Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 30 de julio de 2008

Sensaciones POP (y IV)


“Control de estupefacientes, ¿le suena de algo?”
(Agente de la Guardia Civil)

“Shubi dubi ye ye”
(La Casa Azul)


Como ya dejé caer por aquí, lo mejor del ContemPOPránea es la música, y lo segundo mejor la sensación de sentirse rodeado de gente con gustos afines. Lo tercero mejor, las risas. ¡Atiende, qué disfraz! No es que yo no seleccionara qué camisetas o qué chapas me iba a llevar, pero os aseguro que no le dediqué a la decisión ni cinco minutos de mi tiempo. Allí va peña que estoy seguro que se la pasan noches enteras en vela pensándose los atuendos.

Yo, que soy fan de los zapatos de tacón en las mujeres, reconozco que hay sitios donde no tienen lugar. Una clase de un instituto es uno de ellos. Una panadería, otro. Pues bien, amigos: parece que un camping y una piscina municipal sí son lugares apropiados para lucirlos. Como también para entretenerse lanzando pompitas de jabón con uno de esos botecitos (estoy hablando de gente que frisa los treinta años). Lo mismo podría decirse de la corbata, yo no me la pondría en julio a más de 30 grados, sobre todo si voy en bañador. Insisto: yo no, pero otros sí.


La música es la razón de ser del festival, es lo que aglutina a la mayoría de las camisetas: Deluxe, La Casa Azul, Teenage Fanclub, The Ramones, Blondie, Los Planetas, Los Beatles, The Smiths, Emma Pollock… pero no os preocupéis, que también las hay de Gracita Morales, Alfredo Landa, Naranjito (no fui el único, claro), clicks de Playmobil, mujeres barbudas, Maradona, la Dharma Initiative, Darth Vader o Carmina Ordóñez (esta última con la leyenda “Los verdaderos artistas no destacan por su obra sino por su vida”).

Tampoco es raro ver a alguien con un maillot de ciclista (¿Cuándo fue eso signo de indie-pendencia? Me lo he perdido…), de hecho había un pavo que una noche llevó el maillot amarillo del Tour de Francia (sutil homenaje a Carlos Sastre o al mundo de las drogas, no sabemos; supongo que lo registraría la Guardia Civil, igual que me registró a mí, de manera completamente injusta, abusiva, brutal y chulesca) y la siguiente noche el del equipo Kelme. Tal vez ese hombre pensó que iba a dar la nota, pero claro, aún tuvo que vérselas con aquel otro tipo que iba por las calles de Alburquerque paseando con correa a una cerda ibérica: in-su-pe-ra-ble.


Si pontificar entre tienda y tienda de campaña (“Para mí el grunge no es lo que hace Nirvana, para mí el grunge es lo que hace Pearl Jam”) se te queda corto, siempre te queda cantar directamente, temas de Maga, Los Chichos, Los Calis o la sintonía de Con las manos en la masa. Si no, te puedes ir un rato a la piscina a escuchar por megafonía el hilo musical, featuring Los Planetas, Lori Meyers, Sidonie, La Casa Azul, Hidrogenesse, Maga, Deluxe y hacer aspavientos cada vez que reconoces una canción (“¡Esta también os la he grabado, os acordáis?”).

No, xoxo, tus amigas no se acuerdan porque están pendientes de los modernos, igual que ellos de ellas en biquini. Si quieres reunirte con la guardia pretoriana friki musical como tú, habrás de acudir al pueblo (media horita en cuesta andando a la hora de la siesta, a 35 grados) a ver cómo se hace en directo el programa de Radio 3 Disco Grande. In illo tempore el programa era los findes, el sábado y el domingo del festival. Este año, es entre semana, como bien nos cantan Facto Delafé y las Flores Azules (“5 de la tarde, Julio en la onda”) y lo hubo jueves, viernes, y el lunes pasado fue un resumen/balance bastante completo. Yo acudí al programa del viernes (el día que llegué, el jueves lo que había era una fiesta previa), y estuvo muy bien. Hubo entrevistas a Deneuve y a Emma Pollock, muchas canciones guays y muchos guiños a la comunidad indie.


