Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

martes, 22 de julio de 2008

De feminismo, psicodelia y drojas


Hay un momento de Perdidos en que a Charlie, el rockero drojainómano, le preguntan que cómo es que sabe tanto sobre animales y él responde: “¿Qué te crees que ve uno cuando está colocado?, documentales de naturaleza”. Correcto. A mí me ocurre algo parecido al despertarme, cuando estoy recién levantado. No hace falta que tenga resaca siquiera, va uno así como atontolinado, y en esos momentos lo que se ve por la tele no tiene precio.

Antena 3 es mi refugio en esos momentos, con sus series absurdas para desayunar: la de una niña australiana que no quería crecer, la de las tres sirenicas, la de la hermana de Britney Spears, últimamente la de los dos hermanos uno gordo y otro flaco… De este modo es como he trabado contacto con una de las mayores abominaciones que ha dado el medio televisivo en sus aproximadamente sesenta años de existencia. Me estoy refiriendo a la serie sueca Pippi Calzaslargas (1969).

Ya en cierta ocasión hablé aquí de psicodelia, sin demasiado éxito, pero es que se trata de uno de mis temas favoritos. La serie de Pippi (y sus secuelas, Pippi en Taka-Tuka, etc…) constituye un refinadísimo ejemplo de psicodelia y alteración de los sentidos, el producto de una época si se quiere. Su impacto visual, la bizarría de situaciones y personajes y el innovador montaje así lo atestiguan. Lo gracioso es que la serie Pippi Calzaslargas no es un original sesentero sino la adaptación televisiva de una serie de libros infantiles.

Al parecer, mientras el resto del mundo contenía la respiración con noticias como el ataque a Pearl Harbor, la conquista japonesa de Singapur o la batalla por Leningrado (invierno de 1941), en la neutral Suecia la señora Astrid Lindgren se dedicaba a inventar para su hijita enferma la historia de una chica de nueve años, pecosa y extraordinariamente fuerte. La “creación” –Pippi Långstrumpf, “medias largas”- era una niña aparentemente huérfana que fantaseaba ser hija de una reina de los Mares del Sur y un capitán pirata.


Por si esto fuera poco, la chiquitina vivía sola en una colorista mansión –perdón, sola no: la acompañan sus mascotas: un mono llamado “Mr. Nilsson” y un caballo con sarampión que responde por “Pequeño Tío”. No fingiré que esta serie formó parte integral de mi infancia, a mí me cogió demasiado joven, nunca la vi en su día. Mi primer contacto con el mundo de Pippi fue ver a la chavala, con su traje de retales y sus pelirrojas coletazas hacia arriba, tomando el té con un monito vestido con su camisita y su canesú, al que recriminaba de aquesta guisa: “¡Señor Nilsson, es usted una señorita muy mala!”.

Por poco me caigo de la silla del impacto, si eso no es psicodelia que venga Syd Barrett y lo vea. A lo mejor es que me habían echado droja a mí en el colacao, pero me da que los que habían tomado cositas eran los que hicieron la serie, la propia Astrid Lindgren (perpetradora de los guiones) y el director Olle Hellbom. A esta aventura siguieron otras en las que Pippi iba a una fiesta infantil y les medía el lomo a varios chavalines mayores que ella, otra en que la liaba en una feria (encantador de serpientes incluido), se enrolaba en un barco pirata… en fin, un despropósito detrás de otro. Pero tú lo veías, ¿no, Porerror?: Touché!

Llamadlo morbo, llamadlo fascinación, recordad a Ignatius J. Reilly gritándole a la pantalla de su televisor, pero me resultaba imposible apartar la vista de la pantalla. Leo en una página web sueca que ahora resulta que se reivindica a Pippi Calzaslargas como pionera del movimiento feminista. Claro, claro, y Jesucristo fue el primer marxista, y el León Melquiades de Hannah-Barbera el primer contestatario gay. Prefiero no tomarme tan en serio al personaje, seguir pensando en Pippi como algo lúdico, desprovisto de agenda política o ideológica. Pero tengo que admitir que cuando uno reflexiona, no puede evitar pensar que esta Pippi Calzaslargas critica los vicios de la burguesía (y de las tías pesadas de visita) como solo lo hicieran las obras de teatro de Ionesco o las pelis de Jacques Tati.

