Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Porerror, sus ídolos


Escucho sin motivo aparente varios discos de Nirvana este fin de semana, devoro la 2ª temporada de Mad Men (2007- ) -auténtico Gran Gatsby de nuestra época (¿o era de los 60?)-, y estas cositas, unidas al hecho de que no nos hacemos más jóvenes, como decían The Bluetones, me dan que reflexionar.

Es por este motivo que he decidido hacer balance y valorar en qué punto se encuentra mi vida respecto a metas, logros y camino recorrido y por recorrer. Sé que la adolescencia es la época por antonomasia de los ídolos absurdos, pero me vais a permitir que yo conserve a algunos todavía. Tras pensar un ratito (tampoco os creáis que mucho) he decidido que la mejor manera de hacer este examen de conciencia es compararme con algunos de mis grandes ídolos, y ver qué tal me ha ido y qué puedo esperar de la vida. He aquí el resultado.


Kurt Cobain. El bueno de Kurt tuvo por primera vez una guitarra en las manos con 14 años. Yo también, pero es obvio que el uso que él le dio no es comparable al mío, pues yo acabé vendiéndola de mal rollo años después, sin haber aprendido a tocarla. Empatamos en que el grupo favorito de ambos son los Beatles. Kurt fue el portavoz de una generación (la “X”, a la que me temo que yo también pertenezco), y aunque le he sobrevivido varios años, pues Kurt murió a los 27, él con 24 ya había sacado un disco #1 en USA de ventas millonarias, y después sacó otro (y yo no).

Wolfgang Amadeus Mozart. Este murió con casi 36 años, yo tengo casi 33, y aunque esto podría hacernos pensar que aún estoy a tiempo de alcanzarle, algo me dice que no. Wolfgang aprendió a tocar el clavicordio sin fallos a los 4 años y a los 5 ya componía. A los 6 tocaba también el clavecín y el violín, y a los 14 escribió de memoria una partitura “secreta” de un Miserere, tras haberlo escuchado una sola vez. Y escribió su primera ópera, y… bueno, de ahí p’arriba. Definitvamente no hay un solo campo en el que le gane yo a Mozart (si tenemos en cuenta que él fue llevado a la pantalla por Tom Hulce, algo que a mí jamás me podrá pasar), joder si hasta tengo una taza, una alfombrilla de ratón y un paraguas con su efigie...!


Jay “el Gran” Gatsby. Hay una diferencia que salta a la vista entre Jay Gatsby y yo: que yo existo, mientras que él es un personaje de ficción (minipunto para Porerror). Sin embargo, él en el libro de F. Scott Fitzgerald es un trillonario de veintimuchos/treintipocos que da unas fiestorras babilónicas que fueron el sello de toda una generación. Lo malo es que todo esto lo hace con el dinero conseguido en negocios sucios –algo en lo que yo jamás me he visto envuelto- y además el personaje miente, engaña y se hace pasar por alguien que no es. Él armaba todos estos festolines para atraer a una tía, algo que yo sí sería perfectamente capaz de hacer, entonces ¿lo dejamos en tablas, Jay?

Thomas Jefferson. Jay Gatsby admiraba al aburrido y práctico Benjamin Franklin pero yo, en materia de presidentes USA, al que admiro es a Jefferson (al único). Con 33 años –mi edad- escribió la Declaración de Independencia USA, ahí me gana, y además que puntúa doble porque era una cosa contra los ingleses. Jefferson también dijo que Locke, Bacon y Newton (tres ingleses) eran los tres más grandes hombres de la historia, lo cual no es verdad pero, qué bien queda, amigos! Con 24 años era abogado, algo a lo que yo jamás llegaré, pero es que luego fue Presidente USA (y no de esos que tocaban un bajo de dos cuerdas), algo a lo que mucho menos.


