Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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domingo, 25 de mayo de 2008

Eurovisión: fin del chiste


Por petición popular, me decido a escribir sobre Eurovisión ahora que el vendaval ya ha pasado. Estatuas Verdes siempre un paso por detrás de la actualidad. Lo cierto es que lo he ido posponiendo porque el tema me daba un poco de perezona, en principio a ver cuál era el candidato, luego con la fama exagerada que ha cogido Chikilicuatre… a propósito de la significación del festival… Para bien o para mal, los hechos son estos: el festival se ha celebrado, España no ha ganado (ha quedado en el puesto 16 de 25) y Buenafuente, Chikilicuatre y Cía. Se lo están llevando calentito.

Si os digo la verdad, el debate sobre la idoneidad o no de Rodolfo Chikilicuatre como digno representante de España en el festival de la canción me la trae un pelín al pairo. Yo hubiese preferido que fuera La Casa Azul, más que nada porque soy fan del “grupo” (en realidad es un nota solo) desde hace años, aunque el tema que postularon (“La revolución sexual”) me parecía de lo más flojete. Supongo que ni Rodolfo ni La Casa Azul podrían quedar peor que Las Ketchup el año pasado.

Entiendo la postura (minoritaria) de los eurofans de toda la vida que se han indignado ante el hecho de que el representante español fuera un caricato friki haciendo burla del concurso. Pero hay que recordar que el candidato este año salía por votación, y en estos democráticos tiempos que corren el más votado es quien se lleva el gato al agua (salvo en el ayuntamiento de mi ciudad, donde es alcalde quien perdió las últimas elecciones). Entiendo que la gente que todavía se toma en serio Eurovisión y lo sigue, lo vive y lo goza (haberlos haylos) piense que “El chiki chiki” no era una buena opción.

También entiendo la postura mayoritaria, la de los que se regocijaban pensando en que la broma del perreo iba a acudir a Belgrado. Entre estos los había perversos, quienes decían que Rodolfo Chikilicuatre era un perfecto ejemplar de la España actual (en plan “tenemos lo que nos merecemos”). Muchos han querido ver en esta participación de “El chiki chiki” una sofisticada broma postmoderna, cojones, incluso el gran maestro Risto Mejide llegó a decir que hoy día a Eurovisión solo se podía acudir en plan de coña.

A mí, que soy dado a las frikadas y al cachondeo cuanto más mejor, Rodolfo Chikilicuatre me hacía un poco de gracia. “Ni mucho ni poco ni para comerse el coco”, citando a Hombres G. Ni le tengo manía ni me parece lo más gracioso desde el sketch del vaso de agua de Tip y Coll. Considero que como broma estaba ingenioso, y tal vez si no hubiese trascendido del programa de Buenafuente yo lo hubiese apreciado mejor, en su justa medida, como me pasó con el Neng. Su sobre-exposición a los medios (dado que ni personaje ni canción me volvían loco) me llevó al hastío, igual que la de un anuncio de ING Direct.

Dicen que Eurovisión está acabado, que es una horterada (totalmente de acuerdo, ¿y…?) y que ya ningún país se lo toma en serio. A lo mejor nosotros no, ni Irlanda, Francia y otros. Es comprensible pensar así, ya que cuando fuimos “en serio” nos comimos una mierda (véase Rosa, Beth, Ramón, Son de Sol, etc, etc, etc…). Que Eurovisión no es cosa seria id a contárselo al Dima Bilan ruso ese que ganó ayer, o a todos los que pagaron anoche por votar desde Rusia, Ucrania, Letonia, Azerbaiján y resto de repúblicas exsoviéticas. Para estos países, Eurovisión sigue siendo algo grande (a lo mejor es porque no están tan de vuelta como nosotros), y si mandan un friki o una maciza no es para reírse sino para ganar (cuidado con Ucrania, llevan dos años quedando en el segundo puesto).

Dejo el análisis de la jornada de ayer a mentes tan preclaras como Juan Adriansens, Boris Izaguirre o Ramoncín, para mí el festival fue una excusa para reírme un rato y reunirme con amigos. Está claro que algo tenía el Chikilicuatre cuando puso de acuerdo a Uribarri y a Raffaella Carrá en que la canción era un bodrio (aunque ayer ambos se esforzasen en aparentar lo contrario). Un colega mío lo clavó durante las votaciones: “Al final dará igual cómo quede España –si quedamos los últimos, Europa no nos ha comprendido; si ganamos, la liamos; y si quedamos a mitad de la tabla, nos habremos reído de todos y aún mejoraremos la clasificación de los últimos años”.

A todo esto, media España estaba anoche bebiendo cerveza, viendo la tele y enviando ese-eme-eses. Andreu Buenafuente, los autores del tema y todos los implicados en la explotación económica del Chikilicuatre estaban, además, llevándose el taco. El gran chiste de Eurovisión de este año, amigo, ha sido a costa tuya.

jueves, 24 de abril de 2008

Sé las narices (que tocasteis)


-"¿Has leído El corazón de las tinieblas, chata?"

-"¡Jarl!"

