
Antes de nada, ¡Feliz Año a todos! Mirad, tenía pensado hacer una serie de posts en plan “lo mejor del año”, pero lo cierto es que se me ha echado el tiempo encima. Podría decir que es una perezona eso de las listas, que ya las hay por doquier, que a quién le interesan… la verdad es que a mí, mucho, y nunca desdeño la oportunidad de saber qué es lo que más les ha gustado a otros de un pasado año. Me refiero a productos culturales de masas, claro, en plan discos, películas o libros. Siempre es interesante conocer cosas. Y… sí, ¿por qué un año? “Lo mejor del año”. Suena tan arbitrario como cualquier otro periodo pero precisamente por eso resulta válido. A algo hay que agarrarse, ¿no?
Comiéndolo y bebiéndolo, hemos entrado en un año nuevo (me ha dado vergüenza escribir “sin comerlo ni beberlo”, sabéis) y creo que me voy a limitar a contar en un solo post mis cositas favoritas del 2008. En cierto modo, este año es distinto del pasado porque Estatuas Verdes empezó a finales de noviembre del 2007 y aquel año no escribí mucho pero este 2008 ya he ido desgranando mis preferencias, o sea que no creo que resulta muy sorprendente saber lo que más me ha gustado del año. ¿O sí?

Lo más importante para mí es –cómo no- el mejor disco del año. Y este honor le corresponde sin lugar a dudas a Vampire Weekend (2008), del grupo neoyorquino Vampire Weekend. Y en mi opinión, con diferencia, además. Tuve la suerte de enterarme de la existencia de este grupo y disco a través del buen Susu, del blog El Perro Lunar. La verdad es que en su día el grupo Vampire Weekend me cogió con el pie cambiado, como me han cogido Mumpsy o Explosions in the Sky (otros dos grupos indies que me han recomendado esta semana y que a lo mejor el año que viene están entre mis favoritos). Sea como fuere, Vampire Weekend se lleva la corona de laurel (verde).
Ha habido otros discazos este 2008, como los de Lightspeed Champion, The Last Shadow Puppets, Attic Lights o los hipermediáticos Fleet Foxes (al que yo he llegado tarde), la cosa ha estado muy reñida. No hagáis caso de los rumores que circulan por ahí diciendo que, no contento con tener el Vampire Weekend bajado gratis, procedí a comprármelo original en CD y en vinilo. El buen Susu daba a este disco la nota de un 8, yo no soy de dar notas numéricas, pero seguro que le daría más. En lo que sí coincido plenamente es en su percepción de que es “un disco que te puede sacar de apuros en una fiesta con amigos, poniendo a todos a menear el trasero”.

En cuanto a pelis, mi película del 2008 tiene que ser Viaje a Darjeeling (2007), decir lo contrario sería ir en contra de todo en lo que creo. Como cine, dejo que los críticos se explayen sobre otras obras maestras, pero como efecto provocado en mí… me impactó tanto que fui a verla tres veces en su día. Luego no la he querido ver otra vez por no cagarla, ni siquiera me la he pillado en DVD. Pero ahí queda. Otras dos que me han hecho emocionarme, reír y pensar a lo grande este año han sido Expiación (2007) y Tropic Thunder (2008), de las cuales no añado nada porque ya las alabé aquí en su momento.