Si de verdad quieres molar puedes pintarte la raya del ojo dentro de la tienda de campaña a las siete de la tarde para no perderte los primeros conciertos. O llevar una camiseta envidioso-irónica que diga “Yo no voy al FIB” (siendo el punto sobre la “i” el símbolo de €). Si de verdad quieres molar puedes llevarte un pepino de medio metro en el equipaje, o puedes ponerte de acuerdo con un colega y compraros los dos la misma camisa marrón de rayas dos meses antes, con vistas a estrenarla en el ContemPOPránea. O puedes vacilarle a los socorristas de la nueva piscina al aire libre (gracias a Dios ya no hay que ir a la cubierta, donde otros años era obligatorio el uso de gorro), o puedes cargarte la ducha de la piscina, o tú y tus colegas podéis prorrumpir en un aplauso espontáneo con el simple objetivo de que se contagie y te siga todo el mundo…

El año que viene vuelvo seguro. Pero por más que lo intente y me estruje la cabeza nunca podré superar a mi ídolo estético de este año, el tipo con la camiseta en la que ponía el mejor eslogan posible. A saber: “Yo antes molaba”. Chapeau!

martes, 29 de julio de 2008

Sensaciones POP (III)

“En noches como la de hoy vuelvo a brillar”.
(La Casa Azul)


Continuamos con este repaso musical del festival ContemPOPránea 2008 (los que ya estéis aburridos: paciencia, todavía os queda el post de mañana). El viernes por la noche me retiré tras Sidonie, parece poco, pero eran ya cerca de las cuatro de la mañana. Amigos míos vieron después a Niños Mutantes y a LKan y dicen que estuvieron muy bien (sobre todo estos últimos, que salieron disfrazados de pulpos, peces y así). La jornada del sábado se presentaba aún más prieta de emociones, y eso contando con que nadie se disfrazase de nada.

Ante mí tenía un póker indie de auténtico mareo, a saber: Facto Delafé y las Flores Azules, Camera Obscura, Deluxe y La Casa Azul. Desgraciadamente, Tachenko y Lagartija Nick actuaban demasiado tarde para mi body, y a Maga & Germán Coppini… ya los vi en mi ciudad el verano pasado y una y no más, Santo Tomás. Soy fan de Maga, pero su nuevo espectáculo/homenaje a Golpes Bajos no me va nada. Casualmente eran uno de los supuestos puntos fuertes del festival, que este año tributaba homenaje a Golpes Bajos (cada año a un grupo extinto, p.ej.: el año pasado a Los Brincos).


El año pasado, cada quien homenajeó a quien le dio la gana: Los Brincos, Juan y Junior, Los Módulos… pero este año el homenajismo brilló por su ausencia, al menos en los conciertos que yo vi (bueno, miento: Lori Meyers cantaron una estrofa de “No mires a los ojos de la gente”). El sábado por la noche sí hubo quien rindió tributos, por ejemplo Facto Delafé y Las Flores Azules a Julio Ruiz de Radio 3, a Carlos Sastre y a la Selección Española de fútbol. El concierto de los catalanes fue de lo mejorcito del ContemPOPránea de este año, de lo más divertido. Especialmente emocionante me parecieron sus interpretaciones de “Enero en la playa” y “El indio”, temas que tengo grabados en la mente y no paro de cantar desde aquella noche.

Tras Facto… etc, tocaba acercarse al escenario para comerle la boca a los siguientes artistas: los escoceses Camera Obscura, favoritos de un servidor desde hace años. Madre mía, cuántas veces no escucharía yo su primer disco mientras vivía en Yanquilandia. Camera Obscura ofrecieron un espectáculo soberbio, nada sobrio pese a lo que su sonido pudiese dar a entender. Cantaron temazos de sus tres álbumes (“Eighties Fan”, “Suspended From Class”, “Let’s Get Out of This Country”, “Tears for Affairs”) más dos canciones inéditas de su nuevo cuarto álbum, de próxima aparición. La segunda de las dos (“Swans”) cautivó al público con su pegadiza melodía, pero el delirio llegó con la interpretación de “Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken”.