Constato un fenómeno. Tendencia, llamadlo como queráis. Sabido es que hace aproximadamente un año las parrillas televisivas españolas tocaron techo de saturación en lo que a programas rosa se refiere. Ahí andaba el Tomate, liderando la franja de la siesta, y un sinnúmero de otros espacios a todas horas cuyos nombres no recuerdo pero vosotros sí. Entre todo esto resistía, ahora y siempre al invasor el programa de Boris (Channel nº4), autoerigido en fanzine del glamour de andar por casa.

Para dar caña no al famoseo, ni siquiera al mundo rosa sino a los periodistas del corazón, creó La Sexta el inteligente espacio de humor Sé lo que hicisteis la última semana, presentado por Patricia Conde y Ángel Martín, más Miqui Nadal y otros. En este espacio se burlaban con muchísima gracia de todo aquello que de risible hay (o de miserable) en el periodismo del colorín, sacaban vídeos y citas –a veces fuera de contexto pero nunca tergiversadas- que hacían parecer a sus protagonistas como auténticos imbéciles. Eso, con suerte, cuando no los hacían parecer directamente malos o mezquinos (caso sobre todo de Jorge Javier & co).

Se podrá decir que Sé lo que hicisteis... es un espacio parásito, que se nutre del trabajo de los demás. Sí señor, exactamente igual que todos los programas de zapping que en el mundo han sido (incluyendo Homo Zapping) y el 99% de los magazines, talk shows o como se les llame actuales (léase Boris, Ana Rosa, García-Campoy, etc). Sin embargo Sé lo que hicisteis... logró un gran éxito (extrapolado a la modesta repercusión de La Sexta) y se apuntó un tanto no solo regurgitando material ajeno sino realizando verdaderas creaciones de humor al más alto nivel. Tanto es así que les han llovido trillones de premios, y que el espacio, de semanal, pasó a diario (cambiando su nombre simplemente a Sé lo que hicisteis…) y luego de sesenta minutos se alargó a noventa, fichando a nuevos colaboradores.

Mi tesis es que, igual que en la Baja Edad Media el Verlag o mercader independiente se cargó el tradicional sistema de gremios, el programa Sé lo que hicisteis… es en gran medida responsable de la desaceleración por la que están atravesando últimamente este tipo de programas del corazón, y muy especialmente el Tomate. No tanto por robarles la audiencia (el Tomate se canceló como invicto líder, aunque con menos espectadores) sino por aportar una nueva mirada a este mundo, de modo tal que una vez expuestas las miserias y la ridiculez de los periodistas rosas, nadie en su sano juicio puede volver a tomárselos en serio.

El problema, a mi entender, de Aquí hay tomate es que lo que empezó siendo un programa ligero, con una mirada nueva, cargado de humor y mala leche (¿os suena?) se convirtió en una temida institución inquisitorial que lo mismo te sacaba a Franco pescando atunes que al monaguillo de la Comunión de Lola Flores. Hizo daño y se hizo odiar. Sé lo que hicisteis... lo supo denunciar, y le hizo perder prestigio (entre comillas). El problema es que cuando se va de cruzados por la dignidad o de vengadores es muy difícil que a uno no se le vaya la cabeza y no se convierta en un émulo de lo que precisamente buscaba denunciar. El humor de Sé lo que hicisteis… es muy inteligente pero se basa en burlarse de los demás, ponerles motes, y un poquito en insultar, y eso es muy divertido, sí, pero a la larga siempre pasa factura. O te sabes reír de ti mismo -cosa dificilísima- o la has cagado, amigo.

Conste que para mí Sé lo que hicisteis… sigue siendo un gran programa (menos desde que dura hora y media y desde que colocaron en él a Dani Mateo, muy gracioso en casi todo lo demás que ha hecho pero insípido aquí). Le debo grandes horas de consuelo cuando estuve con lo mío del esguince, pero últimamente estoy detectando que se están convirtiendo en unos chicos un poco malos, y los demás programas están reaccionando ante ellos de dos maneras: 1) haciéndoles la pelota para caerles en gracia, cosa que no consiguen (aquello de “mientras más te agachas…”) o 2) enfadándose con ellos, cosa que los del Sé lo que hicisteis... solo saben encajar desde la burla personal, exactamente igual que hacía el Tomate con los famosos que no atendían a sus reporteros.


Esta semana en varios actos de promoción, su reportera Pilar Rubio ha sido amonestada o directamente increpada por otros periodistas del cuore, lo que solo ha servido para que en plató se cachondearan de los susodichos. Esta semana El Programa de Ana Rosa ha repasado el ranking de petonas de la revista masculina FHM, y ha sacado que si a Angelina Jolie, que si a la Pataky, que si a Amaia Salamanca… pero ha omitido las menciones a Patricia Conde, que estaba entre las 10 más cañoneras y a Pilar Rubio, que estaba nada menos que ¡la primera! ¿Casualidad? Más bien venganza, pues como dijo Ángel Martín, “es muy llamativo que comentes un ranking y no digas quién ha quedado en el primer puesto”.

Pienso que Sé lo que hicisteis… debería tener cuidado porque se está repitiendo y lo que es peor, se está haciendo antipático. El mundo gira, ahí está Fama en Cuatro captando la atención de la juventud, ahí está el culebrón de La Primera Amar en tiempos revueltos, hasta los espacios del corazón se están trocando en magazines tipo el difunto Channel nº4, que supo retirarse a tiempo. Pero claro, no todos los programas tienen la suerte de que los presenten literatos de la talla de Boris Izaguirre.

 
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