Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Eurovisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eurovisión. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2008

Vacío de poder en el pop español


S.O.S. La situación es grave, amigos. Vacío de poder en el pop comercial español. ¿Caos? ¿Apocalipsis? A los hechos me remito. En el último mes nos hemos desayunado con dos (¿terribles? ¿bizarras?) noticias musicales. 1) Leire Martínez, concursante que fue de Factor X, será la nueva cantante de La Oreja de Van Gogh, ya que Amaia Montero abandonó el grupo el año pasado. 2) Lydia, representante de España que fue en Eurovisión, será la nueva vocalista de Presuntos Implicados, puesto que Soledad Giménez dejó el grupo en el 2006.

Amaia Montero, Sole Giménez, casi nadie, ¿sabéis? Más allá de gustos personales (a mí me molan las dos como cantantes) es innegable que son dos de las voces de más éxito comercial y más reconocibles de todo el panorama musical español. Y Leire… canta muy bien, pero ni siquiera ganó Factor X (casi mejor, ahora que lo pienso). En cuanto a Lydia… fue a Eurovisión en 1999 (en Jerusalén, el año antes había ganado Dana Internacional, sabéis de lo que hablo, ¿no?), quedó la última (con un solo punto, que nos dio Croacia). Y eso, a pesar de lucir un preciosísimo modelito de Ágatha Ruiz De la Prada.

Estas nuevas vocalistas llamémoslas sustitutas tienen ante sí una ardua tarea. Ojo, no tiene por qué irles mal, ¿eh? Mirad lo que pasó cuando Marta Sánchez sustituyó a Vicky Larraz en Olé Olé. Mirad a dónde ha llegado Marta: musa de las Fuerzas Armadas en la Guerra del Golfo, musa (contestada) del orgullo gayer, megafan de Kylie Minogue… últimamente creo que sale en un anuncio de Ono o de Telefónica.


Pero hay más señales preocupantes. La de Amaral se ha tatuado un horrendoso dragón gigante en la espalda (¿solo para promocionar un disco?)… esperemos que solo sea una calcomanía. Los de El Canto del loco ahora resulta que van de maduros. Mientras tanto, los últimos trabajos de Deluxe, Sidonie o Iván Ferreiro están cogiendo polvo en las estanterías de las tiendas disqueras. A Calamaro se le ha ido la olla, como en su día se le fue al líder del (pen)último grupo Guadiana español: me refiero a Bunbury, el de Héroes del silencio.

Ahora resulta que vuelven Tequila, la banda de mi adorado Ariel Rot y de un tal Alejo Stivel. ¿Cómo son Tequila en su nueva andadura? Os lo diré esta noche cuando los vea en su aparición estelar en Buenafuente. Mientras tanto, otras viejas glorias resucitan por doquier, con desigual fortuna. Dignísimo el retorno de Hombres G, aunque ya se les ha acabado el gas. La Guardia también andan por ahí de vuelta, y desde aquí vaticino que Gabinete Caligari están al caer.

Anoche mismo asistimos en Muchachada Nui al desenmascaramiento (una vez) más de la añoranza borrosa de la Movida. La parodia de Alaska y Fangoria nos confrontó con toda la estupidez y el esnobismo que aquejan al pop español en los últimos quince años. Y como toda buena sátira, deforma para hacer reír, pero no tanto que el objeto de la crítica no sea reconocible.



¿Estaremos asistiendo en España a una crisis musical comparable a la que hubo en USA a finales de los cincuenta cuando Elvis se fue al ejército, Little Richard a la iglesia, Chuck Berry a la cárcel y Jerry Lee Lewis cayó en desgracia por casarse con su prima menor de edad? Menos mal que por lo menos en España siguen quedando grupos que hacen cosas interesantes, como los anteriormente mencionados o Lori Meyers, a los que he visto esta tarde en acústico y me han vuelto a dejar flipado.

domingo, 25 de mayo de 2008

Eurovisión: fin del chiste


Por petición popular, me decido a escribir sobre Eurovisión ahora que el vendaval ya ha pasado. Estatuas Verdes siempre un paso por detrás de la actualidad. Lo cierto es que lo he ido posponiendo porque el tema me daba un poco de perezona, en principio a ver cuál era el candidato, luego con la fama exagerada que ha cogido Chikilicuatre… a propósito de la significación del festival… Para bien o para mal, los hechos son estos: el festival se ha celebrado, España no ha ganado (ha quedado en el puesto 16 de 25) y Buenafuente, Chikilicuatre y Cía. Se lo están llevando calentito.