La cantante y compositora de Camera Obscura, Tracyanne Campbell, bastante timidita, dejó ver una amplia sonrisa al finalizar el concierto y comprobar la reacción del público. Pero para reacción cálida, delirio y la leche en bote, lo que vino a continuación. Deluxe, amigos… me quito la careta. Deluxe era el concierto que más ganas tenía de ver este año y fue con el que más disfruté. He llegado a leer en prensa que la actuación del gallego fue la gran decepción del ContemPOPránea 2008… lo de siempre. Solo os diré que Deluxe fue el artista que más público atrajo (según la propia organización), y que la peña coreaba sus canciones como si le fuese la vida en ello.

Mi novia me lo dijo antes del concierto: “Estás nervioso”. Sí, cojones, después de la barbaridad pop-rock que había presenciado hacía justo un año sobre aquel mismo escenario y tras escuchar sus dos últimos álbumes hasta la saciedad, como para no estarlo. Deluxe no defraudó, se paseó por el escenario como una mezcla de John Lennon, Pete Townsend y Neil Young (y Juan Pardo). Su banda era muy molona: batería, órgano Hammond, saxofón, trompeta, él a las guitarras, armónica y voz y al bajo nada menos que Miguel Rivera, del grupo Maga. Al final nos regaló una especie de jam-session que fue un viaje de Memphis a Detroit (coreografía à la Motown incluida), en la que imbricó fragmentos de “I Can’t Turn You Loose” de Otis Redding y “She Drives Me Crazy” de los Fine Young Cannibals.


Entre este “gran final” y la inicial “El cielo de Madrid”, la locura. Temas de sus dos últimos discos (“Historia universal”, “Reconstrucción”, “Adiós corazón”, “Simone”, “El amor valiente”, “Réquiem”… la de Dios). A destacar la instrumental “Paseo en bicicleta por la playa de Riazor”, a medio camino entre el sonido surf y el spaghetti-western. Con el clásico “Que no”, el paroxismo pop del festival, demasiado para el cuerpo: qué carita de alegría se le puso a don Xoël... Difícil sería superar aquellas “sensaciones pop”, pero después de Deluxe venía el único que podía, nunca superarlo musicalmente pero sí electrizar a la peña lo bastante como para hacerla botar aún más.

La Casa Azul es “La gran mentira” (por citar un título suyo) del indie español. Ya les dedicaré un post como se merecen contando su historia, de momento sépase que el grupo no existe sino que es un señor, Guille Milkyway (¿con ese nombre te hacía falta inventarte un grupo, xulo?). Él sale protegido por un piano, o un atril o una guitarra y se hace acompañar de cinco pantallas de plasma donde se pueden ver imágenes alusivas a sus canciones, que son un cruce entre ABBA, The Beach Boys y Chemical Brothers. “La revolución sexual” es conocida por haber intentado este año el asalto a Eurovisión (menos mal que no). También sonaron todas las buenas de su último LP titulado como la canción (“El momento más feliz”, “No más myolastan”, “La nueva Yma Sumac”, “Chicos malos”, “Una cosa o dos” o “Esta noche sólo cantan para mí”).


Además no faltaron sus pequeños clásicos: “Superguay”, “Como un fan”, “Chicle Cosmos” y “Cerca de Shibuya”, esta última momento absolutamente inolvidable: condensó toda la alegría, la ilusión y el vitalismo de una música bonita que algunos tildan de “complaciente”. Por lo que a mí respecta, cualquier artista que en sus letras nombre a Brian Wilson y a Torrebruno tiene el cielo popero ganado. El post de hoy me ha salido un poco largo, pero es que tenía muchísimo que contar. Esto hubiera dado para varios días más. Mañana remato con los aspectos más “costumbristas” del ContemPOPránea 2008.

lunes, 28 de julio de 2008

Sensaciones POP (II)


“Sean críticos, cojones, críticos”.
(Germán Coppini)


Voy a intentar dar hoy mis impresiones sobre el aspecto más importante del festival ContemPOPránea 2008: la música. Llámala indie, como reza el subtítulo del evento, llámala pop, como gustan los modernos. Aquí tienen cabida desde el petardeo a lo más progresivo, pero siempre dentro del pop rock alternativo.

