Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Replanteamiento del canon Oro

“Y eso que no está de moda es oro”





Vuelvo al mundo del blog tras mi accidente anual: el año pasado por estas fechas pisé una pelota de padel y tuve un esguince de tobillo, ayer me caí por las escaleras de “mi mansión” de Cosica. Gracias a Dios no me ha pasado nada, solo una molesta tendinitis en el brazo derecho que me impide conducir, escribir, coger peso, en definitiva, vivir.

Pero no podía diferir más la actualización o replanteamiento del Canon Oro. Ya sabéis que “oro” es mi palabra clave para dar la aprobación sobre algo. Tanto es así que una vez en Toledo me estaban enseñando unas pulseras de plata que me agradaron mucho, y exclamé “¡Oro!”, a lo que la amable dependienta me respondió: “No, caballero, esto es plata: el oro es lo amarillo” (Gracias, señora, no soy de Júpiter).

“Oro” son los personajes más admirados de Estatuas Verdes, lo son por su calidad y por el calado de su trabajo. O por el simple hecho de caerme bien, qué narices. Elvis Costello, a mi modesto entender el mejor rockero vivo, rockero por llamarle de alguna manera ya que su paleta musical no parece tener limitaciones. Este año sin ir más lejos ha facturado un discazo de agárrate y no te menees, amén de colaborar con sendos duetazos en los respectivos álbumes de Jenny Lewis y de Lucinda Williams.


Si entra un Personaje Oro nuevo es que sale otro, ya sabéis cómo funciona. Fernando Arrabal tampoco puede abandonar la lista. ¿Qué ha hecho últimamente? Este hombre con existir ya tiene suficientes méritos. Joaquín Reyes nos tiene un poco abandonados, a la espera estamos de la tercera temporada de Muchachada Nuí (¿comenzará con Cindy Lauper de presentadora, ya que ella fue la última “Celebrity”?), pero su estela pervive y está siendo copiada hasta la saciedad por humoristas y publicistas de toda España. En cuanto a David Trueba, esta primavera editó una novelaza gorda pero fácil de leer (y entretenida). Dicen por ahí que anda adaptando al cine la novela de Azcona (R.I.P.) Los muertos no se tocan, nene.


¿Saldrá acaso de la lista de Personajes Oro el antaño celebrado César Millán? La respuesta es . Los motivos son varios, y lamento si con esto se sentirán injuriados gente como el buen Fran G. Matute y ese amigo suyo con el que compra merchandising oficial del mejicano. Para empezar, en mayo pasado me mordió un puto perro, y ahí no valió ni calma, ni asertividad, ni líder de la manada, ni leches. Solo un dueño mongolo e incapaz de controlar a su animal y mi posterior dosis del toxoide antitetánico. ¿Son las enseñanzas de César Millán un fraude? Cuando queráis os enseño la cicatriz de mi mano izquierda.

Por otro lado, vemos que en Cuatro quitaron su programa, y luego lo han intentado poner a diario para sustituir aquel pizpireto Visto y oído, que al parecer no veía ni oía nadie. Los fines de semana en lugar de El encantador de perros, the real thing, nos han endilgado la versión inglesa llamada O el perro o yo. ¿Resultado? Perros más flacos, dueños más pálidos y cielos nublados, y una instructora perruna que perdió su carisma por el camino. En definitiva, César, macho, que estás en horas bajas.

¿Y quién ocupará su puesto? Bono el del PSOE no. Es una persona intachable (salvo cuando se condecoraba a sí mismo o fingía regalarle su propio reloj a los jubilados manchegos, pero eso es peccata minuta), lo que pasa es que ahora es consuegro del cantante Raphael y está a punto de ser abuelo: demasiadas responsabilidades. ¿Bono el de U2? Aparte de estar muy ocupado quedándose en la ONU para hacer merienda-cena y llamando por teléfono a Dios o a Barack Obama, seamos serios.


