Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

Mostrando entradas con la etiqueta Nosoträsh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nosoträsh. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2009

Hermana


“Soy la hermana pequeña de tu corazón...”
-Nosoträsh, “Punk Rock City”





Tengo una hermana que es idéntica a mí en todo sin parecerse en nada. No me voy de misterioso, simplemente lo que he dicho es una paradoja cuya resolución no soy capaz de explicar, si lo supiera os prometo que os lo contaría. Tengo una hermana que es la destinataria inconsciente de TODO lo que escribo y que jamás leerá ni una sola de mis líneas. No esperéis leer un comentario suyo a esta entrada del blog porque no lo va a dejar. Ella no sabe de la existencia de Estatuas Verdes, ni siquiera creo que maneje el concepto de “verde”.

Tengo una hermana que es tan igual a mí que se pasa el día tosiendo, igual que yo, y a base de nuestros espasmos musculares vamos tejiendo un morse secreto de complicidad, muy bonito, muy acompasado. No tengo ni idea de qué diablos es lo que decimos, del mensaje, pero no me cabe duda de que hay comunicación. Su mundo de ojos es la mejor estafeta de correos, sus sonrisas, cada vez más escasas pero nunca arbitrarias, tampoco es que sean mancas. Con esto ocurre como con el arte abstracto o algunos poemas: o te llega o no, o lo comprendes completamente desde el principio o ya te puedes sentar a esperar que alguien te lo explique. Pero nosotros nos entendemos.

Soy un escéptico de las nociones de “lenguaje no-verbal” (para mí es una contradictio in terminis), “comunicarse sin palabras”, etc. Solo mi hermana es el punto de agarre que me hace sospechar de vez en cuando que pueda haber algo de cierto en esas cosas. Lo digo porque –y no es ofuscación de hermano- sin hablar nosotros nos entendemos.


Tengo una hermana gracias a la cual he comprendido por fin, después de treinta años dando tumbos, la expresión “carne de mi carne” y la expresión también del amor más absoluto. Decían en la cursi-peli Love Story (1970) que “amar significa no tener que decir nunca Lo siento. Yo os digo ahora que amar significa no tener que decir nunca nada.

La violencia más fuerte que he sentido nunca sobre mí es tener que soportar la separación física de mi hermana. La vida ha sido amable conmigo, qué queréis. Ha sido tan generosa que no he pasado grandes calamidades, y de las medianas, solo unas pocas. He vivido fuera varios años, en el extranjero (voluntariamente, ya sabéis), y lo que más difícil me resultaba era no ver a mi hermana todos los días. Ahora que vivo en Cosica es más de lo mismo, pero cuando voy los fines de semana a Miciudad, a casa de mi madre, tampoco tengo asegurado el ver a mi hermanita.

Circunstancias de la vida hacen que solo me esté dado ver a mi hermana dos días de cada catorce, y creo que a eso nunca podré acostumbrarme. Este fin de semana, mi hermana no ha estado entre nosotros, por eso me he lanzado a escribirle este post, que nunca leerá, pero que quedará en los archivos como el inútil mensaje en una botella de un náufrago analfabeto. El post lo preside una foto de Julio Iglesias como homenaje, por la simple razón de que es el artista favorito de mi hermana. No es muy común en una persona de 27 años, ¿verdad? Mi hermana tampoco es nada común.

viernes, 4 de enero de 2008

Mëh encantan Nosoträsh

Como en una pinícula de Tarantino, me digo a mí mismo: “¿Por qué seré tan jodidamente esnob?” Esto lo pienso mientras escucho el álbum Mi vida en un fin de semana de Nosoträsh (2002), un LP de vinilo blanco que compré en Internet por 2 euros, en mi flamante plato giradiscos. Entonces caigo en la cuenta de que la última entrega de Nosoträsh (el soberbio Cierra la puerta al salir) data del 2005, y de que vamos para tres años sin material nuevo de estas chicas asturianas.

Recuerdo que hace poco leí en un foro una discusión acerca de si Nosoträsh seguían o se habían separado. La conclusión era que el grupo seguía existiendo, nominalmente, pero que sus componentes hacían cada una su vida y tenían sus trabajos, y que solo se juntaban para tocar en directo o grabar. Aparte, sabido es que la bajista Mar (ex Undershakers) es el 50% del dúo Pauline en la playa, y que Malela ahora se está abriendo camino con el grupo Grande-Marlaska (antiguos Garzón) y su “pop de izquierdas”. Cuando en el hiperpublicitado y redifundido primer episodio de la serie Gominolas sonaron dos canciones de Nosoträsh, llegué a pensar que estábamos ante un nuevo advenimiento del conjunto femenino, pero el tiempo pasa y ni en su web oficial ni en la de su casa de discos (Elefant Records) se anuncian novedades para el 2008.

Sus fans reclamamos material nuevo, pero entre tanto nunca es tarde para ir revisitando su corta pero jugosa discografía. Aquel single inaugural, “Voy aterrizar” (sic), con el que ganaron el concurso de maquetas del ROCKDELUX hace casi doce años. Su desgraciadamente descatalogado álbum de debut (Nadie hablará de… Nosoträsh, 1997), del cual hasta Natalia la cantante me confesó que ni ella tenía copia cuando le pedí que me lo firmara el año pasado en un concierto. Esto fue un intento de lanzarlas por parte de la multinacional discográfica RCA, que nunca creyó en ellas ni las promocionó, a pesar de contar con un material excelente. No sé en qué andarían pensando.

Luego, tras un hiato vino el citado Mi vida en un fin de semana, el delicioso Popemas (2003) y el ya alabado Cierra la puerta al salir. Por el camino quedaron varios EPs y algunas rarezas, como las versiones de los temas de la Movida ¨Extraños juegos¨ (Los Zombies) o aquella gamberrada de Almodóvar & MacNamara titulada ¨Quiero ser mamá¨. En estos trece años de carrera Nosoträsh han cambiado mucho de formación, de la inicial quedan Natalia, Bea, Cova y Malela (quien se fue y volvió). Últimamente tocaban con Mar Álvarez al bajo y Xabiel Vegas (de Manta Ray) a la batería.

Todo esto puede resultar un pequeño lío, y en realidad da igual. Lo importante de Nosoträsh no son los datos sino la música, las canciones, que sin ser feministas (gracias a Dios) han aportado al indie español el punto de vista de las mujeres. Su visión se plasma en las letras, llenas de humor y de agudeza, casi siempre engañosamente simples. Pueden ser dulces, tiernas, rencorosas, sexys, melancólicas o frívolas, según toque. Y su música es preciosa, pop melódico con algún que otro guiño al ye-yé y a las raíces norteamericanas.

Desde aquí invito a los que no las conozcáis a que busquéis sus discos, son de lo mejorcito del pop español. Y, en fin, no voy a volver a lo de “es una injusticia que no suenen por la radio, etc, etc…”, que ya es un clásico de Estatuas Verdes. Me voy a limitar a seguir escuchando el vinilo y a disfrutar.

 
click here to download hit counter code
free hit counter