
¿Qué te pasa, Porerror, ya no lees? ¿Te has adocenado con los pasatiempos rurales? Un respeto, señora, que aquí en Cosica hay un mundillo literario que echa para atrás. Ya he trabado contacto con un novelista y con un poeta (no son de aquí, pero…), el otro día en el gimnasio escuché a unos pavos discutiendo sobre una obra de teatro que están montando, y el mes pasado hubo una exposición sobre García Lorca que me perdí porque solo vi los carteles a toro pasado.
También me han dicho por aquí que Gloria Fuertes es una autora especialmente querida entre la juventud del pueblo (por algún motivo). Pero no nos engañemos, la literatura no es mi ocupación principal en Cosica, aparte del trabajo la mayor parte de mi tiempo libre lo empleo en ver crecer la hierba o en observar cómo les salen motitas negras a los plátanos. Ahora la bendita niebla nos ofrece muchísimas oportunidades: jugar al escondite conmigo mismo, hacer Morse con los faros antiniebla de mi Toyota (delanteros y traseros, ¿eh?), imaginarme que estoy en Londres (esto lo abandoné la segunda vez que entré en el supermercado El Jamón fingiendo que era Sainsbury’s y la cajera no me entendió cuando le hablé en inglés).

Hoy, amigos, caigo aún más bajo. El telediario de Antena 3 no surte en mí el efecto hipnótico de antaño. Ver llover (qué gran pasatiempo, sobre todo cuando uno tiene ropa tendida) ya no me satisface como hogaño. Hoy, con la mayor naturalidad, he dicho que sí a una invitación a ir a casa de un compañero a ver por la tele un partido de fútbol. Me sé la teórica: lo de menos es el partido, lo importante es el ambientillo, la comida, el picoteo, la charla… mentira!!! He visto algunos partidos con colegas y, como sean mínimamente aficionados al futbolismo, despídase usted de cualquier conversación coherente al menos durante 90 minutos. Lo importante es el fútbol porque si no, el ambientillo, la comida, el picoteo, la charla y todo eso están infinitamente mejor sin un aburrido partido de fútbol de fondo, para eso mejor poner música o ver, qué sé yo… Barbarella (1968).
En ciertas ocasiones del año pasado vi un par de partidos de fútbol del Eurocopismo y me lo llegué a pasar bien. Gracias a la pizza en un caso, a la coca-cola zero en el otro. Durante ambos partidos pasé una sustancial porción del tiempo de juego mirando las paredes/el techo. Pero hoy cuando la invitación a ver fútbol ha llegado a mis oídos, me ha sonado a música celestial. ¡Allá voy! Solo una reticencia me quedaba in the back of my mind: ¿habrá en casa de mi amigo suficiente número de radiadores?

Tranquilos, que sigo leyendo, poquito porque hay poquitas horas de luz y porque no he tenido la suerte de enganchar buenos libros en los últimos dos meses (he dejado dos a la mitad), sigo culturetizándome y tragando bastante tele. Todo por vosotros, para escribiros el post vuestro de cada día. Y quizá un poco también para no volverme loco.
Probablemente mañana comentéis en el trabajo o donde sea el resultado del partido de Copa del Rey Barcelona-At. Madrid, y si lo hacéis, pensad que, por esta vez, yo también vi ese partido por error.
También me han dicho por aquí que Gloria Fuertes es una autora especialmente querida entre la juventud del pueblo (por algún motivo). Pero no nos engañemos, la literatura no es mi ocupación principal en Cosica, aparte del trabajo la mayor parte de mi tiempo libre lo empleo en ver crecer la hierba o en observar cómo les salen motitas negras a los plátanos. Ahora la bendita niebla nos ofrece muchísimas oportunidades: jugar al escondite conmigo mismo, hacer Morse con los faros antiniebla de mi Toyota (delanteros y traseros, ¿eh?), imaginarme que estoy en Londres (esto lo abandoné la segunda vez que entré en el supermercado El Jamón fingiendo que era Sainsbury’s y la cajera no me entendió cuando le hablé en inglés).

Hoy, amigos, caigo aún más bajo. El telediario de Antena 3 no surte en mí el efecto hipnótico de antaño. Ver llover (qué gran pasatiempo, sobre todo cuando uno tiene ropa tendida) ya no me satisface como hogaño. Hoy, con la mayor naturalidad, he dicho que sí a una invitación a ir a casa de un compañero a ver por la tele un partido de fútbol. Me sé la teórica: lo de menos es el partido, lo importante es el ambientillo, la comida, el picoteo, la charla… mentira!!! He visto algunos partidos con colegas y, como sean mínimamente aficionados al futbolismo, despídase usted de cualquier conversación coherente al menos durante 90 minutos. Lo importante es el fútbol porque si no, el ambientillo, la comida, el picoteo, la charla y todo eso están infinitamente mejor sin un aburrido partido de fútbol de fondo, para eso mejor poner música o ver, qué sé yo… Barbarella (1968).
En ciertas ocasiones del año pasado vi un par de partidos de fútbol del Eurocopismo y me lo llegué a pasar bien. Gracias a la pizza en un caso, a la coca-cola zero en el otro. Durante ambos partidos pasé una sustancial porción del tiempo de juego mirando las paredes/el techo. Pero hoy cuando la invitación a ver fútbol ha llegado a mis oídos, me ha sonado a música celestial. ¡Allá voy! Solo una reticencia me quedaba in the back of my mind: ¿habrá en casa de mi amigo suficiente número de radiadores?

Tranquilos, que sigo leyendo, poquito porque hay poquitas horas de luz y porque no he tenido la suerte de enganchar buenos libros en los últimos dos meses (he dejado dos a la mitad), sigo culturetizándome y tragando bastante tele. Todo por vosotros, para escribiros el post vuestro de cada día. Y quizá un poco también para no volverme loco.
Probablemente mañana comentéis en el trabajo o donde sea el resultado del partido de Copa del Rey Barcelona-At. Madrid, y si lo hacéis, pensad que, por esta vez, yo también vi ese partido por error.






