Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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jueves, 22 de mayo de 2008

Palabra de rock (Te alabamos, Señor)

¿La Movida o La Familia Monster?... ¡Correkchou!


Jugando en la Play 2 al Singstar versión “La edad de oro del pop español”, un colega me comenta: “Qué letra más mala tiene está canción”. Se refería nada menos que a “El calor del amor en un bar” de Gabinete Caligari (1986), una de mis favoritas de todos los tiempos. A mí siempre me ha parecido que la letra de ese tema es especialmente buena, tanto es así que en Estados Unidos se la hacía leer a mis alumnos universitarios de clase de español. Me parece una agudísima radiografía castiza de un momento (el amanecer tras una noche de juerga) y un lugar (un bar… de Madrid, para más I.N.R.I.).

Como argumento de autoridad, le digo a mi colega, “Pero tío, ¿qué dices? ¡Si esa letra figura hasta en el libro Palabra de rock, es una de las mejores de Jaime Urrutia!” Entonces caigo en la cuenta de que todavía no he hablado de este libro en Estatuas Verdes. Palabra de rock: Antología de letristas españoles (2008) es una obra editada por Silvia Grijalba , escritora, estudiosa de la poesía rock y autora de canciones ella misma. Recuerdo que leí sobre la aparición del libro y me interesó: me lo compré enseguida.

La prensa decía que Palabra de rock venía a paliar la criminal ausencia de obras de este tipo en España, y estoy completamente de acuerdo. Como bien dice la editora, “la letra de canción es un género en sí mismo” (muy desatendido en España, por cierto), y por tanto no debe confundirse con otros géneros literarios con los que está emparentada, como el relato breve y la poesía (algo que ya se dijo en este blog). También decía en su prólogo Silvia Grijalba que dictaminar “si Dylan es mejor poeta que Gamoneda” es un debate estéril y chorra. A cada uno lo suyo, y aunque haya permeabilidad (Borges escribió tangos, Luis Alberto de Cuenca letras para La Orquesta Mondragón y Jim Morrison poesía seria… ji, ji, ji…) ambos mundos no son lo mismo.

Hasta aquí las coincidencias con la editora/antóloga del libro. Supongo que cualquier fan de la música rock podría perfectamente realizar su propia selección de lo que considera “los mejores textos de canciones de rock españolas” (la acotación es importante, porque el criterio deja fuera a Serrat, Sabina, Calamaro, Spinetta o Manolo García). El truco está en que la selección que aquí nos presenta doña Silvia Grijalba a mí personalmente me parece un despropósito. Lo bueno que tiene es que está razonada (justificada, diría yo), no es arbitraria, pero a mí no me vale. Pero claro, el libro lo ha hecho ella y no yo.

Resultaría tedioso listar la nómina de “letristas” (the preferred nomenclature, no “autores”, “compositores” o “poetas”) del libro, pero citaré algunos ejemplos para ilustrar mi caso. Aparecen indiscutibles como Kiko Veneno (¿era rockero?), Robe Iniesta (el de Extremoduro) o Santiago Auserón (de Radio Futura, Juan Perro y más). El problema es que las canciones antologadas no me parecen ni las mejores ni las más representativas, de acuerdo con los criterios literarios explicitados por la editora. Ejemplo: aparecen nada menos que dos temas del último disco de Kiko Veneno (El hombre invisible, 2005) y ninguno de los álbumes Veneno (1977) o Échate un cantecito (1992).


De la nueva hornada tenemos a nombres tan dispares como Nacho Vegas, Astrud o Pauline en la Playa (no es coña). No hay canciones de Nosoträsh, La Costa Brava, la buena vida o Los Planetas (aceptamos “barco”). Entiendo que esto no es un combate de preferencias (¿por qué Chucho sí y Sr. Chinarro no?, etc), cada cual tendrá las suyas, pero no dejan de ser fascinantes determinadas presencias y ausencias en una antología que –diga lo que diga- al final da a las letras de canciones el tratamiento estándar de los poemas.

Lo que para mí constituye un escándalo de juzgado de guardia es la hipertrofia de canciones de la “Movida” antologadas en el libro. ¿De verdad fue un fenómeno de tal calado cultural? Aun concediendo la importancia de ciertas canciones en el imaginario colectivo de ciertas personas, Palabra de rock deja en la calle a Nacho Canut, Carlos Berlanga o Vainica Doble, pero sí abre las puertas a “figuras” como Sabino Méndez (el letrista de Loquillo), Fernando Márquez (Kaka de Luxe, La Mode), Poch (Derribos Arias, Ejecutivos Agresivos). El caso de este Poch ya raya en la ida de cabeza: doña Grijalba lo califica de “genio en general” (ahí queda eso).