Lo bonito de un festival como este es lo que tienen todos los actos que hermanan a gente con intereses específicos: hacen sentir a los frikancos como personas normales. Ya puede ser la Campus Party, el mundial de maquetismo de Gerona o un salón del cómic donde hacer cosplay. En el ContemPOPránea se ve uno de repente rodeado de miles de personas cuyos gustos comparte, y eso mola. Ve uno camisetas cuyos arcanos eslogans entiende, corea letras de canciones trabajosamente aprendidas en la soledad del dormitorio, ve a la gente flipar al ritmo de una música que uno pensaba minoritaria.

En el ContemPOPránea por ejemplo, un señor como Xoël López de Deluxe puede ser una estrella de rock, y comportarse como tal sobre el escenario sin resultar ridículo. Unos señores normales con camisas de cuadros (Teenage Fanclub) son directamente dioses. Habiendo donde elegir, muchos conciertos me los he perdido. He visto en total siete de veinte posibles, pero os aseguro que he presenciado todo lo que tenía en mi lista de obligatorios. A otros dos grupos ya los había visto en anteriores ocasiones sin molarme, y otros cinco no me interesaban. Solo me he perdido tres conciertos que quisiera ver, y la verdad, son una minucia comparado con lo que sí he visto.


El viernes, Emma Pollock hizo un poco de mamporrera para el plato fuerte de la noche: Teenage Fanclub. La madrina indie es un icono y todo lo que ustedes quieran, pero no tocó ningún tema de The Delgados sino de su disco nuevo en solitario, y la verdad… A Teenage Fanclub era la tercera vez que los veía (1998, 2000 y ahora). Están más viejos, pero su música no se ha resentido ni un ápice. Un día de 1996 soñé que eran el mejor grupo musical del mundo, entonces me desperté y resultó que de verdad lo eran. ¡Qué ganas de complacer al público! Qué diferentes del sinvergüenza de Dylan…

Tocaron temas de todos sus discos, destacando éxitos perennes como “Everything Flows”, “Don’t Look Back”, “Sparky’s Dream”, “Ain’t That Enough”, “I Need Direction”, “It’s All In My Mind” o “The Concept”, que dejaron sin habla al respetable. Muy difícil ser los siguientes sobre el escenario ante tamaño conciertazo, pero lo hicieron con muchísima dignidad los granadinos Lori Meyers, hijastros de los escoceses (hacen el mismo tipo de música pero en español). Los Lori tocaron los mejores temas de su reciente Cronolánea (2008) –“Luces de neón”, “La búsqueda del rol”, “Luciérnagas y mariposas”, “Alta fidelidad”-, un par de Hostal Pimodán (2005) –“Dilema”, “Sus nuevos zapatos” y tres o cuatro clásicos de su disco de debut (“Tokio ya no nos quiere”, “Viaje de estudios”, “La mujer esponja”).

El set de Lori Meyers supo a bastante poco (básicamente lo que vienen haciendo en su gira pero recortado), pero a menos supo todavía el concierto de Sidonie. La buena lectora Karmen hace referencia en un comentario al post de ayer al gran fraude de Sidonie: que no sonó “Giraluna”. Ni “Giraluna” ni prácticamente nada, coño. Los catalanes saltaron al escenario con casi 50 minutos de retraso, y prácticamente se comieron el tiempo que tenían asignado.

Su concierto no llegó a la media hora, algo con lo que al parecer no contaban, porque se fueron muy cabreados cuando les obligaron a ir terminando. Por lo menos les dio tiempo a interpretar “Persona”, “Fascinado”, “Nuestro baile del viernes”, “La vida bohemia” o “Sidonie Goes to Varanasi”, pero se quedaron muy cortos (hasta hubo un pavo que al principio les hizo entrega de un girasol, con la esperanza de que lo sacaran a relucir durante “Giraluna”, y se quedó con un palmo de narices).