Chris Peterson. Alguien dijo de él que era “el mayor imbécil de toda América” (creo que fue él mismo), pero con 31 años era Jefe de Repartidores. El protagonista de la serie Búscate la vida (1990-92) fue además modelo, actor de teatro musical, Amish, esclavo de la mujer de su mejor amigo, obrero de la construcción, chico-cartera, mentalista, inspector de sanidad, novio de una presidiaria, prostituto, acosador, genio de la ortografía, amigo de un alien y viajero en el tiempo… imbatible, queridos amigos. Y además moría en cada episodio pero para el siguiente ya había resucitado.

Queda claro que si me comparo con Grandes Hombres mi pobre vida de joven trabajador sale un poco malparada, pero eso no quita para que siga adelante con ilusión. Dentro de cuatro meses cumpliré lo que mi abuela llamaba “la edad de Cristo” (con ese ya ni he querido compararme… vous comprenez), aspiro seriamente a ser digno del cariño de los que me rodean, a querer y a ser querido por unas pocas personas y a que no me vuelvan a bajar el sueldo. Y poco más.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nixon, Aznar, la Thatcher...¿son el Diablo?


-“¿Por qué fingir? Ya digámoslo/ aunque sea en una canción…”
(Fito Páez)





El buen Francisco Nixon colgaba en su blog ayer un tema de los tonti-punks valencianos Rajoy Division. Ja, ja, jajota! Meterse con los políticos en las canciones mola mazo, salvo si se trata de Garzón, que entonces es una injuria y nos cambiamos el nombre del grupo a Grande-Marlaska (esto ha ocurrido en España, os lo juro). Pero yo os venía a hablar de otro Nixon…

Me cargo en 48 horas la primera temporada de Mad Men (2007- , próximamente en Estatuas Verdes), y no tardo menos porque tengo que trabajar y seres queridos. Veo con la distancia irónica el fracaso de la campaña presidencial de Richard Nixon. La del 60, enanos viciosos, que ya sé que sabéis que sí llegó a la Casa Blanca en 1968. Nixon el mentiroso, Nixon el hombre malo, Nixon aquel-a-quien-dolía-Vietnam, Nixon, que tenía un perro, ha pasado a la historia como el epítome de la maldad en el poder: lo peor que les podía pasar a los USA.


Ah, pero tiene una explicación: él se cargó los años 60, que eran buenos, pero no podían durar para siempre (solo durante diez años). Por eso mintió y esas cosas y quiso recrudecer la guerra en Vietnam, aunque acabó terminándola, de aquella manera. Antes de ver a Nixon en Mad Men se me ocurrió la idea de este post escuchando música en el coche. Escucho “7 O’Clock News/Silent Night”, un poderoso engendro con el que Simon & Garfunkel cerraron su Parsley, Sage, Rosemary & Thyme (1966). El villancico “Noche de paz” contra un noticiero plagado de violencia, muertes, manifestaciones antiguerra y un discurso de Richard Nixon. Y eso que aquel año el hombre no ostentaba ningún cargo serio…

Cambio de disco para escuchar a Crosby, Stills, Nash & Young (otro combo actual), suena “Ohio” (1971) y dice la letra “Vienen Nixon y los soldaditos de plomo”, en referencia a una matanza de estudiantes que tuvo lugar en una universidad de Ohio el año antes. Nixon, ¿eh? ¿Cabría un personaje más improbable para aparecer en canciones pop? Y en su propia época… claro que el truco es fácil: no son canciones pop, sino folk-rock



Entonces reflexiono sobre las bestias negras que ha dado la política, todas de derechas, bien sûr, y recuerdo otros ejemplos: Margaret Thatcher en UK y José María Aznar aquí.

Recordemos “Tramp the Dirt Down” (1989), de Elvis Costello. En esta canción, Costello le pide a Dios sobrevivir a la Thatcher para, literalmente, ir a pisotear su tumba. No es de extrañar, pues el cantante ya había criticado –bien que mucho más sutilmente- las políticas conservadoras de Margaret (se cargó la sanidad pública, las minas, etc) y sobre todo la Guerra de las Malvinas en los temas de 1983 “Shipbuilding” y “Pills and Soap”.