9 comentarios:

GRILLO SOLITARIO dijo...

NUNCA ME HA GUSTADO ESA SERIE. LA PRIMERA VEZ QUE LA VI, EN UNA REPOSICIÓN, OBVIAMNENTE, FUE CON DOS PRIMAS MÍAS MAYORES QUE YO A QUIENES LES ENCANTABA.

ESO SÍ, LOSFINES DE SEMANA ME TRAGO IGUAL QUE TÚ TODAS LAS SERIES DE ANTENA 3. MENOS LA DE LOS DOS RUBITOS GEMELOS, QUE ME PARECE ABSOLUTAMENTE INFUMABLE (Y MIRA QUE LO HE INTENTADO...)

*Ana* dijo...

Lo de las series de antena 3 es mu fuerte: he visto algún capítulo de todas de las que hablas!!!! (en realidad lo fuerte es "lo mio").

La serie de Pipi, me resulta agobiante, no se si por el monico por ahi suelto to el día, porque se tapaba la cabeza y no los pies pa dormir, no sé...

Jordi Santamaria dijo...

Hoy soñé que Marisol (Pepa Flores), ya de mayor, era mi compañera de piso. Alguien me lo analiza?

Pipi, que no Estrada, la verdad es que tenía esa fuerza y personalidad de las niñas prodigio.
Y el doblaje evoca por sí solo toda una época.

Quizás se podría aplicar "dime que series y dibus mamasteis, y te diré que generación florecerá".

Seguro que nosotros los treintañeros, miramos con escepticismo las series de hijos y/o sobrinos, y pensamos: opaa, aki no pué salí na buenoo

Fran G. Matute dijo...

Hablando de series psicodélicas, ninguna como "Las Chicas De Oro", que además viene el recuerdo que ni pintado pues hoy ha fallecido Estelle Getty...

Anónimo dijo...

AHORA PARA DIBUJOS RAROS APARTE DEL YA MANIDO PITUFOS-HOMOSEXUALIDAD-DROGAS,ESTÁ ESA RARA RELACIÓN ZOOFILICA ENTRE EL TRIÁNGULO FORMADO POR RANTAMPLAN-LUCKY LUCK-Y EL CABALLO JOLLY JUMPER...

Porerror dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.

-Está claro que Pippi Calzaslargas no deja indiferente a nadie, y que las series de Antena 3 (incluida Hotel, dulce hotel, imperdonable olvido por mi parte, Grillo) tienen un hipnótico noséqué que qué sé yo.

Pero no caigáis en el mismo error que yo, no las analicéis más de la cuenta, que entre Pippi, Rantamplán, Marisol y Las chicas de oro podemos montar una orgía de la hostia...

Karmen dijo...

Grillo, ¿cómo pueden no gustarte Zack y Cody? ¡Son los gemelos más carismáticos de la tele (con el permiso de los gemelos de tío Jesse y Rebecca en Padres Forzosos... y de sus "primas", las gemelas Olsen)! Hotel, Dulce Hotel es, junto a H2O y Zoey 101, mi serie favorita de sábados y domingos por la mañana.

A mí, Pippi sí me hacía gracia. Me parecía bizarrísima, pero me reía muchísimo con tanta cosita rara.

;-)

Porerror dijo...

Psicodelia Nui: En el capítulo de hoy, he visto a Pippi disfrazada echándole la bronca a un maniquí para, acto seguido, arrancarle un brazo, que ha utilizado para rascarle la espalda a una señora de la calle.

Pero no os preocupéis, luego lo ha arreglado yendo a una confitería y comprando diez kilos de bombones...

Elisabet dijo...

Después de tanto, y de mi último post, este me parece cuanto menos curioso, teniendo yo a Pippi en tan alta estima. No, venga, todos sabemos que estaba zumbada, pero anda que no me hubiera a mí gustado vivir como ella y torear a los policías como los toreaba, e inventar palabras como Spung...Se la he puesto a mis sobrinos con toda la fe del mundo de que les encantaría, y mi sobrina de 7 años se ha reído de ella cruelmente, pero no ha apartado los ojos de la pantalla...

 
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