Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

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martes, 18 de agosto de 2009

Nuevo replanteamiento del canon Oro


(Dedicado al buen Nando, asceta escribano en París y proveedor de la nueva foto oficial del blog)





Soplan vientos de cambio, eso ya es cosa sabida. Desgraciadamente, se nos acumulan los Personajes Pupita pero no es menos cierto que también para poder ser Personaje Oro hay cola, como en las oficinas de empleo.

En esta ocasión, Estatuas Verdes viene a desfazer un tuerto (ya sabéis que esto lo escribe Cervantes), de manera que se eleva hoy a los altares áureos de la máxima dignidad personajil a un hombre que debería haber figurado en ellos desde primerísima hora. Si no lo hizo, no fue por falta de méritos, sino porque el mundo cruel del colorín y el famoseo a veces sepulta en la invisibilidad a las personas de valía por el simple hecho de no estar en el candelabro. Me estoy refiriendo, claro está, a Chiquito de la Calzada.

Él, que podía haber sido el protopersonaje Oro, ocupa ya por derecho propio su lugar, habiendo sido además el clarísimo ganador de la última encuesta en la que habéis votado (la de más éxito hasta ahora). No engaño a nadie si revelo que, independientemente del resultado de la encuesta, era Chiquito el llamado a estos honores. Pero veo que en esta ocasión tampoco me habéis fallado. Sobre Chiquito poco se puede añadir, quien no conozca su obra debería apresurarse a conocerla.


Me alegro de su presencia de nuevo en los medios: anuncios de Burger King, imitaciones en El Intermedio, trailer de Spanish Movie, entrevista en Buenafuente, programa de Juan y Medio…. Hace un par de meses, el buen Nota nos alertaba de este fenómeno en su blog, y lo hemos seguido muy de cerca. Sé que igual que ahora sale bastante mañana no saldrá, pero siempre lo tendremos presente.

Respecto a los otros candidatos… me alegra mucho ver que habéis votado a Robert Downey, Jr. Pronto tendremos ocasión de verlo en la peli de Guy Ritchie sobre Sherlock Holmes, una cinta que a juzgar por su trailer promete ser un maravilloso despropósito. En cuanto a Conchita, quedo a la espera de que lea Estatuas Verdes para hablar sobre ella. Muchas injurias he tenido que soportar este verano (anoche mismo, sin ir más lejos) por declarar en público que soy su fan: todas las aguanto con estoicismo.


Y si entra Chiquito, ¿quién deja de ser Personaje Oro? No ha sido una decisión fácil, amigos, es algo que me duele en el alma, y sé que va a causar sorpresa. Quito del Oro a una persona que, siendo de oro puro, últimamente no ha estado a la altura y por tanto merece un correctivo. Fernando Arrabal, David Trueba, Joaquín Reyes y Meryl Streep continúan tan férreos como siempre en la clasificación, entonces…… sí: es Elvis Costello. ¿El máximo personaje oro de Estatuas Verdes, Porerror (cito tus palabras)?

Así es, señora. Al buen Costello parece que últimamente se le ha ido la olla, como ya se anunció aquí, pero la gota que colmó el vaso ha sido su último y nuevo álbum, Secret, Profane & Sugarcane (2009), que es OTRA VEZ un disco de country. El mundo necesitaba otro disco country de Elvis Costello como La Ilíada necesita 100 versos más sobre Agamenón. Para colmo resulta que ahora el nota se va de gira con Jim Lauderdale (otro gurú country)… ¿quién le elige a este hombre las amistades? ¿Dónde quedó la época en que era colega de Paul McCartney?


De manera que la cosa queda así: Elvis Costello queda relevado como Personaje Oro hasta que componga, grabe y edite un disco pop-rock como Dios manda (y sólo él sabe). A todo esto, alguno se preguntará a qué venía poner en la encuesta y las fotos del blog a Megan Fox… no os falta razón, amigos, pero ¿a quién no le gusta un Imperio Romano del siglo primero?

miércoles, 18 de marzo de 2009

50.000, o: Estatuas apócrifas


“Iré penetrando a voces las verdes estatuas de la Malaria”
-Federico García Lorca




Llevaba unos meses pensando en lo que iba a hacer cuando Estatuas Verdes alcanzara la cifra de 50.000 visitas, esto sucedió el domingo, hoy ya hemos superado las 50.500. Y eso mola. Sé que los hits no corresponden exactamente con visitas, yo mismo por ejemplo entro en el blog tres o cuatro veces al día, pero eso no impide que esté contento y satisfecho por el número alcanzado. Lo que más prima sobre todo es el agradecimiento a mis fieles lectores, que cada día son más. Por cierto que me alegra que no hayáis dejado de escribir comentarios pese a que hace más de un mes que no os contesto. Prometo volver a hacerlo.

