Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

Empieza por power y rima con pop


Estoy harto de malos rollos y de milongas. La tristeza me acompaña y me acompañará, es mi copiloto, pero eso es otra cosa. Se puede estar triste y de buen humor, yo no lo sabía pero es así. Y yo no quiero malhumorarme. Es por eso que antes que otro sesudo o indignado post hoy quisiera hablaros de mi música favorita. Los que seáis de los que desconectan cuando hablo de música, bear with me please. Hay esperanza de salvación para todos. Hoy se va a hablar aquí de power pop, hombre ya!!!

Los del foro Power Pop Action, auténtica biblia con predicamento internacional, dicen algo muy bonito, a saber, que dentro del power pop “el abanico estilístico es amplio, podréis escuchar canciones que abarcan desde el Garage Beat hasta el Pop Indie o desde el Power Pop al Alt Country; todas ellas presentan como denominador común ese buen gusto por la melodía del que tanto presumimos [...], lejos de ese integrismo del que se nos acusa a veces”. Porque el power pop es un subgénero, aunque esté mal que yo lo diga, lo cual no quiere decir para nada que se trate de un gueto. Otra definición del estilo que leí la semana pasada y que me ha encantado: el power pop es puro rock and roll con coritos. Amén.


Ayer por la tarde por fin le quité el papelito al último de los diez CDs que me compré la semana anterior en mi fructífera visita a Escridiscos. He de decir que los diez discos han dado en la diana plenamente, yo solo elegí dos, el resto fueron recomendaciones del dependiente, que como buen camello sabe lo que los yonquis de la melodía necesitamos. Lo que más me ha flipado han sido Lolas, cuyo disco Silver Dollar Sunday (2001) -“esto es una obra maestra, llévatelo que está descatalogado”- fue Disco de la semana en Estatuas Verdes. Es raro encontrar una obra en la que todos los temas te satisfagan, pero este esfuerzo de Lolas no tiene ni una canción mala, oiga. Beatles, Beatles, Beatles y Who parecen ser los cuatro ingredientes principales de un disco que, pese a todo, no suena a mero revival.

El segundo álbum que más me ha llamado la atención es el Goodnight to Everyone (2008) de Jellybricks. Este es más fácil de conseguir, no os dejéis asustar por la horrendosa portada: el contenido es canela pura. Su aproximación al power pop es más contemporánea, menos retro, aquí la fase power prima con las guitarras distorsionadas, pero siempre dentro de la ortodoxia melódica. De verdad que recomiendo este disco porque no os lo van a promocionar en ningún lado y es una auténtica joya, otra obra maestra. Otro bombazo me lo encuentro en el disco de The Cute Lepers Can't Stand Modern Music (2008). Este grupo se ve que no aguanta la música moderna, y dentro del CD te dan las gracias por comprar un disco cool antes que uno de moda. Ignoro en qué pervertido planeta están considerados “cool” los Cute Lepers, pero seguro que es uno condenadamente divertido. Esta familia practica un power pop más setentero, cercano al punk '77 y al garaje, que no deja de ser interesante entre tanto pasteleo.


Si os queréis dejar llevar por una milonga más retro otra vez, oscilando entre el garaje sixties y el sonido jangly, ahí están los discos de The Maharajas y The Resonars, respectivamente. Sobre este último (Nonetheless Blue, 2007) me dijo el gurú de Escridiscos: “una canción suena a los Hollies y la siguiente a los Byrds... pero a los Byrds buenos, no a los country. Creo que con esto ya está dicho todo. El grupo sueco The Maharajas también están firmemente anclados en la tradición, esta más garajera, más rock and roll. In Pure Spite, también del 2007, es un trallazo que así lo demuestra.

Otros dos discazos que me han encantado son los homónimos de Rooney (2003) (a lo mejor conocéis su tema “I'm a Terrible Person” del anuncio de la colonia CH de Carolina Herrera) y de The Rewinds (2006). Estos exhiben una paleta sónica menos estricta, menos ortodoxa, y harán las delicias de los fans del pop-rock indie. Supongo que se les llama power pop por su afición a las melodías y los estribillos pegadizos, pero sus canciones no desentonarían en la banda sonora de cualquier comedia indie americana sobre chicos con problemas. Hay un disco que merece una atención especial, el The Power of Sound (2004) de Jonny Polonsky. Pienso que Jonny Polonsky -apadrinado en su día por Frank Black y deudor estilístico de Nirvana- es el eslabón perdido entre el power pop y el “rock alternativo” de los noventa y más allá. Atentos a este disco porque es otra joya (¿Jonny Polonsky tenía más de un disco? Pues sí, señora).