Diego Manrique, pese a ser cada día más sabio en la música y más lúcido en sus artículos periodísticos, veo que no ha cuajado en vuestra imaginación. Susanna Griso sí que ha cuajado en vuestras mentes (¡viciosillos!) pero eso de tener a Massiel como tertuliana… no sé yo: le resta enteros. La más votada por vosotros ha sido Meryl Streep, la gran Meryl. Dama del cine, doblemente oscarizada, cantante y bailarina por gracia de ABBA, en fin, que lo tiene todo. Os confieso que toda esta pantomima de la encuesta la monté para incluirla a ella, o sea que mola, no hay que manipular nada. Bienvenida pues, Meryl, a la lista de Personajes Oro, primera mujer que alcanza este honor.

lunes, 7 de abril de 2008

Operación Felix (III)


La Ucronía o Historia contrafactual es esa rama del saber que trata sobre lo que pudo haber sido y no fue (como muchas canciones de amor). Por ejemplo: ¿qué hubiese pasado si Hitler hubiese invadido Gibraltar a principios de 1941, como tenía proyectado? ¿Y si yo el sábado pasado en lugar de una gorra de César Millán me hubiera puesto un casco alemán?

El rodaje del documental que os estoy contando fue muy divertido al principio, todo eran sorpresas, la acción resultaba espectacular… pero pronto se convirtió en algo un pelín monótono. Entre toma y toma J y yo nos inflamos de hacer fotos a los figurantes (entre ellos E, completamente emocionado). Por fin se terminó la parte del búnker y nos dirigimos hacia la siguiente localización: la playa.

La playa de La Línea era un gran escenario, con el Peñón al fondo. Por el camino servidor de ustedes ayudó cargando un Mauser y una metralleta MP 40, pero los hubo más frikis (como J, que en un paso de cebra recreó la foto de la portada del Abbey Road con cuatro militares nazis en lugar de los Beatles y el Peñón de Gibraltar de fondo en lugar del famoso Volkswagen blanco). Ignoro qué problemas de producción había pero el caso es que estuvimos casi una hora de parón antes de empezar a rodar en la playa.

Los reenactors aprovecharon el tiempo haciendo la instrucción (con órdenes del teniente en alemán, por descontado). Luego uno de los gibraltareños me confesó que, aunque ducho en la milicia, la instrucción a la alemana le costó bastante. “Yo estoy acostumbrado a nuestra manera, la británica. Me he pasado seis años defendiendo a mi patria –no os ofendáis-: Gibraltar, y ahora pienso que hice el tonto. Las threats [amenazas] nuestras son el terrorismo, las proxy bombs [coches bomba suicidas], tú sabes… Y ahora la Reina nos quiere mandar a Irak y a Afganistán porque lo dice el Bush… ¡que vaya ella con el ministro!”

También tuve ocasión de conversar con los reenactors españoles, que no participaban en las escenas de la playa. Resultaron ser unos cachondos mentales, su actitud fue en todo momento la guasa y la broma. “Los alemanes ya se sabe: son más serios. Nosotros nos tomamos la guerra a la española”. Cuando salió el tema del cine bélico les pregunté cuál era en su opinión la mejor película de guerra. La vaquilla [L.G. Berlanga, 1985] –respondieron sin dudarlo-. “Es nuestra Biblia”.


Al final resultó que la playa nos deparó algunas de las mejores fotos y escenas de acción de todo el día (“Tú y tú salís corriendo así, tú te caes muerto en el punto tal, tú vas disparando…”). Mi colega J comentó que, después de todo, estos reenactors no eran tan duros como otros del 2nd Battle Group que él había visto en Inglaterra. “Estos no hacen más que quejarse, ay, que me ha entrado arena en el Mauser”. De momento había llegado la pausa para el almuerzo, consistente en un bocata de chopped.

Le preguntamos a E, sudoroso, emborrizado en arena y harto de cargar con la ametralladora pesada MG 34. “¡Me lo estoy pasando de puta madre!” El entusiasmo se leía en sus ojos. “Esto es mejor que vestirse de Star Wars. La gente es más amable, no te hacen sentir mal si no llevas el uniforme perfecto y además, con la armadura de Stormtrooper imperial (que pesa 12 kilos) no tienes tanta libertad de movimiento”.