Hefner, el grupo de Darren Hayman, fue mucho más allá en el 2000 con su ácido tema “The Day That Thatcher Dies”, en el que cuentan que se reirán, bailarán y cantarán el día que muera la Thatcher (aunque saben que no está bien), y acaban equiparando a la ex primera ministra con la Bruja Mala del Oeste de El mago de Oz.

En España no nos podemos quejar. ¿El pecado de Aznar? Ser del PP, meternos en la Guerra de Irak y tener bigote. Aunque no sea explícito, sabemos que el título del disco de Tote King y Shotta Tu madre es una foca (2002) está dedicado al dirigente gaviotil, y luego está aquella otra canción de “Cheik cheik” (2004) en la que Tote decía “a Aznar le cabe en el culo una bombona de butano. Pero más entrañables aún resultan los poperos La Habitación Roja, con su irónico “Tened piedad del ex-presidente”, publicada en 2007. Aquella canción incluía el siempre memorable ripio “Tened piedad del ex-presidente/ que fue garante de Occidente”, sin duda lo mejor desde que Quevedo criticó a Felipe IV.

Ah, la música comprometida, amigos…! Me voy a seguir viendo Mad Men.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Infantes terribles


Por motivos que ahora no vienen al caso este fin de semana me veo enfrascado en una de mis actividades “favoritas”: una mudanza. La cuarta en 12 meses, diríase que le estoy cogiendo el gusto, pero a quien lo diga lo capo. Mis amigos me ayudan, menos mal que esta vez me puedo reír a dos carrillos. Con diferencia, lo más duro es tirar a la basura un maravilloso mueble para tocadiscos de más de treinta años. A ver dónde pongo yo ahora mis vinilos, mi giradiscos y mis altavoces… en fin, mejor no pensarlo. Esto es el eterno retorno pero con ligeras variaciones. Cada vez peor: una espiral.

Esta decadencia mía en lo material casa estupendamente con la nómina de “ángeles caídos” que salen a relucir mientras muevo una cama, bolsas con libros o maletas de ropa, acompañado de Harvest y Miguel, mi amigo músico que no lee Estatuas Verdes. Comentamos ¿Qué fue de Jorge Sanz? (2010), esa miniserie de 6 episodios que David Trueba ha hecho para Canal +. No la he visto, ni podré verla, porque no tengo posición para ver esas cadenas de pago. Pero todo el que me conoce sabe que cae al 100% dentro del scope de mis intereses.


Mucha gente me pregunta por la serie, he visto el trailer y confirmo lo que me decía ayer el buen Miguel: en ella aparece Darren Hayman, un ángel casi tan caído como el propio Jorge Sanz. Aunque Sanz estuvo más alto, claro, la propia promoción de su serie nos lo recuerda: “niño prodigio, galán bajito…”, en un juego metafictivo que me recuerda mucho a Curb Your Enthusiasm (2000- ), otra pseudo-docu-serie sobre otro has been, Larry David, que emite la HBO. De Sanz saltamos a Gabino Diego, a mí lo que de verdad me interesaría saber es qué fue de Gabino Diego.

Más allá de que ande por ahí rodando haciendo monólogos en los que me imagino que tocará el saxofón, o el piano, o ambas cosas. ¿Qué fue de verdad de este prometedor talento? Décadas haciendo de “feo gracioso” (imposible olvidar Los peores años de nuestra vida, 1994, precisamente con Jorge Sanz y con guión de David Trueba) y con una eterna promesa en los labios: estaba destinado a ser el Woody Allen español. Pero Gabino lleva cinco años desaparecido del candelabro, y no ha dirigido ninguna peli ni escrito ningún libro, que sepamos.


