
Planteo este título como una pregunta de examen. Supongo que es porque me retrotrae a mi época de BUP y COU (esas cosas que hacían antes los adolescentes para estudiar y aprender). Me veo a mí mismo en el patio del instituto leyendo un ejemplar del ROCKDELUX en el que se anuncia que “El Britpop ha muerto” (¿acaso dicha publicación llegó alguna vez a enterarse de que había nacido?). Veo a un amigo que tocaba la guitarra contarme emocionado que se había comprado el último CD-single de los Black Crowes…
¿Tuvieron lugar los noventa? ¿En serio? Poned ahora la radio, no ya la comercial, incluso Radio 3. En seguida os daréis cuenta de que en la música actual no queda ni rastro estilístico de la que se hacía hace quince años (aparte del hip-hop y la electrónica, pero yo aquí voy a hablar de pop y rock). En la actualidad, todo lo que no son cantautores y grupos con más o menos raíces parecen reminiscencias de los años ochenta. Talking Heads y The Clash son absoluta referencia, “rock con caderas”, por citar al nunca bien ponderado locutor Chema Rey.
Sin embargo, recuerdo que hace quince años no se podía dar un paso sin oír hablar sobre artistas como Guns n’ Roses, Nirvana, Pearl Jam, Garbage, Alanis Morissette, Lenny Kravitz, o sin escucharlos por la radio. Hubo muchas promesas incumplidas, muchos grupos que deslumbraron al inicio de sus carreras pero que efectivamente no llegaron a nada, entre ellos Ugly Kid Joe, Counting Crows, Crash Test Dummies, Collective Soul, The Presidents of The USA… Pena me da recordar en qué han quedado los que probablemente fueran mis favoritos de los noventa: Spin Doctors.
Hay otros como Crowded House, Oasis, Weezer, que han continuado a pesar de los altibajos, y que cosechan bastante éxito de ventas en álbumes pero que son absolutamente irrelevantes. Los más llamativos de estos, U2 y R.E.M., auténticos dueños de la década pasada. También están los líderes de Pulp (Jarvis Cocker), Suede (Brett Anderson) o Blur (Damon Albarn) que intentan resurgir con nuevos grupos y proyectos (Relaxed Muscle, The Tears y Gorillaz respectivamente, por nombrar solo algunos), pero que se han quedado viejos. Y si hablamos de solistas, gente que parecía que iban a cambiar el rumbo de la música popular… mirad a Björk o a Beck, hoy día convertidos en –como mucho- adorables chiflados.
Hay dos sonadas (perdón por el chiste) excepciones al fenómeno que estoy describiendo: Radiohead y Wilco, pero ambas tienen truco. A Wilco no los conocía nadie en los noventa (fuera de los más espabilados) y ahora casi tampoco, pero da lo mismo: hoy existen aproximadamente novecientos mil grupos norteamericanos de country alternativo que suenan igual. Y mientras tanto, ellos siguen haciendo discos buenísimos y preparándose para entrar en la leyenda. Radiohead alcanzaron el megaestrellato en los noventa, aunque en España no pasaran del “territorio indie” (ahora le robo la frase a Julio Ruiz). Este grupo ha sabido como pocos, si no marcar tendencias sí adaptarse a ellas, y su sonido actual poco o nada tiene que ver con aquella especie de pseudo-grunge con el que comenzaron. Ahora, tras regalarlo por Internet, han lanzado su In Rainbows en los formatos tradicionales y esta semana están de número uno en ventas tanto en Gran Bretaña como en USA.
A veces pienso que la gente que está haciendo música ahora –y triunfando- no debió escuchar la radio de pequeñitos. O a lo mejor sí la escuchaban y la han rechazado por deprimente: “I feel stupid and contagious” (Nirvana), “I’m a loser, baby, so why don´t you kill me?” (Beck), “I’m a creep, I’m a weirdo” (Radiohead), “Sometimes I feel like I don’t have a partner…” (Red Hot Chili Peppers). Si se me permite designar a un poker de grupos de referencia actuales, ¿qué discos escuchaban los Strokes, White Stripes, Franz Ferdinand o Arctic Monkeys cuando volvían del colegio? Los de Nirvana no, desde luego. Ni los de Stone Roses. Es natural que las nuevas generaciones rechacen la música de sus padres, pero ¿también la de sus hermanos mayores?