En realidad, pensé que sería interesante para mí como autor y para vosotros como destinatarios fallidos, hacer un recuento de todos los posts que no he publicado en Estatuas Verdes, pese a haber sido concebidos e incluso escritos en parte o en su totalidad. Son los inéditos de Estatuas Verdes o “Estatuas apócrifas”, como me ha gustado llamarlos.


La razones de que estas entradas no hayan visto la luz son muy diversas: en algunos casos, me surgió la idea, le di varias vueltas y acabé por abandonarla. Otras veces decidí dedicar un post a algo pero por lo que fuese la actualidad impuso otro tema más apetecible, quedando el primitivo desfasado. Hay temas de fondo que tengo ahí en la recámara y de los que me apetece hablar pero me da pereza ponerme a escribir. Creo que es por estos últimos por lo que hago este post, para que quede constancia de mi voluntad y antes o después obligarme a atacarlos.

Muchos posts que iban a quedar en el limbo de lo inédito al final sí que salieron para adelante, entre ellos están el de Meryl Streep, el de las bodas, los de Fito Páez o el del concierto de Quique González. El de las “telediarias” llevaba muchísimo tiempo en la nevera, y por fin salió el otro día (por cierto, que Silvia González, Eva Braña y Estel Llobet me han escrito en persona diciendo que les había gustado bastante).


Posiblemente el post más emblemático y retrasado de todos los que nunca he hecho sea uno (o más de uno) sobre la película de Chamalaman El bosque (2004), que considero una obra maestra en lo cultural sin parangón ahora mismo. Tengo otro por ahí pendiente sobre la Guerra de las Malvinas, a propósito de las pelis Iluminados por el fuego (Argentina, 2005) y La Guerra de las Malvinas (Gran Bretaña, 1992). Ambas pelis las tengo compradas en DVD y todavía no las he visto, pero todo se andará.


Otra serie mítica, conocida por algunos lectores, es la que pensaba dedicar al beat sesentero latinoamericano, hablando de grupos de pop-beat-garaje de Argentina, Uruguay, Portugal, Brasil, etc. Creo que esto da para más de un post, de manera que permaneced atentos mientras desempolvo mis vinilos, CDs y mp3s de los Sheiks, Shakers, Mockers, Gatos y demás. No sé si se lo he llegado a contar a alguien, pero también tenía en proyecto una serie titulada “Cuando los discos se hacían como churros”, en homenaje al pop de cadena de montaje salido de las factorías Motown de Detroit, Brill Building de Nueva York y los estudios de Los Ángeles. Hal Blaine, el famoso batería de estudio que participó en muchos de estos fregados, también merecería una entrada-homenaje para él solito.


El buen Susu me apremiaba hace poco para materializar otro de mis proyectos: comentar la canción de The Band “The Night They Drove Old Dixie Down” y la Guerra de Secesión americana. Prometo que lo haré, y esto más pronto que tarde. Y la paciente lectora lvtc sabe que le debo un post acerca de la serie británica de humor Black Books (2000-2004), que conozco gracias a ella (porque me regaló todas las temporadas en DVD).

Os aseguro que hay millones de temas que me rondan la cabeza, muchos de ellos relacionados con Cosica (¡ay, esa entrada hablando bien del pueblo!... a punto estuve) o con mi trabajo, pero que no quiero abordar para no comprometerme ni ofender a nadie. Tampoco hablo de todas y cada una de las pelis que veo, ni de los libros que me leo (un post sobre El lector, 1997, lo dejé a medio escribir), Estatuas Verdes no es una mera agenda cultural, amigos. Recuerdo esos cuentos de Borges en los que aparecen autores inventados de obras nunca escritas, e incluso el buen argentino tenía un libro hecho a base de prólogos apócrifos de libros inexistentes. Esperemos que todas estas ideas para posts de Estatuas Verdes no se queden simplemente en el limbo.

lunes, 2 de febrero de 2009

La duda


“Piensa mal y acertarás”
(Refrán español)




Llevo unos días sin escribir un post y no es por falta de ideas ni de acontecimientos que reseñar. Es por falta de una manera adecuada de contaros las cosas. Que no sé por dónde empezar, vamos. Al final me lanzo con este metapárrafo a contaros que la última película que he visto, La duda (2008), me ha creado muchas ídems pero me ha recordado la importancia de los hechos objetivos, y de las presentaciones subjetivas que de ellos se hagan.

