Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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sábado, 27 de septiembre de 2008

Tropic Thunder: Incorrección política


Señores, vengo de ver Tropic Thunder (2008), la esperadísima (por mí) nueva película de Ben Stiller. Veredicto: es la auténtica risión. No recuerdo haberme reído más viendo una película, no sé, tal vez desde Viaje a Darjeeling (2007), y tal vez aquello fuera más de sonrisilla y carcajeo mediano. Con Tropic Thunder… baste citar a un amigo que ha salido del cine diciendo “Me duele el pecho de tanto reírme”.

Y no es para menos. Mucho se ha hablado en Estatuas Verdes de las comedias, y la verdad es que Ben Stiller capta el espíritu de esta época, como ya demostrara con Zoolander (2001), otro desgüeve de principio a fin. Como actor, la carrera de Ben Stiller es tal que sería tedioso ahora glosarla. Como director se está cubriendo de gloria cómica. Pero he aquí el primer caveat o advertencia: si usted es persona biempensante o fácilmente ofendible tal vez no le hará gracia Tropic Thunder. Antes bien, le parecerá grosera, zafia, irresponsable, dañina.

La peli es de humor que podríamos calificar de “sal gorda” pero también hay que decir que resulta de todo menos descerebrada. Y es que se trata de una parodia del cine bélico, también una sátira del star system hollywoodiense, pero va más allá. Tal y como yo lo veo su mayor mérito consiste en denunciar la mentalidad de una sociedad demasiado “políticamente correcta” burlándose de todo. Y recurre al humor más ofensivo, pero siempre con la pretensión de hacer pasar al espectador un buen rato (en otras palabras: no es mal gusto por el mal gusto).


Temas tabú de la sociedad actual -sobre todo la yanqui- son aquí puestos en solfa: la etnicidad, la orientación sexual, las drogas, el falocentrismo, el heroísmo/patriotismo de las guerras, el culto amoral al dinero… Hay chistes de negros, de chinorris, de maricones, de retrasados mentales, de culos… pero te da la sensación de que detrás de todo eso están personas inteligentísimas que simplemente han decidido reírse y pasarlo bien. ¿Hay algo de malo en ello? Ahora se dice “Siempre que no hagan daño a nadie…”. Me temo que Tropic Thunder va a ofender a más de uno, pero entonces yo aplicaría otro dicho: “Quien se pica ajos come”.

La historia de la peli es simple: durante el desastroso rodaje de una película sobre Vietnam, un variopinto grupo de actores son abandonados a su suerte en la jungla y deben enfrentarse a una guerrilla de verdad. Hay la típica estrella de cine de acción –ahora en declive- (Ben Stiller), el rapero negro metido a actor, el cómico gordo que lucha por hacer un papel serio (Jack Black), el jovencito de estrella ascendente… y lo mejor de la peli. El papel de Robert Downey, Jr.: Kirk Lazarus, multipremiado actor australiano que encarna al Sargento Osiris, un soldado negro.

Desgraciadamente no he podido ver Tropic Thunder en inglés, con lo que me he perdido el juego de acentos con el australiano haciendo de negro, metiéndose en el papel, y toda la pléyade de barbaridades y palabrotas que se dicen, sobre todo a cargo de Jack Black y de Tom Cruise. ¿Ha dicho Tom Cruise? Sí, señora, aparece un Tom Cruise engordado cuyo papel no desvelo pero es muy cómico y en USA le traído muchísimo éxito de crítica y público. Jack Black, favorito de Estatuas Verdes, no brilla todo lo que podría. Digamos que su personaje empieza a destacar tarde, pero hay que tener en cuenta que esta película es un poco coral.


Downey, Jr. ha incurrido en el gran tabú de, siendo blanco, pintarse de negro para hacer de negro (lo que en inglés se llama blackface) algo que se considera el súmmum de la injuria al bello pueblo afroamericano. En realidad él hace de un blanco que se somete a este proceso para hacer la peli, en plan De Niro engordando y adelgazando para Toro Salvaje (1980). Con la corrección política nunca se puede acertar, siempre va a salir alguien (colectivo o minoría) tocando las narices acusándote precisamente de haberle tocado las narices: ¿pues no ha habido negros en USA que han denunciado que Huckleberry Finn (1885) de Mark Twain sea lectura obligatoria en los colegios, cuando fue uno de los libros que más criticó la esclavitud?

