 
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