Pero como se dice al comienzo de la peli, la duda es un poderoso aglutinante, tanto o más que la certeza. Imposible hablar de esta peli sin decir de qué se trata, sería como decir:Casablanca va de Marruecos”. Avisados quedáis. La duda es una historia que viene del teatro (ganadora del Pulitzer 2005), y la ha escrito para la pantalla y dirigido el propio autor, John Patrick Shanley. La historia es simple: en una escuela parroquial católica dirigida por una monja integrista, un cura postconciliar es acusado de pederastia, basándose en conjeturas. Estamos en Nueva York en 1964, y para colmo, el niño pupita en cuestión es negro.


¿Culpable? ¿Inocente? ¿Acaso importa? La monja directora (Meryl Streep) ya ha decidido condenar al cura (Philip Seymour Hoffman) de antemano, antes incluso de acusarlo de pederastia. Sus crímenes: escribir con boli (en lugar de estilográfica), jugar al baloncesto, tomar el té con tres terrones y sonreír. La monja encarna lo más rancio del catolicismo preconciliar: sacrificio por el sacrificio, templanza confundida con mortificación, rectitud a ultranza, temor de Dios... y una aparentemente insobornable fe, que es la que justifica todos sus actos. En su peculiar rectitud (“righteousness” es la palabra que busco), la monja Meryl representa a una especie de Maquiavelo del catolicismo: su filosofía podría resumirse en “Para perseguir al Mal es necesario alejarse un paso de Dios”. Pero como se persigue un Bien superior, el fin justifica los medios.

El Padre Seymour Hoffman encarna una visión opuesta de la Iglesia y la fe: más abierta, más humana, de mejor rollo. Habiendo recibido una educación católica, yo me siento más identificado con él porque se parece a los curitas que había en mi colegio, que sonreían, organizaban bailes y hablaban de sexualidad (desde el punto de vista cristiano, of course!). Pero entonces, ¿el cura es culpable o no? Espérese un momento, señora. Decía que este cura encarna el buen rollo, y por eso nos repugna aún más la idea de su presunta pederastia. Como dije antes, el niño que protagoniza el incidente pederástico es el único negro del colegio, lo cual envuelve al tema en una capa más de peliagudez.


Intento colocarme en la mente de un progre para ver dónde estarían sus lealtades en este caso. De un lado, si el cura es culpable, qué éxito para el anticlericalismo: claro, todos los curas son corruptores de menores, etc (y más en USA, donde ha habido muchos, sonados y bochornosos casos). Pero por otra parte, si el cura es inocente... representaría un triunfo para las ideas más liberales, un golpe en la cabeza a todo ese mundo carca, oscurantista e intransigente que la monja Meryl epitomiza. ¿Por qué es buena peli La duda? Razón #1: Porque no nos lo pone tan fácil.

Razón #2: Por el trabajo de sus actores. De Meryl Streep ya se habló en Estatuas Verdes, y Philip Seymour Hoffman es posiblemente mi actor favorito en activo, el nuevo Marlon Brando. En esta peli ambos están no ya de Oscar, sino de Oscar Mayer, con ketchup y mayonesa. Y además hay otra dos secundarias que andan nominadas: Amy Adams y Viola Davis. Sobre el papel de Viola Davis solo diré que dura 2 minutos en pantalla, y que estará muy bien pero me parecería una grosería que la premiaran por eso. Amy Adams es harina de otro costal: su papel de tontuela bienintencionada puede pasar desapercibido entre las actuaciones de dos titanes como Streep y Seymour Hoffman, pero bien mirado, su ambiguo trabajo resulta ser la argamasa perfecta que conecta los mundos de ambos personajes principales: monja carca y curilla progre.


No voy a fingir que La duda es la mejor peli del año, ni siquiera que me haya gustado más que Revolutionary Road (2008). Pero aunque solo fuera por sus actores ya merece una atención especialísima. La escena en el despacho de la directora, con el cura y la otra monjita sirviendo el té la tengo para mí como una de las mayores barbaridades dramáticas que mis ojos han contemplado en mucho tiempo. En cuanto a la temática, la peli te plantea un dilema moral, el de decidir -sin pruebas- acerca de la culpabilidad de un hombre. No quiero contar más, pero os dejo caer que mientras veía La duda vinieron a mi mente los títulos Pasaje a la India (1984) y Sed de mal (1958) -por poner dos ejemplos de acusaciones pupita-. Al final el juicio lo tienes que hacer tú, espectador, no te lo dan mascadito.