Bueno, como veo que esto da para bastante, mañana os sigo contando la jornada del sábado y otras cositas. Hoy terminaré citando a Germán Coppini –ahora resulta que es un gurú indie: bueno, pues vale-, quien no se privó de recomendar al público que dedicaran parte de su tiempo a leer. Amén.

domingo, 27 de julio de 2008

Sensaciones POP (I)


“Algo nuevo, diferente y muy moderno”.
(La Casa Azul)

Hola, amigos, ya estoy de vuelta del ContemPOPránea 2008, ese festival de la escena indie que, según sus organizadores y los medios, mantiene las esencias poperas de España mientras otros (léase Festival Internacional de Benicàssim) las corrompen o las rinden al vil metal. Sin entrar en debates, hay que constatar que este festival es una monería: suele tener un cartel de ensueño, el aforo no supera las 5.000 personas y el ambiente es 100% popero.

Cuando hablé del cartel de esta edición hubo quien comentó que era de segunda fila. Claro, si lo que andas buscando es que actúen Madonna o Leonard Cohen. Pero hay que tener en cuenta un par de cosas (y no son meros paliativos): una, que hasta ahora el ContemPOPránea se ha centrado en la música llamada pop, y otra, que se trata de un evento que pretende atraer a lo mejor de la escena española. Por si eso fuera poco, este año se han quitado la careta y nos han ofrecido a tres artistas escoceses: Teenage Fanclub, Camera Obscura y Emma Pollock (nadie, ¿sabéis?).

Tracyanne de Camera Obscura lo dijo: jamás se parecieron tanto Albuquerque y Edimburgo, por lo del castillo, se entiende. Estoy acostumbrado a estas fantasmadas: le oí decir a un alcalde que mi ciudad y Rianxo estaban al lado… si se dobla por la mitad el mapa de España, claro. Un año más acudo a la zona de acampada del festival, lo prefiero a alquilar casa en el pueblo. La dureza del suelo, las infraduchas, la media hora andando hasta los conciertos no me los quita nadie, pero es un éxito encubierto. Un año más, la piscina municipal contigua, el ambiente popero, los modelitos y las anécdotas chorra no me las quita nadie.

Hablaré del pasado fin de semana en varios posts, con uno solo no me da. Ha habido muchos acontecimientos: el programa de Radio 3 Disco Grande, el piscineo (este año no he visto al chico del bañador y la corbata, pero sí a otro grande del año pasado: el doble de Corto Maltés), los conciertos… a veces, durante el día, casi se me olvidaba que lo que en realidad había ido a ver allí era ver actuaciones. Todo era como un día perfecto: piscineo a la sombrita, lectura de Premios Nobel (ya hablaré de ello), megafonía pop, bañitos… y de pronto me venía el recuerdo: ¡joder, si esta noche voy a ver a tal o cual en directo!

He querido mirar alguna crónica de prensa, lo confieso, para ver qué decían del festival. Pero no he encontrado nada, solo las típicas notas de agencia mal redactadas y plagadas de errores. A ver qué dice mañana Julio Ruiz en el Disco Grande que le dedicará al ContemPOPránea. Por mi parte, encuentro que la edición de este año ha sido fantástica, en lo organizativo y en lo musical. Siempre vendrá quien diga que fue una mierda, etc, lo que vosotros queráis. Yo me lo he pasado igual o mejor que en el 2007, he estado sensiblemente más cómodo y, al haber menos gente (o esa sensación daba: qué alegría que no tocaran Los Planetas) he podido disfrutar como un enano.

En lo musical, han repetido los dos artistas que más molaron la edición pasada: Deluxe y Lori Meyers, y ha habido que añadirles a Teenage Fanclub –los que me conocen saben que no es que me gusten, es que los sigo con fervor religioso desde hace más de una década. Como aperitivo, si tuviera que destacar los tres mejores temazos, aquellos que más me han emocionado en esta edición, diría

1) “Don’t Look Back” –TEENAGE FANCLUB
2) “Que no” –DELUXE
3) “Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken” –CAMERA OBSCURA

Por lo demás: todo riquísimo. Me he quedado ronco cantando, me he comprado chapas, he sido registrado por la Guardia Civil sin estar haciendo nada [ya solo le queda abusar de mí a la Poli Nacional!], he llevado camisetas de Naranjito y de Sergio Algora… en palabras de Óscar de Facto Delafé y las Flores Azules: “¡Porque este es un festival indie, coño!”

lunes, 3 de marzo de 2008

Me voy de moderno


Ya lo advertí en la primera entrada de este blog: no soy ni in ni moderno. Sin embargo, sí me permito decir que soy indie, más indie que tú, lector. Mientras veo a medias ese festival del humor que llaman Debate Electoral (¿hablamos de patatas, de bonobuses, de ruedas de bici…?), un querido amigo y lector me envía un mensaje en el que dice acerca de los candidatos que “están gigantes”. No puedo evitar sonreír y pensar en la canción de Deluxe titulada precisamente “Gigante”. España y yo, señora, somos así de indies. En lugar de galletas María yo desayuno mojando en leche vinilos de siete pulgadas.

