Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 31 de diciembre de 2008

La mejor noche del año 2008


Acabo de inventarme otra tradición para Estatuas Verdes: desde ahora, todos los posts del día 31 de diciembre se titularán “La mejor noche del año”, en honor del bello telediario de Antena 3. Pero tranquilos, que hoy no voy a volver a hablar de los cotillones y demás, algún otro año puede que vuelva a caer el tema, pero no este.

De hecho esta Nochevieja no creo ni que vaya a salir, no me apetece lo más mínimo, por diversos motivos que sería aquí tedioso de contar. Pero es la última noche del último día del año y eso de algún modo hay que celebrarlo. O por lo menos dejar constancia, conmemorarlo para que no pase sin más. La Nochebuena, por ejemplo, en una ciudad lejana, la hizo especial mi madre a base de jamón serrano, caña de lomo y turrones, yo que pensaba cenarme un whopper del Burger King (nada de patetismo aquí, ¿eh?, yo estaba encantado y descojonado con la idea). Pero al final no hubo quien nos librara del mensaje de S.M. el Rey y del especial de ¿humor? a cargo de Josema Yuste y Florentino Fernández.


Acaba el 2008, amigos, habría tanto que decir, ¿eh? Anoche en el programa nuevo de chusco-zapping de Antena 3 hicieron un chusco-villancico del año con unos dibujitos animados con lo más previsible: Viva Rafa Nadal, viva Joan Laporta, viva Solbes… A mí este año me ha caído medio bien, gracias a Dios la crisis no me ha afectado, a lo mejor es por eso. Pero constato en la peña una especie de inquina, una saña desconocida por cazar al 2008 cual chivo expiatorio de todos sus males, cazar al año, digo, y ¿meterlo en la cazuela para la cena de Nochevieja quizás?

Yo este año lo recordaré con cariño, si me apuras. Me ha traído marronas, si queréis, como mi traslado a Cosica y mi gélido exilio rural, pero también me ha permitido (ahora que no nos oye nadie) viajar a Portugal, Jordania, Italia, Irlanda y Londres (dos veces). Este año no se me ha muerto nadie (gracias a Dios, tengo gente cercana a la que sí) y aunque es verdad que ha habido experiencias duras, ¿qué año no las ha habido? Ha sido un año interesante de lecturas y estímulos culturales en el que he visto publicados mis primeros poemas. He tenido oportunidad de trabar contacto con personas interesantes, retomar viejas amistades y afianzar otras nuevas. Y en lo profesional me ha reportado más satisfacciones que disgustos (esto lo digo ahora que estoy en casita, calentito, etc, sabéis).

Y sin embargo, hoy recibo un mail de un amigo felicitando el año y diciendo algo así como “a ver si tenemos un feliz 2009 porque el 2008 ha sido una puta mierda”. Si tú lo dices… Luego va el hombre del tiempo y suelta: “El último día del 2008 habrá nubes, será un día gris como lo ha sido el resto del año”. Entiendo que es una clara referencia a la crisis, pero claro, de la crisis nos acordamos ahora, no cuando hubo que votar o el día que España ganó la Eurocopa.


Pero vaya, que si la moda es poner verde al 2008 estas Estatuas os prestan un poco de su verdor para que pintéis con él si queréis al año 2008 en vuestras imaginaciones, y lo pongáis a caer de un burro (uno de esos pollinos que no me dejan dormir en Cosica, for example). En cualquier caso os deseo a todos un muy feliz año venidero 2009, y a ver si este resulta mejor para todos, en especial para los bancos, que con todo y crisis no dejarán de tener beneficios. Ah! Se me olvidaba… y recordad: antes de las campanadas vienen los cuartos… ¡no os atragantéis!

viernes, 28 de diciembre de 2007

Oda a la hamburguesa


Como buen lector de Nick Hornby (el de Alta fidelidad), yo soy mucho de confeccionar listas y rankings. Lo malo es que en mi familia no lo han leído y también lo son, hace unos años nos entró a todos un frenesí por dejar constancia en listas de nuestras “10____ favoritas” (sean “películas”, “canciones”, “novelas”, “obras de arte” o “comidas”: de aquella época son las listas que hay en este blog, de hecho). Pues bien, para estupor de muchos, mi lista de 10 comidas favoritas incluía a la humilde pero rotunda Hamburguesa.

Desde chiquitito he sido consumidor ocasional pero fiel de hamburguesas: McDonald’s, Burger King, Wendy’s, el snack bar de mi barrio… pero fue en 1992, en el pabellón estadounidense de la Expo de Sevilla, cuando probé mi primera hamburguesa “de verdad” y empecé a darme cuenta de que la cosa no era como me la estaban contando. Desde entonces, aunque no he abandonado las cadenas de comida rápida, he ido buscando hamburguesas de calidad, y hay que decir que, evidentemente, las mejores son las caseras. Como no siempre se tiene el tiempo ni las ganas de preparar buenas hamburguesas, es interesante saber en qué sitios se pueden encontrar.

La hamburguesa -¡sorpresa!- no es más que una tortita de carne picada frita o a la parrilla entre dos panes. Tan solo eso ya da lugar a infinitas variaciones: tipo de carne, aderezo, método de cocinarla, tipo de pan…, pero es que luego están los extras. Los más normales son la ensalada (lechuga, cebolla, tomate, pepinillo…) y el queso (americano, suizo, azul, Cheddar, Monterrey Jack…). También, por supuesto, el bacon, el huevo, los frijoles, champiñones, aguacate… una buena hamburguesa es algo muy serio, señores.

Por muy denostada que sea la gastronomía norteamericana, hay que concederle que nos ha dado esta maravilla (al menos en su forma actual), y claro que hay hamburguesas que son una porquería, igual que gazpachos o jamón serrano, depende de dónde uno vaya a comer. Para mi gusto, en España se pueden conseguir hamburguesas decentes (no baratas) en las franquicias TGIFriday’s y Foster’s Hollywood, tampoco están mal las del VIPS (esa Argentina Pampera, por Dios), o las de ciertos restaurantes Tex Mex que hay en mi ciudad.

Las mejores que he comido en mi vida (perdón por el esnobismo) fueron algunas de Estados Unidos, donde la hamburguesa puede ser un gran plato en algunos restaurantes. Recuerdo especialmente dos de sitios que no dejaban de ser franquicias: las de Nathan’s Famous y las de Fuddruckers. En este último restaurante puedes comerte una hamburguesa de hasta medio kilo, tú eliges la carne, el tipo de pan, les dices cómo la quieres hecha, tú añades los ingredientes extra que te apetezcan y la preparan delante tuya. Otra cosa que tenía su encanto era ir al drugstore local y tomarse un hamburguesón con aros de cebolla, bebiendo vanilla Coke (una coca-cola con una bola de helado de vainilla dentro).

Otra que recuerdo con cariño: este verano en Brighton (Inglaterra) tuve ocasión de comerme una hamburguesa de 18 euros (ver foto). Era de carne 100% vacuno poco hecha, y llevaba ensalada, queso brie y chutney (una especie de compota) de mango. Tenía un divertido nombre que no recuerdo, y evidentemente hubo que comérsela con patatas fritas y coca-cola. Parafraseando al personaje de Travolta en Pulp Fiction, al verla pensé “para valer dieciocho euros debe ser una hamburguesa cojonuda”. Y pardiez, ¡vaya si lo era!
 
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