Si os digo la verdad, el debate sobre la idoneidad o no de Rodolfo Chikilicuatre como digno representante de España en el festival de la canción me la trae un pelín al pairo. Yo hubiese preferido que fuera La Casa Azul, más que nada porque soy fan del “grupo” (en realidad es un nota solo) desde hace años, aunque el tema que postularon (“La revolución sexual”) me parecía de lo más flojete. Supongo que ni Rodolfo ni La Casa Azul podrían quedar peor que Las Ketchup el año pasado.

Entiendo la postura (minoritaria) de los eurofans de toda la vida que se han indignado ante el hecho de que el representante español fuera un caricato friki haciendo burla del concurso. Pero hay que recordar que el candidato este año salía por votación, y en estos democráticos tiempos que corren el más votado es quien se lleva el gato al agua (salvo en el ayuntamiento de mi ciudad, donde es alcalde quien perdió las últimas elecciones). Entiendo que la gente que todavía se toma en serio Eurovisión y lo sigue, lo vive y lo goza (haberlos haylos) piense que “El chiki chiki” no era una buena opción.

También entiendo la postura mayoritaria, la de los que se regocijaban pensando en que la broma del perreo iba a acudir a Belgrado. Entre estos los había perversos, quienes decían que Rodolfo Chikilicuatre era un perfecto ejemplar de la España actual (en plan “tenemos lo que nos merecemos”). Muchos han querido ver en esta participación de “El chiki chiki” una sofisticada broma postmoderna, cojones, incluso el gran maestro Risto Mejide llegó a decir que hoy día a Eurovisión solo se podía acudir en plan de coña.

A mí, que soy dado a las frikadas y al cachondeo cuanto más mejor, Rodolfo Chikilicuatre me hacía un poco de gracia. “Ni mucho ni poco ni para comerse el coco”, citando a Hombres G. Ni le tengo manía ni me parece lo más gracioso desde el sketch del vaso de agua de Tip y Coll. Considero que como broma estaba ingenioso, y tal vez si no hubiese trascendido del programa de Buenafuente yo lo hubiese apreciado mejor, en su justa medida, como me pasó con el Neng. Su sobre-exposición a los medios (dado que ni personaje ni canción me volvían loco) me llevó al hastío, igual que la de un anuncio de ING Direct.

Dicen que Eurovisión está acabado, que es una horterada (totalmente de acuerdo, ¿y…?) y que ya ningún país se lo toma en serio. A lo mejor nosotros no, ni Irlanda, Francia y otros. Es comprensible pensar así, ya que cuando fuimos “en serio” nos comimos una mierda (véase Rosa, Beth, Ramón, Son de Sol, etc, etc, etc…). Que Eurovisión no es cosa seria id a contárselo al Dima Bilan ruso ese que ganó ayer, o a todos los que pagaron anoche por votar desde Rusia, Ucrania, Letonia, Azerbaiján y resto de repúblicas exsoviéticas. Para estos países, Eurovisión sigue siendo algo grande (a lo mejor es porque no están tan de vuelta como nosotros), y si mandan un friki o una maciza no es para reírse sino para ganar (cuidado con Ucrania, llevan dos años quedando en el segundo puesto).

Dejo el análisis de la jornada de ayer a mentes tan preclaras como Juan Adriansens, Boris Izaguirre o Ramoncín, para mí el festival fue una excusa para reírme un rato y reunirme con amigos. Está claro que algo tenía el Chikilicuatre cuando puso de acuerdo a Uribarri y a Raffaella Carrá en que la canción era un bodrio (aunque ayer ambos se esforzasen en aparentar lo contrario). Un colega mío lo clavó durante las votaciones: “Al final dará igual cómo quede España –si quedamos los últimos, Europa no nos ha comprendido; si ganamos, la liamos; y si quedamos a mitad de la tabla, nos habremos reído de todos y aún mejoraremos la clasificación de los últimos años”.