En estas Harvest nos pregunta si tenemos algo de The Libertines, el antiguo grupo de Pete Doherty, que ahora han vuelto. (“Poderoso caballero…”, etc.) Le digo que no, pero que sí tengo los dos de Babyshambles (el grupo que hizo después) y el Grace/Wastelands (2009), su disco “serio” junto a Graham Coxon, el guitarrista de Blur. Tan serio era el disco que lo firmaba Peter Doherty, no “Pete”. Miguel se sorprende de que nos guste ese hombre. Más allá de su encocada y de su noviazgo tabloideo con Kate Moss pienso que estamos ante un escritor de canciones con muchísimo talento. Canta tan mal como Scott Walker o Jarvis Cocker (a los que imita descaradamente), de acuerdo pero… ellos son famosos, ¿no?


Considerar a Doherty un ángel caído me parece un poco heavy, sobre todo teniendo en cuenta que el pavo es más joven que yo, pero cualquiera que tenga dudas que vea el videoclip de “Last of the English Roses” y me diga si no entran ganas de apadrinar a la criatura o de darle un bocadillo entre pecho y espalda. Lo que me fascina es la popularidad del muchacho en Francia. Miguel lo tiene claro: “Encaja perfectamente con el perfil maldito de un Rimbaud o un Baudelaire” y Harvest nos recuerda que prácticamente lo han echado de Inglaterra por yonki y borracho, que ya es decir…

Lo cierto es que en el videoclip que os digo sale Peter Doherty vestido no se sabe si de dandy o de gangster, y la canción termina con un recitado en francés de un libro de Jean Genet. Anteayer estaba viendo una absurda sitcom francesa onda Camera Café y salía nada menos que l’incroyable Doherty haciendo un cameo. Es fascinante lo querido que es este hombre en Francia. Si, como hace mucha gente, juzgara a mis artistas favoritos por sus vidas, seguramente no podría ver ni en pintura a gente como Pete, Woody Allen, Jorge Sanz o puede que David Trueba. Por suerte, ese no es el caso… por desgracia, la mudanza continúa.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Oda a mi barrio

Ya ha durado bastante la broma. La única tienda de discos que había en mi barrio (donde lo mismo se compraba un disco de Count Basie que de Reincidentes que de Gesualdo) es hoy una óptica. Of all things una óptica, Dios mío!, mi comercio-bestia negra. Esto me ha sumido en una profunda tristeza, que, unida a otros acontecimientos recientes, me ha movido a por fin dedicarle un post a mi barrio.

Mi barrio no es especialmente bonito, y lo bueno que tiene (objetivamente) es ser relativamente tranquilo, además de quedar muy cerca del centro de Miciudad. Subjetivamente, lo mejor que tiene es que es el sitio donde me he criado, y por eso me gusta tanto. Por haber vivido en él familias de clase media y media alta y por tener una adscripción mítica al conservadurismo, mi barrio carga en Miciudad con el sambenito de “pijo”. En mi barrio hay pijos, más que en muchos barrios pero no más que en todos. Y no todo el mundo es pijo.

Lejos quedan ya los tiempos en que el fallecido Jordi Estadella hacía chistes en el programa de Luis del Olmo diciendo que en mi barrio iban a poner un carril Rolls-Royce. Lo que sí hay ahora es un cochambroso carril bici cortesía de vuestro alcalde, que ha mermado el número de plazas de aparcamiento y mutilado salvajemente el espacio de los grandes olvidados por la sostenibilidad: los peatones. Lejos quedan ya los tiempos en que en mi barrio aparecían pintadas de skinheads. Pero mi barrio –amigos- sigue siendo el más rancio, pijo y facha de Miciudad, y lo seguirá siendo en el imaginario colectivo hasta que la gente “cool” le levante el castigo.

Hace muchos años ya que en otras zonas de Miciudad la vivienda es más cara que en mi barrio (abundante en pisos vejetes y no tan cómodos o bien equipados), pero su idónea ubicación cerca del centro hace de mi barrio una zona favorita de especuladores inmobiliarios. Mucha gente estirada y absurda ha dado mala fama a mi barrio, es cierto que hay gente estúpida, esnobs que gustan de aparentar y muchos “quiero y no puedo”. Pero me encantaría ver una estadística y saber de qué porcentaje de la población del barrio estamos hablando. Hoy día me da que lo que más hay en mi barrio es gente mayor.