Como en esto del indismo está la cosa muy mala y quien no corre vuela, hoy recurro al Diccionario del esnob del rock (2005), en el que David Kamp y Steven Daly nos advierten de que el tal esnob (modelo musical) “no resiste la idea de que tú sabes más que él sobre un determinado aspecto de la música”. A mí me ha pasado hoy, al leer con toda humildad el post que El perro lunar ha dedicado al interesantísimo grupo indie neoyorquino Vampire Weekend, que desconocía. Mañana ya iré diciendo que tengo de politono en el móvil su canción “Mansard Roof” desde hace meses...

Por eso me permito llamar la atención hoy sobre dos de mis artistas alternativos favoritos en lo que llevamos de 2008. El año ha empezado fortísimo, con nuevos discos de Radiohead y Supergrass, y otros en el horizonte de The Kooks, Young Knives o The Last Shadow Puppets (gente de Arctic Monkeys y The Rascals). Y eso solo en Gran Bretaña. Hace poco han salido a la venta dos discazos también británicos; el 21 de enero de 2008 se editó Falling Off the Lavender Bridge de Lightspeed Champion, y el 8 de febrero conocimos Hold On Now, Youngster… de Los Campesinos!


Lightspeed Champion es el nombre artístico de Dev Hynes, ex de aquel grupo indie-gamberro que eran Test Icicles. No sé si es él solo, supongo que se presenta con banda. De momento, la semana pasada actuó en la entrega de los premios de la revista NME con un señor disfrazado de Chewbacca a la guitarra, según me comenta mi contacto en Londres. Allí cantó la que a mi juicio es la canción del año (¿aceptamos por lo menos “estribillo del año”?), la preciosa y vitalista “Galaxy of the Lost”. ¿Es esto folk? ¿Anti-folk? ¿Pop de cámara? No sé, me dice un amigo tras ver el videoclip, pero es curioso.

Dejando aparte su estrafalario aspecto (gafunis de pardillo, guedejas mal peinadas, ropa penosa) y su bizarra puesta en escena (ahí está YouTube), este Lightspeed Champion es un auténtico fenómeno del pop indie. Canciones bonitas, señores, bonitas. Violines, instrumentos de viento, guitarras acústicas, armonías vocales… y todo envuelto en unas letras inteligentes y una estructura de canciones no previsible. Le escuchamos cantar “Esto se está yendo todo a la mierda” tan dulcemente que parece que nos está pidiendo rollo.


Si hablamos de sorpresa y de música divertida es ineludible la mención al septeto galés Los Campesinos! En un mundo post-Belle & Sebastian hay que tener cuidadín con los grupos lánguidos cimentados a base del contraste de vocecillas masculina y femenina (todavía estoy en tratamiento tras escuchar esta tarde en Radio 3 a los grupos finalistas del concurso de maquetas del festival ContemPOPránea 2008). Los Campesinos! no son para abrirse las venas, son divertidos.

Su tema ganador es el single “Death to Los Campesinos!”, un cuidado ejercicio de pimpinelismo popero en torno a un episodio de choriceo en una tienda (entre otras cositas). Sus títulos largos y pseudointeligentes (p.ej.: “Así se escribe ‘Ja, ja, ja, hemos destruido los sueños y esperanzas de una generación de falsos románticos’ ” –esto es, traducido, el título de una canción) nos recuerdan a otros ilustres indies galeses como Super Furry Animals o Gorky’s Zygotic Mynci. También sus gritos, cambios de ritmo y concepto festivo de la música, entendida como broma. Y es que la música debe ser divertida, es una broma. Salvo que me toquéis las bolas indies, ¿eh? Entonces me pongo muy serio.
 
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