Y no me quiero marchar sin nombrar a dos clásicos de verdad, de los que imitan todos estos grupos de la nueva hornada. En mi afán de completar la discografía de Cheap Trick me llevé All Shook Up (1980). ¿Qué decir de estos catedráticos del pop (y del power)? Este disco es considerado una mierda por All Music Guide, como todos los anteriormente citados, no esperéis ver en sus críticas más de tres estrellas (el power pop no está bien visto, es un subgénero). El otro clásico que me llevé, por inspiración del vendedor, fue Big Smash (1980), el tercero y fracasadísimo disco del medio punky-medio poppy británico Wreckless Eric. La edición que pillé es gloria bendita, ya que vienen dos CDs: el primero con el álbum original y el segundo con una cosa que salió en USA recopilando todos sus singles y las mejores album tracks de sus dos primeros esfuerzos. Otra porquería de disco, vamos, no lo compréis ni borrachos. Como ninguno de los que os he recomendado antes: nada, son todos caca.

martes, 2 de septiembre de 2008

Discazos

Permitidme un pequeño post musical, ahora que dizque se acaba el veraneo, y que todos hemos vuelto a trabajar y esas cosas. Música para oxigenar el cerebro y permanecer fresquito, que a pesar de estar ya en septiembre, por aquí no remiten los calores. Algún día os hablaré sobre mi teoría de música refrescante y música que da calor. Por el momento, baste saber que los dos discazos que os he traído hoy son de los veraniegos.


Cara A. Casualmente, además de la música más bonita que existe, la palabra inglesa pop quiere decir “refresco”. Nos llega aquí una golosina cuyo efecto es equiparable a que una persona muy querida te soplara en la carita. Me refiero a She’s About to Cross My Mind (2007), del duo Americano de power pop The Red Button. A estas alturas, decir que el power pop trata de emular los sonidos de los años sesenta es decir lo obvio, pero pocas veces se actualiza esto con tanta precisión como en este disco. Coordenadas: Beatles, Beatles y Beatles, circa 1965-66. Y no hay más. Bueno, si, la última canción, “It’s No Secret” es la única que se desmarca un pelín del resto, sonando más contemporánea, digamos, como unos Teenage Fanclub.

El disco se abre con un pepino titulado “Cruel Girl”, en el que desde las guitarras hasta el timbre de las voces nos recuerda a Lennon y McCartney. A ver, no se trata de una mera fotocopia, ni de (solamente) un ejercicio de nostalgia, pero estos grupos no se entenderían sin las referencias a las que aspiran parecerse. La canción que da título al álbum y otras como “Hopes Up”, que parece un descarte de Help!, nos retrotraen al año 1965 de una manera deliciosa. “Gonna Make You Mine” parece desentonar un poco a primera vista, por sus ritmos garajeros, pero nunca debe olvidarse que los Beatles no fueron ajenos al organito Vox y a pegar gritos.

Si os interesan estas cosas, leeréis que el disco es una muestra de Mersey Beat, lo cual es falso porque se trata de algo más elaborado, complejo y pulido (para entendernos, en 1965, los Beatles ya habían dejado atrás el estilo llamado “Mersey”, en referencia al río que baña Liverpool). Si queréis un marchamo de calidad –si no os fiáis de Porerror, vaya-, os diré que este disco fue votado como el mejor del año pasado por los críticos del foro Power Pop Action! Si queréis un piropo más impresionista, pensad que la canción más larga dura 3 minutos y 41 segundos.


Cara B. Si The Red Button encarnan a los Beatles cuarenta años después, The Hi-Risers serían todos los demás grupos de la década juntos. En efecto, su notabilísimo disco Once We Get Started (2008) bien pudiera calificarse de mini-enciclopedia de todos los estilos blancos del pop-rock de los 60. La pegatina del CD nos advierte en letras mayúsculas: NO COMPRE USTED ESTE DISCO… si no le gustan los Beach Boys, la Invasión Británica, el rock and roll americano y las melodías en general. Irresistible, ¿no?

Siendo power pop (o rock-pop, o pop-rock), The Hi-Risers no suenan tan jodidamente retros como los mencionados antes The Red Button. Estos hacen una música que parece levemente más moderna. Pero anclada en la tradición, qué duda cabe. A los estilos o géneros citados en la pegatina yo añadiría el rockabilly de “She’ll Be My Ruin”, el country Bakersfield de “18 Wheels of Love”, el rhythym and blues blanqueado de “Hole In My Heart” o el sonido chicle de “Boom Chicka Boom”. Incluso hay una canción que es hermana de varias de los Kinks, el “ATM Inside”.

Una obvia crítica que se le pueden hacer a estos grupos es que suenan como los antiguos, pero esto para ellos resultaría un halago. Como bien dijo un amigo en cierta ocasión, a propósito de las canciones de Jarabe de Palo: “si me gustan todas, ¿qué más da que sean todas iguales?” Pues eso. Que el que pasa calor oyendo música es porque quiere.
 
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