En mi barrio una acera rota puede durar así una década: el ayuntamiento no la arregla porque aquí el partido que gobierna no es el más votado (tampoco lo es en el conjunto de Miciudad, pero gobierna gracias a la maravillosa democracia). Las aceras de mi barrio están untadas de esa Nocilla canina que es la mierda de perro. Los edificios de mi barrio son por lo general bastante feos: fruto de un gusto arquitectónico sesentero y setentero que se ha quedado antiguo. Pero qué queréis que os diga, uno se encariña con lo que conoce, y yo asocio a mi barrio muchos de los más importantes momentos de mi vida.

Hoy por hoy, mi barrio es posiblemente el segundo más denostado de Miciudad (detrás de uno que sale siempre en Callejeros), a nivel de crítica popular. De hecho, meterse con mi barrio se ha convertido en un tópico, como hablar del tiempo o el tempus fugit. La primera vez que tuve conciencia de este hecho fue hace 15 años, cuando salí de él a estudiar COU en el instituto de un barrio más pijo que el mío, pero daba igual. Hace muy poco fui “acusado” de escuchar a Mecano y Hombres G por provenir precisamente de determinadas calles.

A mí todo esto me da igual, me gusta mi barrio con todas sus imperfecciones, y no digo que sea el mejor de nada ni de ninguna parte pero una cosa sí os digo: es el sitio en el que quisiera vivir de mayor. Vivo de alquiler en mi barrio a costa de pagar una pastoriza, y me voy a comprar un piso en las estribaciones del perímetro clásico del barrio, zona que en pocos años quedará sin lugar a dudas absorbida dentro de él.

Cuando éramos adolescentes, un amigo-lector y yo solíamos fantasear con recorrer su arteria principal de cabo a rabo andando por el centro de la calzada, en agosto, cuando no había coches. Hace unos meses vuestro alcalde semipeatonalizó la mitad de esa calle, con lo que al menos me queda el consuelo de ver cumplido –en parte- uno de mis sueños infantojuveniles.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La "i griega" se llamará "ye" (o no)


no es nobedad ke odie i desprezie –komo ispanoavlante i sienpre desde el mas avsoluto rrespeto- a la rreal akademia española de la lengua. lla en la unibersidad algunos de mis profesores se vurlavan de eya, i nos hazian ber ke la malloria de sus rreglas son avsurdas y ridikulas. en bez de enorguyezerme, sienpre me e abergonzado un poko de esta kaduka instituzion, ke sin duda kumplio un papel inportantisimo durante el siglo 18 pero ke oi dia pareze rejida por mongolos. un kapitulo mas en la suvlime istoria de sus despropositos lo enkontramos en su ultima pallasada: por mor de una supuesta unidad del español, ke sienpre esta en peligro segun estos señores, aora barian las rreglas de ortografia de toda la vida. irse al karajo, onbre!

de manera ke aora las palavras “guión”, “riáis” o “truhán” ban sin tilde porke estos sesudos señores an dezidido ke son monosilavos. grazias! aora la letra “y” (la de toda la bida, la ke usted conoze, la ke conozen sus padres… por zitar a karlos errera) se yama “ye”. una poya como una oya. i la “uve doble” nada menos ke “doble uve”. ke somos aora, un grupo de rap de zaragoza? “doble uve” no era una marka de uiski, kojones?



al parecer todos estos kanvios marabilyosos bienen motibados porke en la amerika ispanoavlante se dizen asi. enoravuena i grazias pero, no, grazias: llo no kiero havlar komo eyos. sienpre avia deskonfiado de los rreformadores de la ortografia, desde George Bernard Shaw asta Gabriel García Márquez. me parezian unos utopistas ekibokados, pero desde ke e leido la notizia de estos kanvios en la ortografia en El País, kreo ke enpiezo a berle la punta a sus lamentos.