A todo esto, media España estaba anoche bebiendo cerveza, viendo la tele y enviando ese-eme-eses. Andreu Buenafuente, los autores del tema y todos los implicados en la explotación económica del Chikilicuatre estaban, además, llevándose el taco. El gran chiste de Eurovisión de este año, amigo, ha sido a costa tuya.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Llanto por la la la suerte de María Félix de los Ángeles Santamaría Espinosa


Mi novia vuelve de Grecia y como sabe dónde me duele me trae de regalo una edición griega del Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1935) de FG Lorca. Yo no sé griego (chistes no, por favor), pero disfruto mucho con estas cosillas. Para leer el texto tengo que volver a mi versión española, claro está.

Y entonces me topo con una noticia acerca de un supuesto caso de untamiento o mordida en el triunfo eurovisivo de Massiel. Y me acuerdo de Uribarri, del Dúo Dinámico, de Serrat, de Cliff Richard, de Massiel, de Lorca y de Ignacio Sánchez Mejías (el torero-aviador-poeta-futbolista). Me viene a la mente aquel verso de Lorca a propósito de “La sangre derramada”, “¡Que no quiero verla!” Yo lo aplico a la noticia del “La la la”. ¡Que no quiero verla! No. Dile a Uribarri que venga que no quiero ver la pasta que por Massiel fue pagada.

Señores, seamos serios. Desde que el Tomate sacó a un nota que fue atropellado por Franco (era un dictador, colegas, qué esperabais que hiciera, ¿cosas buenas?) pienso que a la gente se le va la pinza con el dato inquisitivo. Váyanse ustedes a investigar a los príncipes herederos de la Corona Británica, que esos sí que son unos sinvergüenzas, con sus francachelas y sus paseos privados en helicópteros militares a costa del erario público. Pero a Massiel… no me la toquen. Lorca no basta para loarla, tengo que conjurar a Juan Ramón. No la toques ya más, que así es la moza.

Y es que hay cosas que es mejor no menearlas y correr un piadoso velo de prudencia sobre ellas. ¿Que el triunfo de Massiel en Eurovisión en 1968 fue un asunto sobrecogedor (o sea: que alguien cogió un sobre)? Qué más da, con lo bonito que quedó. Y lo mona que iba ella con esa especie de vestido o funda de lámpara en que la embutieron. A ver si os creíais que los Oscars de Garci, Trueba y Almodóvar salieron gratis. Si hubo una mordida no me lo contéis, que no quiero verla.

Lo próximo será desenmascarar la identidad secreta de Los Reyes Magos o del Ratoncito Pérez. Los sueños, déjenlos estar. Bastante teníamos ya con el turbio asunto que rodeó el veto a Serrat y su empecinamiento en cantar “La la la” en catalán. Por cierto, Milli Vanilli no cantaban de verdad, por si no lo sabíais. Papá Noël en realidad es… ¿sigo? Mi padre no es piloto y no es quien va en ese avión que se ve por el cielo. Operación Triunfo es un montaje, el concurso de Miss España está amañado, en Gran Hermano se salían a fumar y en Supervivientes la peña se inflaba de hamburguesas que les daban los cámaras.

Ah, por cierto, y… ¿sabéis esos rectángulos blancos gigantes donde se proyectan historias? Sí, hombre, que os sentáis en un butacón, se apagan las luces y sale en esa sábana gigante a lo mejor Optimus Prime o Charlton Heston hablando con Dios. Pues que sepáis que es mentira, esos personajes no existen (bueno, Dios sí) y todo es una conjura a base de gente que cobra por escribir un guión, aprendérselo de memoria y actuar. Más o menos como el Festival de Eurovisión, vaya.
 
click here to download hit counter code
free hit counter