Creo que Umberto Eco se refirió al concepto como “obra abierta”, “donde el lector encuentra el sentido de una manera activa delante de la obra” (Wikipedia dixit). Yo solo espero que esta peli os coja confesados.

martes, 20 de enero de 2009

Meet Jon Favreau


¿Conocéis a Jon Favreau? Pues tenéis trabajo, amigos, porque resulta que hay dos.

Esta mañana leo El País de ayer (a Cosica llega la prensa con un día de retraso, vous comprenez!) y me encuentro con un mini reportaje acerca de los discursos de Obama, que sin ser todavía históricos, ya le están granjeando mucha atención como orador. Para empezar, sus discursos han tenido una parte instrumental en la victoria electoral, durante toda la campaña, y en la noche de su victoria, Obama dejó a (casi) todo el mundo contento con lo que dijo.

Pienso que los americanos y el Mundo en general deben de estar contentos con un Presidente USA que cada vez que hable no suba el pan, para variar (tengo en mente ahora al Demonio, también llamado Bush hijo). Pero claro, cualquiera sabe que los políticos y las personalidades no escriben sus propios discursos y alocuciones, ni siquiera Fidel Castro (un inciso, ¿quién se los redactará a ese hombre? ¿Está dejando escapar Cuba un Premio Nobel de Literatura ahí?). El discurso de Navidad del Rey tampoco lo escribe el Rey, ni los del Príncipe, Zapatero, ministros, etc. Y Obama no iba a ser una excepción.

¿Quién se esconde, pues, tras Obama, el orador ilusionista y bien parecido? Leo en El País de ayer que a Obama le escribe los discursos Jon Favreau. ¿Cómo? ¿Jon Favreau? ¿El cineasta? ¿El actor de Friends –era el novio millonario de Monica- o Como en casa en ningún sitio (2008)? ¿El director de Iron Man (2008)? Por poco me da un patatus (así, sin tilde). Larga es la conexión entre cine y política en USA: presidente Reagan, gobernador Sorsenague, alcalde Clint Eastwood…. Ayer sin ir más lejos podíamos ver a Meryl Streep descotada o a Tom Hanks en el concierto-homenaje a Obama delante del Lincoln Memorial.


Pero la vida no podía ser tan bonita –ni tan bizarra-. Enseguida descubro que el Jon Favreau que le escribe a Obama los discursitos no es el mismo de las películas, es otro, pero no deja de ser una figura fascinante, de nuestro tiempo. Se trata de un chavalín de 27 años (repito: EL PAVO QUE LE ESCRIBE Y ESCRIBIRÁ LOS DISCURSOS AL PRESIDENTE USA ES UN CHAVAL DE 27 AÑOS). Un licenciado por una universidad jesuita, niño bonito que fue fichado por el equipo Obama en plan Cyrano de Bergerac. Aprendemos más cosas sobre él, escribe en los Starbucks, con un portátil (en la foto se le ve como el típico yanqui modelo “con camisa”) y es hiperfan de los videojuegos y el Facebook.

De hecho, el pavo tuvo problemas cuando Obama era enemigo de Hillary Clinton (ahora son coleguitas máximos: ella es la encargada de decirle dónde hay que tirar los misiles) porque unos amigos suyos colgaron en Facebook unas fotos suyas sin su consentimiento, y en una se veía a Jon Favreau cogiéndole la tetica a una figura de cartón de la Hillary. Tsk, tsk, tsk. Viene a reforzar la teoría de que hay que tener cuidadín con lo que nuestros amigos cuelgan en Facebook, ¿eh? He hablado de esto con varias personas en el último mes.


Leo en la noticia sobre Jon Favreau que estaba muy nervioso acerca del discurso de investidura de Obama, con todos los ojos del Mundo puestos sobre él. Recordemos, dice El País, “que en USA el discurso político tiene el rango de género literario”, y la verdad es que ahí están los discursos de F.D. Roosevelt, Kennedy o Martin Luther King, Jr. para atestiguarlo. También leo que (claro está) la noche electoral tenía escritos dos discursos, el que leyó Obama y otro de aceptación de la derrota. En el momento de escribir este post, el discurso de investidura de Obama ya ha sido pronunciado, pero yo no lo he podido ver ni escuchar. Mejor así, así escribo esto sin estar contaminado, yo me limito a augurarle lo mejor.