“Yo fui de los que estuvimos en Madrid, en la Plaza Mayor, cuando el gilipoyas del cómico suicida [Gustavo Biosca, del programa de Santiago Segura] nos increpó con un megáfono. Faltó esto para que lo pateáramos, menos mal que La Sexta se disculpó luego”. Yo vi aquella desafortunada intervención de Biosca y doy fe de que el tipo se coló diez pueblos. Como fan de Star Wars me sentí muy ofendido. Pero el sábado pasado la guerra era otra. “Venga, vámonos, que hay que rodar las escenas de la sierra”.

domingo, 9 de marzo de 2008

La gran fiesta de la democracia


No sé si será porque estoy viendo en Antena 3 la peli Vampiros (2000) de John Carpenter o qué, pero lo cierto es que otra vez vuelvo a desoír el consejo de Franco y a meterme en política. Voy a hablar de la elecciones.

Las jornadas electorales desde siempre me han fascinado. Cuando era chiquitito me hacía ilusión ir con toda la familia al colegio electoral, y luego esperé con ansia que me llegara la primera vez. Como cuando cumplí los 18 había habido unas elecciones tres semanas antes, pues me tuve que joder un tiempo más antes de perder la virginidad electoral y no pude experimentar esos magníficos “orgasmos democráticos” de los que arrobado habla Zerolo. Con el tiempo me he hecho más cínico, pero nunca he dejado de ir a votar, salvo quizás en algún absurdo referéndum que no aportaba nada.

Pero si hay algo que me mola de las elecciones es el circo que las rodea. Ya sabéis, amigos, que yo soy a las noticias bizarras lo que el personaje de James Woods a los vampiros: un cazador. Para comenzar, me encanta el lenguaje periodístico: lo considero el pesebre del cliché, el gran vivero de la frase vacua. Tal vez solo en materia de fútbol alcancen los periodistas más altas cotas de ridiculez y pomposidad en la expresión.

Repasemos algunos tópicos: “hoy 9 de marzo, treinta y cinco millones de españoles estábamos convocados a una nueva cita con las urnas para elegir democráticamente a nuestros representantes”. O este otro: “hoy se celebra en España la gran fiesta de la democracia”. ¿Qué fiesta, señores? Eso es como cuando de chicos íbamos a misa y nos decían que era una fiesta… pues la gente se aburría a tope. También resulta increíble la siguiente frase: “la normalidad ha sido la tónica dominante durante toda la jornada”. Por un día, en lugar de Schweppes o Nordic Mist, la tónica es Normalidad. Todas estas frases, por manidas arrancarán sonrisas, pero os aseguro que mis periodistas no me defraudan, y que hoy las he escuchado en TVE 1, Antena 3, Telecinco, Cuatro…

Pero para tópicos y fantasmadas electorales, ninguno le llega a la suela del zetapé, digo del zapato al clásico “todos han ganado”. “La primera ganadora ha sido la propia democracia”, pero luego vienen los demás. Hoy ha ganado el PSOE, por descontado porque van a gobernar el país y son los más votados, pero es que también ha ganado el PP, porque es el partido que más ha subido en votos, en escaños y en porcentaje de votos. Los nacionalistas porque serán clave a la hora de pactar. Rosa Díez ha ganado por pasar del cero que tenía al infinito (un escaño). Nafarroa Bai ha ganado por tener el nombre más molón, y en fin, así todos. El único que con un par ha salido y ha admitido perder ha sido el de IU, Gaspar Llamazares. Pobrecito, creo que no le habrá votado ni el Sabina.