En fin, para qué voy a decir más… también están por ahí el de Siniestro Total, el Bunbury… yo, qué queréis, al lado de todos estos Almodóvar y McNamara (que no salen) eran Góngora y Quevedo, literariamente hablando. Y aun así recomiendo el libro, por lo menos lo alabo por su valentía y por haber intentado hacer una cata en un terreno que, repito, en España estaba virgen. Y yo de mayor quiero ser Silvia Grijalba.

viernes, 4 de enero de 2008

Mëh encantan Nosoträsh

Como en una pinícula de Tarantino, me digo a mí mismo: “¿Por qué seré tan jodidamente esnob?” Esto lo pienso mientras escucho el álbum Mi vida en un fin de semana de Nosoträsh (2002), un LP de vinilo blanco que compré en Internet por 2 euros, en mi flamante plato giradiscos. Entonces caigo en la cuenta de que la última entrega de Nosoträsh (el soberbio Cierra la puerta al salir) data del 2005, y de que vamos para tres años sin material nuevo de estas chicas asturianas.

Recuerdo que hace poco leí en un foro una discusión acerca de si Nosoträsh seguían o se habían separado. La conclusión era que el grupo seguía existiendo, nominalmente, pero que sus componentes hacían cada una su vida y tenían sus trabajos, y que solo se juntaban para tocar en directo o grabar. Aparte, sabido es que la bajista Mar (ex Undershakers) es el 50% del dúo Pauline en la playa, y que Malela ahora se está abriendo camino con el grupo Grande-Marlaska (antiguos Garzón) y su “pop de izquierdas”. Cuando en el hiperpublicitado y redifundido primer episodio de la serie Gominolas sonaron dos canciones de Nosoträsh, llegué a pensar que estábamos ante un nuevo advenimiento del conjunto femenino, pero el tiempo pasa y ni en su web oficial ni en la de su casa de discos (Elefant Records) se anuncian novedades para el 2008.

Sus fans reclamamos material nuevo, pero entre tanto nunca es tarde para ir revisitando su corta pero jugosa discografía. Aquel single inaugural, “Voy aterrizar” (sic), con el que ganaron el concurso de maquetas del ROCKDELUX hace casi doce años. Su desgraciadamente descatalogado álbum de debut (Nadie hablará de… Nosoträsh, 1997), del cual hasta Natalia la cantante me confesó que ni ella tenía copia cuando le pedí que me lo firmara el año pasado en un concierto. Esto fue un intento de lanzarlas por parte de la multinacional discográfica RCA, que nunca creyó en ellas ni las promocionó, a pesar de contar con un material excelente. No sé en qué andarían pensando.

Luego, tras un hiato vino el citado Mi vida en un fin de semana, el delicioso Popemas (2003) y el ya alabado Cierra la puerta al salir. Por el camino quedaron varios EPs y algunas rarezas, como las versiones de los temas de la Movida ¨Extraños juegos¨ (Los Zombies) o aquella gamberrada de Almodóvar & MacNamara titulada ¨Quiero ser mamá¨. En estos trece años de carrera Nosoträsh han cambiado mucho de formación, de la inicial quedan Natalia, Bea, Cova y Malela (quien se fue y volvió). Últimamente tocaban con Mar Álvarez al bajo y Xabiel Vegas (de Manta Ray) a la batería.

Todo esto puede resultar un pequeño lío, y en realidad da igual. Lo importante de Nosoträsh no son los datos sino la música, las canciones, que sin ser feministas (gracias a Dios) han aportado al indie español el punto de vista de las mujeres. Su visión se plasma en las letras, llenas de humor y de agudeza, casi siempre engañosamente simples. Pueden ser dulces, tiernas, rencorosas, sexys, melancólicas o frívolas, según toque. Y su música es preciosa, pop melódico con algún que otro guiño al ye-yé y a las raíces norteamericanas.

Desde aquí invito a los que no las conozcáis a que busquéis sus discos, son de lo mejorcito del pop español. Y, en fin, no voy a volver a lo de “es una injusticia que no suenen por la radio, etc, etc…”, que ya es un clásico de Estatuas Verdes. Me voy a limitar a seguir escuchando el vinilo y a disfrutar.

 
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