Si lo más políticamente incorrecto de la peli es el supuesto racismo, lo más gamberro es el retrato de un retrasado mental que hace el personaje de Ben Stiller (el actor Tugg Speedman), al interpretar a “Jack el simple”. Soy de la opinión de que si no somos capaces de reírnos de todo, la cosa va mal. Lo fácil aquí era hacer parodias de pelis de Vietnam conocidas, y están todas: Acorralado (1982), Rambo (1985), Apocalypse Now (1979), Platoon (1986), la banda sonora con los Temptations, la Creedence, los Rolling Stones, Buffalo Springfield, Steppenwolf…, diálogos grandilocuentes… Lo que mola es que en Tropic Thunder al disparate se le suma otro disparate todavía mayor, de manera que la peli se hace inmune a una supuesta censura. Los autores son conscientes de que están perpetrando una barbaridad. Y, amigos, qué queréis que os diga: ya iba haciendo falta.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Nobleza obliga


“La Duquesa es un símbolo de tener unas tierras, entre otras cosas, que no se las ha ganado”.
-Diego Cañamero (Secretario General del Sindicato de Obreros del Campo)

“Eran unos delincuentes, no eran ni jornaleros, y además está pasado de moda el odio de clase”.
-Cayetana Fitz-James Stuart (XVIII Duquesa de Alba)



Es la noble con más blasones del mundo. Es Grande de España veinte veces. Y además, por rama de Winston Churchill es sobrina de Lady Di (y no es coña). Fue suegra de Fran Rivera y de Mar Flores. De todo esto me entero en un programa late night de Antena 3 que explota la presencia en el candelabro de la Duquesa a propósito de su no-boda. Hablan de ella como si fuese Rambo: “Es la última de una élite”.

Y es que no veas cómo estamos con la Duquesa de Alba, oiga, la tenemos hasta en la sopa. La verdad es que siempre ha estado ahí. Y es una asidua de los programas del corazón ahora, de la revista ¡Hola! hace más de cuarenta años. No veas cómo cagaba ante las cámaras su perro “Flasito”, que iba una mijita suelto de vientre, como puntualmente nos informó El Tomate hace unos meses. El programa de esta noche nos devela una serie de datos fascinantes sobre tan nobilísima figura.


Que si Felipe González metió mano para que le fuera concedido el título de Hija Predilecta de Andalucía en 2006, que si se casó con un ex-cura intelectual y rojo en 1978, que si Picasso le propuso hacer una nueva versión de las Majas (vestida y desnuda) y su primer marido se lo prohibió… Que si en 1991 la Junta de Extremadura le expropió 3.000 hectáreas de campo “por uso indebido” y eso para ella fue como sacudirse la tierrilla de los zapatos… Que si los del SOC la denunciaron porque los insultó cuando la insultaron… Que si su colección de arte es la mejor de España.

Que si sus pasiones son: la Semana Santa, los caballos, el baile flamenco y las obras de caridad… Podrá decirse lo que se quiera sobre esta mujer, pero a mí me resulta –juicios aparte- un personaje absolutamente f.a.s.c.i.n.a.n.t.e. Se codeó con Cary Grant, con Bing Crosby, con la Reina Isabel II de Inglaterra… ha pasado la gran cosa con sus seis hijos y sus nueve nietos. A este currículum añado yo que es un personaje recurrente en las historietas de “Ortega y Pacheco” que pinta Pedro Vera en El Jueves (junto a Maradona, Miguel Bosé o Ángel Cristo).

La noticia estos días es que la buena señora ha estado a punto de casarse con no sé qué pavo (los detalles están en la prensa). A su edad, a los 82 años, parece que se ha enamorado de un hombre que unos llaman “empresario” y otros tildan de “aventurero”. En realidad el anuncio de la boda se ha filtrado por la prensa, y se ha desencadenado tal tormenta que días después la Casa de Alba ha recogido vela. Se trataba de un matrimonio de compañeros, qué duda cabe, y no ha faltado quien ha visto en el globo sonda una desesperada llamada de atención a sus seis hijos, que según se dice no se ocupan de ella todo lo que debieran (o ella quisiera).


Al final, han sido sus hijos los que le han quitado de la cabeza la boda, pero en todo caso, la “amistad” o la relación entre el caballero y la Duquesa continúa, se ha comunicado oficialmente. La última vez que estuve en Madrid pasé por el Palacio de Liria, y me imaginé a la ya no joven pareja yendo a un concierto en la Sala Heineken de la calle Princesa, o acudiendo a comprar discos de country alternativo a la cercana tienda Radio City.

Los nobles, como bien sabemos ahora que hay democracia, son personas normales. Hoy día noble puede ser, pongamos por caso, un jugador de balonmano, un actor de cine o un escritor. Esto se refleja muy bien en la novela El Gatopardo (1958), en la que todo un Príncipe se ve superado por los acontecimientos de su época y solo tiene ganas de irse a mirar las estrellas. A esta Duquesa le pasará tres cuartos de lo mismo: ya no es la mayor latifundista de España, ni siquiera de Andalucía. Y no olvidemos que es sobrina de Lady Di.
 
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