¿Cómo será eso de leer algo que ha escrito para ti otra persona? Debe sentirse uno con complejo de Monchito o Macario, ventriloquizado. En cualquier caso, prometo ponerme al día con este discurso de investidura en cuanto pueda, y prometo seguir atento a la carrera de este Jon Favreau. Y también a la del otro. ¿Qué oigo? ¿Iron Man 2 para el 2010? ¡Oroooooooooo!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Replanteamiento del canon Oro

“Y eso que no está de moda es oro”





Vuelvo al mundo del blog tras mi accidente anual: el año pasado por estas fechas pisé una pelota de padel y tuve un esguince de tobillo, ayer me caí por las escaleras de “mi mansión” de Cosica. Gracias a Dios no me ha pasado nada, solo una molesta tendinitis en el brazo derecho que me impide conducir, escribir, coger peso, en definitiva, vivir.

Pero no podía diferir más la actualización o replanteamiento del Canon Oro. Ya sabéis que “oro” es mi palabra clave para dar la aprobación sobre algo. Tanto es así que una vez en Toledo me estaban enseñando unas pulseras de plata que me agradaron mucho, y exclamé “¡Oro!”, a lo que la amable dependienta me respondió: “No, caballero, esto es plata: el oro es lo amarillo” (Gracias, señora, no soy de Júpiter).

“Oro” son los personajes más admirados de Estatuas Verdes, lo son por su calidad y por el calado de su trabajo. O por el simple hecho de caerme bien, qué narices. Elvis Costello, a mi modesto entender el mejor rockero vivo, rockero por llamarle de alguna manera ya que su paleta musical no parece tener limitaciones. Este año sin ir más lejos ha facturado un discazo de agárrate y no te menees, amén de colaborar con sendos duetazos en los respectivos álbumes de Jenny Lewis y de Lucinda Williams.


Si entra un Personaje Oro nuevo es que sale otro, ya sabéis cómo funciona. Fernando Arrabal tampoco puede abandonar la lista. ¿Qué ha hecho últimamente? Este hombre con existir ya tiene suficientes méritos. Joaquín Reyes nos tiene un poco abandonados, a la espera estamos de la tercera temporada de Muchachada Nuí (¿comenzará con Cindy Lauper de presentadora, ya que ella fue la última “Celebrity”?), pero su estela pervive y está siendo copiada hasta la saciedad por humoristas y publicistas de toda España. En cuanto a David Trueba, esta primavera editó una novelaza gorda pero fácil de leer (y entretenida). Dicen por ahí que anda adaptando al cine la novela de Azcona (R.I.P.) Los muertos no se tocan, nene.


¿Saldrá acaso de la lista de Personajes Oro el antaño celebrado César Millán? La respuesta es . Los motivos son varios, y lamento si con esto se sentirán injuriados gente como el buen Fran G. Matute y ese amigo suyo con el que compra merchandising oficial del mejicano. Para empezar, en mayo pasado me mordió un puto perro, y ahí no valió ni calma, ni asertividad, ni líder de la manada, ni leches. Solo un dueño mongolo e incapaz de controlar a su animal y mi posterior dosis del toxoide antitetánico. ¿Son las enseñanzas de César Millán un fraude? Cuando queráis os enseño la cicatriz de mi mano izquierda.

Por otro lado, vemos que en Cuatro quitaron su programa, y luego lo han intentado poner a diario para sustituir aquel pizpireto Visto y oído, que al parecer no veía ni oía nadie. Los fines de semana en lugar de El encantador de perros, the real thing, nos han endilgado la versión inglesa llamada O el perro o yo. ¿Resultado? Perros más flacos, dueños más pálidos y cielos nublados, y una instructora perruna que perdió su carisma por el camino. En definitiva, César, macho, que estás en horas bajas.

¿Y quién ocupará su puesto? Bono el del PSOE no. Es una persona intachable (salvo cuando se condecoraba a sí mismo o fingía regalarle su propio reloj a los jubilados manchegos, pero eso es peccata minuta), lo que pasa es que ahora es consuegro del cantante Raphael y está a punto de ser abuelo: demasiadas responsabilidades. ¿Bono el de U2? Aparte de estar muy ocupado quedándose en la ONU para hacer merienda-cena y llamando por teléfono a Dios o a Barack Obama, seamos serios.


