Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Supermodelo 2007. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Supermodelo 2007. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de diciembre de 2007

"¡Atiende, qué disfraz!"


“¡Gallianorrrrrrr!” -gritaba Joaquín Reyes transmutado en celebrity en Muchachada Nui. “¡John Galliano es un referente de la moda actual!” –amonestaba Cristina de Supermodelo a una aspirante a supermodelo incapaz de reconocer la foto del personaje. “¿No sabes quién es John Galliano? Es una mezcla de Farruquito, Dalí y Piratas del Caribe -explicaba Pilar Rubio a Miqui Nadal en Sé lo que hicisteis…

Yo confieso que hasta hace un par de meses no tenía ni la más remota idea de quién era este gran modisto, creador para la firma Dior (o “¡Díorrrrrrr!”, como graznaba Joaquín Reyes). Viendo sus diseños, uno se da cuenta de que el mundo de la moda está loco, algo que ya intuí leyendo Glamorama de Bret Easton Ellis o viendo El diablo viste de Prada. Pero líbreme Dios de criticar en mi ignorancia a este artista, y lo digo sin ironía. A mí sus creaciones me parecen “espantajerías y mamarracheces”, pero ya lo advierte el refrán: “Algo tendrá el agua cuando la bendicen”.

Cuidaico con el tipo. Los vestidos de John Galliano los han llevado las más de las más: Diana de Gales, Charlize Theron, Kate Moss, Cate Blanchett, Nicole Kidman, Penélope Cruz… sus perfumes se anuncian y se compran por todo el mundo, del modo más glamuroso. Nada que objetar a sus colecciones, donde mezcla el look bohemio con el mundo del teatro, y lo mismo se inspira en los sin techo que en el concepto de feminidad. Galliano saca al año seis colecciones de alta costura y prêt-à-porter, entre su propia marca y Dior. De hecho, su estreno hace diez años como estandarte de la casa francesa tuvo lugar nada menos que en el desfile del cincuentenario de esta firma, maison fondée en 1947.

Ahora bien… como personaje, ¡menudo personajazo! Es Mugatu, el de Zoolander. El verdadero nombre de John Galliano es Juan Carlos Antonio Galliano Guillén, natural de Gibraltar. Siendo británico, les ha colado un golazo a los franceses al ponerse al frente de la maison Dior. De hecho, Galliano es Comandante de la Muy Excelente Orden del Imperio Británico, igual que los Beatles. Su imagen es fascinante, eso es innegable, aunque solo sea por el desafío al sentido común que supone el hecho de que un personaje tan estrafalario sea considerado máximo árbitro de la moda actual. Tres cuartos de lo mismo pasa con Anna Piaggi, esa fashionista italiana que se viste de mamarracho y se pone unos sombrericos absurdos, una vez llegó a llevar un zapato en lo alto de la cabeza. ¡Una autoridad en el estilo y el buen gusto, oiga!

Siento que Galliano la ha superado (nos ha superado a todos) al aparecer recientemente con traje de luces (véase foto). Cuerpo tiene, desde luego, el tío se levanta diariamente a las seis de la mañana para hacer deporte, pero me da a mí la impresión de que lo que trae más duro no son los abdominales sino la jeta. Mientras nos siga deleitando con este tipo de disfraces, seguiré siendo fan suyo a ultranza. Y me consta que no soy el único. A mí me llaman friki, pero tengo un amigo que fue a Paris y no descansó hasta llegar a la rue François 1er, donde está el cuartel general de Dior, para hacerse una foto gritando “¡¡¡Gallianorrrrrrrr!!!”

domingo, 25 de noviembre de 2007

A tope con Supermodelo 2007



No todo iba a ser cultureta y referencias frikis en este blog, demos paso también a los programas de la tele normal. Hay en la parrilla española uno especialmente favorito, lo emiten en Cuatro los lunes por la noche y se llama Supermodelo 2007.

Supongo que debería medio avergonzarme de verlo y seguirlo con interés, pero nada más lejos: me siento orgullosísimo de ser un entendido en la materia. El año pasado se llamaba simplemente Supermodelo, este año le han añadido la coletilla de “2007” para dar a entender que habrá varias ediciones. La mecánica es simple: se trata de un reality show en el que varias chicas aspirantes a modelo compiten dentro de una academia en plan OT por el puesto de “Supermodelo”, que se supone ha de abrirles las puertas de la fama en su profesión.

Ahora bien, lo mejor del programa no son ni las chicas concursantes ni los desfiles de moda ni la ropa que deben lucir, sino el variopinto plantel de eminencias que componen el claustro de profesores que forman a las aspirantes y el jurado que semanalmente las evalúa. El año pasado conocimos a Valerio, especie de bailarín-latin lover que les enseña a desfilar por la pasarela. Él fue la estrella por su mala baba y sus gritos desaforados. Este año repiten con él Emmanuel Rouzic, un Kojak de la fotografía y Cristina Rodríguez, “tutora” de las pupilas y estilista imposible que lo mismo se adorna con un collar de cucharillas de café que se planta un loro de felpa en el hombro en plan Long John Silver.

Para esta edición, los señores de Cuatro nos tenían preparada una sorpresa que nunca les podremos agradecer bastante: Daniel El-Kum, un nuevo miembro del jurado con un vestuario sacado de El talento de Mr. Ripley y una carita que parece que le acaban de dar una paliza (ríete tú de Robert De Niro en Toro Salvaje). Para colmo el buen señor, estilista de las estrellas (luce en su curriculum a Ana Obregón, Catherine Deneuve, Linda Evangelista o Martina Klein), tiene una voz adenoidal que cuando habla se le entiende aproximadamente igual que a Darth Vader degustando polvorones.

Lo anterior no es óbice para que él se permita criticar el acento y la dicción de las concursantes, los atuendos del profesorado, la profesionalidad de todos menos la suya y lo que se le ponga por delante. Y todo esto mientras sienta cátedra gesticulando con uno de los veintitantos pares de gafas que dice poseer, que digo yo que le servirán de atrezzo.

Lástima que ya solo quede un programa de Supermodelo 2007 –la Gran Final-, porque con su tendencia a enmendarle la plana al lucero del alba (eso sí, siempre tratándolo de “usted”), el señor El-Kum podría haber dado aún muchísimo juego. Su papel no es el de malo –ojo-, es más bien el de una especie de Galactus de la moda que en lugar de engullir planetas se merienda a todos los participantes del programa, pues está por encima del bien y del mal.

Mi momento favorito tuvo lugar durante los castings. El señor El-Kum formaba parte del jurado de selección, y en cierta ocasión rechazaron a una candidata, que no estuvo de acuerdo con el dictamen. Interrogado el tipo por la aspirante sobre por qué no la habían escogido, Daniel El-Kum respondió que estaban buscando “otro perfil de chica”. Como quiera que la muchacha no se quedaba satisfecha, insistió: “¿Y qué tendría que hacer yo para dar ese perfil?”

Impasible, el señor El-Kum la miró de reojo y le dijo: “Tendría usted que volver a nacer”.


 
click here to download hit counter code
free hit counter