¿Y de libros? Ja, ja, esto es más difícil porque apenas he leído libros editados en 2008, salvo la honrosa excepción del Saber perder de David Trueba, que ya recomendé. Así que aquí hago trampa, y yo mismo me invento la arbitraria regla de que con la literatura da igual el año (más bien es relevante la década o siglo), puesto que es un arte “menos de masas” que la música pop o el cine (esta noche vendrá un marxista a darme un tirón de orejas: seguro). Y lo mejor que he leído este año, lo más fresco y sorprendente pese a tener ya más de 20 años ha sido el cómic Watchmen (1986-87), del que también se habló aquí extensamente. No puedo dejar de mencionar que este 2008 ha sido literariamente hablando mi “Año Boris Vian”, como el 2007 lo fue “Roberto Bolaño”. A ver por qué friki-autor de culto me da en el 2009.
Bueno, sigue Estatuas Verdes con fuerza en este año que acaba de empezar. Y que sepáis que si esta semana pasada no he escrito no ha sido por dejadez o vagancia, sino por estar todavía recuperándome del shock que me causó el ver el nuevo calendario “a lo cowboy” de Ana Rosa y sus muchachos. Estáis avisados…
Comiéndolo y bebiéndolo, hemos entrado en un año nuevo (me ha dado vergüenza escribir “sin comerlo ni beberlo”, sabéis) y creo que me voy a limitar a contar en un solo post mis cositas favoritas del 2008. En cierto modo, este año es distinto del pasado porque Estatuas Verdes empezó a finales de noviembre del 2007 y aquel año no escribí mucho pero este 2008 ya he ido desgranando mis preferencias, o sea que no creo que resulta muy sorprendente saber lo que más me ha gustado del año. ¿O sí?

Lo más importante para mí es –cómo no- el mejor disco del año. Y este honor le corresponde sin lugar a dudas a Vampire Weekend (2008), del grupo neoyorquino Vampire Weekend. Y en mi opinión, con diferencia, además. Tuve la suerte de enterarme de la existencia de este grupo y disco a través del buen Susu, del blog El Perro Lunar. La verdad es que en su día el grupo Vampire Weekend me cogió con el pie cambiado, como me han cogido Mumpsy o Explosions in the Sky (otros dos grupos indies que me han recomendado esta semana y que a lo mejor el año que viene están entre mis favoritos). Sea como fuere, Vampire Weekend se lleva la corona de laurel (verde).
Ha habido otros discazos este 2008, como los de Lightspeed Champion, The Last Shadow Puppets, Attic Lights o los hipermediáticos Fleet Foxes (al que yo he llegado tarde), la cosa ha estado muy reñida. No hagáis caso de los rumores que circulan por ahí diciendo que, no contento con tener el Vampire Weekend bajado gratis, procedí a comprármelo original en CD y en vinilo. El buen Susu daba a este disco la nota de un 8, yo no soy de dar notas numéricas, pero seguro que le daría más. En lo que sí coincido plenamente es en su percepción de que es “un disco que te puede sacar de apuros en una fiesta con amigos, poniendo a todos a menear el trasero”.

En cuanto a pelis, mi película del 2008 tiene que ser Viaje a Darjeeling (2007), decir lo contrario sería ir en contra de todo en lo que creo. Como cine, dejo que los críticos se explayen sobre otras obras maestras, pero como efecto provocado en mí… me impactó tanto que fui a verla tres veces en su día. Luego no la he querido ver otra vez por no cagarla, ni siquiera me la he pillado en DVD. Pero ahí queda. Otras dos que me han hecho emocionarme, reír y pensar a lo grande este año han sido Expiación (2007) y Tropic Thunder (2008), de las cuales no añado nada porque ya las alabé aquí en su momento.

¿Y de libros? Ja, ja, esto es más difícil porque apenas he leído libros editados en 2008, salvo la honrosa excepción del Saber perder de David Trueba, que ya recomendé. Así que aquí hago trampa, y yo mismo me invento la arbitraria regla de que con la literatura da igual el año (más bien es relevante la década o siglo), puesto que es un arte “menos de masas” que la música pop o el cine (esta noche vendrá un marxista a darme un tirón de orejas: seguro). Y lo mejor que he leído este año, lo más fresco y sorprendente pese a tener ya más de 20 años ha sido el cómic Watchmen (1986-87), del que también se habló aquí extensamente. No puedo dejar de mencionar que este 2008 ha sido literariamente hablando mi “Año Boris Vian”, como el 2007 lo fue “Roberto Bolaño”. A ver por qué friki-autor de culto me da en el 2009.
Bueno, sigue Estatuas Verdes con fuerza en este año que acaba de empezar. Y que sepáis que si esta semana pasada no he escrito no ha sido por dejadez o vagancia, sino por estar todavía recuperándome del shock que me causó el ver el nuevo calendario “a lo cowboy” de Ana Rosa y sus muchachos. Estáis avisados…