Diego Manrique, pese a ser cada día más sabio en la música y más lúcido en sus artículos periodísticos, veo que no ha cuajado en vuestra imaginación. Susanna Griso sí que ha cuajado en vuestras mentes (¡viciosillos!) pero eso de tener a Massiel como tertuliana… no sé yo: le resta enteros. La más votada por vosotros ha sido Meryl Streep, la gran Meryl. Dama del cine, doblemente oscarizada, cantante y bailarina por gracia de ABBA, en fin, que lo tiene todo. Os confieso que toda esta pantomima de la encuesta la monté para incluirla a ella, o sea que mola, no hay que manipular nada. Bienvenida pues, Meryl, a la lista de Personajes Oro, primera mujer que alcanza este honor.

domingo, 31 de agosto de 2008

Meryl mola


Hace unos diítas que el buen Migue soltó en un comentario una cosa en la que tengo que darle la razón. Él dijo, a propósito de El caballero oscuro, que no era creíble perder la cabeza por Maggie Gyllenhaal. Es cruel decirlo, pero es así. Y sin embargo, qué buena actriz es la chavala, ¿no? Seguramente los chinos la hubieran puesto a ella doblando a Jessica Alba o a Megan Fox.

Salgo de ver en el cine ese divertimento músico-vocal titulado Mamma Mia! (2008) y, tranquilos, no voy a hacer la crítica, pero esto me ha decidido por fin a escribir un post que tenía pendiente desde hace casi diez meses. Se trata de hablar en términos laudatorios de otra actriz no guapa, de hecho me resulta repulsiva (lo siento) pero que actuando es lo mejor desde el chicle. Me refiero a Meryl Streep, en mi humilde opinión la mejor actriz del mundo, si definimos actriz como una señora que cobra por hacernos creer que es otras personas. Y Meryl lo es, la hijaputa, es una persona diferente cada vez.

En Mamma Mia! la peli es ella, desde luego, y lo mejor no es su vis cómica, que no es una novedad, sino su expresión corporal (vale, aceptamos “baile”) y su manera de interpretar las canciones. No es Madonna, claro, -aunque deben andar por la misma edad- ni faltona que le hace. La buena señora ha tenido catorce nominaciones a los Oscars, habiendo ganado dos, y realmente me parece muy poco para esta especie de nueva Katherine Hepburn. Cuando se muera –Dios la conserve muchos años- ya veréis cómo todo será lloverle homenajes.


Como tampoco voy a escribir aquí su carrera sino solo a dar unos apuntes de mis vivencias con sus pelis, quisiera empezar en un orden autobiográfico, no cronológico. La primera vez que oí hablar de ella fue en Esta casa es una ruina (1986), en la cual una banda de rock travesti se había llamado como ella. Luego la he ido viendo en algunas películas y, sin ser fan suyo, debo decir que me ha dejado absolutamente fascinado. Creo que en Las horas (2002) me conquistó, haciendo de Clarissa Vaughan, esa nueva Sra. Dalloway. Su papel de ama de casa insatisfecha en Los puentes de Madison (1995) tampoco es manco, tanto que por una vez me hace soportable una peli de Clint Eastwood.

Si queremos liarla parda con sus dramones, capítulo aparte merecen Memorias de África (1985) –haciendo de la inaguantable esnob Karen Blixen-, La mujer del teniente francés (1981) donde interpretaba dos postmodernos papeles y, sobre todo, La decisión de Sophie (1982): amigos, eso sí que es llorar. Por esta ganó un Oscar, y creo que el otro fue por Kramer contra Kramer (1979) que confieso que no he visto, pero estoy deseando.


También sale por ahí en Manhattan (1979), en Julia (1977), en El cazador (1978), joder, si es que esta mujer lleva más de 30 años en el candelabro… No he visto algunas de sus películas más conocidas, ya digo, pero lo que he visto me basta para dedicarle tantísimos elogios. Lo que más me gusta es su versatilidad, la capacidad que tiene para hacerte creer en cada caso que es la persona que está interpretando. Ya puede ser un dramón sobre los nazis que una comediota de mucha risa. Cómo está ese papel en La muerte os sienta tan bien (1992), o esos más recientes en Secretos compartidos (2005) –la psicóloga/suegra- o El diablo viste de Prada (2006).

Esta última peli, con su impresionante papel de Miranda Priestley (el trasunto de la despótica directora de Vogue USA Anna Wintour) fue en realidad la que me sugirió la idea para este post, que hasta ahora no le he pagado a la señora Streep. Engáñenos más, por favor, hágase usted pasar por más gente.
 
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