“¿Y a qué tanta indignación, Porerror? ¿Qué te ha hecho a ti personalmente la Academia... aparte de admitir como miembros a Pérez Reverte y a Cebrián?” pues si, señora, me indijno porke la rreal akademia lejisla –entre komiyas- con voluntad normatiba, i nos eksorta: si no escrivis komo llo digo estareis kometiendo falta. beste a la mierda, onvre! porke no se limitan a deskrivir el uso sino a inponer la norma… ke somos aora, franzeses?



beo estos dias con una mezkla de enbidia i berguenza propia una notizia en la BBC. La lengua inglesa, amigos, esa ke al parezer no esta en peligro de desaparezer (no se si saveis a la ke me refiero) no kuenta kon una sakrosanta instituzion komo la nuestra para belar por eya. la “norma” ayi la rekojen gramatikos de prestijio en livros zientifikos i la reflejan los dibersos dikzionarios pribados. i no se a muerto nadie todabia. pues vien, resulta ke la National Library esta aziendo una enkuesta linguistika entre no se kuantos miles de avlantes vritanikos porke an detektado ke la pronunziazion de muchas palavras inglesas esta kanviando. i komo an yegado a esta konlusion? pues –o, milagro- eskuchando a los avlantes y ovserbando.

a los ingleses, amerikanos, kanadienses, australianos, etc… nadie les rriñe por la forma en ke pronunzian o eskriven su propia lengua –grazias!-. en dias komo oi me biene a las mientes akeya eszena de la de la nobela Fabulosas narraciones por historias (1996) de Antonio Orejudo, en ke unos jobenes Dalí, Lorca y Buñuel akuden a mearse en las tapias de la akademia durante una noche de vorrachera. le dan a uno ideas, ke kereis…

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Divinas o Populares?


Fui a ver La red social (2010), que recomiendo vivamente, pero no le haré una crítica porque poco puedo añadir a lo dicho por el buen Fran G. Matute en su blog. Él decía que “dentro de 100 años, cuando alguien quiera enterarse de cómo era el mundo en los primeros años del 2000, no le quedará más remedio que ver esta película. Porque es así.” Permítaseme robar la frase pero aplicándola a otro fenómeno cultural ligeramente distinto.

Octubre 2010. Veo en la tele un anuncio en el que unas jovenzuelas desarrollan una pegadiza canción, coreografiada, y con una letra que invita a la confrontación (si no directamente a dar hostias). Tardo lo que tarda el anuncio en entender qué están tratando de venderme: me siento como una abuela. Resulta que era un anuncio de un juego para la PSP, en concreto uno basado en la telenovela argentina de corte infantojuvenil Patito feo (2007-2008).


Recibo una inquietante llamada al móvil, es Harvest. “Illo, hoy en el patio he escuchado a unas chicas decir Vamos a bailar las divinas!... y me han llamado Antonella… ¿Tú sabes de qué puede ir la cosa?” Si veo una peli sobre un trillonario de veintipocos años que inventa el chicle electro-virtual no siento envidia ni celos: porque es algo que no está a mi alcance, es como ver a Usain Bolt corriendo. Pero ver un anuncio con canciones actuales y no saber ni lo que estoy contemplando… eso hace pupita.

Resulta que Las Divinas no es el título de una película de Simone Signoret o de una novela de Jonathan Littel, no: se trata del apodo de una clique, un grupito exclusivo de niñitas de cole que hacen pandilla celebrando sus virtudes de supuesta belleza, coolness y desprecio a las diferentes. Bueno, desprecio a las feas. Todo esto ocurre en la citada serie Patito feo. Atando cabos Harvest admite haber oído a sus alumnas hablar de la serie desde hace un par de años.