Capítulo aparte merecen las incidencias. En una jornada marcada por la tónica de la normalidad (salvo en Euskadi, donde la jornada -claro está- ha estado salpicada de incidentes), si no hay noticias pues se inventan. Comienza el desfile: los líderes votando y todos diciendo lo mimmo (“es la gran fiesta de la democracia”), monjas votando, “Pepita, que con sus 103 años acude a votar”, el jubilado que se presenta papeleta en mano una hora antes de que abran, uno con un dorsal de la maratón de Bilbao, otro que se iba a escalar y llegó a pie de urna con el arnés y todos los arreos… este año parece que la tendencia la han marcado los perros. Deben ser reminiscencias del doberman de Álvarez Cascos, pero hemos visto a muchos votando con su chucho en la mano, incluido uno que acto seguido se marchaba a la caza del conejo (mire Vd. qué interesante).


Para mí el paroxismo (el orgasmo: Zerolo dixit) ha sido el momento Chejov que nos ha ofrecido el telediario de Antena 3 Televisión: Corrió la voz de que por el colegio electoral se había visto pasear a un nuevo personaje: la dama del perrito. Era una señora muy pija que acababa de votar perrete en brazos, y al preguntarle cómo había sido ir a votar con su perro, la mujer ha dicho: “Es mi hijo de cuatro patas, porque es español como yo”. Si César Millán levantara la cabeza…

sábado, 1 de diciembre de 2007

El hombre que susurraba a los perros


Este mediodía veo en http://southparkzone.com un episodio de la décima temporada titulado “Tsst!” Trata sobre cómo el mal comportamiento de Cartman desespera a su madre, que decide buscar ayuda profesional en los programas tipo Supernanny. Impotentes, todas las nannys abandonan, entonces solo un hombre puede meter al niño en vereda: César Millán, el “susurrador de perros” del canal National Geographic.

¿Quién es este César Millán? Mejicano de origen, ha pasado en pocos años de “espalda mojada” a peluquero canino, paseador de perros y actualmente entrenador de perros con su propio programa de televisión. Presta su imagen, además, a trillones de productos desde seminarios de psicología canina a tazas de desayuno. Entre sus clientes se cuentan Will Smith (su padrino en los USA), Nicolas Cage, Scarlett Johanson, Ridley Scott o Denise Richards. Además de ser parodiado en South Park lo ha sido en el programa Saturday Night Live y ha aparecido en el Show de Oprah y la serie Entre fantasmas, por nombrar solo algunos.

No le faltan detractores, que le acusan de tratar a los perros “como si no fueran personas”, pero lo cierto es que además de tener su emporio de websites, Centro de Psicología Canina en Los Angeles y programa de TV, César y su mujer Ilusión son unos filántropos que destinan miles de dólares al cuidado de perros abandonados.

Sus métodos son fascinantes: basa su trabajo en el concepto de “manada” y el perro como animal gregario, enfatizando el papel de los amos como “líderes de la manada”. Sin violencia pero con muchísima firmeza procura que los perros con problemas se muestren tranquilos y sumisos (“equilibrados” parece ser otra de sus palabras clave), a la vez que enseña a los dueños a actuar de modo “calmado y asertivo”. Su mayor eslogan es “yo rehabilito a los perros y a las personas las entreno”.

Dicho esto, ha llegado el momento de confesar que yo personalmente odio a los perros. En mi lista de preferencias se encuentran aproximadamente entre los esguinces de tobillo y los atracos. Y sin embargo, no me pierdo un programa del show de César, que en España emite Cuatro los fines de semana a la una del mediodía. La filosofía del programa es la misma de otros que se han importado de fuera, tales como Supernanny o S.O.S. adolescentes, pero aquí se emite la versión americana doblada. Pienso que era imposible transliterar el formato a España sin un personaje del carisma de César Millán.

La semana pasada, César preguntó a una cuarentona “chica de rosa” dominada por su chucho que qué haría si su novio le exigiera ponerse pantalones vaqueros. “¡Ni lo sueñes!”, contestó la mujer que le diría. “Pues la misma seguridad y firmeza debe usted emplear al imponerse a su perro”, fue la respuesta del susurrador. Realmente creo que nos encontramos ante un personaje de gran talla, cuyas enseñanzas también podemos aprovechar los humanos. Tal vez por eso vean su programa hasta los que no soportan a los perros.
 
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