Mis primas mayores confirman el dato: sus hijas son megafans del asunto, solo que ellas no tienen edad de instituto sino entre 6 y 11 años. La sociedad española se haya influenciada por esta especie de híbrido entre el cuento clásico “El patito feo” y Yo soy Betty, la fea (1999-2001). Confieso que esto lo deduzco de la lectura de varias sinopsis en Internet y de la contemplación fascinada de ciertas escenas de la serie en Telecinco y Disney Channel. No veía la serie y no la voy a ver ahora, pero conviene saber “qué canciones toca el diablo”, como dice el dicho inglés.

Las Divinas empiezan siendo malas, ellas valoran valores superficiales, excluyen a las que no entran en su categoría y son –en conjunto- un pésimo ejemplo para nuestra niñez. A estas se contraponen Las Populares (cuya líder es Patricia –hence “Patito”- la feúcha), con un espíritu lúdico y ligeramente friki que ha sido acusado de victimista, por aceptar como normal la situación de acoso/desprecio que sufren a manos de las otras pijas.


Estas series, amigos, y no Harvest y sus compañeros de trabajo profes son las que educan a nuestros niños y adolescentes. ¿Qué pasa, Porerror? ¿Lo vas a criticar? ¿Vas a oponerte a que esto sea así? Pues mire, señora, sí. Pero vamos, que no he escrito este post para eso, sino para advertiros. Y que luego no nos llamemos a sorpresa, porque Las Divinas resultan infinitamente más atractivas como modelo (bien que nefasto) para cualquiera: porque los malos molan.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Sit tibi terra levis


-“No hablemos más de ello. Ya nada se puede hacer. No sobre la tierra.”
(Boris Vian)




Decía uno de esos escritores que tanto os gustan (Victor Hugo, Alejandro Dumas o así) que el primero que habla después de hacer el amor dice siempre una tontería. No seré yo quien lo confirme o quien lo desmienta, solo quería hacer notar que me parece que esta cita pseudoapócrifa bien podría aplicarse a quien dice algo en un cementerio.

Hablar ante una tumba, sobre todo si impera un clima de silencio y recogimiento, es siempre un asunto innecesario. Pero hay gente que no puede evitarlo, supongo que serán los nervios, el caudal de emociones o la opresión de un silencio que por fuerza es triste. La palabra dicha –sea cual sea- es siempre inoportuna, porque te saca de tu ensimismamiento, estés rezando o simplemente recordando al difunto, pero también porque nos enfrenta con nuestra propia absurdez, con nuestra miseria.


Con ese mono que articula sonidos con la garganta y, vale, se comunica de un modo más sofisticado que los elefantes o las abejas, pero el lenguaje que ha creado no sirve para explicar -y a duras penas describir- la muerte. Hay quien, huérfano de palabra, emite una tos o un carraspeo: vanos intentos de romper ese cristal precioso que es el silencio de un cementerio. Precioso pero insoportable, porque es una prisión que nos aisla, como aquella en que metían a los malos en Superman II (1980).

Hoy, día de Todos los Santos, víspera del de los Difuntos, los telediarios se llenan de flores y de tumbas con lápidas. Vuestro corresponsal ha ido a un cementerio de verdad, no televisado, y os confirma que hay muchísima gente que honra la tradición del recuerdo triste a los antepasados en el día de hoy. Notablemente los gitanos, pero ellos le imprimen otro carácter, son menos sobrios, parece que lo viven más (si me perdonáis la falacia étnica).


Sabido es que por noviembre vuelven el Tenorio y las castañas, quizás sea hoy un buen día para el recogimiento y la reflexión contenida acerca de estos temas. O quizás sean los gitanos quienes tengan razón y esto haya que celebrarlo. Mi familia, genio y figura (nunca mejor dicho), ha sabido imprimir al día 1 de noviembre desde tiempo inmemorial un carácter cuasifestivo. Pese al recuerdo a los difuntos. No sabéis cuánto se lo agradezco, estoy seguro de que los que ya no están no lo consentirían de otra manera.
 
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